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miércoles, 14 de marzo de 2012

Más acerca de la RSE: una estrategia de triple utilidad para los negocios


Hace algunas décadas, el reconocido y vanguardista escritor norteamericano Ernest Hemingway definió la naturaleza social del ser humano al afirmar que “ningún hombre es una isla”, reconociendo así la dependencia que un individuo tiene en relación a los demás y de acuerdo a la interacción y a la dinámica de su entorno. Este es básicamente el mismo principio que aplica la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como práctica de negocios en las organizaciones, cuyo enfoque se dirige a perpetuar la sostenibilidad –económica- de las empresas para que pueda mantener la estabilidad de los actores que interactúan con ella.
Desde sus operaciones, su identidad y su cultura, las empresas deben definir sus políticas y acciones hacia todos los públicos de interés con los que interactúa.  De hecho, una estrategia de negocios efectiva y asertiva debe incluir la identificación de los impactos positivos y negativos que la empresa tiene en la sociedad en tres diferentes niveles: el ambiental, el social y el económico. Esta medición, así como la definición de metas a corto y mediano plazo y la reducción de los impactos negativos y fortalecimiento de los impactos positivos estructurarán la estrategia de sostenibilidad y sobrevivencia de la empresa en el mercado, pues de lo contrario, estas permanecerán en vilo ante la continua amenaza de la competencia y de la aprobación de la sociedad.
Este último punto adquiere particular trascendencia, puesto que en la actualidad nos desenvolvemos en la era de la información y la inmediatez, donde consumidores reales y potenciales, así como los detractores, pueden otorgar o negar a las empresas una “licencia social” para operar. Esto significa que, en cuestión de minutos, las acciones que ejecutan las organizaciones pueden ser reconocidas, replicadas o denigradas de acuerdo al criterio y al impacto percibido por los diferentes sectores de la sociedad.
Por lo anterior, es de suma importancia que las empresas comprendan y asuman que actuar con responsabilidad implica muchos factores más allá de la gestión estética de la imagen –o del infame green washing-. En realidad, la RSE es la obligación que las organizaciones tienen de rendir cuentas acerca de los diferentes impactos que ejercen en el entorno socio-econdeben considerar si los proyectos que definan desarrollar en el en el pa su negocio tienen dentro de sutores de la sociedad.ial ómico-ambiental, o en otras palabras, asumir las consecuencias de sus actos. Para ello, la alta dirección debe iniciar considerando el impacto que las operaciones de su negocio tiene a nivel interno (con sus colaboradores y sus familias) y a nivel externo, tanto en  su comunidad inmediata como en el país. Debe valorar además si la creación de valor económico conlleva a un valor agregado para la sociedad (acción de beneficio mutuo, o win-win), y finalmente, debe considerar si los proyectos que definan desarrollar en el marco de la RSE son afines a los principios y filosofía empresarial y comercial de la empresa, de forma tal que garanticen utilidades en el plano financiero.




Fuente: http://www.expoknews.com/2009/12/17/las-10-mejores-campanas-de-rse-y-marketing-social-del-2009/

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Relaciones públicas en la Iglesia? Más que necesarias, obligatorias

No es que quiera ponerme religiosa ni mucho menos, pero desde hace un mes hay un asunto que viene oliendo a alboroto en la iglesia de mi comunidad, y no se trata de otra cosa que falta de visión, compromiso y sentido común.
 

Pbro. Freddy Chacón Serrano;
un líder en todas sus facetas de vida.
Sus experiencias en sus propias palabras.
Resulta que luego de catorce años y por motivos que no se conocen -y que de conocerlos no tendrían justificación-, han cambiado al cura párroco de la iglesia. Tengo que decir que Santo Domingo verdaderamente contaba con un guía y mentor genuino, no solamente un sacerdote más. Y aunque nuestra parroquia siempre ha contado con excelentes pastores, el Padre Freddy se convirtió en nuestro amigo y compañero. Siempre se ha caracterizado por ser una persona enormemente ecuánime, estudiosa de todos los temas que pudiera llegar a conocer, desde los propios asuntos de doctrina y dogma católicas, hasta música popular, ciencia, cultura, psicología, relaciones humanas, literatura, pedagogía y demás. Su apertura al diálogo con practicantes de todas las religiones y denominaciones siempre me impresionó, porque ha demostrado que ser creyente no tiene nada que ver con fanatismo. Al contrario, ser creyente conlleva a practicar lo que se cree, y a compartir con otros tanto la visión propia como a aprender de la ajena. Conversar con él es una real exquisitez! (tan lindo y enriquecedor como lo es conversar con cualquier adulto mayor también).

Su personalidad alegre y jovial, aunada a su profunda formación le hizo ganarse el respeto de todos los domingueños, fueran a misa o no, estuvieran en las calles o no, lo conocieran o no. En una palabra, es lo que podemos definir como un líder. Sí, porque su carisma logró que tuviera seguidores y admiradores, algo que no muchas personas pueden lograr ni en sus propios hogares o trabajos.

Procesión frente a la Iglesia del Rosario,
Santo Domingo de Heredia
Supo valorar los intereses de la comunidad en cuanto a prácticas catequizantes: nunca redujo los horarios de las misas, acercó a jóvenes a la iglesia y a los ricos con los pobres (y en este cantón hay muchos de ambos), y fortaleció las procesiones con sus prédicas (Santo Domingo es una de las pocas ciudades donde todavía existe la costumbre de realizar procesiones en Semana Santa y en algunos otros santorales y días festivos, incluso hay visitantes del resto del país y fuera de él que vienen a apreciar una fiesta que va más allá del cumplimiento religioso; porque la gente decora y engalana las calles con flores, globos y altares, hay un grupo que se dedica a vestir las bellas y artísticas imágenes de tamaño real, aún hay niños que desean ser monaguillos para sonar las matracas y "lanzar" el incensario lleno de humo a la gente, suena como un hermoso pueblito antiguo, verdad?). Con esto no quiero decir que la gente hiciera con él lo que quisiera, por el contrario, él supo cómo podía maximizar toda su experiencia y capacidad evangelizadora con las oportunidades que nuestra comunidad brindaba.

Pues bien, resulta que por ordenamiento de la arquidiócesis, lo han trasladado de parroquia -donde tendrán el gusto de convivir con él-, y ahora viene otro sacerdote a hacerse cargo de nuestra comunidad. Cuentan los rumores (porque yo no he logrado ver nada todavía, aunque las fuentes son muy confiables) que el nuevo párroco ha enviado una carta comunicando sus nuevas disposiciones. Y dentro de ellas se mencionan cosas como que eliminaría la misa diaria de ocho de la mañana (la que se llena a media iglesia con señoras de más de 70 años en promedio, las mismas que oran por todos nosotros), la Hora Santa de los jueves (una práctica de fe que cualquier parroquia desearía con volver a contar en estos días), los grupos apostólicos, y las procesiones. La reacción: incomodidad y rechazo total de parte del pueblo.

Desde el punto de vista de las relaciones públicas, podemos ver cómo un mal manejo de la comunicación y la premura pueden dar al traste con la imagen personal de una persona que debe ser guía (espiritual y comunal), y de cómo tal acción puede repercutir dolorosamente en el proceso de diálogo y conciliación. A fin de cuentas el público meta en cuestión es toda una parroquia (creyentes practicantes) y el externo toda una comunidad (un distrito entero). Un poquito de espera e investigación -aunque lo más sencillo y fácil es la simple observación-, le podrían dar una visión más completa y acertada al nuevo cura párroco: vería que las señoras que van a misa lo hacen primero por su fe, y luego porque es casi la única actividad social que tienen ("marketing relacional"). Muchas se levantan y se arreglan para salir a misa porque es la única actividad que hacen fuera de sus hogares, junto con los menesteres de compras. es allí donde aunque sea por una hora y con pocas palabras entre sí pueden ver y saludar a sus congéneres, y sentir que todavía participan de una sociedad acelerada que a menudo las ignora o las deja en el letargo.

Procesión del Santo Entierro - Viernes Santo
(la cimarrona local toca "El Duelo de la Patria")


Imágenes y procesiones en Santo Domingo
(no es un video bien editado, pero captura la esencia)

Podría ver que la experiencia de las procesiones no es tan aburrida ni monótona como parece, sino que es atractiva y evangelizadora -y si aprecia el arte, se daría cuenta de que las imágenes son impecablemente bellas, aunque la imagen de Jesús Nazareno es completamente de una dimensión espectacular: tiene más de 330 años-. Si no fuera por esta recreación ilustrativa de los tiempos bíblicos muchos ni se acercarían a la iglesia, otros no interiorizarían la Pasión de Nuestro Señor, y otro tanto ni le dedicaría tres días a su fe (si se tratara de una actividad empresarial, estaríamos hablando de una feria o actividad de puertas abiertas. Y también, tomando en cuenta que estas procesiones con muy buscadas y reconocidas, podemos ver un claro "reconocimiento de marca" en esta parroquia). Por otra parte, podría ver que es una bendición y casi un milagro que sean los jóvenes los que se encarguen de decorar la iglesia y organizar actividades de acercamiento entre los habitantes (un grupo de interés muy destacado que logra hacer teambuilding o integración de equipos, no les parece?).  Y que todas esas actividades, la Hora Santa, y las ocasiones para compartir con la comunidad son oportunidades para crear CRM (Customer Relationship Management, o gestión de relaciones con el cliente). Y finalmente, se hubiera percado de que enviar una carta como la mencionada, con anuncios como los alegados, sería SPAM o publicidad no deseada, y de la cuál muchos querrán desinscribirse.

De corazón, como cristiana católica, creyente y practicante me duele ver que tales atrocidades podrían pasarle a nuestra iglesia -sería un desperdicio de recursos ya probados y comprobados-. Y como profesional de la comunicación me sorprendo más porque no puedo concebir cómo una vocación como la sacerdotal -que está llamada a acercar y unificar, y que depende de las relaciones públicas al ciento por ciento- podría tirar por la basura toda la capacidad y potencial que un pueblo le ofrece para que ejerza el llamado que atendió, la profesión que escogió, y la labor que se le asignó.

Que nos sirva de experiencia para reconocer que nuestra labor como servidores públicos -sea en asuntos de fe, de gobierno, de salud, comerciales, y hasta como simples seres humanos- es una pieza entera entre lo que somos y lo que hacemos, lo que damos y lo que obtenemos. En un sólo caso vemos un ejemplo de éxito, y otro de lo que hasta ahora es deséxito y bien podría terminar en fracaso.

(Esta historia continuará cuando conozcamos al nuevo sacerdote...)



PD: al Padre Freddy le estaré eternamente agradecida por darme una cátedra de humanismo, profesionalismo, e integridad, a través de sus pláticas, sus prédicas y su ejemplo (aún cuando nunca se lo propuso).



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Desarrollo Humano Sostenible: Comencemos por Nosotros Mismos

Es interesante ver cómo se polarizan los términos a favor de un discurso “temporal o de moda”. Desde que empezamos a escuchar el término “Sosteniblidad” allá en la administración de José María Figueres y sus iniciativas de desarrollo sostenible con imágenes del ICE y del recurso hidroeléctrico, nos hemos quedado con la imagen y relación de que ese concepto casi se limita al plano ambiental (tal como sucede ahora con las propuestas de RSE que se limitan a intentos de convertirse en empresa verde, alias sembrar árboles y reciclaje). Como bien expone el profesor Rodolfo Aníbal Fallas Castro en su artículo “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”[i], la condición de Desarrollo Humano Sostenible (DHS) involucra tres variables específicas que se circunscriben a la interacción del ser humano entre sí, con el medio y con el mercado. Así que no se puede enmarcar solamente en el ámbito medio ambiental, pues se estaría sesgando el desarrollo de la sociedad hacia los recursos que la naturaleza le provee (responsabilidad en la administración de fuentes), y no hacia el uso o generación de productos que se haga de ellos (desarrollo), desviando de alguna manera la atención del progreso y balance del componente social.
Continuando con el ejemplo que menciona el profesor Fallas, nuestro país se ha caracterizado por explotar la riqueza de sus recursos naturales desde la perspectiva del turismo, y durante los últimos veinte años aproximadamente basó su economía en este foco. Nuevos centros de hospedaje se construyeron a lo largo del Pacífico, llegaron cadenas hoteleras internacionales, se realizaron estudios de impacto ambiental para garantizar una dudable armonía con la naturaleza, se financiaron proyectos que ahora están en quiebra debido a la disminución en la afluencia de turistas extranjeros y a los cambios en su comportamiento de consumo, y se valoró la generación de empleos en las zonas costeras, que lamentablemente se proyectaron únicamente alrededor de la industria turística. Hoy día, y ante el panorama mundial de evolución tecnológica y ajustes en la economía, lo que fue base de nuestro ingreso es ahora motivo de preocupación y desempleo, pues los inversionistas lograrán de alguna manera solventar sus deudas, ya sea por ventas, declaraciones en quiebra u otros recursos, pero quienes verdaderamente se ven afectados en este sector, son los miles de trabajadores formales e informales que hoy no cuentan con la posibilidad de generar ingreso para sus familias (desde los empleados de hoteles, tour operadores, y choferes, hasta los vendedores de artesanía y saloneros de sodas y restaurantes típicos). ¿Qué clase de desarrollo humano sostenible se planteó entonces?
Pero no nos quedemos con un ejemplo que depende en su mayoría de una condición foránea. El caótico caso de la autopista a Caldera es una muestra de lo trivial que puede ser el enfoque de desarrollo: en primera instancia, las familias que por años vivieron de la venta de frutas y artesanías a lo largo de Orotina y Atenas –por mencionar un par de cantones- vieron cómo con la apertura de esta nueva vía sus ingresos cayeron inmediatamente, y ante la exposición de este tema en los medios nacionales, muchos se dejaron decir que para el progreso del país era necesario que algunos pocos se afectaran, pues esta pista traería más agilidad y comunicación para el comercio internacional que llega al puerto. ¿Y para qué tal alegato si la mencionada pista que no pudo operar en las condiciones esperadas ni por un periodo de prueba, y aún ahora pasa constantemente cerrada? ¿A dónde está ese anunciado y esperado progreso?


Sí, el problema es de competitividad y conocimiento, pero no sólo para satisfacer los requerimientos de las transnacionales, sino para cumplir con nuestro propio desarrollo. Si nosotros mismos no sabemos tejer y delimitar las oportunidades de crecimiento, ¿cómo podemos esperar aprovechar las que nos ofrece la globalización?
En mi opinión, el dilema del desarrollo humano sostenible no debería referirse tanto a la equidad, pues por principio de economía debe existir una desigualdad o desbalance para que los mercados funcionen (si todos estuviéramos en condiciones de justo balance, la interacción no surgiría y daríamos paso a la monotonía e improductividad). Abordar este tema requiere más intervención social que económica, para visualizar las aristas de implicación en la integridad humana.
Hablamos de que este es un tema que no se limita a lo ambiental, pero siempre se nos van las horas en ello, y caemos en designar responsables a las empresas y al gobierno, pero lo cierto es que el establecimiento y la base del DHS comienza por nosotros, si es que verdaderamente consideramos y creemos en la prosperidad, no si nos limitamos a esperarla.
He oído casos de vecinos que pagan por sembrar árboles en las aceras de la comunidad con tal de ganar votos o favores, y aunque es cierto que no es bien visto que alguien pague por disfrazar un negocio, el progreso no se limita a sólo si se plantan los árboles o no. Porque ¿para qué sembrar árboles en una zona residencial que sólo van a cumplir una función estética si al cabo de unos pocos años habrá que derribarlos porque sus raíces destruyen la acera y la calle? Sembrar por sembrar no es una acción responsable. Para sembrar hay que saber a dónde se va  a sembrar, cuáles son las condiciones del terreno, y qué tipo de especie es la más conveniente de acuerdo a las condiciones. Y esto aparte de ejemplificar la realidad, también nos sirve de alegoría para todas las acciones que hagamos profesionalmente y personalmente. ¿Alguien ha pensado que la campaña de Ambientados de Kimberly Clark no es más que un pseudo-programa a favor del ambiente que no tiene nada de sostenible, pues es la manera más fácil de conseguir materia prima para la elaboración de sus productos? Sí, es cierto, se recicla, pero cuántas más personas se benefician de ello? Saben ustedes que si uno los contacta para reciclar papel y generar fondos no le indican que deben ir en pacas de cierto peso –amarradas-, y que las calidades también son penalizadas? Si no se siguen las instrucciones no dadas, pues se obtiene menos dinero. Yo reciclo el papel, y trato de dárselo a instituciones o empresas que puedan beneficiarse con la venta de ese papel a Kimberly Clark. Sí, es cierto, al final el destino es el mismo, pero al menos alguien funge como intermediario y la gran transnacional deberá pagarle algo por su esfuerzo y su material.
Este ejemplo lo pongo para que veamos que antes de actuar debemos saber qué hacemos y porqué hacemos las cosas. El Desarrollo Humano Sostenible es un asunto de proporciones enormes, pero podemos tropicalizarlo y hacerlo nuestro si buscamos actuar con lógica y hasta consideración, si se quiere, aunque sepamos que el justo balance no se alcanzará. La cuestión es entender que en nuestra dinámica político-económica-empresarial hay muchos actores, y tradicionalmente pocos ganadores, entonces por qué no propiciar nosotros más ganadores en diferentes niveles para que los beneficiados tradicionales no se salgan con la suya?
Y ya para terminar, les recomiendo ver esta película en YouTube cuando tengan tiempo (se llama Home, realizada por The Home Project y está narrada por Salma Hayek http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM, que aparte de ser gratuita y tocar nuestro tema de desembocadura ambiental, trata los afluentes del caos que nos rodea, y nos da una leve estocada de que sí, nosotros tenemos arte y parte en esto (hay una versión inglés para los que gusten también). Algunos piensan que la tecnología es la panacea que nos salvará de todo. Yo creo que todo depende de quién la use y cómo lo haga, pero por si acaso no está de más hacer ajustes.



[i] Fallas Castro , R.A. (2009) “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”. Revista Intercambio, Universidad Interamericana de Costa Rica N°29, abril.  
El MSc. Rodolfo Aníbal Fallas Castro es profesor de la Maestría Gestión y Administración Ambiental en la Universidad Latina de Costa Rica, Campus Heredia (antigua Universidad Interamericana de Costa Rica).