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jueves, 11 de octubre de 2012

Si Harry Potter dirigiera General Electric

¿Quién diría que una de las grandes obras literarias contemporáneas dirigida para niños y adolescentes encubriría secretos clave de liderazgo? Bueno, a lo mejor esa no fue la intención de J.K. Rowling cuando escribió Harry Potter, pero sí fue la manera ingeniosa en que Tom Morris asoció la fascinación que los adultos pueden llegar a sentir al leerla.

Cuando Morris se percató de que las personas de negocios leían la saga mientras viajaban y esperaban en aeropuertos, supo que no sólo estaban supervisando la lectura de sus hijos, sino que también descubrían esos “pequeños grandes” consejos que les ayudarían a liderar e innovar en sus campos profesionales, e incluso a cambiar el rumbo de sus empresas. Y para eso tomó como ejemplo a una compañía ícono a nivel mundial. En sus propias palabras, la decisión de elegir a General Electric como punto de comparación con Hogwarts se debe a que la empresa es la compañía emblema de los negocios (además de ser reconocida como “La Casa de la Magia”).

Con un estilo que combina la narrativa con el análisis, el autor parte de los personajes principales y las situaciones y dilemas que enfrentan, para explicar cómo debería actuar un buen líder en su empresa, abarcando desde una ejecución con excelencia, hasta la valoración de problemas y riesgos y el trato hacia otros colaboradores.


Los siete capítulos del libro se estructuran a partir de los principios fundamentales del liderazgo, como la necesidad de contar con la guía de un mentor –ojalá de la talla de Albus Dumbledore-, la formación del carácter, el fortalecimiento de las relaciones con los amigos  y la honestidad como eje central de nuestras acciones. Mención aparte merece la sección dedicada al análisis de la ética, pues pocas veces se ha presentado una definición tan clara e inspiradora de este principio.



Y por si aún quedan algunas dudas de si verdaderamente vale la pena leer este libro, basta leer la contra cubierta para querer salir a comprarlo: “Si bien es cierto que Harry Potter vive en un mundo de magia. Morris pone en evidencia que los problemas más difíciles que deben afrontar Harry y sus amigos no suelen resolverse sólo mediante sortilegios. Se superan con inteligencia, razonamiento, creatividad, planificación, determinación, lealtad, confianza, amistad y otras virtudes y cualidades que permiten lograr el éxito en cada aspecto de la vida cotidiana.”.

¡Muy recomendado!







miércoles, 14 de marzo de 2012

Más acerca de la RSE: una estrategia de triple utilidad para los negocios


Hace algunas décadas, el reconocido y vanguardista escritor norteamericano Ernest Hemingway definió la naturaleza social del ser humano al afirmar que “ningún hombre es una isla”, reconociendo así la dependencia que un individuo tiene en relación a los demás y de acuerdo a la interacción y a la dinámica de su entorno. Este es básicamente el mismo principio que aplica la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como práctica de negocios en las organizaciones, cuyo enfoque se dirige a perpetuar la sostenibilidad –económica- de las empresas para que pueda mantener la estabilidad de los actores que interactúan con ella.
Desde sus operaciones, su identidad y su cultura, las empresas deben definir sus políticas y acciones hacia todos los públicos de interés con los que interactúa.  De hecho, una estrategia de negocios efectiva y asertiva debe incluir la identificación de los impactos positivos y negativos que la empresa tiene en la sociedad en tres diferentes niveles: el ambiental, el social y el económico. Esta medición, así como la definición de metas a corto y mediano plazo y la reducción de los impactos negativos y fortalecimiento de los impactos positivos estructurarán la estrategia de sostenibilidad y sobrevivencia de la empresa en el mercado, pues de lo contrario, estas permanecerán en vilo ante la continua amenaza de la competencia y de la aprobación de la sociedad.
Este último punto adquiere particular trascendencia, puesto que en la actualidad nos desenvolvemos en la era de la información y la inmediatez, donde consumidores reales y potenciales, así como los detractores, pueden otorgar o negar a las empresas una “licencia social” para operar. Esto significa que, en cuestión de minutos, las acciones que ejecutan las organizaciones pueden ser reconocidas, replicadas o denigradas de acuerdo al criterio y al impacto percibido por los diferentes sectores de la sociedad.
Por lo anterior, es de suma importancia que las empresas comprendan y asuman que actuar con responsabilidad implica muchos factores más allá de la gestión estética de la imagen –o del infame green washing-. En realidad, la RSE es la obligación que las organizaciones tienen de rendir cuentas acerca de los diferentes impactos que ejercen en el entorno socio-econdeben considerar si los proyectos que definan desarrollar en el en el pa su negocio tienen dentro de sutores de la sociedad.ial ómico-ambiental, o en otras palabras, asumir las consecuencias de sus actos. Para ello, la alta dirección debe iniciar considerando el impacto que las operaciones de su negocio tiene a nivel interno (con sus colaboradores y sus familias) y a nivel externo, tanto en  su comunidad inmediata como en el país. Debe valorar además si la creación de valor económico conlleva a un valor agregado para la sociedad (acción de beneficio mutuo, o win-win), y finalmente, debe considerar si los proyectos que definan desarrollar en el marco de la RSE son afines a los principios y filosofía empresarial y comercial de la empresa, de forma tal que garanticen utilidades en el plano financiero.




Fuente: http://www.expoknews.com/2009/12/17/las-10-mejores-campanas-de-rse-y-marketing-social-del-2009/

lunes, 5 de septiembre de 2011

25 maneras de ganarse a la gente (Parte III y final)

17.  Sea el primero en ayudar
  • Sea el primero en ofrecer sus servicios, su ayuda o simplemente en tender una mano. Si usted ayuda lo suficiente a las personas a obtener lo que desean, también obtendrá lo que desea.
  • Convierta la ayuda a los demás en una prioridad: haga que la acción de ayudar a otros se aparte de su agenda.
  • Sea consciente de las necesidades de los demás: puede sonar obvio, pero nadie puede solucionar una necesidad que no sabe que existe.
  • Esté dispuesto a arriesgarse.
  • Una vez que comience a ayudar a alguien no lo abandone.
Olvídese de pensar en su beneficio personal y piense en cómo puede ayudar. Pregúntese cómo puede hacerlo.

18.  Añada valor a las apersonas
Olvídese de intentar convertirse en una persona de éxito, intente convertirse en una persona de valor:
  • Valores a los demás: no los haga sentir menos. “La gente quiere sentirse apreciada, no impresionada” (Sidney J. Harris).
  • Hágase más valioso: no se puede dar lo que no se tiene. Valórese usted mismo primero y así podrá valorar mejor a los demás. Adquiera conocimiento, aprenda una habilidad, adquiera experiencia. No sólo estará mejorando, sino que estará aumentando su capacidad para ayudar a los demás.
  • Conozca lo que la gente valora: dedique un tiempo para saber qué es lo que las otras personas aprecian y a lo que le dan importancia.
  • Pregúntese quién añade valor a su vida y a quién le gustaría añadirle valor.
19.  Recuerde las historias de la gente
Deje de contar sus propias historias, más bien escuche la de los demás.
  • Querer saber la historia de una persona es como decirle: “Usted podría ser especial”.
  • Recordar la historia de una persona es como decirle: “Usted es especial”.
  • Recordarle a esa persona aspectos de su historia es como decirle: “Usted es especial para mí”.
  • Repetir la historia de una persona a los demás es como decirle: “Usted debería ser especial para ellos”.
    Tan sólo debe seguir estos tres sencillos pasos: Pregunte, Escuche, Recuerde.

20.  Comparta una buena historia
Las buenas historias generan magnetismo, la gente siempre las disfruta. Pero para que una historia sea buena debe tener:
  • Entusiasmo
  • Animación
  • Participación de la audiencia
  • Espontaneidad
  • Memorización
  • Humor
  • Creatividad
  • Personalización
  • Identificación
    Comparta algo que usted haya experimentado, ponga su corazón en ello y asuma que  
    la gente quiere escucharle

21.  Dé sin condiciones
Esto es un asunto de actitud. Las personas que disfrutan dando sin esperar nada a cambio generalmente exhiben dos características que todos podemos adquirir:
  • Tienen una mentalidad de abundancia: Henri Nowen decía “Cuando no damos por esa mentalidad de escasez, lo poco que tenemos disminuye. Cuando damos generosamente, con una mentalidad de abundancia, lo que damos se multiplicará”. 
  • Ven el cuadro completo: son conscientes de lo que han recibido en la vida y del impacto que tendrán a futuro.
  • Comience por algo tan simple como hacerse el propósito de ser amable y generoso con una persona específica.
22.  Apréndase el nombre de las personas
Recordar el nombre de una persona hará que ella se sienta importante.. esto también puede ayudarla a usted a ampliar su imagen personal, mejorar su estilo y a aumentar su impacto en los demás. Nunca olvide lao que decía Dale Carnegie: “Si usted desea hacer amigos, esfuércese en recordarlos. Si recuerda mi nombre, me estará dando un elogio sutil: me estará indicando que he hecho una impresión en usted. Recuerde mi nombre y al hacerlo me estará dando más valor y un sentimiento de importancia”.
Utilice el método SAVE:
  • S (Say the name): Diga el nombre de las persona al menos tres veces en la conversación.
  • A (Ask): haga una pregunta acerca del nombre de esa persona (por ejemplo, ¿cómo se deletrea?).
  • V (Visualize): Visualice un rasgo físico o del carácter de la persona.
  • E (End): Termine la conversación mencionando el nombre de la persona.
23.  Señale los puntos fuertes de los demás
Un error frecuente en nuestro desarrollo personal es concentrarnos en nuestras debilidades en lugar de potenciar nuestras fortalezas. Perdemos mucho tiempo en eso en vez de maximizar nuestras capacidades. Incluso, cualquiera puede ser las debilidades, los errores y las imperfecciones en otros. Para eso no se necesita tener una habilidad especial. Sin embargo, ver las cosas buenas sí es difícil.
Usted puede pensar lo mejor de los demás, pero si no se los dice, no les va a ayudar. Tome en cuenta que señalar las áreas fuertes subraya lo especial de las personas.
  • La mayor motivación de las personas proviene de sus puntos fuertes.
  • El mejor rendimiento de las personas se da cuando utilizan sus puntos fuertes.
24. Escriba notas de estímulo
Las notas de estímulo tiene un toque especial: alientan, conectan y dan un toque personal, sobre todo cuando las escribe a mano, porque dan un sentido de realidad.
  • Las notas representan una inversión del escritor: Usted no tiene que ser un escritor profesional para hacer una diferencia en la vida de una persona. El sólo hecho de ocupar tiempo en escribir es evidencia de su deseo por invertir en ella.
  • Las notas son recordadas mucho después de que el escritor las haya olvidado: usted no sabe si algo que les escribe a los demás les iluminará durante sus momentos oscuros o los sostendrá durante los momentos difíciles.
25. Ayude a las personas a triunfar
No es necesario ser rico, famoso o talentoso para ayudar a otros a triunfar, sólo necesita dar lo mejor de sí y preocuparse por ellos.
  • Crea en las personas.
  • Concéntrese en el proceso, no sólo en el triunfo
  • Comprenda que cuando usted ayuda otros a triunfar, usted también triunfa.
  • Olvídese de ver la vida como una competencia donde uno tiene que vencer a todos si desea triunfar. Pregúntese a quién podría ayudar y cómo lo haría.
  • Haga un plan de juego: diseñe un curso que los ambos camino a la victoria. Y tenga por seguro que una vez que ayuda alguien a triunfar, tendrá un amigo de por vida.




domingo, 4 de septiembre de 2011

25 maneras de ganarse a la gente (Parte II de III)

9.   Déles el mérito a los demás
Cuando reconocemos el esfuerzo de los demás los haremos sentir tan valiosos como si fueran un millón de dólares. “Recompense a sus empleados mientras el sudor todavía se les ve en las cejas”. Ese es el mejor momento para reconocer el mérito de los demás; cuando la cantidad de trabajo y sacrificio realizado todavía está reciente en sus mentes. ¿Por qué esperar?
Aún mejor; póngalo por escrito. Cuando se le da el mérito a las personas de manera verbal, se les está animando por un momento. Cuando se hace por escrito, se les está animando para toda la vida. Muy adentro de nosotros, todos queremos marcar una diferencia y de vez en cuando necesitamos algo de ánimo. Nunca subestime el impacto que un artículo, una nota pública o personal puede lograr. Lo que le toma a usted tan sólo unos minutos en escribir puede ser algo que inspire a otra persona por décadas. Pero trate siempre de ser sincero, sino las personas se sentirán engañadas.
10.  Dé lo mejor de usted
Generalmente, las personas que son importantes son aquellas que lo hacen sentir importante. Nosotros valoramos instintivamente a las personas que nos valoran. Si usted quiere ser importante para otros, déles importancia. La manera más efectiva de hacerlo es dar lo mejor de sí. Recuerde:
  • Cualquier persona puede ser importante para mí.
  • Cualquier cosa que hagamos puede ser importante.
  • Usted puede ser importante para todos.
11.   Comparta un secreto con alguien
Compartir un secreto con alguien es en realidad cuestión de dos cosas: conocer el contexto de una situación y desear edificar a la otra persona. Mantenga en mente que:
  • Compartir un secreto significa dar información valiosa.
  • Compartir un secreto hace que las personas se sientan especiales.
  • Compartir un secreto hace que los demás se sientan incluidos en su experiencia.
12.   Extraiga el oro de las buenas intenciones
En general uno obtiene lo que espera de los demás. Para obtener lo mejor de las personas trate de seguir estos consejos:
  • Piense bien de las personas.
  • Mire las cosas desde la perspectiva de las personas.
  • Conceda a las personas el beneficio de la duda.
  • Recuerde lo bueno de ellos y no lo malo.
13.   Quite su mirada del espejo
Si usted se enfoca en los demás, se esfuerza por darles lo que ellos necesitan, entonces quitará su mirada del espejo y esa es una forma maravillosa de ganarse a las personas.
Enfocarse en las personas le puede dar energía y una sensación de propósito y complacencia.
14.   Haga por los demás lo que ellos no pueden hacer por sí mismos
Sin importar qué tanto o qué tan poco  tenga, usted tiene la capacidad para hacer por los demás lo que ellos no pueden hacer por sí mismos. La forma exacta de hacerlo dependerá de sus dones personales, sus recursos y su historia. Por ejemplo:
  • Presente a otros a personas que no podrían conocer por sus propios medios: no tiene que ser alguien famoso; a lo mejor un conocido o amigo puede ampliar sus conexiones. Sea el puente entre ellos.
  • Lleve a las personas a lugares donde ellos no podrían ir por sí mismos: es probable que usted tenga la capacidad de darle a alguien una experiencia que parezca inaccesible para él.
  • Ofrezca a los demás oportunidades que ellos no pueden alcanzar por sí mismos: pocas cosas sin más valiosas que una persona preparada para una oportunidad. ¿Por qué? Porque las oportunidades aumentan nuestro potencial.
  • Comparta ideas con aquellos que no poseen las suyas propias: las ideas son las que mueven el mundo. Por eso cuando usted le da a alguien una idea, le está dando un gran regalo. Entre más disfrute las ideas, más saldrán de su cabeza. La creatividad y la generosidad se alimentan mutuamente
La “teoría de la autodeterminación” ha demostrado que apoyar las metas de otras personas cimenta la relación, ya que finalmente usted les está ayudando a alinearse consigo mismos.
15.   Escuche con el corazón
Woodrow Wilson decía “El oído del líder tiene que vibrar con las voces de la gente”. Enfóquese en las personas, no solo en las ideas que expresan.
  • Destape sus oídos: aléjese de esas barreras potenciales que son las distracciones, la actitud defensiva, la mente cerrada, la proyección, las suposiciones y el orgullo.
  • Escuche con dinamismo: no oiga con pasividad, escuche con acción.
  • Escuche para poder entender: la causa fundamental de casi todos los problemas de comunicación es que la gente casi nunca escucha para poder entender, sino que escucha para poder contestar.
  • Olvídese de dar su opinión y utilice su energía para comprender la posición de la otra persona. Pregúntese cómo puede comprender mejor lo esta persona está sintiendo y diciendo.
16.   Encuentre la llave que abre los corazones de los demás
Peter Drucker expresó que “Dirigir a las personas es como dirigir una orquesta. Hay muchos músicos e instrumentos diferentes que el director debe conocer a fondo”.
  • Acepte el hecho de que la gente es diferente: no caiga en la trampa de creer que todos deben ser como usted.
  • Encuentre las llaves a los corazones de los demás haciendo preguntas: averigüe cuáles son sus sueños, qué los hace llorar, qué los hace cantar, cuáles son sus valores, cuáles son sus áreas fuertes y cuál es su temperamento.
  • Establezca puntos en común los buenos líderes, los comunicadores y las personas carismáticas siempre encuentran algo en común con las personas con las que hablan.
  • Acepte que, con el tiempo, la gente cambia: aunque se sintonice con el corazón de las personas, recuerde que esto no es suficiente. El tiempo cambia todas las cosas, hasta el corazón humano.
  • Mantenga una conversación continua con los demás, comuníquese a nivel emocional.
  • Esté atento a los indicadores de cambio en la vida de una persona: etapas  de sufrimiento, aprendizaje y capacitación.
Una vez que haya encontrado  la llave, debe actuar con integridad, porque esa persona le ha confiado algo de gran valor.



martes, 9 de agosto de 2011

25 maneras de ganarse a la gente (Parte I)

Hablando de diferentes temas y con distintas personas esta semana, el común denominador ha girado en torno a la actitud que como personas tenemos al establecer relaciones con los demás. A algunos se les dificulta por el entorno, a otros por conflicto de personalidades o hasta de intereses; mientras otros simplemente pareciera que carecen de habilidades para socializar o vincularse con quienes les rodean.
Mientras las conversaciones resonaban en mi cabeza, recordé un libro súper práctico y acertado que nos presenta algunos tips para mejorar nuestras actitudes hacia las demás personas. “25 maneras de ganarse a la gente” de John C. Maxwell es casi como un manual condensado de liderazgo o de relaciones públicas aplicable a todos aquellos que quieran ser líderes, ganar adeptos, ser agentes de cambio o simplemente dejar una gran impresión. Así que te interesa mejorar estas habilidades, en esta primera entrega podrás encontrar los primeros ocho consejos resumidos en el párrafo principal de cada capítulo:
1.  Empiece con usted
Si usted quiere ganarse a la gente, usted mismo debe ser un ganador o, al menos, alguien que va camino a serlo. Aprópiese de su valor como persona ganadora: acepte su propio valor personal, auméntelo y esté seguro de quién es usted. Olvídese de cualquier cosa que lo haga sentir inseguro y haga una lista de cosas que usted mismo puede mejorar.
2.  Practique la regla de los 30 segundos
Diga algo alentador a una persona en los primeros 30 segundos de una conversación. Esto la motivará y la hará sentir mejor, y cuando las personas se sienten mejor, actúan mejor. Las palabras amables tienen un gran poder: dan atención, afirmación y aceptación. Si usted desea causar una impresión duradera y positiva, olvídese de buscar formas que lo hagan lucir bien. Más bien, busque formas para hacer que los demás luzcan bien.
3.  Hágales saber a las personas que usted las necesita
No importa los éxitos que haya alcanzado ni cuán importante sea, lo que usted realmente necesita es a la gente. Es por eso que tiene que hacerles saber que no podía triunfar sin ellos. Por otra parte, todo ser humano desea tener una vida con sentido. Todos deseamos saber que se nos necesita y que lo que ofrecemos a los demás es de valor, y cuando esto pasa nos volvemos más creativos y productivos. Olvídese de cualquier actitud arrogante; hacerle saber a los demás que los valoramos es una señal de seguridad y fortaleza.
4.  Cree un recuerdo y vaya a él con frecuencia
No hay muchas cosas que puedan unir a las personas como lo es un recuerdo compartido. Si quiere crear recuerdos con sus allegados, invierta tiempo en ellos; los recuerdos surgen con quienes pasa la mayor parte del tiempo, así que esfuércese y sea creativo.
5.  Elogie a las personas en público
La forma más directa y fundamental para ganarse a las personas es elogiarlas con una palabra positiva, sincera y significativa. Es esencial que aprenda a dar cumplidos enfrente de otros al igual que individualmente. Al trabajar con la gente, recuerde que cada persona lleva un anuncio invisible colgando del cuello que dice: “¡Hágame sentir importante!”. Elogie a la gente en público tanto como pueda.
6.  Déle a los demás una reputación que tengan que mantener
Cuando usted le da a alguien una reputación que debe mantener, le está dando a esa persona una meta que tiene que alcanzar; algo que está más allá de lo que es ahora. Cuando les habla de potencial, les está ayudando a que “jueguen con orgullo”. ¿Por qué es tan importante esto? Porque la gente irá más lejos de lo que pensaba si alguien a quien ellos respetan les dice que lo pueden lograr. Además, no hay nada que le dé a la gente más confianza que ver que alguien que ellos respetan se arriesga por ellos. No solamente se les fortalecerá emocionalmente, sino que eso será un recurso en su camino hacia el éxito. Un último consejo: olvídese de los fracasos de una persona en el pasado y enfóquese en su potencial en el futuro.
7.  Diga las palabras en el momento correcto
Las palabras tienen un poder increíble. Pero decir las palabras adecuadas no es suficiente. El momento de decirlas también es crucial. George Sala –periodista británico del siglo XIX decía que debemos esforzarnos “no solamente a decir lo adecuado en el momento correcto, sino algo más difícil: A no decir lo inadecuado en un momento tentador”.
Sea sensible al momento y al lugar: ponga atención al contexto.
Dígalo de corazón: no es sólo lo que dice ni cuándo lo dice sino también cómo lo dice.
Olvídese de lo que quiere decir y enfóquese en lo que la otra persona necesita escuchar.
8.  Aliente los sueños de los demás
Una palabra inadecuada puede destrozar el sueño de una persona; en cambio, una palabra adecuada puede inspirar a esa persona a que siga tratando de hacer de su sueño una realidad.
Si alguien lo considera a usted tan importante como para compartirle sus sueños, póngale atención y recuerde esto mientras anima a esa persona:
Comprenda que los sueños son frágiles.
Animar a otros para que vayan tras sus sueños es darles un regalo maravilloso.
La gente mantendrá sus sueños una vez que se realicen.
Olvídese de criticar el sueño de otra persona. Más bien identifíquese con su visión y su deseo de alcanzarlo. Entre más lo haga, más personas compartirán sus sueños y más oportunidades tendrá para ver esos sueños florecer.


Próximamente continuaremos con el segundo set de tips =D.



viernes, 22 de octubre de 2010

Administración, liderazgo, y apertura: requisitos para los agentes de cambio


Este par de semanas anteriores he estado leyendo sobre diferentes temas, algunos por entretenimiento, otros por obligación, pero todos han convergido en la necesidad imperiosa de buscar cómo crecer como personas.
Pues bien, comencé leyendo algunos capítulos del libro de texto del curso de Gerencia porque tenía examen, y aunque muchos temas son ya rutinarios, la verdad es que son necesarios. Aspectos como los fundamentalismos de la administración, la toma de decisiones, el liderazgo y la motivación de personal me han recalcado que a menudo las personas que estudian para administradores –con el perdón de aquellos que son amigos y que espero no caigan en esta categoría- lo hacen porque esta es una carrera acomodaticia y que no lleva en sí el descubrimiento de una vocación. Pero antes de que me cuestionen, permítanme irles explicando a qué me refiero.
Al llegar a la “edad adulta” en que nos graduamos del colegio y debemos decidir qué queremos ser en la vida -o más bien a qué nos dedicaremos-, nos encontramos ante cientos de preguntas y posibilidades sin saber siquiera quiénes somos en realidad. No manejamos un concepto claro de nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros valores, o incluso nuestros deseos. ¡Pero paradójicamente aún así debemos elegir!

Algunos pocos cuentan con la suerte de saber a ciencia cierta cuál es su vocación: artes, medicina, ciencias sociales, ingeniería… Otros vamos descubriendo o adaptando nuestro llamado en el camino (al mejor estilo del método científico de prueba y error, comprobando nuestras hipótesis de lo que nos podría funcionar, lo que podríamos hacer bien, y lo que nos haría sentir bien), pero otros se dejan enamorar por la cantidad de anuncios que aparecen en el periódico o en buscadores que atractivamente solicitan un “gerente”… Aaaah sí, qué lindo suena esa palabra que denota uno de los puestos más altos en las jerarquías organizacionales, una posición de estatus y poder… relativamente.
Entonces se enfundan en cursos de razonamientos matemáticos, estadísticos y probabilísticos para manejar una empresa, pero lamentablemente no asimilan las bases humanísticas que les fomente la obligación de conocer sobre gestión de personal, pues para eso estará la gente de recursos humanos, o no? (esos que se centran en planillas, amonestaciones y archivo de expedientes). Pasa que se cultivan conocimientos sobre retorno de inversión y planeación estratégica, pero no de liderazgo ni de criterio. Y si estos conceptos no se inculcan en las aulas, no es de extrañar que los administradores tampoco se preocupen en adquirirlos por su parte (amigos, la lectura es trascendental para adquirir conocimiento, así que lean, lean de todos los temas que puedan, desde ideologías y filosofías hasta tecnología y tendencias sociales, hagan su propio coaching, crezcan y entiendan por qué para ser gestor de cambio y liderazgo es más importante conocer que sólo tener ganas de dirigir).
¿Qué dice un(a) gerente que considera que los piercings son una aberración por considerarlos un tabú sadomasoquista, o que cree que en realidad existe la publicidad subliminal, o que me pregunta qué pienso sobre un punto equis y al final me responde despectivamente “esa es su opinión”? ¿O uno(a) que al contarle mis inconformidades no tenga más palabras que “eso pasa, con eso hay lidiar” y corra a contarle a otro superior que estoy molesta en vez de ayudarme a canalizar el síndrome de burn-out? [i]  Los ejemplos anteriores no son más que una muestra de prejuicios, carencia de información y apertura –eufemismo para ignorancia-, autosuficiencia e insuficiencia… todo lo contrario a lo que esperamos que haga la Dirección. La gestión de una empresa tiene un alcance más allá de la coordinación administrativa y numérica. El éxito de una empresa lo determina en gran medida el sentido de pertenencia, arraigo e importancia con que el capital humano trabaja, y con actitudes como las descritas anteriormente en definitiva no surgirá el convencimiento entre los “seguidores”, ni se les estará motivando a participar activamente en la organización.
Mi punto es que un gerente que no es líder realmente no logra a cabalidad su función. A fin de cuentas, qué es un líder sin gente que lo siga? Pues simplemente una figura que se reduce a una autoridad por posición. Pero para llegar a ser un líder verdadero, éste debe primero conocer sus capacidades, limitaciones y cualidades.
Mientras participaba en un foro sobre Cultura, me cuestioné y me recordé a mí misma que la cultura es en definitiva conocimiento, identidad, pertenencia, e individualidad en torno al colectivismo. Y eso aplica para todos los ámbitos de nuestro diario convivir, lo que me hico concluir que esa identidad es crucial también para el liderazgo. Administradores: sepan primero quiénes son ustedes y qué es lo que quieren lograr y por qué lo quieren lograr, si no tienen seguridad en sí mismos no podrán guiar a un equipo; es más, ni siquiera tendrán un equipo.
Ahora acabo de tomar “Wikinomics”, uno de los tantos libros que tengo pendientes por leer, y encuentro que su tesis termina de reforzar este planteamiento. De acuerdo a sus autores Don Tapscott y Anthony D. Williams, la nueva era de la Web 2.0 está funcionando debido a que, en conjunto, los participantes de la sociedad podemos brindar con trascendencia nuestros aportes al resto de la humanidad gracias a la conformación de comunidades. Comunidades donde no importa nuestro título, nuestra experiencia, nuestro renombre, en tanto la contribución que brindemos sea valedera y no egoísta; donde seamos valorados como individuos, no como empleados; donde la motivación surja desde nuestro interior porque logramos vincular nuestro conocimiento con un proyecto de beneficio común, no por unos papeles con valor de moneda.
En resumidas cuentas, en la colaboración masiva podemos ofrecer nuestro propio liderazgo a quien desee seguirlo y aprovecharlo, sin ser impositivos. El liderazgo fluye dentro de la interacción social, como parte de la naturaleza humana, y en tanto la mayoría de nosotros pueda ejercer una contribución significativa, la mayoría de nosotros podrá satisfacer las necesidades de pertenencia, estima y autorrealización que nos completan como seres humanos.


[i] Yo cuestiono esas preguntas con las siguientes: ¿Es que los indígenas eran sadomasoquistas por sus perforaciones en lugar de demostrar su pertenencia a tribus o castas? ¿Es que las empresas económicamente poderosas no buscan a los mejores talentos creativos para sus campañas sino que deciden arriesgar su reputación y van a invertir su tiempo en propaganda morbosa? ¿Para qué me preguntás qué pienso si ni te interesa saberlo porque me cortás la conversación o no considerás que lo que digo tiene valor? ¿Para qué trabajás con seres humanos si no podes atenderlos?

lunes, 27 de septiembre de 2010

"¡Odio a la gente...!"


“Quienes trabajan no se agotan porque trabajen mucho;
se agotan por culpa de la otra gente” 


(Littman & Hershon, 6)

La gente decepciona…


Los 10 Menos Deseados:

¿Quién no se ha sentido cansado de tener que lidiar con la gente? Todos, absolutamente todos, hemos querido ahorcar a alguna persona en particular en un periodo en específico. En la casa, en el trabajo, en el estudio... Pues bien, hace un tiempo mientras daba mi visita semanal a la librería me encontré un libro que se llama I Hate People! (“¡Odio a la gente!”), y como andaba en medio de una crisis de burn out, de esas en que no me soportaba ni a mí misma, lo compré de inmediato. Cuando llegué a la caja y pagué sentí un poco de pena, ¿qué iba a pensar el cajero, que era una antisocial depresiva y repulsiva que no se lleva con el resto de la humanidad? Claro que en dos segundos recordé que compraba el libro para terapiarme… y aunque no me resolvió la existencia, sí me ayudó a sentirme acompañada y a saber identificar ciertos patrones molestos. Aquí van en resumen (hay quiénes pueden ser ofensores múltiples, o sea que vienen en combo):
a. Los Obstáculos de Tropiezo: son aquellas personas que pretenden decirnos lo que debemos  o no debemos hacer, lo que pasará o no sucederá; y por eso detienen nuestra iniciativa y agotan nuestra energía en proyectos que toman tanto tiempo que se vuelven inútiles.
1.  El Cuadrado: No da chance para razonar, pues sólo sus puntos y razones son los más valiosos y maravillosos aún cuando distan mucho de ser brillantes. Como dijo Benjamín Franklin “Cualquier tonto puede criticar, condenar y quejarse –y la mayoría de tontos lo hace-”. Una de las estrategias para tratar con este tipo de necios es crear un consenso entre tus compañeros antes de tomar decisiones para evitar que se apruebe su gran idea.
2.  El Montado: el que se aprovecha de tus destrezas y te sobrecarga con todo tipo de tareas. Finge tomarte en cuenta para sus proyectos, pero en realidad cree que sos ingenuo. ¿Cómo enfrentarlo? Llenalo de preguntas. Pedile que te de un detalle por escrito de todo lo que ocupa (que incluya tiempo y requerimientos). Casi siempre es tan vago que preferirá buscar otra víctima.
3.  El Matón: Este tipo tratará de intimidarte tanto como pueda para poder pasarte por encima. Sorprendelo desprevenido y preguntale su opinión sobre un tema que tenga que ver con ambos. O decidite a confrontarlo de una vez. Esto le hará entender que vos comprendiste su punto y entonces retrocederá a buscar otra presa más fácil.
b. Los que te desvían: son manipuladores, habilidosos y sutiles. Son esos que se llevan tan bien con vos y que luego te sabotean.
4.  El simpático: su modus operandi busca ocultar el dolor. Se ríe a menudo, o al menos finge reírse (si sus cejas y párpados no se mueven al reírse, se trata de una sonrisa falsa). Con esta gente uno nunca sabe lo que quieren o lo que hacen. Su probable hipocresía no tiene una estrategia con qué enfrentarse, así que lo único que queda por hacer cuando no sabemos interpretar su sonrisa es preguntarle “¿De qué te estás riendo?”. Puede que no obtengamos respuesta, pero al menos lo habremos delatado.
5. Mentiroso, mentiroso: carece de confianza en sí mismo, y por eso trata de agradarle a los demás aunque sea a base de mentiras. Cuando se le encara, culpa a otra persona muy habilidosamente –o a las inconsistencias de la tecnología: “Nunca recibí ese correo” o “El servidor se dañó”. Pero el patrón no se limita a decir mentiras concretamente; también puede caracterizarse por tardar en responder, retener información, dar signos de ambivalencia, repetición o irresponsabilidad. Aquí, lo más recomendable es tratar de desenmascararlo poco a poco.
6.   El Puñal: es confuso y difícil de prever. A menudo lo podés confundir por amigo, sólo para luego darte cuenta de que te traiciona. Y no sólo de forma que te hace odiarlo, sino que hasta te puede hacer daño. Este puñal te puede destruir tu imagen, tu reputación, o tu ego. Puede hundir su navaja suave y lentamente a lo largo del tiempo, o simplemente clavártela de pronto. Lo único seguro es que no sabrás lo que es capaz de hacer, hasta que lo hace. Algunas pistas para dar con estos molestos personajes:
a) Aquél que se queja de todo y de todos, menos de vos que sos “su compañero”.
b)  El que te quiere serruchar el piso mientras estás de vacaciones.
c. Los Roba-Tiempo: ni quieren perjudicarte ni quieren aprovecharse de vos. No juegan sucio, pero por ellos se dice que “el camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Los Roba-Tiempo te quitan tu posesión más valiosa poco a poco… porque no saben ayudarse a sí mismos.
7.  El ¿Tenés un minuto?: es súper peligroso porque te toma antes de que te des cuenta de que viene. Sólo ocupa un minutito de tu tiempo para que le ayudés a sacar una copia, a hacer una reservación, a configurar un documento… cualquier excusa es buena. A este es mejor asignarlo en una tarea aislada o reubicarlo en alguna posición más conveniente y acorde con sus habilidades. Podés contrarrestarlo si le decís que apenas tenés dos minutos para atenderlo, porque tenés otras cosas que hacer. Así no perderás tanto tiempo ni te ganarás enemigos. O pedile que en lugar de enviarte 159 correos al día, escriba uno sólo con todas las consultas que tiene que hacerte, así podés responderle todas en un solo correo y eficazmente.
8.  El Sábelo-Nada: es aquél que tiene mucha información sin trascendencia. Sabe muchos datos sobre cosas sin importancia, y te puede volver loco mientras hablan, y hablan, y hablan. Lo mejor es preguntarle por la fuente de su información; cuando se dé cuenta de que no tiene valor, se dará por vencido.
9.   El Controlador: es obsesivo; no delega. Puede creer que aporta orden y control, pero te saca de quicio y seca tu fuente de energía. ¿Por qué no tratás de hacerle creer que tu idea es en realidad su idea?
10. La mansa ovejita: evita tomar decisiones. No es que le cueste pensar; es que no quiere hacerlo, entonces te obliga a hacerlo por ellos. Pero aún así, te seguirá, así que hacelo sentir importante, especial y único, que esto lo motivará y afianzará su confianza en sí mismo.



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