martes, 25 de marzo de 2014

La pasión de enseñar

Este post es una continuación de Humanismo y educación: el nuevo renacimiento. Sí, han pasado más de dos años desde que escribí esa entrada, pero con el pasar de los días me convenzo más de que la educación es realmente una pasión en mi vida. Aprender y enseñar son las cosas que me hacen más feliz y con las cuales verdaderamente logro tener alguna trascendencia y satisfacción.

Como podrán haberse dado cuenta, soy una gran fanática del cine. Siempre paso analizando temas, moralejas, guiones, personajes, técnicas de rodaje y edición. Esta es una forma de arte que combina muchas otras expresiones artísticas para exaltar los sentimientos y la razón. Y por supuesto, es una gran manera de desarrollar criticismo.

Como hace algún tiempo compartí una lista de cintas relacionadas al mundo de la educación -formal e informal, o más bien social-, me pareció justo hacer una recopilación de títulos impactantes acerca de la docencia y de la importancia de la formación basada en valores. La lista está en orden cronológico por producción, y puedo asegurar que todas han calado en mis puntos de vista en mayor o menor medida, pero ninguna ha pasado desapercibida en absoluto.

¡Disfruten y aprovechen estas joyas! (Cada vez se hace mas difícil encontrar buenos títulos como estos en cartelera).




1)  Dead Poets Society (1989)




2)  Scent of a Woman (1992)





3)  School Ties (1992)





4 ) With Honors (1994)




5)  Dangerous Minds (1995)




6)  Good Will Hunting (1997)



7)  Music of the Heart (1999)





8)  Finding Forester (2000)




9)  Mona Lisa Smile (2003)





10) Take the Lead (2006)




11)  The Ron Clark Story (2006)



12)  Beyond the Blackboard (2011)



Bonus Clip: Won't Back Down (2012)










sábado, 22 de marzo de 2014

Gente Positiva, Gente Negativa


"Dar el ejemplo no es la principal manera 
de influir en los demás, es la única".
- Albert Einstein


Pues sí. De todos los tipos de personas que existen sobre la faz de la tierra, sólo hay dos que determinan la realización de las cosas, y con ellas, la satisfacción de las personas: la gente positiva y la gente negativa. Y es precisamente la percepción de sus entornos y la reacción que tienen ante la vida la que determina el resultado de sus acciones y de su existencia.  

Con un título tan sencillo pero tan directo, el libro "Gente Positiva, Gente Negativa" de Germán Castaños nos lleva de la mano y paso a paso por la vitrina el optimismo y sus ventajas. Este consultor argentino en coaching, marketing y emprendedurismo indica en la introducción que este es un material para "descubrir, desarrollar, potenciar e inventar optimistas", para que aprovechemos las oportunidades que la vida nos presenta cada día.

A través de capítulos cortos, citas realmente impactantes y datos curiosos, el autor nos explica que el optimismo está intimamente ligado a la creatividad y a la intuición. ¡Y realmente creo que tiene razón! No hay mayor capacidad de logro que cuando dejamos volar nuestra imaginación, libre de preconceptos, estereotipos, y formalidades que generalmente existen para controlar o contener iniciativas. No es que abogue por la subversión o el irrespeto, sino que es necesario comprender que lo posible sólo es realizable cuando confiamos en la intuición, en la ilusión y en la capacidad de ver lo invisible. Sólo así podremos innovar o reinventar nuestros métodos para obtener mejores resultados.

La gran característica que diferencia al optimista del pesimista es que el primero cree que las cosas siempre se pueden hacer mejor, o sea que huye del conformismo. Y eso le permite asimilar los fracasos, accidentes y errores como parte fundamental del aprendizaje, en vez de tomarlos como golpes fatales del destino.

De esta manera, el optimista se destaca por su resiliencia y continúa adelante con sus propósitos a pesar de los obstáculos. Alimenta su espíritu y ejercita sus fortalezas para salir adelante. Y es consciente de que sus ideas y esfuerzos siempre son valiosos.

Si lo que necesitás es inspiración para salir del atasco, "Gente Positiva, Gente Negativa" te presentará muchas historias clave para tomar como ejemplo y mantenerte con una actitud ganadora y asertiva.




viernes, 21 de marzo de 2014

Explicando la felicidad

Todos añoramos la felicidad más allá de la simple alegría, por ello muchas veces nos preguntamos cual será el camino para llegar a ella, y mejor aún, para mantenerse en ella. Pues bien, voy a revelar un pequeño gran secreto que a mí me ha funcionado a lo largo de los años sin falta.

Ese truquito es simple, pero su resultado es una emoción-sensación-estado mental de satisfacción y éxtasis inigualable. Y sé que lo que acabo de decir suena egoísta, pero en realidad tiene que ver más con los demás que con uno mismo.

La clave para ser feliz -al menos para mí-es una ecuación que combina mi propósito personal, el servicio a quienes me rodean, y una actitud de agradecimiento por todo lo que la vida me depara.

Mi propósito personal se centra en ser alguien con impacto positivo en los demás individuos que comparten sus días conmigo. La acción de servicio parte del principio de que todo lo que cosechamos se debe a lo que sembramos; así que para tener una vida sin grandes obstáculos primero hay que ayudar a despejar el camino de los otros de una forma desinteresada. Y la actitud de agradecimiento surge cuando aprendemos que todo -absolutamente todo- tiene una razón y un momento para ocurrir. De ahí que cuando comprendemos el valor de las experiencias y los momentos nuestra perspectiva de la vida cambia radicalmente.

En los últimos años, me he topado con conocidos a quienes tenía mucho tiempo sin ver. Compañeros, profesores, gente cuyo camino alguna vez se cruzó con el mío. Lo interesante de esto no es el simple hecho de reencontrarnos; es la reacción de emoción y aprecio que me expresan cuando nos vemos. Su saludo afable, sus expresiones, y su interés por saber como me ha tratado la vida son tan genuinos que me siento súper afortunada de recibir tanto afecto, y claro, me te cargan las baterías con una energía maravillosa.

Luego de conversar y despedirnos, hago un análisis mental y flash de lo que pasó, y la conclusión es básicamente la misma: estas personas me acaban de hacer sentir en el aire porque en su momento no tuve reparos en acercarme a ellos. Los escuché sin juzgarlos cuando ocupaban desahogarse, los trataba normal cuando los demás los alejaban, o simplemente hicimos conversación cuando necesitaban expresarse. Por supuesto que nunca tuve ningún interés particular... Solo hacía lo que me nacía (o procuraba mantener los buenos modales cuando no sabía qué hacer), sin considerar que luego esas acciones tendrían importancia para alguien, o que me harían sentir mejor de lo que podría imaginar, o que incluso me darían una lección sobre cómo dando se puede recibir y ser feliz.

Así que el gran truco es ese: dar lo mejor a conciencia en cada momento para luego recibir toneladas de satisfacción y buena voluntad. No esperemos a mañana para ser felices y agradecidos; entre antes actuemos, mayor será la ganancia y mejor la sensación.