viernes, 20 de junio de 2014

Pinto: ¡Disculpame!

¡Hola profe! Usted no me conoce pero evidentemente yo a usted sí. Soy una de los 4.5 millones de ticos que hoy están disfrutando el éxtasis futbolístico que usted y La Sele nos han regalado. Desde el sábado pasado estoy con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta cada vez que hablo de nuestro equipo y cada vez que veo los programas y revistas mundialistas por tele. Simplemente no puedo contener la emoción de ver el excelente trabajo de los muchachos y la respuesta fraterna de un país que se cobija bajo el blanco, azul y rojo.

Tengo que confesarle que, a pesar de la garra y los buenos resultados de la eliminatoria, siempre dije que el cuadro y usted iban a ir a pasear a Brasil… y lo decía por los errores que se veían en la cancha, o por los comentarios que a veces usted emitía en los medios. Pero tengo que reconocer que pequé de incrédula -como muchas veces acostumbramos a hacer los ticos- y en menos de una semana usted me ha callado la boca con hechos, no con argumentos.

Si le digo que con el gol de Oscar Duarte ante Uruguay se me salieron las lágrimas a chorros por primera vez gracias al fútbol, no le miento. Lloré… ¡y me desgalillé! Mis cuerdas vocales me dolieron por dos días… y hoy… hoy me levanté con un ánimo que no tenia desde hace por lo menos cinco años. Hoy iba en el bus al trabajo con una inquietud  en el pecho: iba cantando en mi cabeza y quería gritarle al mundo que hoy la historia nos sonreiría. Y así fue. Con mis compañeros del trabajo vi el partido, grité, salté, celebré el gol, recibí la llamada emocionada de mi mamá festejando el primer tiempo, me fundí en el abrazo más hermoso y salí a la calle a celebrar con tantas voces… Y de regreso a casa, quería abrazar a todas las personas que me encontraba y gritarle a todos los carros que pasaban por la calle. Hoy viví el mejor partido que le he visto a cualquier selección nacional: un partido perfectamente espectacular. Y para eso profe, no tengo palabras de agradecimiento.

Hace 24 años apenas empezaba a entender de fútbol cuando vi la hazaña de Italia 90 en un tele de perillas… Y aunque uno siempre sueña con los escenarios y las probabilidades más milagrosas del mundo, nunca, nunca, nunca hubiera pensado que volvería a ver algo similar o que incluso viviría esta alegría extaciante que siento hoy. Hoy 20 de junio de 2014, al igual que el de 1990, será un día inolvidable en mi memoria y en mi corazón.

¡Gracias profe Pinto! Gracias por llenarnos de dicha, por motivar a esos muchachos a que den lo mejor en el campo de batalla, por hacer que nuestros corazones estén al borde del colapso, y por poner el nombre de nuestra querida Costa Rica en la boca del mundo entero. ¡Mil disculpas por no haber creído antes! Un abrazo y a seguir adelante con todo, que si de por sí ya este Brasil 2014 es de los mejores mundiales de la historia, ustedes lo convertirán en una hazaña épica para Tiquicia y para Latinoamérica.




 

Los titulares de la FIFA que nos han puesto la piel de gallina.



Y los comentarios de Faitelson también.








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