"¡Odio a la gente...!"


“Quienes trabajan no se agotan porque trabajen mucho;
se agotan por culpa de la otra gente” 


(Littman & Hershon, 6)

La gente decepciona…


Los 10 Menos Deseados:

¿Quién no se ha sentido cansado de tener que lidiar con la gente? Todos, absolutamente todos, hemos querido ahorcar a alguna persona en particular en un periodo en específico. En la casa, en el trabajo, en el estudio... Pues bien, hace un tiempo mientras daba mi visita semanal a la librería me encontré un libro que se llama I Hate People! (“¡Odio a la gente!”), y como andaba en medio de una crisis de burn out, de esas en que no me soportaba ni a mí misma, lo compré de inmediato. Cuando llegué a la caja y pagué sentí un poco de pena, ¿qué iba a pensar el cajero, que era una antisocial depresiva y repulsiva que no se lleva con el resto de la humanidad? Claro que en dos segundos recordé que compraba el libro para terapiarme… y aunque no me resolvió la existencia, sí me ayudó a sentirme acompañada y a saber identificar ciertos patrones molestos. Aquí van en resumen (hay quiénes pueden ser ofensores múltiples, o sea que vienen en combo):
a. Los Obstáculos de Tropiezo: son aquellas personas que pretenden decirnos lo que debemos  o no debemos hacer, lo que pasará o no sucederá; y por eso detienen nuestra iniciativa y agotan nuestra energía en proyectos que toman tanto tiempo que se vuelven inútiles.
1.  El Cuadrado: No da chance para razonar, pues sólo sus puntos y razones son los más valiosos y maravillosos aún cuando distan mucho de ser brillantes. Como dijo Benjamín Franklin “Cualquier tonto puede criticar, condenar y quejarse –y la mayoría de tontos lo hace-”. Una de las estrategias para tratar con este tipo de necios es crear un consenso entre tus compañeros antes de tomar decisiones para evitar que se apruebe su gran idea.
2.  El Montado: el que se aprovecha de tus destrezas y te sobrecarga con todo tipo de tareas. Finge tomarte en cuenta para sus proyectos, pero en realidad cree que sos ingenuo. ¿Cómo enfrentarlo? Llenalo de preguntas. Pedile que te de un detalle por escrito de todo lo que ocupa (que incluya tiempo y requerimientos). Casi siempre es tan vago que preferirá buscar otra víctima.
3.  El Matón: Este tipo tratará de intimidarte tanto como pueda para poder pasarte por encima. Sorprendelo desprevenido y preguntale su opinión sobre un tema que tenga que ver con ambos. O decidite a confrontarlo de una vez. Esto le hará entender que vos comprendiste su punto y entonces retrocederá a buscar otra presa más fácil.
b. Los que te desvían: son manipuladores, habilidosos y sutiles. Son esos que se llevan tan bien con vos y que luego te sabotean.
4.  El simpático: su modus operandi busca ocultar el dolor. Se ríe a menudo, o al menos finge reírse (si sus cejas y párpados no se mueven al reírse, se trata de una sonrisa falsa). Con esta gente uno nunca sabe lo que quieren o lo que hacen. Su probable hipocresía no tiene una estrategia con qué enfrentarse, así que lo único que queda por hacer cuando no sabemos interpretar su sonrisa es preguntarle “¿De qué te estás riendo?”. Puede que no obtengamos respuesta, pero al menos lo habremos delatado.
5. Mentiroso, mentiroso: carece de confianza en sí mismo, y por eso trata de agradarle a los demás aunque sea a base de mentiras. Cuando se le encara, culpa a otra persona muy habilidosamente –o a las inconsistencias de la tecnología: “Nunca recibí ese correo” o “El servidor se dañó”. Pero el patrón no se limita a decir mentiras concretamente; también puede caracterizarse por tardar en responder, retener información, dar signos de ambivalencia, repetición o irresponsabilidad. Aquí, lo más recomendable es tratar de desenmascararlo poco a poco.
6.   El Puñal: es confuso y difícil de prever. A menudo lo podés confundir por amigo, sólo para luego darte cuenta de que te traiciona. Y no sólo de forma que te hace odiarlo, sino que hasta te puede hacer daño. Este puñal te puede destruir tu imagen, tu reputación, o tu ego. Puede hundir su navaja suave y lentamente a lo largo del tiempo, o simplemente clavártela de pronto. Lo único seguro es que no sabrás lo que es capaz de hacer, hasta que lo hace. Algunas pistas para dar con estos molestos personajes:
a) Aquél que se queja de todo y de todos, menos de vos que sos “su compañero”.
b)  El que te quiere serruchar el piso mientras estás de vacaciones.
c. Los Roba-Tiempo: ni quieren perjudicarte ni quieren aprovecharse de vos. No juegan sucio, pero por ellos se dice que “el camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Los Roba-Tiempo te quitan tu posesión más valiosa poco a poco… porque no saben ayudarse a sí mismos.
7.  El ¿Tenés un minuto?: es súper peligroso porque te toma antes de que te des cuenta de que viene. Sólo ocupa un minutito de tu tiempo para que le ayudés a sacar una copia, a hacer una reservación, a configurar un documento… cualquier excusa es buena. A este es mejor asignarlo en una tarea aislada o reubicarlo en alguna posición más conveniente y acorde con sus habilidades. Podés contrarrestarlo si le decís que apenas tenés dos minutos para atenderlo, porque tenés otras cosas que hacer. Así no perderás tanto tiempo ni te ganarás enemigos. O pedile que en lugar de enviarte 159 correos al día, escriba uno sólo con todas las consultas que tiene que hacerte, así podés responderle todas en un solo correo y eficazmente.
8.  El Sábelo-Nada: es aquél que tiene mucha información sin trascendencia. Sabe muchos datos sobre cosas sin importancia, y te puede volver loco mientras hablan, y hablan, y hablan. Lo mejor es preguntarle por la fuente de su información; cuando se dé cuenta de que no tiene valor, se dará por vencido.
9.   El Controlador: es obsesivo; no delega. Puede creer que aporta orden y control, pero te saca de quicio y seca tu fuente de energía. ¿Por qué no tratás de hacerle creer que tu idea es en realidad su idea?
10. La mansa ovejita: evita tomar decisiones. No es que le cueste pensar; es que no quiere hacerlo, entonces te obliga a hacerlo por ellos. Pero aún así, te seguirá, así que hacelo sentir importante, especial y único, que esto lo motivará y afianzará su confianza en sí mismo.



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