En ruedas y a pie: la corrupción tica no es exclusiva del cuello blanco

Siempre he pensado que en este pequeño país muchas personas lanzan la piedra y esconden la mano: critican al gobierno de turno por todos los males que nos aquejan y le echan la culpa a quien se encuentre en la silla presidencial, hayan votado por ese representante o no (poque claro está, quienes más critican son quienes se ausentan de las urnas electorales aduciendo una falsa carencia de opciones y evitando su cuota de responsabilidad en la formación y presenvación de la nación). Pues bien, esta semana presencié varias acciones que me comprueban cada vez más que la corrupción se ha encarnado en la población y no se limita simplemente al beneficio propio o a la apropiación indebida de dinero.

Tras un cuadro crónico de migraña, me fui a solicitar una cita a la clínica de la CCSS para que valoraran mi caso. Luego de levantarme temprano y hacer fila por casi una hora, me llevo la sorpresa de sólo se asignaron cerca de quince espacios para atención en la mañana, lo que prácticamente me deja sin oportunidad de atención. Pero, ¡oh sorpresa! varios minutos antes de que me entere de esta situación, un médico pasa al área de recepción a "dejar unos papeles" para un fulano -beneficiándole con un espacio para atenderlo-. Tal práctica ya es constumbre en este mismo médico, pues la semana anterior hizo lo mismo frente a mi mamá, solicitando una cita para un "amigo suyo" que se presentó in promptu a media mañana. Como podrán ver, el tráfico de influencias también viste gabacha blanca, pues ya la prenda no es exclusiva para quien atiende a pacientes, sino también para administrativos (#sarcasmo).

Sin embargo, este no es el único caso que me deja con un mal sabor de boca. Esta misma semana, mi hermana madruga para ir a solicitar una cita con un especialista en el hospital y cuando llega, tras de que la "recepcionista" no puede asignarle la cita ni realizarle la apertura de su expediente, le dice que tampoco puede darle el comprobante de atención para que justifique su llegada tardía al trabajo, porque ella no hizo nada. ¿Han visto ustedes alguna vez un nivel de egoísmo y falta de respeto tan grande en una ventanilla del Seguro? De verdad que hay gente que no trabaja; simplemente están sentados esperando recibir un cheque cada quincena.

Y la tercera prueba de que en Costa Rica ya impera la mala voluntad es la siguiente: espero el bus en La Uruca, es hora pico (5 pm), a la distancia se escucha la sirena de una ambulancia, frente a Abonos Agro se hacen tres carrilles para bajar a la Pozuelo (los carros invaden la isla amarilla), la sirena sigue sonando pero la ambulancia no puede pasar, se queda en medio de la presa porque los choferes que quieren dar campo no pueden y los que pueden no se mueven, y cuando finalmente encuentra un espacio, uno de los carros adelanta para aprovechar el espacio... Mi cara es de incredulidad y una señora a mi lado justifica lo que pasa diciendo "es que las ambulancias se aprovechan y ponen la sirena para comerse la presa". En ese momento ya me ponía a discutir un poco cuando apareció otra ambulancia con una sirena aún más fuerte. Era evidente que ambas llevaban pacientes de urgencia. Yo me pregunto a este punto: es válido imposibiltar la salud o vida de otra persona por el simple hecho de suponer que el chofer de la ambulancia es un "vivazo" que quiere ahorrar tiempo? (Y aun si quisieran comerse la presa, es necesario que las ambulancias siempre estén en el punto de salida -hospital o clínica- para poder atender la emergencia cuando esta presenta). Esa es una acción irresponsable!!! Podríamos contribuir a que un paciente muera... Y ese paciente podría ser familiar o conocido nuestro. Por favor, no generalicemos el mal comportamiento.  No caigamos en esta otra forma de corrupción casi homicida.

Ya mucho se ha hablado de las crisis que enfrentan las instituciones públicas en nuestro país. Sabemos que están colapsando por el egoísmo de unos, la mala planificación de otros, el oportunismo de unos cuantos y sobre todo, la desfachatez de muchos, pero dentro de tantos responsables, sólo unos corresponden a la élite política o administrativa. Mucho del cáncer que nos carcome hoy lo generamos los propios ciudadanos con nuestra propia irresponsabilidad, indiferencia y amparados en la infame frase "eso no me toca a mí". La hora del cambio ha llegado, y ese cambio debe nacer dentro de nosotros, desde lo que decimos, hacemos y elegimos. Y usted... ¿va a seguir quejándose y pidiendo cabezas o va a proponer ideas y actuar como un ciudadano que merece vivir en esta tierra?

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