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domingo, 30 de julio de 2017

10 conceptos paradójicos que dominan las discusiones nacionales en la actualidad

(aplica para todos los frentes/bandos/creencias/etc.)
  1. #Tolerancia: lo que muchos piden pero no saben dar.
  2. #Respeto: lo que todos exigen pero pocos viven.
  3. #Diversidad: lo que todos dicen querer aún cuando quieren obligar a que todos piensen igual.
  4. #Generalización: lo que todos evitan pero en lo que se cae cada vez que se emite una opinión, especialmente en redes.
  5. #Discriminación: lo que surge como resultado de la generalización.
  6. #Alienación: lo que muchos sentimos por causa de un mainstream que no compartimos, aún cuando lo respetamos.
  7. #Opinión: lo que no se puede tener o expresar porque a pesar de que cada quien "puede creer en lo que quiera" y apoyarse en los datos que considere necesarios, si no se concuerda con el punto de vista de otros se es "ignorante".
  8. #Educación: lo que todos queremos pero encargamos a otros que hagan desde tiempos inmemoriales (con poca rendición de cuentas).
  9. #Religión: fe y creencias espirituales que algunos fanáticos tergiversan, politizan y mal practican y por cuya culpa sus detractores etiquetan a todos quienes la profesan.
  10. #Información: lo que unos manipulan para comunicar y lo que otros ignoran para seguir en la inconsciencia.




martes, 22 de diciembre de 2015

5 cosas que marcaron el éxito de 2015 en mi vida



Para algunos sonará en extremo narciso hacer un post especial para este tema, con este enfoque, pero para mí no es más que un agradecimiento sincero a la vida y a las personas a mi alrededor porque me ayudaron a reencontrar un sentido de paz, propósito y pertenencia que había perdido hace ya mucho tiempo -mucho más del que es posible mencionar sin pena-.

Este 2015 lo inicié un mes y medio antes de que comenzaran a contar las páginas del calendario. En realidad fue cuando presenté un proyecto académico que se convirtió en un proyecto personal que luego me dio muchísimas satisfacciones. Cuando pensé en crear un video institucional para la Escuela de Música de Santo Domingo sentí un golpe de inspiración muy grande... iba caminando por la calle hacia mi trabajo, temprano por la mañana, y estaba un poco desesperada por que tenía pendiente presentar un proyecto de graduación desde hacía más de un año. Para mí era inaudito y exasperante porque normalmente no dejo las cosas pendientes cuando me interesan, mucho menos en etapas finales. La cuestión es que iba caminando y sentí que la creatividad y el sentido me habían golpeado de pronto; la sonrisa me brotó de inmediato y chispa se encendió como por arte de magia. Era el inicio de algo transformador en mi interior.

1. Creatividad
Pasaron los meses y con el apoyo de mucha gente linda logré diseñar, montar y presentar mi proyecto. Era mediados de noviembre de 2014. En la presentación los profesores me alentaron a que convirtiera este experimento en una idea de negocio, por el formato y la integralidad que usé. (Eso aún lo tengo pendiente). Sin embargo, ese día marcó un cambio total en mi vida, en la actitud que venía arrastrando por contagio, y renovó mi Confianza Creativa. 

2. Confianza
Luego vinieron lecturas y personal workshops en liderazgo que siempre había visto y leído pero nunca había hecho en realidad, porque creía que con saber los puntos principales era suficiente. En un momento de apertura mental, entendí que tenía que hacer mi parte del trabajo y disponerme realmente a trabajar en mí. Y así lo hice. Los primeros meses de 2015 me "coachié" intensamente, con inspiración, y asumí una fuerza imparable que me ayudó a potenciar todo lo bueno que traía. Apenas calentaba motores.

3. Carácter
Después vinieron retos, pero retos que me desafiaron mi inteligencia emocional. Mantener la calma y seguir adelante cuando querés dejar todo de lado no es fácil. Sin embargo, al final, eso es lo que construye el carácter, y eso era lo que necesitaba trabajar para recuperar los niveles de mi propia credibilidad y confianza. Así rompí los temores y deshice fantasmas, y volví al punto de balance natural.

4. Oportunidad
A medio año surgieron tres ocasiones donde podía probarme a mí misma el valor de tomar los retos: presentar un cortometraje que habíamos elaborado en la Universidad un par de años atrás, someter mi proyecto de graduación (de la Escuela de Música) a un certamen en el Colegio de Periodistas; y abrirme al mundo en mente y espíritu sin pensar tanto en cómo controlar todos los aspectos de confort y conveniencia (esto parece ridículo, pero para alguien que está acostumbrada mantener su vida en perfecto orden es un completo reto tipo Survivor), , y el cuarto, liderar el área de comunicación del proyecto personal de alguien más: el estreno y proyección de "La Última Entrevista" a don Beto Cañas (hermosa experiencia y prueba a mí misma de que cuando se cree en los demás y en uno, los resultados pueden ser asombrosos).

5. Gratitud
El punto culminante no es el último ni en secuencia ni en importancia; al contrario, es el más importante y constante de todos. Ser consciente de las bendiciones y desafíos diarios y agradecer con sinceridad por ellos me ayudó a ganar la perspectiva nuevamente: las personas, las situaciones, la naturaleza, la familia, los amigos, el cariño, los abrazos, el respeto... Agradecí -y sigo agradeciendo- todas esas cosas que cada día me mantienen viva y me alimentan espiritualmente para darlo todo y ser la mejor versión de mí misma, sin desfallecer, sin pretender y sin mediocridades.

¡Gracias 2015 por ponerme back on track, por recordarme -con pruebas- el potencial de mis capacidades e intenciones! ¡Por un 2016 incluso más brillante! 







jueves, 7 de mayo de 2015

Felicidad en la gratitud



Este listado lo escribí hace ya varios años para un cumple, luego de un año particularmente difícil y retador emocionalmente. Yo pocas veces arrugo la cara cuando se vienen retos o pruebas de resistencia, pero esa vez la arruga casi se convierte en cicatriz... Como todo en la vida tiene que pasar y al final debemos seguir adelante, entonces decidí hacer una lista con las cosas buenas que llenaban mi vida de luz. Y da la casualidad que hoy, cuando la encuentro de nuevo, me doy cuenta de que casi todas se mantienen vigentes. 

Dicen los nuevos conocedores que la felicidad y la plenitud espiritual se obtienen cuando vivimos agradecidos por lo que tenemos, lo que somos y lo que podemos hacer (acá pueden encontrar esta presentación hermosa de David Steindl-Rast en un TED Talk como un ejemplo). Yo puedo asegurarles que ya sea que agradezcan en voz alta o por escrito, o que vivan con el corazón lleno, la gratitud nos lleva a ser conscientes de que no necesitamos tanto como creemos y que la felicidad se puede vivir hoy mismo si queremos. 

Así que acá va mi lista (o parte de ella más bien, pues está en continuo crecimiento): 

Hoy agradezco a Dios y a la vida...


  1. Por mi familia: todos esos corazoncitos tan hermosos que Dios decidió poner a mi lado para hacer mi existencia bella, amorosa y placentera.
  2. Por los amigos que tienen años a mi lado, y que aunque nos veamos poco son un apoyo incondicional y puro.
  3. Por las nuevas amistades: porque cada uno de ustedes me ha dado una nueva inspiración y visión a mi cotidianidad. ¡Me refrescan la existencia!
  4. Por las viejas amistades que se habían distanciado y reaparecieron. ¡Qué tesoro encontrarlos de nuevo y saber que son los mismos de nuestros años de fantasía!
  5. Por la gente tóxica que se alejó, porque supieron ver que su pesimismo y negatividad simplemente no eran compatibles conmigo.
  6. Por las experiencias que empezaron buenas, luego se volvieron amargas, y finalmente desaparecieron. Porque me dejaron crecimiento, sabiduría y experiencia para no volver a cometer los mismos errores de juicio, y porque, al superarlas, hoy me siento triunfadora.
  7. Por la gente que en algún momento me dio la espalda, porque aunque suene feo, me dieron un peldaño para avanzar en mi camino. Quisieron detenerme pero me empujaron hacia adelante.
  8. Por los retos asumidos y superados, porque con el miedo de intentarlos gané seguridad -aparte de algunas otras cosas-.
  9. Por el país en que vivo, con su burocracia y todo, porque me ha dado grandes oportunidades y beneficios en educación, salud, y calidad de vida.
  10. Por mis cinco sentidos, que siguen intactos y me permiten ver cada día -oscuro o soleado-, saborear antojos, oír sonidos maravillosos que me inyectan de energía, oler aromas que me mueven por dentro, y sentir el calor del sol y de la gente bella a m alrededor. Eso es disfrutar la vida!
  11. Por la música, que me deleita el espíritu, me llena de emociones y hace que cada célula se exprese a su ritmo. 
  12. Por los helados y los libros, porque me llenan de vicios y placeres.
  13. Porque a pesar de todo lo malo que surge cada día en el mundo y el entorno que nos envuelve, he logrado mantener mi optimismo y mi buena voluntad.
  14. Por el cariño que no ha desaparecido. ¡Tantas personas lindas que siguen aquí! ¡Eso es vitamina pura!



Ahora los invito a hacer su lista propia, de su puño y letra.

Y si no dieron clic en el enlace al TED Talk, este es un buen momento para hacerlo... 







martes, 2 de septiembre de 2014

Un sábado cualquiera

Esta es la historia de un sábado cualquiera; uno de esos días donde la esperanza corre junto a la brisa mañanera que nos acaricia el rostro, donde el sol envuelve la piel con su cálido abrazo, iluminando las calles pueblerinas.

Este sábado es hermoso desde el amanecer. Al norte y al sur las montañas azules se erigen imponentes y rodean el valle; sus picos enuncian el poder de una naturaleza vasta y generosa. 

La mañana avanza poco a poco y hay que comenzar las diligencias. Ya es hora de adentrarse en la feria del agricultor y adquirir los bondadosos alimentos que nos ofrece el arduo fruto del trabajo de nuestros campesinos. El olor a tierra y a verduras frescas nos recuerdan que la vida es más que una acción en continuo movimiento: es una energía que se puede sentir, respirar, admirar y abrazar.   

En una esquina, bajo la sombra, está un ebanista ofreciendo sillas, bancos, perezosas y escaleras. Este artesano es de los pocos que quedan, y su trabajo es impecable.

En la acera del frente, por la escuela, una madre va con sus dos pequeños a clases de fútbol. Ella los motiva a ir calentando y pegarse "carreritas" para demostrar que el esfuerzo es genuino y de corazón.

Mientras tanto me distraigo un segundo. Es un saludo de algunos vecinos mayores que me extienden su mano acompañada de un "¡Adiós! ¿Cómo le va? ¡Me alegro de saludarla! Saludos a sus papás". Y tras de eso no puedo dejar de pensar que ¡qué bonita es la gente educada!
Regreso a mi camino y me topo con un muchacho de aspecto de malas pulgas, pero en un instante más bien me inspira ternura: anda paseando con su pequeño cachorro, quien trota feliz al descubrir una nueva ruta.

Mientras tanto, en la radio -sí en la radio, porque es los sábados cuando la escucho- suena una canción animosa que pareciera ser el fondo musical perfecto para este día. "Azul Sabina" me deleita con sus acordes y me termina de llevar a un estado de alegría infinitesimal.

Por la tarde el clima enfría y se pone un poco oscuro, pero eso no es impedimento para ir a misa y meditar un poco. La revelación, no obstante, llega cuando una chiquita desconocida fue a darme la paz, con abrazo y beso incluidos, tan sólo porque nos vimos y nos sonreímos mutuamente en varias ocasiones. Eso es una demostración de bondad y sinceridad puras, una lección para no olvidar.

Y al llegar la noche, pues bien, me encuentro con la satisfacción de haber disfrutado un día hermoso, y contemplo una luna que tranquiliza y que inspira a seguir viviendo, a seguir soñando.







miércoles, 27 de agosto de 2014

Sueños para compartir

Desde hace un tiempo para acá siento una necesidad imperiosa de hacer algo significativo por los demás. Puede ser con niños o con jóvenes o con cualquier tipo de persona que desee cultivar algo positivo en su vida.

Creo que la iniciativa nace porque me encanta servir. Para mí no hay nada que me haga sentir con mejor ánimo que ver a la gente contenta por algo que puedo hacer. Eso de verdad me llena y le da propósito a mi vida. Y probablemente por esa búsqueda de propósito es que me gustaría dar mi esfuerzo para construir mejores oportunidades de desarrollo.

A veces pienso que podría ser life coach, o language coach, o desarrolladora de un centro de liderazgo para gente que realmente quiera potenciar sus capacidades. En otras ocasiones sueño y me pierdo en mis pensamientos creando un espacio para cuidar y educar a los niños de las madres en riesgo social o de condiciones económicas comprometidas para que ellas puedan trabajar. Crearía un red de apoyo institucional con empresas reclutadoras y departamentos de recursos humanos para brindar oportunidades de contratación, y trabajaría una estrategia de fundraising para sostener el espacio físico y buscar encadenamientos para facilitar una educación integral, artística y social para esos chicos, con actividades de esparcimiento cool, entretenidas y sustanciosas… 

Y bueno, aunque puedo pasar soñando por horas con ello, espero poder darle forma en algún futuro cercano y convertir ese sueño en una realidad que contribuya a construir un mundo mejor con una humanidad mejorada… :D










sábado, 31 de mayo de 2014

La única regla para tomar decisiones

“Hacer las cosas adecuadas quizá no sea siempre fácil, 
pero es siempre lo adecuado”.
- John C. Maxwell


Es probable que a la mayoría de personas se les dificulte tomar decisiones tanto como a mí, sobre todo cuando hay que decidir pasos a seguir hacia al futuro. Esa debe ser una condición humana natural frente a la incertidumbre. Frecuentemente nos debatimos ante situaciones en las que debemos escoger un camino entre lo que es conveniente (desde el punto de vista del interés) y lo que es adecuado (desde el punto de vista de la rectitud), y aunque nuestros principios suelen estar incrustados en nuestra personalidad y carácter, no siempre es fácil seguirlos.

Por otra parte, existen otros momentos en los que decidir no es tan fácil como decir sí o no, aún cuando sabemos cuál es la respuesta correcta a una determinada situación. En esos momentos nos encontramos ante un dilema que enfrenta nuestra ética contra la necesidad, la urgencia o el simple compromiso social, y así nuestra integridad moral es puesta en entredicho. Tal enfrentamiento nos golpea y nos devasta, porque nos debatimos entre lo que debemos hacer, lo que queremos hacer y lo que la circunstancia nos obliga a hacer. Es entonces cuando la encrucijada se vuelve confusa.

En ese preciso punto de inflexión sale a flote nuestra ética: ese conjunto de reglas, estándares y valores que moldean nuestra forma de pensar y de actuar y que determinan en gran medida nuestra integridad y dignidad humana. Y si bien la ética es un concepto más etereo y subjetivo, defendible y debatible según las experiencias y realidades de cada individuo, existe un elemento común mediante el cual valoramos su fortaleza. 

De acuerdo con John Maxwell, reconocido experto en liderazgo, "sólo existe un tipo de ética", tanto para la vida personal, como espiritual, como para la sociedad y para los negocios. Y esa ética está fundamentada en un único principio: la Regla de Oro (tratar a los demás como yo deseo ser tratado). Maxwell expone que la Regla de Oro es lo más cercano a un principio universal, porque la aceptan casi todas las personas, en casi todas las religiones y en casi todos los contextosAdemás, es fácil de entender, representa una filosofía ganadora para todos, y funciona como una brújula cuando se necesita dirección.


Factores que pueden repercutir en la Regla de Oro

Aún cuando creamos saber lo que se debería hacer en determinada situación, debemos sopesar si alguno de estos factores se encuentra presente o si está influyendo en las opciones que estamos valorando: 
  1. Presión: puede llevar a decisiones emocionales, apresuradas, carentes de verdad o de compromiso.
  2. Placer: suele conllevar a soluciones egoístas y cortoplacistas.
  3. Poder: recibir, abusar o perder poder pueden ser acciones que condicionen nuestro criterio y actuar.
  4. Orgullo: la necesidad de ser el ganador o de exaltar nuestro ego lleva frecuentemente a decisiones incorrectas y hasta perjudiciales. 
  5. Prioridades mal identificadas: pueden convertir que lo insignificantes se vuelva importante, y que lo importante se convierta en insignificante.

¿Cómo valorar la integridad ante cualquier situación?

Por supuesto que no existen respuestas únicas para saber qué debemos hacer ante X o Y situación; no obstante, lo que sí podemos hacer es cuestionar y valorar si lo que vamos a hacer es ético y si podremos vivir tranquilamente sabiendo que lo hicimos. Para ello tan sólo basta preguntarse lo siguiente:


¿Cómo me gustaría que me trataran en esta situación?

Así que la próxima vez que se encuentre ante una decisión difícil que involucre una relación con otras personas o que ponga en juego su integridad moral hágase esta pregunta y tenga presente que todo lo que haga parte de su carácter, el cual va mucho más allá de hablar. Su carácter depende de hacer lo correcto en el momento indicado. 








sábado, 22 de marzo de 2014

Gente Positiva, Gente Negativa


"Dar el ejemplo no es la principal manera 
de influir en los demás, es la única".
- Albert Einstein


Pues sí. De todos los tipos de personas que existen sobre la faz de la tierra, sólo hay dos que determinan la realización de las cosas, y con ellas, la satisfacción de las personas: la gente positiva y la gente negativa. Y es precisamente la percepción de sus entornos y la reacción que tienen ante la vida la que determina el resultado de sus acciones y de su existencia.  

Con un título tan sencillo pero tan directo, el libro "Gente Positiva, Gente Negativa" de Germán Castaños nos lleva de la mano y paso a paso por la vitrina el optimismo y sus ventajas. Este consultor argentino en coaching, marketing y emprendedurismo indica en la introducción que este es un material para "descubrir, desarrollar, potenciar e inventar optimistas", para que aprovechemos las oportunidades que la vida nos presenta cada día.

A través de capítulos cortos, citas realmente impactantes y datos curiosos, el autor nos explica que el optimismo está intimamente ligado a la creatividad y a la intuición. ¡Y realmente creo que tiene razón! No hay mayor capacidad de logro que cuando dejamos volar nuestra imaginación, libre de preconceptos, estereotipos, y formalidades que generalmente existen para controlar o contener iniciativas. No es que abogue por la subversión o el irrespeto, sino que es necesario comprender que lo posible sólo es realizable cuando confiamos en la intuición, en la ilusión y en la capacidad de ver lo invisible. Sólo así podremos innovar o reinventar nuestros métodos para obtener mejores resultados.

La gran característica que diferencia al optimista del pesimista es que el primero cree que las cosas siempre se pueden hacer mejor, o sea que huye del conformismo. Y eso le permite asimilar los fracasos, accidentes y errores como parte fundamental del aprendizaje, en vez de tomarlos como golpes fatales del destino.

De esta manera, el optimista se destaca por su resiliencia y continúa adelante con sus propósitos a pesar de los obstáculos. Alimenta su espíritu y ejercita sus fortalezas para salir adelante. Y es consciente de que sus ideas y esfuerzos siempre son valiosos.

Si lo que necesitás es inspiración para salir del atasco, "Gente Positiva, Gente Negativa" te presentará muchas historias clave para tomar como ejemplo y mantenerte con una actitud ganadora y asertiva.




viernes, 21 de marzo de 2014

Explicando la felicidad

Todos añoramos la felicidad más allá de la simple alegría, por ello muchas veces nos preguntamos cual será el camino para llegar a ella, y mejor aún, para mantenerse en ella. Pues bien, voy a revelar un pequeño gran secreto que a mí me ha funcionado a lo largo de los años sin falta.

Ese truquito es simple, pero su resultado es una emoción-sensación-estado mental de satisfacción y éxtasis inigualable. Y sé que lo que acabo de decir suena egoísta, pero en realidad tiene que ver más con los demás que con uno mismo.

La clave para ser feliz -al menos para mí-es una ecuación que combina mi propósito personal, el servicio a quienes me rodean, y una actitud de agradecimiento por todo lo que la vida me depara.

Mi propósito personal se centra en ser alguien con impacto positivo en los demás individuos que comparten sus días conmigo. La acción de servicio parte del principio de que todo lo que cosechamos se debe a lo que sembramos; así que para tener una vida sin grandes obstáculos primero hay que ayudar a despejar el camino de los otros de una forma desinteresada. Y la actitud de agradecimiento surge cuando aprendemos que todo -absolutamente todo- tiene una razón y un momento para ocurrir. De ahí que cuando comprendemos el valor de las experiencias y los momentos nuestra perspectiva de la vida cambia radicalmente.

En los últimos años, me he topado con conocidos a quienes tenía mucho tiempo sin ver. Compañeros, profesores, gente cuyo camino alguna vez se cruzó con el mío. Lo interesante de esto no es el simple hecho de reencontrarnos; es la reacción de emoción y aprecio que me expresan cuando nos vemos. Su saludo afable, sus expresiones, y su interés por saber como me ha tratado la vida son tan genuinos que me siento súper afortunada de recibir tanto afecto, y claro, me te cargan las baterías con una energía maravillosa.

Luego de conversar y despedirnos, hago un análisis mental y flash de lo que pasó, y la conclusión es básicamente la misma: estas personas me acaban de hacer sentir en el aire porque en su momento no tuve reparos en acercarme a ellos. Los escuché sin juzgarlos cuando ocupaban desahogarse, los trataba normal cuando los demás los alejaban, o simplemente hicimos conversación cuando necesitaban expresarse. Por supuesto que nunca tuve ningún interés particular... Solo hacía lo que me nacía (o procuraba mantener los buenos modales cuando no sabía qué hacer), sin considerar que luego esas acciones tendrían importancia para alguien, o que me harían sentir mejor de lo que podría imaginar, o que incluso me darían una lección sobre cómo dando se puede recibir y ser feliz.

Así que el gran truco es ese: dar lo mejor a conciencia en cada momento para luego recibir toneladas de satisfacción y buena voluntad. No esperemos a mañana para ser felices y agradecidos; entre antes actuemos, mayor será la ganancia y mejor la sensación.

















sábado, 28 de diciembre de 2013

Vivir para ser feliz

Creo que soy muy afortunada al poder afirmar que toda mi vida he sido feliz, sin duda. Y lo he hecho gracias a las bendiciones que me ha dado Dios, a las oportunidades que me ofrece la vida y a la familia tan excepcional que tengo.

Y es que como lo he dicho muchas veces, la felicidad no se trata de una meta que se alcanza luego de una travesía. Es una decisión, un estado mental que condiciona nuestra actitud y que nos hace dar lo mejor de nosotros mismos mientras disfrutamos al máximo el momento presente, justo ahí donde estamos y con quienes estamos.

Soy feliz porque a pesar de todo lo negativo que me bombardea a diario, he aprendido a desechar lo que no sirve, lo que no construye, lo que no enaltece. A fin de cuentas, ¿por qué me voy a aferrar al sinsentido y al auto flagelo? Para mí es preferible tomar lo mejor que está  a mi alrededor y aprovecharlo, vivirlo, y por supuesto compartirlo, porque al compartirlo disfruto el doble, haciendo feliz a alguien más.

Soy una optimista empedernida; siempre espero que pase lo mejor hasta en las situaciones más adversas. Pido con fe, actúo con  confianza y mantengo la esperanza siempre en alto, porque creo en el poder del positivismo y el poder de los milagros. Y no es que vaya a adentrarme en tonos espirituales, pero los milagros existen y suceden a diario: desde el amanecer hasta el anochecer cada respiro y cada movimiento de cada ser vivo es un milagro de la vida. Un milagro que vale la pena apreciar y agradecer.

Y bueno, claro que es Dios quien obra los milagros, pero él también los articula a través de nosotros, simples seres humanos que esperamos transformar la vida en una cascada de felicidad para los demás. Yo, en lo particular, espero contagiar a tantas personas como pueda con esta alegría que me invade el corazón, con estas ganas de servir y compartir, viviendo a plenitud y aprovechando cada recurso al máximo. Sin rencor –aunque a veces con preocupación y sufrimiento temporales que me hacen darlo todo por volver a mi estado normal de felicidad.

A mí todo esto no me cuesta más que ganas y determinación, y no me canso de ponerlos en práctica cada día. Sé que hay personas a las que les cuesta más, por diferentes situaciones, pero a lo mejor es tan sólo un problema de actitud. Bien dice John Maxwell que los problemas se componen en un 20% por la situación propia del problema y un 80% por la actitud que tengamos para enfrentarlo (o como yo prefiero interpretarlo: mis posibilidades de resolver un problema aumentan cuatro veces si tengo una actitud positiva). Así que podemos ser verdaderos transformadores de oportunidades si nos dedicamos a ser felices y a diseminar felicidad por el mundo, sin importar la condición en que nos encontremos hoy.

Animémonos juntos y usemos ese súper poder oculto para que las cosas caminen mejor y para que la humanidad sea más plena.


PD: Happier es una red social que me gusta mucho porque nos incentiva a expresar lo que nos hace felices. Les recomiendo ingresar, explorarla y descubrir cómo ser felices y agradecer la felicidad. (Este es su sitio web y esta su página en Facebook).

Además, les recomiendo ver este TEDTalk de Nataly Kogan, su desarrolladora, quien explica su propia versión de la felicidad.




Sharer of Joy: Nataly Kogan at TEDxBoston








martes, 24 de diciembre de 2013

Abracémonos en un acto de esperanza y amor

Es un poco extraño decir esto, pero a menudo, al llegar el 24 de diciembre siento un poco de temor, pues hace algunos años -en esta fecha- enfrenté dos situaciones atípicas que me conmovieron profundamente y que me recordaron que el significado de este día radica en compartir nuestras bendiciones con los demás.

En una ocasión, estaba realizando compras con mi mamá en un supermercado alrededor del mediodía. Todos los pasillos estaban llenos de gente e intransitables y las filas en las cajas estaban atestadas de clientes. A mi lado, una joven madre con un niño de un año que aprendía a caminar esperaba su turno para pagar, cuando de pronto el niño dio media vuelta y empezó a faltarle el aire. Ella asustada pedía ayuda pues el bebé perdía color, pero nadie se movía. Impotencia total. Yo no sabía qué hacer, así que sólo pude gritar solicitando un médico –en mi mente al menos así algo por ayudar. Pronto acudió una cajera que sabía primeros auxilios y pudo estabilizar al niño mientras llegaba la ambulancia para hacer el chequeo necesario. Sin embargo, aunque sólo pasaron algunos segundos –tal vez poco más de un minuto- entre toda esa zozobra, mi mente no paraba de pensar en que un 24 de diciembre podría convertirse en tragedia. ¿Cómo un niño podría perder la ilusión de celebrar una fiesta como esta? ¿Cómo una madre podría verse tan angustiada en un día de alegría?

Al año siguiente, nuevamente me enfrenté con un una dosis de realidad de una manera que podría verse como insignificante, pero que de alguna forma yo sentí un poco cruel. Nuevamente salía de un supermercado junto a mi papá, luego de comprar un refresco y otro par de cosas para el almuerzo, cuando una niña de unos siete años que andaba vendiendo no sé qué cosas por la calle se me acercó y me preguntó: “¿qué lleva ahí?”. Se refería a una bola antiestrés que acaba de comprar. Y antes de que yo pudiera decir una sola palabra, me dijo “¿Me la regala?”. Por supuesto que accedí sin dudarlo, con el corazón partido por el momento, y viéndola cómo jugaba con ese pequeño tesoro. Fue entonces cuando terminé de interiorizar que esta es una fecha para compartir, para abrazarse, para agradecer por todo lo que tenemos y por lo que no tenemos (porque aún no es el momento o porque de verdad no nos convendrá tenerlo).

Con esto no quiero entristecer a nadie. Al contrario. Quiero decirles –o recordarles, pues estoy segura de que ya lo saben- que estos días son para compartir, para compartir con el corazón, con bondad, con cariño. Desenfoquémonos de los adornos y los regalos materiales y entreguemos cariño sincero. Un abrazo, un beso, un hombro en el cual reposar, unos minutos de compañía –o mejor aún, de escucha- podrían transformarnos a todos. Una felicitación o un gesto de perdón también nos podrían hacer mucho bien si los entregamos con humildad. Durante el año y a lo largo de la vida suceden muchas cosas, buenas y no tan buenas, favorables y duras, pero hoy tenemos la oportunidad de hacer de esta fecha una celebración llena de buena voluntad. ¡Regalemos amor; regalemos valor!

¡Un gran abrazo a todos en esta Nochebuena! Que el nacimiento que hoy conmemoramos nos motive a iniciar y mantener mejores relaciones por el resto de nuestros días.







domingo, 22 de diciembre de 2013

Pasos para la felicidad: comienza por la gratitud y elimina lo innecesario

Todos estamos en carrera de la eterna búsqueda de felicidad. Algunos llevan más tiempo, otros apenas inician. Existen quienes necesitan felicidad en una faceta en específico y existen quienes con un sólo cambio podrían mejorar su panorama.

Luego de toparme con varios diseños interesantes en redes sociales, decidí guardarlos para reproducirlos -con la esperanza de que sus autores no se ofendan por compartir estas fuentes de inspiración. Algunos los recopilé de fanpages como Action for Happinness y Dailygood; dos movimientos que verdaderamente son alentadores con sus contenidos positivos. Así que espero que esta selección sea de ayuda para enrumbarse en el camino de eso que los llenará de plenitud.

Cheers!













sábado, 26 de octubre de 2013

60 maneras de ser feliz

La búsqueda de la felicidad y del bienestar es una constante en nuestras vidas. Todos queremos vivir mejor y sin preocupaciones, en compañía de aquellas personas a quienes más queremos y haciendo lo que más disfrutamos. Sin embargo, frecuentemente la búsqueda se convierte en espera: esperamos tener el trabajo de nuestros sueños, encontrar a la persona indicada para compartir un proyecto de vida, ganar el dinero suficiente para consumir cuanto sea posible, el momento perfecto para comenzar un proyecto… Esperamos y esperamos sin actuar realmente por encontrar eso que tanto buscamos.

El misterio de la felicidad radica precisamente en el hecho de que no se encuentra; se crea, se vive, se construye.  Cuando transformamos nuestro concepto de felicidad convencional por un estado mental que define nuestras vidas, todas esas cosas que esperamos alcanzar se convierten en sueños o propósitos que guían nuestras acciones y nos motivan a ser mejores y a darlo todo por disfrutar el momento en el que nos encontramos, sabiendo que el ahora incide en el mañana.

“Tu Mejor Vida Ahora”, “Lo Mejor de Ti”, “Este Es Tu Momento” y “Cada Día Es Viernes” son cuatro libros de Joel Osteen que profundizan en algunos consejos para vivir mejor en tiempos donde la felicidad es amenazada diariamente. La mayoría de esos tips se podrían clasificar en cinco grandes categorías que determinan nuestros comportamientos y que me gustaría compartir a continuación:

Cambiá tu mente
1.         Adoptá una visión positiva y vivila
2.         Ampliá tu visión más allá de donde estás
3.         Elevá tu nivel de expectativa y empezá a creer más
4.         Dejá la mentalidad de víctima
5.         Descubrí el propósito de las dificultades
6.         Acabá con los problemas desde la raíz
7.         Encontrá fortaleza en la adversidad
8.         Levantate desde tu interior
9.         Confiá en el tiempo
10.      Sé una persona de excelencia e integridad
11.      Hacé lo correcto aunque te duela
12.      Corré tu propia carrera: no vivás para la aprobación de los demás
13.      Aprovechá las oportunidades
14.      Desarrollate ahí donde estés
15.      Desarrollate ahí donde estés: crecé, no te limités a sobrevivir
16.      Permanecé abierto a cosas nuevas
17.      Hacé que cada día sea viernes
18.      Viví una vida sin excusas
19.      No seás tan crítico
20.      Recordá que éste es tu momento; estás más cerca de lo creés
21.      Llenate de entusiasmo
22.      No perdás la esperanza
23.      Permanecé inspirado
24.      Disfrutá del viaje
25.      Seguí avanzando
26.      Decidí ser feliz (La felicidad es una decisión)
27.      Hacé de la felicidad un hábito
28.      Mantenete alegre y expresá tu alegría
29.      Mantené viva tu pasión por la vida
30.      Seguí soñando
31.      Sé original
Valorate mejor
32.      Desarrollá una auto imagen saludable
33.      Preguntate quién creés que sos
34.      Comprendé cuál es tu valor
35.      Convertite en lo que creés
36.      Sé feliz con quien sos
37.      Tené confianza en vos mismo y alentate
38.      No renunciés a tu poder ni a tus capacidades
Desligate del pasado
39.      Rompé las barreras del pasado
40.      No dejés que la amargura eche raíces
41.      Saná las viejas heridas
42.      Perdoná por tu propio bien
43.      Superá las decepciones y el desánimo
44.      Dejá que el pasado atrás
Sentí el poder de las palabras
45.      Descubrí el poder de tus pensamientos y palabras
46.      Reprogramá tu configuración mental
47.      Escogé los pensamientos correctos y alimentalos
48.      Pronunciá palabras que te sirvan y que te cambien la vida
49.      Escuchá la voz de tu conciencia
Viví para compartir
50.      Tené un corazón abierto y compasivo
51.      Sé bueno con la gente: recordá que ser amable  vale la pena
52.      Defendé a tu familia
53.      Creá mejores relaciones e invertí en ellas
54.      Conectá con las personas correctas
55.      Mantené el conflicto fuera de tu vida
56.      Sonreí y el mundo sonreirá con vos
57.      Inspirá lo mejor en cada persona
58.      Ayudá a otros a ganar
59.      ¡Viví para dar!
60.      Sembrá y cosechá

Si te fijás bien, se trata de una cadena de acciones que llevan a mejores situaciones. Muchas de esas las he estado practicando por un buen tiempo y he notado cómo todo mejora. Y como me ha resultado por propia iniciativa y por convicción, espero que vos podás emprenderlas también y logrés disfrutar mejor de tu propia felicidad.