La debacle educativa de un pueblo en desarrollo


Imagen tomada de Biblioteca IES Albujaira


Tengo que decirlo. Estoy decepcionada del MEP. Decepcionada y alarmada, porque las últimas noticias solamente me indican que la preocupación no se centra en la calidad educativa, la formación del estudiante y el futuro del país. En mi opinión, con la pseudo educación que reciben los estudiantes hoy llegaremos a muy poco (si es que llegamos a algo).


Para mí, este último punto ya es el colmo. No puede ser que posterguemos tanto el aprendizaje y abracemos la alcahuetería, en lugar de acelerar y optimizar el fundamento básico del crecimiento y de la alfabetización para que todos los demás procesos sean fluidos y efectivos. 

Por experiencia, sé que lo que tarda en aprenderse con seguridad se aprende mal, porque no hay unidad, ni consecuencia, ni integralidad. No se trata de aprender a la carrera, porque así tampoco se aprende, sino de usar un tiempo prudencial y efectivo para fundar las bases. 

Hoy no tenemos los maestros y profesores que enseñaban por vocación, que estudiaban día con día para nutrirse más y poder formar individuos autónomos que contribuyeran a sus familias y a su país. Hoy, la gran mayoría de educadores espera las asambleas del gremio para evitar dar clases, sea porque se van de vacaciones o porque prefieren estar en otro lugar que en la clase.

Antes, a los estudiantes les daba pena ir a "a las olimpiadas en vacaciones", porque eso demostraba que uno "no le puso las ganas suficientes" en el momento correcto para ganar las materias y pasar de grado. Y los pocos compañeros que de verdad tenían alguna dificultad para aprender, de verdad que se esforzaban para poder disfrutar sus vacaciones tranquilos y con orgullo (muchos sólo ocupaban un punto para pasar, pero su récord de responsabilidad era prueba fehaciente de que la tenacidad lo puede todo). Pero ahora... ahora continuamos con la mentalidad de ampliar las "ayudas" que brinda el estado paternalista para "salvarnos la tanda", en vez de buscar sistemas de mejora continua y sostenida, que acrecienten la calidad de nuestros conocimientos. ¿De verdad estaremos progresando? ¿Los altísimos índices de alfabetización que tiene nuestro país de verdad reflejan una educación sólida?

Yo no sé en qué momento la educación perdió valor. De pronto, el "déficit atencional", el egoísmo y la soberbia ganaron campo y se convirtieron en la norma en cada institución. Los papás dejaron de revisar tareas y cuadernos y los maestros dejaron de ver su profesión como una de las más dignificantes y trascendentales del orbe. 

Ante esta última atrocidad de ampliar el periodo de aprendizaje de la lectura y escritura, yo me pregunto: ¿dónde quedan las tendencias, los avances y las herramientas para promover y estimular la lectura y la escritura a edades tempranas? ¿Son acaso ajenas a nuestro país? ¿Y si se implementara un método en el cual se involucrara a los padres defamilia para trabajar una enseñanza en conjunto, digamos una tarjeta de registro con el tiempo de lectura y avance de alfabetización? ¿Y si se pudiera dar un incentivo a la familia que ayuda a sus hijos a aprender a leer y a escribir? ¿Y si gastáramos menos tiempo leyendo sobre vampiros, 50 sombras y comunidades de anillos y regresáramos a la lectura de los autores costarricenses con los que se aprende no sólo lengua y literatura, sino costumbrismo e historia? 

De mi parte, sólo puedo decir que si tuviera un hijo me daría lástima enviarlo a educarse a un sistema tan "subversivo" como se hace llamar el actual. La educación no tiene porqué ser aburrida, tradicionalista o esquemática. Simplemente requiere de una innovación bien pensada, que genere resultados y catapulte al crecimiento individual y colectivo, no a un estancamiento en tiempos donde el mundo avanza aceleradamente y requiere de nuevas fuerzas inspiradas e inspiradoras para generar un cambio positivo en nuestras sociedades.

Y por si fuera poco, acá queda otro tema que aviva la preocupación: MEP contrata a ciegas a maestros y profesores : “Ni un examen para evaluar conocimiento, ni una entrevista. Un título universitario basta para que un docente llegue a ser contratado por el Ministerio de Educación Pública (MEP) con la misión de enseñar en escuelas o colegios. Así, un educador con formación universitaria deficiente y poca aptitud tendrá las mismas condiciones y salario que aquel que domina la materia y sabe enseñarla. La diferencia la “pagarán” los estudiantes, quienes no aprenderán de la misma manera.".

¿Adónde iremos a parar? ¿Adónde?




 







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