6 cosas que aprendí cuando creí saberlo todo sobre mí


Escarmientos que se aprenden a la fuerza cuando el corazón ocupa tiempo para entender lo que la razón ya sabe

Chocar contra pared no es fácil. Venimos con impulso, con supuesta dirección y de pronto nos topamos un muro inesperado que nos detiene y nos impacta, nos causa rasguños -o quebraduras, todo depende del golpe- y nos hace analizar si la ruta que traíamos era la correcta, si usamos el mapa o las direcciones adecuadas, o si solo nos encontramos frente a un accidente.
Pues bien, ayer tuve esa experiencia otra vez en mi vida, pero aunque casi indolora e instantánea, fue demasiado aleccionadora. En resumen, tuve seis lecciones de vida en una hora:
  1. El orgullo puede jugar diferentes papeles en la vida: puede llenarnos de dignidad en momentos de humillación, de satisfacción por logros alcanzados, de aire y prepotencia cuando nos vemos amenazados, o bien, puede darnos un consejo realmente inesperado, como cuando te hace darte cuenta de que te metiste en el lugar equivocado y no podés quedarte ahí porque significaría retroceder.
  2. A menudo hablamos de cerrar capítulos en la vida, pero es probable que algunos tan solo deban abandonarse. A menudo quedamos enganchados de pasiones y motivaciones intensas, que aún al día de hoy pueden estremecernos fuertemente, pero el hecho de que se mantengan vivas de alguna manera no quiere decir que deban merecer nuestra atención total o desviarnos de lo que hoy somos y tenemos. Hay que reconocer su energía, pero canalizar su trascendencia.
  3. Tan importante es saber lo que no se quiere en la vida, como aceptar donde estamos. Negar lo evidente es como tapar el sol con un dedo. Estamos donde estamos porque hemos hecho cosas y tomado decisiones que así lo han determinado. Y hay que reconocer que aceptarlo también requiere valentía. No porque el mundo nos bombardee con la ilusión de que hay que dedicarnos a lo que nos apasiona hay que tirarse de cabeza y hacerlo. Es más valiente, práctico, real e inteligente transferir nuestra pasión a aquello que hacemos.
  4. Las crisis existenciales son recurrentes -y necesarias-. En ocasiones toman semanas, en otras horas, o incluso tan solo algunos momentos, pero las reconoceremos por la confrontación de posiciones y creencias que nos causan un golpe en el pecho. En cualquier caso, lo importante es asumirlas, enfrentarlas y tomar una decisión al respecto. Esos serán los momentos que marquen nuestra madurez y crecimiento.
  5. Dedicar un tiempo a la introspección es tan indispensable para existir como hidratarse. No requiere grandes inversiones de tiempo o desplazamientos a la playa o a la montaña (aunque esto claro que ayuda). pero tan solo dedicarse unas horas a conciencia, individualmente, reflexionando sobre nuestro propósito personal y lo que nos hace individuos completos nos da la ignición y dirección necesaria para continuar nuestro camino.
  6. Así como no debemos comparar nuestro capítulo 3 frente al número 20 de otra persona, tampoco debemos apresurarnos por crear demasiados capítulos en nuestra trama. Cada quien tiene su historia y cada historia tiene su tiempo. No por correr mucho llegaremos antes. La vida tiene su manera de darnos lo que ocupamos y lo que merecemos, sin importar lo que hagan los demás.

Y al final del día la lección principal es que el corazón es terco, muy terco, y por eso necesita algunos empujones para entender lo que la intuición y la razón ya saben, aún cuando se lo han dicho miles de veces.



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