Habla como un Triunfador (III parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte III de III)

El hombre sabio no da las respuestas,
formula las preguntas adecuadas.
-Claude Li-Strauss
Antroólogo social francés

15. CUESTIONÁ. Planteá preguntas que ayuden a incrementar el ritmo de la conversación.
Las preguntas te ayudan a mantener el enfoque y el rumbo de la conversación. “Una pregunta respetuosa e inteligente generará una respuesta correspondiente”.

  • Preguntá con intenciones sanas. Si preguntás es porque te interesa saber, no porque querés dejar en evidencia a los demás, y mucho menos para montar trampas. Si tenés que preguntar por información delicada, hazlo con tacto e inteligentemente.
  • Manejá la respuesta “Yo no sé”. Es cierto que a menudo la gente la usa como muletilla para no responder, y en ocasiones también es porque en realidad no saben. Pero podés abordarla de otro modo como “Bueno, ¿Pero qué harías si…?” o “Sólo imaginate que…”. De esta manera los demás podrán ponerse en otra posición y elaborar sus respuestas un poco mejor. Si estás conociendo a otras personas puedes usar preguntas similares para saber cómo son y cuál es su modo de pensar (“¿Qué harías si tuvieras sólo un día más de vida, con quién lo pasarías y porqué?” o “¿Si tuvieras que donar un órgano lo harías?”). Estas son preguntas que siempre garantizan una conversaron interesante, y evitan silencios incómodos.
  • Tratá de formular las preguntas de una manera que la gente sienta que tiene la respuesta, así sentirán menos timidez al responder. Y usas un modo humorístico podrás acercarte aún más.
16.  EVALUÁ. Descubrí el mensaje implícito.
Este punto no se trata sobre sacar conclusiones ni asumir (estos son hábitos dañinos para la comunicación), sino de comprender y capturar el mensaje y el contenido de lo que recibes.

  • Medí los niveles de estrés -los tuyos y los de los demás-. Esto podría condicionar la forma en que hablas (a más tensión más aceleración, menos tolerancia y paciencia).
  • Dale a la gente la oportunidad de descargar su tensión. Un poquito de escucha a menudo hace que nos sintamos mejor y mucho más desahogados. No es que te conviertas en paño de lágrimas, porque esto podía ser toxico, sino que estés abierto a que otros puedan compartir contigo su malestar (esto quiere decir que te tienen confianza y que representas un apoyo para ellos).
  • Ten presente que lo que para vos puede ser un asunto sin importancia, para otros puede ser algo crítico, así que sé sutil, y sobre todo, no tomes las cosas a nivel demasiado personal (ni las defendás como tu vida, ni te ofendás por la opinión de otros). Además, es recomendable que aclarés el significado o interpretación de términos y frases que usés, para evitar malentendidos.
  • Aprendé a distinguir cuando la gente está siendo amable contigo (y no participa con interés de la charla) o  cuando están siendo eufóricos. Ambos casos son señales para que concluyas pronto.


17.  ALINEATE. Buscá el campo en común.
Existen cuatro patrones de conversación:

a.  Igualdad total: todas las partes concuerdan en todo.
b.  Sólo diferencias: ninguna parte concuerda en nada.
c.  Igualdad con excepciones: las partes tienen muchas en común y pocas diferencias.
d.  Diferencias con excepciones: las partes tienen muchas diferencias y pocas en común.

Para mantener una conversación resistente:

  • Buscá aquello en que SI estás de acuerdo y compartilo.
  • Demostrá lo que te agrada y admiras de la conversación o de la otra persona.
  • Hacé que la otra parte se sienta entendida verdaderamente (empatía).
  • Reducí el uso de la palabra “pero” porque resulta un tanto conflictivo. Mejor unificá con “y” (Nota la diferencia de todo en la siguiente oración con sólo cambiar la conjunción: “Me gustan tus ideas, pero son un poco rebuscadas” > “Me gustan tus ideas y son un poco rebuscadas”).
18.  RESPONDÉ. Escogé la contestación adecuada.
Tomá el tiempo necesario para aclarar y ordenar tus pensamientos antes de responder (o como decimos popularmente, conectá la lengua al cerebro). Todo lo que tenés que determinar es lo que la otra persona quiere decir exactamente, y tu respuesta más apropiada a dicha situación.

  • Pensá antes de contestar: ¿Qué voy a decir? ¿Por qué lo voy a decir? ¿Es lo que quiero decir? ¿Cómo lo voy a decir?
  • Deja que otros tengan la razón la mayoría de las veces, y admití cuando te has equivocado (no les digas que están equivocados. Recordá que la verdad absoluta no existe).
  • Reforzá a la otra persona con un elogio. Nuevamente esta es una herramienta sincera y poderosa que hará que ambos crezcan en su experiencia comunicativa. Con esto demostrarás que has puesto atención y respeto a los demás (lo que habla muy bien de vos y hace que los otros se sientan bien consigo mismos).
  • Tené en cuenta lo que te dicen. Si revisas brevemente y hacés un resumen de la conversación ayudarás a clarificar interpretaciones.
  • No matés el entusiasmo con consejos que no te han pedido.
  • Recordá que a veces es mejor no decir nada.
19.  CERRÁ. Finaliza con un mensaje memorable y efectivo.
La primera impresión cuenta mucho, pero la última también es definitiva.

  • Recuerda tu parte favorita de la conversación y comunicala a los demás.
  • Compartí las cosas que más te impactaron.
  • Hacé un cierre especial.
  • Tratá de dejar un a sonrisa (o mejor una risa) en los rostros de los demás.
  • Expresá tu deseo por repetir la ocasión.
20.  MEDITÁ. Encontrá el valor de toda conversación.

  • ¿Qué hiciste bien?
  • ¿De qué podés estar orgulloso?
  •  ¿Cómo puede ser útil esto en el futuro?
  • ¿Cuál es la parte divertida de la conversación?
  • ¿Como puede servirte de inspiración?
  • ¿Como le puede servir a otros?
21. TRIUNFÁ. Construí tu reputación conversación tras conversación.

  • Incrementá el número de conversaciones. Buscá oportunidades para dialogar, retate a vos mismo.
  • Aprendé de todas las experiencias.
  • Aceptá los estancamientos; esos momentos donde no hay manera de que la conversación avance (en realidad son oportunidades de perseverancia).
  • Fortalecé tu positivismo con tu forma de pensar, no te desalentés nunca.
  • Celebrá hasta tus triunfos más pequeños.



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