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sábado, 15 de agosto de 2015

Estudié Inglés y no soy profe: De cómo se transforma una profesión que se ama y que todos suelen encasillar



Fueron nueve años de estudio intenso… primero en una academia y luego en la universidad. Nueve años de amor puro y aprendizaje enriquecedor.

Y cuando terminé la U tenía un gran conocimiento conmigo y pocas oportunidades de hacer algo que no fuera enseñar. Yo no quería enseñar no porque no me gustase, al contrario, me encanta transmitir lo que sé y ver la cara de sorpresa cuando alguien comprende algo que no sabía o no dominaba antes. Yo no quería enseñar porque me frustraba la idea de estar frente a una clase donde no todos tendrían ese entusiasmo por lo que me apasiona. Pero la vida se encarga de ajustar nuestras habilidades y conocimientos mediante oportunidades misteriosas.



Comencé joven; a los doce, y entonces iba a clases cada sábado, así como otros can a clases de fut, de baile, de música. Así pasaron cinco años hasta que llegué a la U y por azares del destino continué estudiándolo a profundidad por cuatro años más. 

Primero fue la gramática y algo de conversación. Le siguieron la sintaxis, la retórica, la expresión, la literatura (con toda su narrativa, drama y poesí a), la comunicación intercultural y hasta la traducción. Todas esas materias y conocimiento me fascinaron. Y si bien uno podría pensar que con todo este bagaje lo más sencillo esta buscar trabajo dando clases, mi carrera era el Inglés puro, no la docencia, por eso no llevé nunca ninguna materia pedagógica (aunque hubiera sido útil aunque sea una introducción).

Con el Inglés aprendí que la gramática está tan llena de fórmulas como la matemática; que la literatura puede ser tan explicativa y reveladora como la sociología, la psicología y la historia; que la retórica -escrita o hablada- es un arte y una ciencia para comunicar y persuadir que manejamos mejor que los periodistas y los abogados. 


Entretenimiento y formación son dos grandes beneficios que el Inglés proporciona en nuestras vidas cuando se aprende bien

Con el Inglés aprendí a a tener más apertura con los demás para conocerlos mejor, a ver el mundo a través de diferentes lentes, a ordenar mis ideas para convencer con un argumento diferente y certero a personas que llevan mucho más camino y experiencia recorrida que yo. Aprendí a escudriñar en detalles, a sacar lo mejor de mi creatividad, a ver conexiones entre ficción y realidad, a identificar símbolos y metáforas e interpretarlos a través de objetos y acciones concretas. 

Años después y tras alguna experiencia en hotelería, estudié Relaciones Públicas, la carrera a la que hoy me dedico. Y si bien es la que hoy me da de comer, tengo claro que es la carrera complementaria en mi formación profesional, porque todo lo que sé de Comunicación lo aprendí en Inglés. TODO. No exagero. En RP encontré el campo para aplicar la estrategia, la creatividad, la diversidad, la investigación y el lenguaje, pero el cómo hacerlos lo aprendí estudiando y aprendiendo un idioma como segunda lengua. 

Hoy, cuando he tenido la oportunidad de sostener reuniones con clientes anglosajones, asistir a presentaciones en vivo con Dennis Wilcox (el teórico en Relaciones Públicas), Robin Sharma (un gurú del liderazgo), Chris Gardner (un ejemplo de vida y éxito empresarial) y Bill Clinton (sin necesidad de presentación), puedo asegurar que la inversión en tiempo y dinero en esa primera carrera ha pagado con creces, entre otras grandes satisfacciones que me ha dado el idioma.

Si alguien me pidiera un consejo de qué estudiar o cómo enriquecer su formación profesional, le diría que hiciera todo lo que pudiera por estudiar Inglés como segunda lengua (ESL) en un universidad. No sólo aprenderá un idioma; aprenderá a ser un profesional integral y multidimencional, algo que no todas las carreras pueden ofrecer.

El mío no es un caso aislado. Sé de amigos que diversificaron su vida profesional en otros ámbitos y les ha ido de maravilla, pues también supieron catapultar esa formación. Y sí, a ellos les pasa lo mismo: cada vez que alguien se da cuenta que estudiamos Inglés lo primero que preguntan es si damos clases. Pues bien, ahora nos toca a nosotros disipar un poco esa percepción de que el Inglés es meramente académico y demostrar que tiene un sin fin de ventajas profesionales, y cuidado no, también creativas.




miércoles, 27 de agosto de 2014

Sueños para compartir

Desde hace un tiempo para acá siento una necesidad imperiosa de hacer algo significativo por los demás. Puede ser con niños o con jóvenes o con cualquier tipo de persona que desee cultivar algo positivo en su vida.

Creo que la iniciativa nace porque me encanta servir. Para mí no hay nada que me haga sentir con mejor ánimo que ver a la gente contenta por algo que puedo hacer. Eso de verdad me llena y le da propósito a mi vida. Y probablemente por esa búsqueda de propósito es que me gustaría dar mi esfuerzo para construir mejores oportunidades de desarrollo.

A veces pienso que podría ser life coach, o language coach, o desarrolladora de un centro de liderazgo para gente que realmente quiera potenciar sus capacidades. En otras ocasiones sueño y me pierdo en mis pensamientos creando un espacio para cuidar y educar a los niños de las madres en riesgo social o de condiciones económicas comprometidas para que ellas puedan trabajar. Crearía un red de apoyo institucional con empresas reclutadoras y departamentos de recursos humanos para brindar oportunidades de contratación, y trabajaría una estrategia de fundraising para sostener el espacio físico y buscar encadenamientos para facilitar una educación integral, artística y social para esos chicos, con actividades de esparcimiento cool, entretenidas y sustanciosas… 

Y bueno, aunque puedo pasar soñando por horas con ello, espero poder darle forma en algún futuro cercano y convertir ese sueño en una realidad que contribuya a construir un mundo mejor con una humanidad mejorada… :D










martes, 25 de marzo de 2014

La pasión de enseñar

Este post es una continuación de Humanismo y educación: el nuevo renacimiento. Sí, han pasado más de dos años desde que escribí esa entrada, pero con el pasar de los días me convenzo más de que la educación es realmente una pasión en mi vida. Aprender y enseñar son las cosas que me hacen más feliz y con las cuales verdaderamente logro tener alguna trascendencia y satisfacción.

Como podrán haberse dado cuenta, soy una gran fanática del cine. Siempre paso analizando temas, moralejas, guiones, personajes, técnicas de rodaje y edición. Esta es una forma de arte que combina muchas otras expresiones artísticas para exaltar los sentimientos y la razón. Y por supuesto, es una gran manera de desarrollar criticismo.

Como hace algún tiempo compartí una lista de cintas relacionadas al mundo de la educación -formal e informal, o más bien social-, me pareció justo hacer una recopilación de títulos impactantes acerca de la docencia y de la importancia de la formación basada en valores. La lista está en orden cronológico por producción, y puedo asegurar que todas han calado en mis puntos de vista en mayor o menor medida, pero ninguna ha pasado desapercibida en absoluto.

¡Disfruten y aprovechen estas joyas! (Cada vez se hace mas difícil encontrar buenos títulos como estos en cartelera).





1)  Dead Poets Society (1989)



2)  Scent of a Woman (1992)



3)  School Ties (1992)



4 ) With Honors (1994)



5)  Dangerous Minds (1995)



6)  Good Will Hunting (1997)



7)  Music of the Heart (1999)



8)  Finding Forester (2000)



9)  Mona Lisa Smile (2003)



10) Take the Lead (2006)



11)  The Ron Clark Story (2006)



12) Freedom Writers (2007)



13) Beyond the Blackboard (2011)



Bonus Clip: Won't Back Down (2012)









miércoles, 19 de febrero de 2014

20 lecciones de vida de El Principito


Aunque en teoría es un libro para niños con grandes moralejas, "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry en realidad una guía de consejos para vivir con propósito y sobrevivir a la frustración.

Como adultos, deberíamos recordar esas pequeñas frases llenas de sabiduría que nos incitan a apegarnos a la creatividad y a la sensibilidad para descubrir la razón de ser de las cosas.
  1. Las personas grandes siempre necesitan explicaciones.
  2. Derecho, siempre adelante de uno, no se puede ir muy lejos.
  3. La gente grande juzga por apariencias y desacredita las buenas ideas.
  4. Las personas grandes se fijan en los números y cantidades, no en las cualidades.
  5. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.
  6. Nosotros que comprendemos la vida nos burlamos de los números.
  7. Existen problemas graves y grandes que contaminan y destruyen al mundo entero si no se atacan desde el inicio. La pereza puede causar caos.
  8. Las soluciones o puestas de sol se ven con imaginación en todos los momentos y a cualquier hora, sin que sea hora de que se ponga el sol.
  9. Una vez formulada una pregunta, no hay que renunciar a ella sino hasta encontrar su respuesta.
  10. Si se deshollinan bien los volcanes, arden suave y regularmente, sin erupciones (las crisis deben preverse y sus soluciones administrarse para evitar el caos explosivo).
  11. Los seis planetas que visitó El Principito representan seis grandes desvirtudes de las personas grandes: el autoritarismo, la vanidad, la soledad, la ambición, la monotonía y la automatización, la altanería, y la soledad.
  12. Las estrellas representan la ilusión y el propósito de nuestras vidas: cada quién debe encontrar su significado personal.
  13. La soledad también está presente entre la multitud.
  14. En un planeta rico y diverso, la monotonía se come a la imaginación y nos deja sin iniciativa.
  15. La rutina y la rapidez no nos permiten descubrir nuevas cosas, nuevos límites. Hoy todo está dado; sabemos y tenemos de todo pero no conocemos nada.
  16. Los ritos son necesarios (pero los ritos son celebraciones casi solemnes; tienen significado, no son rutina).
  17. A veces creemos que las cosas o las personas son todas iguales. Lo cierto es que cada una de ellas es única para cada uno de nosotros si desarrollamos una relación. Esa relación está a cargo de nosotros, es responsabilidad nuestra.
  18. No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. Los ojos están ciegos, es necesario buscar con el corazón.
  19. Nadie está nunca contento donde está. Sólo los niños saben lo que buscan.
  20. Cuando caemos en cuenta del valor que tienen nuestras relaciones, podemos sentir nostalgia. Pero si recordamos el significado de nuestra soluciones y propósitos, podremos reavivar las conexiones con los demás y con el mundo.








domingo, 31 de marzo de 2013

La debacle educativa de un pueblo en desarrollo


Imagen tomada de Biblioteca IES Albujaira


Tengo que decirlo. Estoy decepcionada del MEP. Decepcionada y alarmada, porque las últimas noticias solamente me indican que la preocupación no se centra en la calidad educativa, la formación del estudiante y el futuro del país. En mi opinión, con la pseudo educación que reciben los estudiantes hoy llegaremos a muy poco (si es que llegamos a algo).


Para mí, este último punto ya es el colmo. No puede ser que posterguemos tanto el aprendizaje y abracemos la alcahuetería, en lugar de acelerar y optimizar el fundamento básico del crecimiento y de la alfabetización para que todos los demás procesos sean fluidos y efectivos. 

Por experiencia, sé que lo que tarda en aprenderse con seguridad se aprende mal, porque no hay unidad, ni consecuencia, ni integralidad. No se trata de aprender a la carrera, porque así tampoco se aprende, sino de usar un tiempo prudencial y efectivo para fundar las bases. 

Hoy no tenemos los maestros y profesores que enseñaban por vocación, que estudiaban día con día para nutrirse más y poder formar individuos autónomos que contribuyeran a sus familias y a su país. Hoy, la gran mayoría de educadores espera las asambleas del gremio para evitar dar clases, sea porque se van de vacaciones o porque prefieren estar en otro lugar que en la clase.

Antes, a los estudiantes les daba pena ir a "a las olimpiadas en vacaciones", porque eso demostraba que uno "no le puso las ganas suficientes" en el momento correcto para ganar las materias y pasar de grado. Y los pocos compañeros que de verdad tenían alguna dificultad para aprender, de verdad que se esforzaban para poder disfrutar sus vacaciones tranquilos y con orgullo (muchos sólo ocupaban un punto para pasar, pero su récord de responsabilidad era prueba fehaciente de que la tenacidad lo puede todo). Pero ahora... ahora continuamos con la mentalidad de ampliar las "ayudas" que brinda el estado paternalista para "salvarnos la tanda", en vez de buscar sistemas de mejora continua y sostenida, que acrecienten la calidad de nuestros conocimientos. ¿De verdad estaremos progresando? ¿Los altísimos índices de alfabetización que tiene nuestro país de verdad reflejan una educación sólida?

Yo no sé en qué momento la educación perdió valor. De pronto, el "déficit atencional", el egoísmo y la soberbia ganaron campo y se convirtieron en la norma en cada institución. Los papás dejaron de revisar tareas y cuadernos y los maestros dejaron de ver su profesión como una de las más dignificantes y trascendentales del orbe. 

Ante esta última atrocidad de ampliar el periodo de aprendizaje de la lectura y escritura, yo me pregunto: ¿dónde quedan las tendencias, los avances y las herramientas para promover y estimular la lectura y la escritura a edades tempranas? ¿Son acaso ajenas a nuestro país? ¿Y si se implementara un método en el cual se involucrara a los padres defamilia para trabajar una enseñanza en conjunto, digamos una tarjeta de registro con el tiempo de lectura y avance de alfabetización? ¿Y si se pudiera dar un incentivo a la familia que ayuda a sus hijos a aprender a leer y a escribir? ¿Y si gastáramos menos tiempo leyendo sobre vampiros, 50 sombras y comunidades de anillos y regresáramos a la lectura de los autores costarricenses con los que se aprende no sólo lengua y literatura, sino costumbrismo e historia? 

De mi parte, sólo puedo decir que si tuviera un hijo me daría lástima enviarlo a educarse a un sistema tan "subversivo" como se hace llamar el actual. La educación no tiene porqué ser aburrida, tradicionalista o esquemática. Simplemente requiere de una innovación bien pensada, que genere resultados y catapulte al crecimiento individual y colectivo, no a un estancamiento en tiempos donde el mundo avanza aceleradamente y requiere de nuevas fuerzas inspiradas e inspiradoras para generar un cambio positivo en nuestras sociedades.

Y por si fuera poco, acá queda otro tema que aviva la preocupación: MEP contrata a ciegas a maestros y profesores : “Ni un examen para evaluar conocimiento, ni una entrevista. Un título universitario basta para que un docente llegue a ser contratado por el Ministerio de Educación Pública (MEP) con la misión de enseñar en escuelas o colegios. Así, un educador con formación universitaria deficiente y poca aptitud tendrá las mismas condiciones y salario que aquel que domina la materia y sabe enseñarla. La diferencia la “pagarán” los estudiantes, quienes no aprenderán de la misma manera.".

¿Adónde iremos a parar? ¿Adónde?




 







sábado, 30 de marzo de 2013

Una lengua en el olvido


Sé que muchos compartirán mi pesar cuando escuchan o leen expresiones gramaticalmente incorrectas, sobre todo si vienen de alguna persona profesional. Lamentablemente muchas personas son hablantes nativas de un idioma y no lo conocen; no lo cultivan. Sin embargo, para mí, lo más reprochable es darme cuenta de que esas faltas ortográficas y gramaticales provienen de un comunicador, llámese periodista, relacionista público, mercadólogo, publicista o peor aún, de un docente (que a fin de cuentas debe transmitir un mensaje de conocimiento).

Y no me refiero a los famosos "typos" o "dedazos", porque la verdad es que ninguno de nosotros se escapa de ellos. Las malas digitaciones pueden deberse a veces por movimientos involuntarios de las manos, por una vista cansada o deficiente, por la premura de redactar y entregar un escrito o hasta por la emoción que nos provoca expresarnos. Para combatir estas fallas lo ideal es realizar una lectura detenida del texto una vez finalizado, para comprobar su comprensión y certeza. Me refiero a los horrores que vemos publicados en medios de comunicación y redes sociales donde quienes deberían dar cátedra de una comunicación impecable y correcta se contagian de la vagabundería y la complacencia de escribir mal. Y es que una cosa es abreviar por cuestiones de tiempo, urgencia y costos, y otra muy diferente, aprovecharse de esos recursos para escribir regularmente, con palabras cortadas, claves, mayúsculas, y demás atrocidades que sólo provocan ganas de dejar el texto y devolver al autor a primer grado.

Sólo para dar un par de ejemplos: hace algunos días vi en Facebook un comentario de una maestra de escuela que se alegraba porque estaba "de vacasiones" (sic, sí así con S), y recuerdo el periódico que no hace más de un año tituló en primera plana "Compermiso", a raíz de un juego de fútbol. Y lo que es peor, leer noticias donde el sujeto es separado del verbo con una coma (error imperdonable del Español 101 de Primaria) para insertar pausas que deben darse en la entonación de la lectura, evidenciando así un desconocimiento del autor por las bases ortográficas y un irrespeto a la capacidad de lectura del receptor.




Estas cosas son para mí inaceptables, porque en tales niveles debería existir un conocimiento fundamentado del idioma, y lo que es más alarmante, ni siquiera usan los filtros disponibles a su alrededor (correctores de ortografía y de estilo) para verificar el uso correcto del idioma y la comprensión de los textos.

Otro apartado doloroso es la ambigüedad de la redacción. Esa dolencia que muchos miran con desdén porque da pereza leer, releer y repensar la idea si fuese necesario. Quizá yo me mortifico con estos elementos y detalles por mi formación lingüística, que me enseñó a hablar y escribir lo más claro posible para que el interlocutor/lector pueda entender sin obstáculos; o porque soy traductora y me enseñaron a pensar en la audiencia; o porque amo el buen verbo desde que aprendí a leer a los cinco años. No lo sé. Pero lo que sí sé es que aunque el idioma evoluciona existen reglas gramaticales y ortográficas, signos de puntuación, semántica y morfosintaxis que tienen una razón de ser y un propósito en la lengua y que deben ser utilizados por los comunicadores y formadores sin excepción. Y en tiempos donde los manuales de la Real Academia Española son tan asequibles en versiones impresas, digitales, web y aplicaciones móviles es inconcebible que tengamos que leer -y ver- heridas al idioma, que sólo perpetúan su detrimento y devaluación.






La aplicación móvil del Diccionario de la Real Academia Española para iPhone y iPad es gratuita. 
Así que nada le cuesta consultar antes de publicar.




domingo, 2 de septiembre de 2012

10 cosas que me encantan

No me había olvidado de este post; es que no pude escribirlo antes. Es justo que después de escribir las cosas que más odio, escriba un pequeño detalle de lo que sí me gusta. Así que mi lista de cosas preferidas en la vida es la siguiente:





  • #cosasquemeencantan 1: Las mañanas soleadas con el cielo azul y nubes blancas.
  • #cosasquemeencantan 2: Un abrazo sincero y cariñoso (aunque el preferido es el de mi mamá, pero también incluye las caricias de mi perro).
  • #cosasquemeencantan 3: Leer un buen libro en las tardes de verano, acompañada del canto de los pájaros.
  • #cosasquemeencantan 4: Dormir calientita en las tardes y noches de lluvia intensa.
  • #cosasquemeencantan 5: Saborear un delicioso milkshake de pistachio de POPS (yummy :D).
  • #cosasquemeencantan 6: Acompañar mi día con música (80's, 90's, Pop,Rock, Plancha, Clásicos, lo que me energice más).
  • #cosasquemeencantan 7: Una conversación con sentido entre café y galletas.
  • #cosasquemeencantan 8: Sentir la suave brisa y la corriente del agua en mi cara (¡cómo me llenan de vida!).
  • #cosasquemeencantan 9: Disfrutar las hermosas estampas y vistas de la naturaleza y geografía de mi país.
  • #cosasquemeencantan 10: La sonrisa de mis papás y mis hermanos :D.
  • #cosasquemeencantan BONUS: Leer, escribir y aprender cada día!!!









lunes, 14 de mayo de 2012

Historias para alimentar la pasión


Sé que por el título muchos se habrán detenido a leer este texto; suena como a un artículo de esas revistas que uno lee mientras espera a entrar a consulta con el dentista. Lo cierto es que quiero compartir con ustedes un sitio que se ha convertido en una fuente de inspiración personal. Se trata de TED.com. Sí, el sitio donde se encuentran las principales charlas de las conferencias de la organización TED.

Bajo el título “Riveting talks by remarkable people, free to the world” (Ideas fascinantes de personas extraordinarias, a disposición del mundo), este sitio compila las exposiciones más maravillosas e inspiradoras que haya escuchado. Artistas, escritores, políticos, genios, empresarios y líderes en general cautivan a la audiencia proyectando sus más intrínsecas convicciones en charlas de veinte minutos o menos, durante las cuales demuestran que el origen del liderazgo, la innovación y la creatividad es la pasión de entregarse con convicción a una idea.

Debo ser honesta: descubrí el sitio por coincidencia. Claro que sabía de las conferencias TED, pero no fue sino hasta que una amiga me invitó a ver una presentación de Isabel Allende que descubrí esta fuente de la sabiduría e inspiración en cápsulas visuales. Y para enamorarlos a ustedes también, los invito a ver “Isabel Allende cuenta historias de pasión”, un relato tan divertido como conmovedor acerca de esa fuerza que nos motiva a dar lo mejor de nosotros cada día para lograr un “mundo bueno; no mejor, sino bueno”. También les recomiendo escuchar a JK Rowling, la creadora de Harry Potter, en “Los beneficios adicionales del fracaso”, en donde explica a unos graduandos de Harvard cómo esa temida adversidad nos puede catapultar a los límites inimaginables de nuestras capacidades… o incluso más allá. Pero por favor, no se queden con solo estas dos recomendaciones: entren, naveguen y aprópiense de los cientos de ideas y motivaciones para revolucionar nuestra existencia. La inversión es gratuita y la ganancia infinita.   

La gran mayoría de presentaciones están disponibles en excelente calidad de audio y video y muchas cuentan con subtítulos en español, así que no hay excusa para no alimentar nuestro cerebro y nuestra actitud con historias positivas y reveladoras, justo para nuestra era de cambios. Estoy segura de que esta dirección se convertirá en una de sus favoritas por sus “ideas dignas de compartir”.  ¿Me acompañan?




domingo, 18 de diciembre de 2011

Humanismo y educación: el nuevo renacimiento

La educación siempre ha sido un elemento esencial en mi vida: dos de mis tres décadas han pasado entre aulas, tareas, proyectos e ideas maravillosas que han construido mi identidad y mi pasión por las artes, las letras y la música. He probado tanto la educación estatal como la privada y he podido aprovechar lo mejor de cada una de ellas y he llegado a la conclusión de que para mí, la vida sin aprendizaje (académico, profesional o social) no tiene mucha dirección que digamos.
He descubierto que a pesar de que siempre he renegado ponerme frente a una clase –aunque tuve varias oportunidades y nunca las aproveché amparada en mi impaciencia para tratar con estudiantes-, creo que todos deberíamos tener acceso a una educación integral que incluya programas con contenidos humanísticos y artísticos que nos permitan descubrir el valor de los pensamientos, conocer filosofías diferentes y adentrarnos en sensibilidades que, aunque  no compartamos, nos permitan ver la vida con mayor objetividad y tolerancia.
Y es tal vez por esas experiencias que me impacta tanto ver cómo la educación es vista hoy de de una manera tan simplista como un medio para obtener un trabajo: los muchachos que presentan sus exámenes de bachillerato rechazan la lectura, la historia y las funciones matemáticas porque a su parecer no sirven para nada y no les servirán para hacer dinero (claro está, sin estos conocimientos no podrán si quiera pasar de la etapa preliminar mucho menos llegar a la final de Quien Quiere Ser Millonario, a menos de que las preguntas consistan en saber si Justin Bieber y Selena Gomez visitan Tiquicia, o si los protagonistas de Jersey Shore se dieron de golpes, o peor aún, si Combate le ganó en raiting a El Chinamo). Mientras tanto, los graduados universitarios no buscan estudiar una maestría ni realizar proyectos de investigación porque no son bien pagados. Aquí es donde yo me pregunto, ¿a dónde quedó la realización profesional?
Nuestra sociedad se debate en un dilema moralista donde criticamos la corrupción pero donde no forjamos pensamiento ni ética. Si a nuestros políticos les ha sido sencillo dejarse llevar por el dinero fácil, a nuestra juventud le será muy difícil tomar decisiones imparciales y favorables para el bien común si los arquetipos que tienen en frente son egocéntricos y temporales.
Bien dice mi amiga Mar que estamos en la era del simplismo: Coehlo destaca en este 2011 como la segunda “personalidad” influyente en Facebook (con relatos nada complejos que tienen la misma trama libro tras libro); los best sellers de las librerías son los textos de vampiros enamorados y los eventos noticiosos que perduran en nuestro país son las visitas de las selecciones de fútbol que vienen a ¿enfrentarse? a la nuestra -¿O de verdad recordamos al menos el 50% del recuento anual de noticias publicado hoy por La Nación en Proa?-.  Ah, y no olvidemos que nuestra “suiza centroamericana” se está convirtiendo en el país de las protestas, donde los “indignados” prefieren hacen paros cada dos días (para poder hacer reclamar uno y descansar el otro) antes de proponer soluciones y negociar, sin siquiera conocer que sus acciones nos empobrecen más que los actos que reclaman. A este paso, en menos de veinte años habremos retrocedido más de lo que podríamos avanzar.
Creo que nuestra educación debe fortalecerse y modernizar sus métodos: fomentar la crítica y el humanismo a través de la lectura de los grandes pensadores y dramaturgos y contextualizarlos a nuestros días debería ser sencillo -por algo son atemporales-, conocer a Da Vinci, Picasso y Andy Warhol haría de las artes algo más creativo y sensible que las tradicionales maquetas de plastilina, y convertir a la literatura y a la música en un viaje escapista en vez de un recital de párrafos e himnos aportaría más creatividad y espontaneidad a nuestras personalidades, sin contar los beneficios para nuestra salud mental.
Claro, para poder ver la vida con mayor claridad y sensatez necesitamos alcanzar madurez. El problema es que esa madurez está tardando cada vez más años en llegar tanto a nivel individual como a nivel social. Y estoy de acuerdo con que definitivamente debemos invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en cosas que nos hagan más productivos, pero esa productividad debe ser holística. Por eso creo que estamos a las puertas de protagonizar un Nuevo Renacimiento –aunque el término suene anticuadísimo- donde resurjamos socialmente y logremos marcar un movimiento cultural que reactive el conocimiento y el progreso.