miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Cuál es tu vaca?

Algunos libros te marcan de por vida; otros simplemente te ayudan a poner en perspectiva tus fortalezas, tus debilidades, tus deseos o hasta tus propias realidades. 

"La Vaca", de Camilo Cruz, es uno de esos libros que hay que leer para saber conocernos mejor y para saber si estamos cerca de nuestras metas en la vida... si es que las tenemos. 

¿Cuántas excusas hay en el camino hacia tus sueños? ¿Cuántas te fueron impuestas? ¿Cuáles las inventaste y terminaste creyéndotelas? Este es un boceto resumido de un pequeño gran texto. 

Si podés, conseguí el libro o el audio libro y hacé una introspección rápida y clara. Descubrirás que vale la pena y verás tu vida y tu futuro con otros ojos .


 

jueves, 11 de octubre de 2012

Si Harry Potter dirigiera General Electric

¿Quién diría que una de las grandes obras literarias contemporáneas dirigida para niños y adolescentes encubriría secretos clave de liderazgo? Bueno, a lo mejor esa no fue la intención de J.K. Rowling cuando escribió Harry Potter, pero sí fue la manera ingeniosa en que Tom Morris asoció la fascinación que los adultos pueden llegar a sentir al leerla.

Cuando Morris se percató de que las personas de negocios leían la saga mientras viajaban y esperaban en aeropuertos, supo que no sólo estaban supervisando la lectura de sus hijos, sino que también descubrían esos “pequeños grandes” consejos que les ayudarían a liderar e innovar en sus campos profesionales, e incluso a cambiar el rumbo de sus empresas. Y para eso tomó como ejemplo a una compañía ícono a nivel mundial. En sus propias palabras, la decisión de elegir a General Electric como punto de comparación con Hogwarts se debe a que la empresa es la compañía emblema de los negocios (además de ser reconocida como “La Casa de la Magia”).

Con un estilo que combina la narrativa con el análisis, el autor parte de los personajes principales y las situaciones y dilemas que enfrentan, para explicar cómo debería actuar un buen líder en su empresa, abarcando desde una ejecución con excelencia, hasta la valoración de problemas y riesgos y el trato hacia otros colaboradores.


Los siete capítulos del libro se estructuran a partir de los principios fundamentales del liderazgo, como la necesidad de contar con la guía de un mentor –ojalá de la talla de Albus Dumbledore-, la formación del carácter, el fortalecimiento de las relaciones con los amigos  y la honestidad como eje central de nuestras acciones. Mención aparte merece la sección dedicada al análisis de la ética, pues pocas veces se ha presentado una definición tan clara e inspiradora de este principio.



Y por si aún quedan algunas dudas de si verdaderamente vale la pena leer este libro, basta leer la contra cubierta para querer salir a comprarlo: “Si bien es cierto que Harry Potter vive en un mundo de magia. Morris pone en evidencia que los problemas más difíciles que deben afrontar Harry y sus amigos no suelen resolverse sólo mediante sortilegios. Se superan con inteligencia, razonamiento, creatividad, planificación, determinación, lealtad, confianza, amistad y otras virtudes y cualidades que permiten lograr el éxito en cada aspecto de la vida cotidiana.”.

¡Muy recomendado!







jueves, 27 de septiembre de 2012

La creación de opinión pública a través del sétimo arte


Pocos medios de comunicación tienen un impacto tan integral en la transmisión de un mensaje al mundo entero como lo tiene el cine. Aunque quizá es el recurso más caro en relación a costos de producción, sin lugar a dudas es el más efectivo, directo, real y universal en lo que se refiere a generación de opinión pública, ya que presenta una infinidad de características que apelan a la emotividad y a la condición humana.
En 1991, Kimball Young definió el término opinión pública “como un juicio de valor, una impresión, una interpretación de un hecho que se da en el seno de un grupo de individuos con el fin de darlo a conocer a todos”, y además especificó que para que un hecho o idea sea considerado tema de opinión, este debe cumplir con cuatro requisitos indispensables:
Actual    -    Controversial    -    De interés    -    Del dominio público 

Ahora bien, la exposición que un medio de comunicación haga de este tema, es esencial para lograr involucrar al público de manera suficiente para que pueda decodificar el mensaje de fondo y tomar una posición con respecto a él. En este sentido, podemos afirmar que el cine es un medio exitoso para transmitir un concepto universalmente.
Tal y como lo explica Marshall McLuhan, existen medios a “bidimensionales” como los impresos o radiofónicos, que involucran la participación de dos sentidos simultáneamente, como la vista o el oído y la imaginación (y no por eso dejan de ser completos o eficaces). Sin embargo, el cine es un recurso multidimensional: además de la vista, el oído y la mente, puede llegar a desatar reacciones físicas e impresiones emocionales duraderas ante la imagen en movimiento y el mensaje que esta comunica, siendo todo esto provocado en un espacio y tiempo únicos. De manera derivada podemos concluir que los medios audiovisuales nos influencian cada vez más en la formación de nuestras actitudes y acciones, e incluso en la formación de nuestras opiniones en temas sociales y hasta políticos, quizás mucho más que la misma prensa, gracias a una experiencia casi vivencial.
El escritor, cineasta, y crítico de cine Roberto Palmitesta amplía esta idea en su ensayo titulado “El cine de tesis y la opinión pública”, al explicar que:
En efecto, medios como el cine y luego la televisión (cuando transmite un filme con mensaje) tienen elementos emotivos y dinámicos que no pueden ser comunicados efectivamente sólo por medio de la palabra, por más que se utilice frases ingeniosas o ilustraciones impactantes. […] Los comunicadores, ahora convertidos en valiosos asesores de publicistas, relacionistas y políticos, conocen esas fortalezas de los medios audiovisuales y las han aprovechado intensamente desde el inicio del cinematógrafo hace poco más de un siglo. Ya mucho antes que eso, desde las primeras muestras de formas gráficas, los hombres han utilizado el arte para expresar sentimientos e influenciar al espectador para que concordara con sus emociones o mensajes.
Ahora bien, es necesario aclarar que aún con todo el potencial de transmisión de emociones que tiene la cinematografía, el uso de cada uno de sus elementos requiere un planeamiento meticuloso y dirigido. En este sentido, la producción cinematográfica es aún más rigurosa, pues las dimensiones de su impacto son magnificadas no sólo en su amplísima pantalla, sino también en los miles de asistentes a salas de proyección que buscan un rato de ocio y en ocasiones algo más.
El desarrollo de una película es un proceso basado ciento por ciento en la comunicación, de eso no hay duda. En primera instancia, para concebir una película debe existir una intencionalidad: el deseo de transmitir o compartir una idea; un concepto. A partir de aquí, el guionista es el responsable primario de crear un argumento no sólo realizable y coherente, sino también lo suficientemente atractivo como para crear una relación con el espectador. Claro está, esta relación o vínculo es el portillo para ganar terreno en la formación de opinión.

De un concepto a la opinión pública: el camino hacia la persuasión masiva

Cual si fuera una venta, una vez concluido el guión, el escritor debe construir su discurso para convencer a la empresa productora de que su creación o adaptación es valiosa y digna de ser realizable, y además, merecedora del apoyo popular. Si sus mensajes fueron bien construidos, lo siguiente es persuadir al director y los actores de que participen en su obra. Hasta este punto, y aún sin comenzar a rodar, el proceso comunicativo ha sido el hilo conductor para llegar a realizar la película. Tan sólo ha sido necesario contar con la convicción necesaria del poder de una idea y las palabras o acciones correctas para llegar a los realizadores. El guionista empieza a probar que puede convertirse en un generador de vínculos y opinión.   
Posteriormente, inicia una segunda fase de planeación de la comunicación. A través de la producción cinematográfica, todos y cada uno de los participantes involucrados coordina milimétricamente cada elemento, expresión o movimiento para lograr una reacción esperada en el espectador, una vez que vea la proyección de la película.
En el cine, el mensaje es sensitivo, nítido y explícito: “Lo que ves es lo que tienes”. La semántica está dada, aún cuando no se recurra al lenguaje verbal. La simpleza de contar con los escenarios ya definidos por el autor-director facilita la estandarización en la decodificación del mensaje. Aún frente a una pantalla de televisor (ni qué decir de las salas de proyección) la virtualidad de la imagen se torna real y tangible: la intensidad de la luz, los movimientos de seres y objetos, la velocidad de estos movimientos, las temperaturas, los aromas, los sentimientos… Todo es perceptible a través de la pantalla. Siguiendo una estrategia definida, el escenario, la composición de la imagen, el movimiento de cámaras, los ángulos de las tomas, los sonidos de ambiente, la música, los efectos especiales y todos los demás componentes del lenguaje cinematográfico se conjugan detallada y sutilmente para despertar las reacciones más diversas (e intencionadas). Colores fríos y oscuros e imágenes fijas y abiertas son los aliados de la melancolía y en ocasiones el miedo. Mientras tanto, los colores cálidos, el movimiento y los acercamientos se combinarán para revitalizar las acciones y encender emociones llenas de adrenalina. Ahora, el poder de la idea toma vida a través de la imagen y el sonido, y se impregna  en el espectador, absorbiéndolo como un protagonista más.

¿De qué forma interactúan estos mensajes sobre el ser humano?

Esta transferencia de sensaciones da pie al elemento esencial en la construcción de la opinión: la afectividad. Tras un buen guión debe existir una gran producción, pero sin una realización asertiva la película pierde su sentido. Es aquí donde la labor del director es fundamental en el éxito del filme.
Todos los elementos conjugados en el tiempo y el espacio deben acercar al espectador a la vitrina de una realidad irreal –así de paradójico-, e inmiscuirlo dentro de la trama como un protagonista- observador omnipresente. ¡Qué mejor opinión se puede dar sino la propia experimentación! Tómese en cuenta que la vivencia real o virtual sienta las bases de un criterio fundamentado. El ser humano se expresa con decisión y fervor cuando comprende y se identifica con el tema a tratar.
Al observar una película se experimentan diferentes niveles de interacción. En un primer nivel, surge una experiencia sensorial en el espectador. Desde su butaca, él mide las proyecciones y se deja atrapar hasta interiorizarlas. Mucha de esta experiencia se debe también a las condiciones del espacio de observación (un recinto cerrado con una megapantalla que absorbe al público tan pronto inician los trailers).
Como segundo plano, se establece una relación entre el lenguaje verbal/no verbal y el sistema cognoscitivo: imágenes, sonidos fonéticos, sonidos musicales, ruidos y señales que otorgan a la imagen una amplia gama de referencias culturales de reconocimiento y codificación.
“Pasa en la vida, pasa en TNT” dice el slogan del popular canal de cable. Con esto, se quiere dar a entender que las películas no se ven; se viven, penetran en nuestros sentidos de una manera tan íntima y tan inmediata que llegan a delimitar nuestra forma de entender el mundo, debido al contenido ideológico y filosófico mediante el cual se transmiten valores, se exaltan acciones heroicas o se reprimen conductas indeseables en la sociedad. Este intercambio cognoscitivo corresponde a una interacción social entre los creadores de la película y su público, donde comparten o discuten las normas, valores o creencias que influyen en el espectador por conveniencia social.
En tercer lugar, todo el mensaje cinematográfico origina una interacción humana y personal, puesto que existe una identificación y proyección de los roles de los personajes con la vida propia de los espectadores. El cine es un reflejo de las distintas realidades que vivimos: nos muestran nuestros miedos, inquietudes, anhelos e ideologías. Como medio masivo, el séptimo arte es un perfecto vehículo de comunicación, sin importar si las películas son independientes o superproducciones de Hollywood. Su ciencia radica en utilizar como eje central un tema de interés abordado desde una óptica humana o social, donde el espectador se vea involucrado.
Desde los inicios del cine, este medio fue utilizado por comunicadores visionarios no sólo para entretener o para hacer dinero, sino para expresar sus opiniones y hacer crítica social. De este modo se empezó a mostrar –además de secuencias documentales, dramáticas o cómicas-- toda una variedad de tramas inteligentes y polémicas, a veces prestadas de la literatura y el teatro, que transmitían un mensaje diseñado para influenciar la actitud del público y moverlo a cambiar opiniones y –quizás– modificar ciertas situaciones sociales claramente inconvenientes. Los primeros intentos serios se remontan a las películas de Griffith, quien con películas como El Nacimiento de una Nación e Intolerancia quiso mostrar la génesis cultural de su país y diversos conflictos históricos, comentando así sobre fenómenos como el nacionalismo, la esclavitud, los abusos del poder y la intolerancia ideológica. Había nacido en Hollywood el “cine de tesis”, medio que buscaba comunicar ideas y mensajes, con prioridad –o simultáneamente- a la función de entretener o lograr una ganancia financiera.
El cine de tesis y la opinión pública
Aunque generalmente se ha sugerido que la creación de opinión a través del cine se genera a través de documentales, lo cierto es que este no el único género mediante el cual se puede lograr formar una actitud. El drama, la comedia, la biopic, el cine mudo, las historias basadas en la vida real… en fin, existen tantas formas de lograr transmitir un mensaje y crear empatía siempre y cuando el argumento y la utilización de los recursos audiovisuales sean empleados en forma asertiva. Películas como “Tiempos modernos” con Charles Chaplin como protagonista, han servido como plataforma de crítica social ante la era industrial y las condiciones laborales. Otras como “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg han moldeado las percepciones del público en torno al tema del genocidio judío durante la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo adicional de un asunto todavía más reciente es “Mi nombre es Khan” del director Karan Johar, en la que se retrata la discriminación sufrida por un hombre hindú con síndrome de Asperger en la sociedad estadounidense años después de los atentados del 11-S.
Sin embargo, estos nos son los únicos temas en los que el cine ha tratado de crear conciencia o generar debate público –aunque sea de forma sutil-. A lo largo de la historia, directores, guionistas y productores han provocado argumentos de discusión y opinión alrededor de tan variados como los siguientes:


  •        Religión
  •         Crimen organizado
  •         Corrupción política
  •         Tráfico de influencias
  •         Explotación laboral,
  •         Desigualdad racial y de género
  •         Conflictos bélicos, raciales, sociales
  •         Pobreza
  •         Justicia
  •         Derechos humanos
  •         Liderazgo
  •         Educación

Palabra e imagen empoderadas:  la función didáctica del cine

En épocas donde ha prevalecido gradualmente el racionalismo, o sea en los últimos tres siglos, se debió buscar maneras más sutiles y efectivas –además de la oratoria y la palabra escrita– para influenciar las opiniones de los ciudadanos, por lo que el realismo de la fotografía –y luego la imagen en movimiento y la banda sonora– llegaron en el momento oportuno gracias a inventores pioneros como Bell, los Lumiére, Edison y Eastman. Pero más profunda aun ha sido la contribución de los productores, directores, guionistas, técnicos de efectos y los actores, al posibilitar el desarrollo del cine como el arte más dinámico e influyente del último siglo, impacto que prosigue con más ímpetu durante la renovada popularidad de la televisión satelital, que –además de difundir más ampliamente las abundantes obras cinematográficas– está ayudando a informar, educar, entretener e influenciar a grandes contingentes de personas en todos los rincones del mundo.
El cine de tesis y la opinión pública
Aunque el cine es una gran fuente de entretenimiento, no se le puede ver única y exclusivamente como tal. El cine, como medio de comunicación masiva debe ser aprovechado como un recurso didáctico siempre que sea posible, partiendo si se quiere desde la perspectiva de la narración histórica.
Dadas las características comunicativas y transmisoras mencionadas en la sección anterior, el cine funciona como una herramienta atractiva para favorecer el análisis y la crítica de los temas que presenta. Puede además transmitir conocimientos y dar pie a la propuesta proactiva, en donde se motive a los espectadores a ser partícipes de una iniciativa o movimiento. El cine puede ser también un vehículo de denuncia social, sin llegar a ser necesariamente condenatorio. De este modo, el sétimo arte puede convertirse en un generador de opinión pública, reafirmador de identidad cultural o disparador de innovación, según sea el caso.
Así lo proponen diferentes autores. Por ejemplo, Suzanne Langlois, profesora de Historia de Glendon, se ha dedicado por muchos años a investigar el papel que juega el cine en la formación de opinion pública. Para ella el cine es un medio que ciertamente puede ser explorado a profundidad por los historiadores, dado que es hasta hace poco tiempo que las películas han sido reconocidas como fuente primaria de investigación científica. Su tesis de doctorado examinó la proyección de la Resistencia Francesa a través del cine francés durante cinco décadas. Posteriormente, en 2001 y con el apoyo de la editorial L’Harmattan, publicó el libro “La Résistance dans le cinéma français: 1944-1994”.

La particularidad del cine como medio de generación de criterio se centra en la amalgama intrínseca existente en todos los aspectos del lenguaje (verbal, gestual, semántico, etc.) y la interpretación sentimental inmediata que como individuos-espectadores hacemos de la trama, recurso visual y escenario. Así como las noticias publicadas por los medios de comunicación colectiva nos llevan de inmediato a emitir una opinión en base a información racional –a veces intencionalmente conducida, el cine nos obliga a expresarnos al instante –incluso paralelamente- mientras nuestras emociones afloran por identificación. No obstante, este sentir a flor de piel conlleva a un análisis en frío de las circunstancias, que nos interroga y nos cuestiona hasta lo más profundo de nuestra médula. En cualquier región del mundo, la cinematografía es utilizada para expresar puntos de vista gráficos acerca de realidades, interpretaciones o recreaciones. En Costa Rica, esta expresión es cada vez más apreciada, porque nos involucra a analizar y protestar silenciosamente sobre el satus quo de indiferencia y confort que nos caracterizan como sociedad y cultura, y se está convirtiendo en un espacio de diálogo armónico con nosotros mismos como individuos.

Bibliografía
Rojas, W. (2008). Opinión Pública y Cine [Diapositiva]. Heredia, 9 diapositivas
Palmitesta,  R. (2002). El cine de tesis y la opinión pública. Analítica.com. Accesado desde http://www.analitica.com/va/arte/dossier/7210911.asp
York University. 2012. Suzanne Langlois: Examining the role of cinema in shaping public opinión. Accesado desde http://www.yorku.ca/yfile/archive/index.asp?Article=8438


domingo, 16 de septiembre de 2012

En ruedas y a pie: la corrupción tica no es exclusiva del cuello blanco

Siempre he pensado que en este pequeño país muchas personas lanzan la piedra y esconden la mano: critican al gobierno de turno por todos los males que nos aquejan y le echan la culpa a quien se encuentre en la silla presidencial, hayan votado por ese representante o no (poque claro está, quienes más critican son quienes se ausentan de las urnas electorales aduciendo una falsa carencia de opciones y evitando su cuota de responsabilidad en la formación y presenvación de la nación). Pues bien, esta semana presencié varias acciones que me comprueban cada vez más que la corrupción se ha encarnado en la población y no se limita simplemente al beneficio propio o a la apropiación indebida de dinero.

Tras un cuadro crónico de migraña, me fui a solicitar una cita a la clínica de la CCSS para que valoraran mi caso. Luego de levantarme temprano y hacer fila por casi una hora, me llevo la sorpresa de sólo se asignaron cerca de quince espacios para atención en la mañana, lo que prácticamente me deja sin oportunidad de atención. Pero, ¡oh sorpresa! varios minutos antes de que me entere de esta situación, un médico pasa al área de recepción a "dejar unos papeles" para un fulano -beneficiándole con un espacio para atenderlo-. Tal práctica ya es constumbre en este mismo médico, pues la semana anterior hizo lo mismo frente a mi mamá, solicitando una cita para un "amigo suyo" que se presentó in promptu a media mañana. Como podrán ver, el tráfico de influencias también viste gabacha blanca, pues ya la prenda no es exclusiva para quien atiende a pacientes, sino también para administrativos (#sarcasmo).

Sin embargo, este no es el único caso que me deja con un mal sabor de boca. Esta misma semana, mi hermana madruga para ir a solicitar una cita con un especialista en el hospital y cuando llega, tras de que la "recepcionista" no puede asignarle la cita ni realizarle la apertura de su expediente, le dice que tampoco puede darle el comprobante de atención para que justifique su llegada tardía al trabajo, porque ella no hizo nada. ¿Han visto ustedes alguna vez un nivel de egoísmo y falta de respeto tan grande en una ventanilla del Seguro? De verdad que hay gente que no trabaja; simplemente están sentados esperando recibir un cheque cada quincena.

Y la tercera prueba de que en Costa Rica ya impera la mala voluntad es la siguiente: espero el bus en La Uruca, es hora pico (5 pm), a la distancia se escucha la sirena de una ambulancia, frente a Abonos Agro se hacen tres carrilles para bajar a la Pozuelo (los carros invaden la isla amarilla), la sirena sigue sonando pero la ambulancia no puede pasar, se queda en medio de la presa porque los choferes que quieren dar campo no pueden y los que pueden no se mueven, y cuando finalmente encuentra un espacio, uno de los carros adelanta para aprovechar el espacio... Mi cara es de incredulidad y una señora a mi lado justifica lo que pasa diciendo "es que las ambulancias se aprovechan y ponen la sirena para comerse la presa". En ese momento ya me ponía a discutir un poco cuando apareció otra ambulancia con una sirena aún más fuerte. Era evidente que ambas llevaban pacientes de urgencia. Yo me pregunto a este punto: es válido imposibiltar la salud o vida de otra persona por el simple hecho de suponer que el chofer de la ambulancia es un "vivazo" que quiere ahorrar tiempo? (Y aun si quisieran comerse la presa, es necesario que las ambulancias siempre estén en el punto de salida -hospital o clínica- para poder atender la emergencia cuando esta presenta). Esa es una acción irresponsable!!! Podríamos contribuir a que un paciente muera... Y ese paciente podría ser familiar o conocido nuestro. Por favor, no generalicemos el mal comportamiento.  No caigamos en esta otra forma de corrupción casi homicida.

Ya mucho se ha hablado de las crisis que enfrentan las instituciones públicas en nuestro país. Sabemos que están colapsando por el egoísmo de unos, la mala planificación de otros, el oportunismo de unos cuantos y sobre todo, la desfachatez de muchos, pero dentro de tantos responsables, sólo unos corresponden a la élite política o administrativa. Mucho del cáncer que nos carcome hoy lo generamos los propios ciudadanos con nuestra propia irresponsabilidad, indiferencia y amparados en la infame frase "eso no me toca a mí". La hora del cambio ha llegado, y ese cambio debe nacer dentro de nosotros, desde lo que decimos, hacemos y elegimos. Y usted... ¿va a seguir quejándose y pidiendo cabezas o va a proponer ideas y actuar como un ciudadano que merece vivir en esta tierra?

Acción que inspira

Esta es una charla cortísima e inspiradora. Simon Sinek explica el origen del éxito de grandes hitos de nuestro tiempo mediante el "Círculo Dorado"; un método simple que parte de tener una visión concreta y comunicarla con sinceridad. IMPERDIBLE.


 
 
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

10 cosas que me encantan

No me había olvidado de este post; es que no pude escribirlo antes. Es justo que después de escribir las cosas que más odio, escriba un pequeño detalle de lo que sí me gusta. Así que mi lista de cosas preferidas en la vida es la siguiente:





  • #cosasquemeencantan 1: Las mañanas soleadas con el cielo azul y nubes blancas.
  • #cosasquemeencantan 2: Un abrazo sincero y cariñoso (aunque el preferido es el de mi mamá, pero también incluye las caricias de mi perro).
  • #cosasquemeencantan 3: Leer un buen libro en las tardes de verano, acompañada del canto de los pájaros.
  • #cosasquemeencantan 4: Dormir calientita en las tardes y noches de lluvia intensa.
  • #cosasquemeencantan 5: Saborear un delicioso milkshake de pistachio de POPS (yummy :D).
  • #cosasquemeencantan 6: Acompañar mi día con música (80's, 90's, Pop,Rock, Plancha, Clásicos, lo que me energice más).
  • #cosasquemeencantan 7: Una conversación con sentido entre café y galletas.
  • #cosasquemeencantan 8: Sentir la suave brisa y la corriente del agua en mi cara (¡cómo me llenan de vida!).
  • #cosasquemeencantan 9: Disfrutar las hermosas estampas y vistas de la naturaleza y geografía de mi país.
  • #cosasquemeencantan 10: La sonrisa de mis papás y mis hermanos :D.
  • #cosasquemeencantan BONUS: Leer, escribir y aprender cada día!!!









lunes, 6 de agosto de 2012

10 cosas que odio


Comienzo con algunas cosas que me molestan, aunque definitivamente hay más. Pronto señalaré algunas de las 10 cosas que amo también; hay que tener un justo balance.



  • #cosasqueodio 1: que los derechos humanos se hayan vuelto un cuento que muchos usan para justificar lo injustificable y hacer lo que les viene en gana.
  • #cosasqueodio 2: que porque muchos odien la religión y las faltas de algunos irresponsables, tenga que soportar sus comentarios soeces contra mi fe. No todos somos retrógradas, abusadores o ladrones...
  • #cosasqueodio 3: que una gran porción de la sociedad exija respeto y no lo dé. Tanto derecho tiene usted a tener su opinión como yo a tener la mía.
  • #cosasqueodio 4: que Costa Rica sea protagonista de un escándalo -vergonzoso o no- y algo no memorable tenga 15 segundos de fama en CNN, cuando gente que merece ser destacada por logros es ignorada, o peor si son personas con necesidades realmente especiales y vitales que deben ver cómo sobrevivir
  • #cosasqueodio 5: que aspiremos a vivir en una sociedad desarrollada con las mismas actitudes que nos mantienen como tercermundistas (crítica sin propuesta ni acción para avanzar, espera de respuestas y soluciones caídas del cielo, primadonnismo, arrogancia y sentido de superioridad, entre otras).
  • #cosasqueodio 6: que se le rinda pleitesía a quienes sólo buscan ser idolatrados.
  • #cosasqueodio 7: trend thinkers, o más bien “lame trend thinkers” que creen que son tan cool, modernos, progresistas y librepensadores por seguir corrientes sin informarse o comprender remotamente el tema en cuestión.
  • #cosasqueodio 8: gente que obstaculiza y entorpece el avance y el progreso, ya sea del país o simplemente que bloquea el paso en la calle.
  • #cosasqueodio 9: tener 79 canales de TV por cable (incluidos 10 locales y dos de monitoreo de programación y tránsito) y que menos de la mitad sean medianamente interesantes.
  • #cosasqueodio 10: tener que pagar por las “clases” casi autodidactas de un programa de licenciatura, que se supone enriquecería mi carrera profesional (igual hay que terminarlo, porque a brincos y a saltos obtengo algunos indicios de nuevos conocimientos, aunque luego tenga que ver cómo aclaro o profundizo).