Mostrando entradas con la etiqueta burn-out. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta burn-out. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de febrero de 2013

Oda a la Emulación Inversa

Hay molestias que pesan en el corazón
Y la carga no se alivia con perdón ni tolerancia,
Porque el perdón no es olvido
Cuando el disgusto es constancia.
Y tolerar disminuye al otro
Mientras me pone en una cima
Mirándole sobre mi hombro
A costa del ego y la poca estima.

No quiero ser como esas personas
Que critican sus defectos en otras,
Diciendo “sos esto o sos aquello”
Sin primero valorar sus cualidades rotas.
Porque quien cree que hace bien juzgando
Sus propios traspiés en su par
Nunca se ha encontrado hablando a sí mismo
Buscando qué debe cambiar.

Y no se trata de aceptar o no los errores propios
Pues reconocer los defectos es signo de sabiduría y humildad,
Mas no es justo ni prudente
Disfrazar la virtud del otro como una falta.
Porque un mismo rasgo es diferente
En el joven, en el viejo; hasta en dos de la misma edad,
Lo que cambia es el ambiente
Y la expresión de la cualidad.

Evidente es cuando alguien quiere
Reducir a otro por miedo, envidia o terquedad,
Usando sus complejos como escudo
Y opacando su personalidad. 
Triste falacia hiriente
Que no acepta ni comprende
Que mi vida no es la suya y no tiene porqué serlo,
Mucho menos contaminada con falsedad.

Cada quien enfrenta sus obstáculos a su manera,
Algunos chocan con ellos, otros los superan.
Empero no es correcto extender
La propia barrera hacia otro
Pues además de deslealtad y enojo
La peor impresión es la de ser tormenta en el camino.
Mejor es no hacer ningún viaje cansino
Y vivir la vida tal cual.


domingo, 16 de septiembre de 2012

En ruedas y a pie: la corrupción tica no es exclusiva del cuello blanco

Siempre he pensado que en este pequeño país muchas personas lanzan la piedra y esconden la mano: critican al gobierno de turno por todos los males que nos aquejan y le echan la culpa a quien se encuentre en la silla presidencial, hayan votado por ese representante o no (poque claro está, quienes más critican son quienes se ausentan de las urnas electorales aduciendo una falsa carencia de opciones y evitando su cuota de responsabilidad en la formación y presenvación de la nación). Pues bien, esta semana presencié varias acciones que me comprueban cada vez más que la corrupción se ha encarnado en la población y no se limita simplemente al beneficio propio o a la apropiación indebida de dinero.

Tras un cuadro crónico de migraña, me fui a solicitar una cita a la clínica de la CCSS para que valoraran mi caso. Luego de levantarme temprano y hacer fila por casi una hora, me llevo la sorpresa de sólo se asignaron cerca de quince espacios para atención en la mañana, lo que prácticamente me deja sin oportunidad de atención. Pero, ¡oh sorpresa! varios minutos antes de que me entere de esta situación, un médico pasa al área de recepción a "dejar unos papeles" para un fulano -beneficiándole con un espacio para atenderlo-. Tal práctica ya es constumbre en este mismo médico, pues la semana anterior hizo lo mismo frente a mi mamá, solicitando una cita para un "amigo suyo" que se presentó in promptu a media mañana. Como podrán ver, el tráfico de influencias también viste gabacha blanca, pues ya la prenda no es exclusiva para quien atiende a pacientes, sino también para administrativos (#sarcasmo).

Sin embargo, este no es el único caso que me deja con un mal sabor de boca. Esta misma semana, mi hermana madruga para ir a solicitar una cita con un especialista en el hospital y cuando llega, tras de que la "recepcionista" no puede asignarle la cita ni realizarle la apertura de su expediente, le dice que tampoco puede darle el comprobante de atención para que justifique su llegada tardía al trabajo, porque ella no hizo nada. ¿Han visto ustedes alguna vez un nivel de egoísmo y falta de respeto tan grande en una ventanilla del Seguro? De verdad que hay gente que no trabaja; simplemente están sentados esperando recibir un cheque cada quincena.

Y la tercera prueba de que en Costa Rica ya impera la mala voluntad es la siguiente: espero el bus en La Uruca, es hora pico (5 pm), a la distancia se escucha la sirena de una ambulancia, frente a Abonos Agro se hacen tres carrilles para bajar a la Pozuelo (los carros invaden la isla amarilla), la sirena sigue sonando pero la ambulancia no puede pasar, se queda en medio de la presa porque los choferes que quieren dar campo no pueden y los que pueden no se mueven, y cuando finalmente encuentra un espacio, uno de los carros adelanta para aprovechar el espacio... Mi cara es de incredulidad y una señora a mi lado justifica lo que pasa diciendo "es que las ambulancias se aprovechan y ponen la sirena para comerse la presa". En ese momento ya me ponía a discutir un poco cuando apareció otra ambulancia con una sirena aún más fuerte. Era evidente que ambas llevaban pacientes de urgencia. Yo me pregunto a este punto: es válido imposibiltar la salud o vida de otra persona por el simple hecho de suponer que el chofer de la ambulancia es un "vivazo" que quiere ahorrar tiempo? (Y aun si quisieran comerse la presa, es necesario que las ambulancias siempre estén en el punto de salida -hospital o clínica- para poder atender la emergencia cuando esta presenta). Esa es una acción irresponsable!!! Podríamos contribuir a que un paciente muera... Y ese paciente podría ser familiar o conocido nuestro. Por favor, no generalicemos el mal comportamiento.  No caigamos en esta otra forma de corrupción casi homicida.

Ya mucho se ha hablado de las crisis que enfrentan las instituciones públicas en nuestro país. Sabemos que están colapsando por el egoísmo de unos, la mala planificación de otros, el oportunismo de unos cuantos y sobre todo, la desfachatez de muchos, pero dentro de tantos responsables, sólo unos corresponden a la élite política o administrativa. Mucho del cáncer que nos carcome hoy lo generamos los propios ciudadanos con nuestra propia irresponsabilidad, indiferencia y amparados en la infame frase "eso no me toca a mí". La hora del cambio ha llegado, y ese cambio debe nacer dentro de nosotros, desde lo que decimos, hacemos y elegimos. Y usted... ¿va a seguir quejándose y pidiendo cabezas o va a proponer ideas y actuar como un ciudadano que merece vivir en esta tierra?

viernes, 22 de octubre de 2010

Administración, liderazgo, y apertura: requisitos para los agentes de cambio


Este par de semanas anteriores he estado leyendo sobre diferentes temas, algunos por entretenimiento, otros por obligación, pero todos han convergido en la necesidad imperiosa de buscar cómo crecer como personas.
Pues bien, comencé leyendo algunos capítulos del libro de texto del curso de Gerencia porque tenía examen, y aunque muchos temas son ya rutinarios, la verdad es que son necesarios. Aspectos como los fundamentalismos de la administración, la toma de decisiones, el liderazgo y la motivación de personal me han recalcado que a menudo las personas que estudian para administradores –con el perdón de aquellos que son amigos y que espero no caigan en esta categoría- lo hacen porque esta es una carrera acomodaticia y que no lleva en sí el descubrimiento de una vocación. Pero antes de que me cuestionen, permítanme irles explicando a qué me refiero.
Al llegar a la “edad adulta” en que nos graduamos del colegio y debemos decidir qué queremos ser en la vida -o más bien a qué nos dedicaremos-, nos encontramos ante cientos de preguntas y posibilidades sin saber siquiera quiénes somos en realidad. No manejamos un concepto claro de nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros valores, o incluso nuestros deseos. ¡Pero paradójicamente aún así debemos elegir!

Algunos pocos cuentan con la suerte de saber a ciencia cierta cuál es su vocación: artes, medicina, ciencias sociales, ingeniería… Otros vamos descubriendo o adaptando nuestro llamado en el camino (al mejor estilo del método científico de prueba y error, comprobando nuestras hipótesis de lo que nos podría funcionar, lo que podríamos hacer bien, y lo que nos haría sentir bien), pero otros se dejan enamorar por la cantidad de anuncios que aparecen en el periódico o en buscadores que atractivamente solicitan un “gerente”… Aaaah sí, qué lindo suena esa palabra que denota uno de los puestos más altos en las jerarquías organizacionales, una posición de estatus y poder… relativamente.
Entonces se enfundan en cursos de razonamientos matemáticos, estadísticos y probabilísticos para manejar una empresa, pero lamentablemente no asimilan las bases humanísticas que les fomente la obligación de conocer sobre gestión de personal, pues para eso estará la gente de recursos humanos, o no? (esos que se centran en planillas, amonestaciones y archivo de expedientes). Pasa que se cultivan conocimientos sobre retorno de inversión y planeación estratégica, pero no de liderazgo ni de criterio. Y si estos conceptos no se inculcan en las aulas, no es de extrañar que los administradores tampoco se preocupen en adquirirlos por su parte (amigos, la lectura es trascendental para adquirir conocimiento, así que lean, lean de todos los temas que puedan, desde ideologías y filosofías hasta tecnología y tendencias sociales, hagan su propio coaching, crezcan y entiendan por qué para ser gestor de cambio y liderazgo es más importante conocer que sólo tener ganas de dirigir).
¿Qué dice un(a) gerente que considera que los piercings son una aberración por considerarlos un tabú sadomasoquista, o que cree que en realidad existe la publicidad subliminal, o que me pregunta qué pienso sobre un punto equis y al final me responde despectivamente “esa es su opinión”? ¿O uno(a) que al contarle mis inconformidades no tenga más palabras que “eso pasa, con eso hay lidiar” y corra a contarle a otro superior que estoy molesta en vez de ayudarme a canalizar el síndrome de burn-out? [i]  Los ejemplos anteriores no son más que una muestra de prejuicios, carencia de información y apertura –eufemismo para ignorancia-, autosuficiencia e insuficiencia… todo lo contrario a lo que esperamos que haga la Dirección. La gestión de una empresa tiene un alcance más allá de la coordinación administrativa y numérica. El éxito de una empresa lo determina en gran medida el sentido de pertenencia, arraigo e importancia con que el capital humano trabaja, y con actitudes como las descritas anteriormente en definitiva no surgirá el convencimiento entre los “seguidores”, ni se les estará motivando a participar activamente en la organización.
Mi punto es que un gerente que no es líder realmente no logra a cabalidad su función. A fin de cuentas, qué es un líder sin gente que lo siga? Pues simplemente una figura que se reduce a una autoridad por posición. Pero para llegar a ser un líder verdadero, éste debe primero conocer sus capacidades, limitaciones y cualidades.
Mientras participaba en un foro sobre Cultura, me cuestioné y me recordé a mí misma que la cultura es en definitiva conocimiento, identidad, pertenencia, e individualidad en torno al colectivismo. Y eso aplica para todos los ámbitos de nuestro diario convivir, lo que me hico concluir que esa identidad es crucial también para el liderazgo. Administradores: sepan primero quiénes son ustedes y qué es lo que quieren lograr y por qué lo quieren lograr, si no tienen seguridad en sí mismos no podrán guiar a un equipo; es más, ni siquiera tendrán un equipo.
Ahora acabo de tomar “Wikinomics”, uno de los tantos libros que tengo pendientes por leer, y encuentro que su tesis termina de reforzar este planteamiento. De acuerdo a sus autores Don Tapscott y Anthony D. Williams, la nueva era de la Web 2.0 está funcionando debido a que, en conjunto, los participantes de la sociedad podemos brindar con trascendencia nuestros aportes al resto de la humanidad gracias a la conformación de comunidades. Comunidades donde no importa nuestro título, nuestra experiencia, nuestro renombre, en tanto la contribución que brindemos sea valedera y no egoísta; donde seamos valorados como individuos, no como empleados; donde la motivación surja desde nuestro interior porque logramos vincular nuestro conocimiento con un proyecto de beneficio común, no por unos papeles con valor de moneda.
En resumidas cuentas, en la colaboración masiva podemos ofrecer nuestro propio liderazgo a quien desee seguirlo y aprovecharlo, sin ser impositivos. El liderazgo fluye dentro de la interacción social, como parte de la naturaleza humana, y en tanto la mayoría de nosotros pueda ejercer una contribución significativa, la mayoría de nosotros podrá satisfacer las necesidades de pertenencia, estima y autorrealización que nos completan como seres humanos.


[i] Yo cuestiono esas preguntas con las siguientes: ¿Es que los indígenas eran sadomasoquistas por sus perforaciones en lugar de demostrar su pertenencia a tribus o castas? ¿Es que las empresas económicamente poderosas no buscan a los mejores talentos creativos para sus campañas sino que deciden arriesgar su reputación y van a invertir su tiempo en propaganda morbosa? ¿Para qué me preguntás qué pienso si ni te interesa saberlo porque me cortás la conversación o no considerás que lo que digo tiene valor? ¿Para qué trabajás con seres humanos si no podes atenderlos?

lunes, 4 de octubre de 2010

El Arte del Mínimo Esfuerzo

La primera vez que oí esta frase quedé cautivada. Siempre que hablamos del mínimo esfuerzo lo hacemos de manera despectiva y recriminatoria, así que verla escrita en un libro me hizo considerar que el mínimo esfuerzo no es forzosamente algo negativo, sino algo que requiere gracia y garbo, y que nos puede llevar a alcanzar la tranquilidad al dejar de lado tanto lastre que se nos acumula alrededor.

“Hacer mucho no conduce automáticamente a tener mucho éxito o muchos ingresos. Al contrario.
Llega un punto en el que hacer cada vez más
nos reporta cada vez menos.”
Barbara Berckhan
Es un hecho que la plaga de nuestros días es el estrés; ese padecimiento que nos quita la tranquilidad cuando vemos que aumentan nuestras adicciones, tenemos problemas de insomnio, poca o nula comprensión a los demás, y una gran falta de atención. Todo esto nos merma la capacidad de disfrute de las actividades que desarrollamos durante el día; pero no debería ser así. Está en nosotros mismos evitar consumirnos por factores externos que casi siempre no tienen mayor importancia.
¿Cómo logro entonces quitarme de encima las “obligaciones” sin desgastarme tanto?
He aquí algunos consejos:
1. No te ahogués en tareas poco importantes que parecen inofensivas pero que generalmente vienen en manada, y terminas diciéndote “que no me olvide de…, tengo que pensar en…”. Este tipo de tareas que te inoportunan diariamente, especialmente en tu cabeza. Así que no te impongás demasiadas cargas, seleccioná cuáles asumir y cuales tirar, resolvelas sin complicarte, agrupalas para evitar duplicaciones y retrasos.
2. Liberate de los ladrones de energía. Reconocelos. Son los que te quitan el tiempo por que pensás mucho en ellos, te confunden, te enojan y te deprimen, y a menudo son historias que se repiten sin resultados o finales concretos. Tomá una decisión clara de lo que querés que cambié, decíselo a quien esté involucrado y evitá que se repita.
Alejate de
a.  rumores y chismes. No los escuchés.
b.  fanfarrones y pajosos. Limitales su tiempo de acción. Entre más interactúen contigo, más oportunidad les das de robarte la energía.
c.  apresurados y ajetreados. Todo es urgente, no? Si lo urgente verdaderamente no es tu problema, dejá que otros se encarguen de ello.
d.  historias interminables de problemas y miserias. Todos tenemos problemas, y es una pena que algunos tengan que enfrentar cosas realmente difíciles, pero tratá de no involucrarte más allá de lo que podás soportar.
3.  Ponete en primer lugar. En lugar de abarcar todo de una vez, distribuí el trabajo por tareas, objetivos, tiempo, encargados, etc.
4.  Quedate sentado(a) y aguantá. Si hay un desastre y nadie actúa es porque todos esperan que lo hagás vos. No tenés que resolverlo todo, así que deberás aprender a que queden cosas sin terminar.
5. Por cada obligación que asumas, dejá una de lado. Delegá trabajos desagradables.
6.  No te quejés porque estás agobiado de trabajo. Los demás velan por sus propios intereses y la verdad, por más que duela, es que no saldrán a ayudarte.
7.  Recordá que la fatiga no es una virtud.
8. Ganá dinero con tus talentos. La vida resulta realmente agotadora si constantemente debes hacer cosas que no van con vos. Trabajá con tus habilidades.
9.  Dedicale más a lo que te satisface, y aprovechá todo lo que suponga un desahogo.
10. Apuntá a la diana. Concentrate en lo que realmente importa, y descubrí el valor de los que hacés (porqué y para qué te piden que lo hagas). Prescindí de lo innecesario.
Finalmente, recordá que la constancia proviene de los descansos. Sin descanso no hay ritmo, así que empezá a considerar dejarte llevar por la pereza:
·   Establecé horarios para no estar localizable; establece distancias
·   Buscá un lugar para relajarte
·   Olvidate del celular de vez en cuando
·   Has gimnasia mental; evita los bombardeos de comentarios e información

Un trabajo es sólo un medio de ganarse la vida. ¡Primero estás vos!


lunes, 27 de septiembre de 2010

"¡Odio a la gente...!"


“Quienes trabajan no se agotan porque trabajen mucho;
se agotan por culpa de la otra gente” 


(Littman & Hershon, 6)

La gente decepciona…


Los 10 Menos Deseados:

¿Quién no se ha sentido cansado de tener que lidiar con la gente? Todos, absolutamente todos, hemos querido ahorcar a alguna persona en particular en un periodo en específico. En la casa, en el trabajo, en el estudio... Pues bien, hace un tiempo mientras daba mi visita semanal a la librería me encontré un libro que se llama I Hate People! (“¡Odio a la gente!”), y como andaba en medio de una crisis de burn out, de esas en que no me soportaba ni a mí misma, lo compré de inmediato. Cuando llegué a la caja y pagué sentí un poco de pena, ¿qué iba a pensar el cajero, que era una antisocial depresiva y repulsiva que no se lleva con el resto de la humanidad? Claro que en dos segundos recordé que compraba el libro para terapiarme… y aunque no me resolvió la existencia, sí me ayudó a sentirme acompañada y a saber identificar ciertos patrones molestos. Aquí van en resumen (hay quiénes pueden ser ofensores múltiples, o sea que vienen en combo):
a. Los Obstáculos de Tropiezo: son aquellas personas que pretenden decirnos lo que debemos  o no debemos hacer, lo que pasará o no sucederá; y por eso detienen nuestra iniciativa y agotan nuestra energía en proyectos que toman tanto tiempo que se vuelven inútiles.
1.  El Cuadrado: No da chance para razonar, pues sólo sus puntos y razones son los más valiosos y maravillosos aún cuando distan mucho de ser brillantes. Como dijo Benjamín Franklin “Cualquier tonto puede criticar, condenar y quejarse –y la mayoría de tontos lo hace-”. Una de las estrategias para tratar con este tipo de necios es crear un consenso entre tus compañeros antes de tomar decisiones para evitar que se apruebe su gran idea.
2.  El Montado: el que se aprovecha de tus destrezas y te sobrecarga con todo tipo de tareas. Finge tomarte en cuenta para sus proyectos, pero en realidad cree que sos ingenuo. ¿Cómo enfrentarlo? Llenalo de preguntas. Pedile que te de un detalle por escrito de todo lo que ocupa (que incluya tiempo y requerimientos). Casi siempre es tan vago que preferirá buscar otra víctima.
3.  El Matón: Este tipo tratará de intimidarte tanto como pueda para poder pasarte por encima. Sorprendelo desprevenido y preguntale su opinión sobre un tema que tenga que ver con ambos. O decidite a confrontarlo de una vez. Esto le hará entender que vos comprendiste su punto y entonces retrocederá a buscar otra presa más fácil.
b. Los que te desvían: son manipuladores, habilidosos y sutiles. Son esos que se llevan tan bien con vos y que luego te sabotean.
4.  El simpático: su modus operandi busca ocultar el dolor. Se ríe a menudo, o al menos finge reírse (si sus cejas y párpados no se mueven al reírse, se trata de una sonrisa falsa). Con esta gente uno nunca sabe lo que quieren o lo que hacen. Su probable hipocresía no tiene una estrategia con qué enfrentarse, así que lo único que queda por hacer cuando no sabemos interpretar su sonrisa es preguntarle “¿De qué te estás riendo?”. Puede que no obtengamos respuesta, pero al menos lo habremos delatado.
5. Mentiroso, mentiroso: carece de confianza en sí mismo, y por eso trata de agradarle a los demás aunque sea a base de mentiras. Cuando se le encara, culpa a otra persona muy habilidosamente –o a las inconsistencias de la tecnología: “Nunca recibí ese correo” o “El servidor se dañó”. Pero el patrón no se limita a decir mentiras concretamente; también puede caracterizarse por tardar en responder, retener información, dar signos de ambivalencia, repetición o irresponsabilidad. Aquí, lo más recomendable es tratar de desenmascararlo poco a poco.
6.   El Puñal: es confuso y difícil de prever. A menudo lo podés confundir por amigo, sólo para luego darte cuenta de que te traiciona. Y no sólo de forma que te hace odiarlo, sino que hasta te puede hacer daño. Este puñal te puede destruir tu imagen, tu reputación, o tu ego. Puede hundir su navaja suave y lentamente a lo largo del tiempo, o simplemente clavártela de pronto. Lo único seguro es que no sabrás lo que es capaz de hacer, hasta que lo hace. Algunas pistas para dar con estos molestos personajes:
a) Aquél que se queja de todo y de todos, menos de vos que sos “su compañero”.
b)  El que te quiere serruchar el piso mientras estás de vacaciones.
c. Los Roba-Tiempo: ni quieren perjudicarte ni quieren aprovecharse de vos. No juegan sucio, pero por ellos se dice que “el camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Los Roba-Tiempo te quitan tu posesión más valiosa poco a poco… porque no saben ayudarse a sí mismos.
7.  El ¿Tenés un minuto?: es súper peligroso porque te toma antes de que te des cuenta de que viene. Sólo ocupa un minutito de tu tiempo para que le ayudés a sacar una copia, a hacer una reservación, a configurar un documento… cualquier excusa es buena. A este es mejor asignarlo en una tarea aislada o reubicarlo en alguna posición más conveniente y acorde con sus habilidades. Podés contrarrestarlo si le decís que apenas tenés dos minutos para atenderlo, porque tenés otras cosas que hacer. Así no perderás tanto tiempo ni te ganarás enemigos. O pedile que en lugar de enviarte 159 correos al día, escriba uno sólo con todas las consultas que tiene que hacerte, así podés responderle todas en un solo correo y eficazmente.
8.  El Sábelo-Nada: es aquél que tiene mucha información sin trascendencia. Sabe muchos datos sobre cosas sin importancia, y te puede volver loco mientras hablan, y hablan, y hablan. Lo mejor es preguntarle por la fuente de su información; cuando se dé cuenta de que no tiene valor, se dará por vencido.
9.   El Controlador: es obsesivo; no delega. Puede creer que aporta orden y control, pero te saca de quicio y seca tu fuente de energía. ¿Por qué no tratás de hacerle creer que tu idea es en realidad su idea?
10. La mansa ovejita: evita tomar decisiones. No es que le cueste pensar; es que no quiere hacerlo, entonces te obliga a hacerlo por ellos. Pero aún así, te seguirá, así que hacelo sentir importante, especial y único, que esto lo motivará y afianzará su confianza en sí mismo.



¿A cuántos identificaste?