Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de marzo de 2017

25 años después: Las moralejas vigentes de la Bella y la Bestia






De niños nos ilusiona su fantasía; de adultos comprendemos que hay mucho más tras esa narrativa


Trailer oficial de la versión 2017 de La Bella y la Bestia


Poco más de una hora después de salir del cine, aún empachada por las palomitas y la gaseosa, sigo fascinada con la actuación de Emma Watson, la cautivadora humanidad de la Bestia, y la capacidad de Disney de regresarme en cuerpo y alma al momento en que tenía 10 años y entendí que el cine y la literatura serían dos de mis pasiones en la vida. Incluso, no dejo de pensar en lo espectacularmente maravillosa que es esta adaptación en términos cinematográficos, una versión que me encanta aún más que la original y que ingresa sin duda en mi Top 10 de pelis inevitables.
Pero no me voy a dedicar a hacer una crítica, ni a lanzar spoilers, ni a mencionar lo que me parece bueno o malo. Para eso cada uno de ustedes tendrá tiempo de verla y sacar sus conclusiones. Lo que quiero es compartir una lectura ahora que es más fácil verla con realismo y con un poco más de sensatez que cuando la descubrimos hace dos décadas y media y solo pensábamos que era lindiiiiiiiisima y cautivadora, una lectura a partir de moralejas que no perderán vigencia en el corto plazo.

  1. Ser una persona apegada a sus convicciones y actuar consecuentemente requiere valentía y fortaleza. a) En primer lugar y en un plano muy sencillo, Bella es intelectualmente fuerte y desafiante para sus pares, no cae en los juegos de los demás ni se deja intimidar por Gastón o Bestia. Ni hablemos de que ser una persona culta en una villa provincial ya es tremendo desafío para el pueblo (tal y como hoy es un reto conocer, analizar e informarse con veracidad de un poco de todo cuando las redes sociales nos recetan entretenimiento y negativismo). b) En segundo lugar y en un plano más ético, para Bella sería muy fácil haber seguido con su vida y dejar a su padre en el calabozo -ya él había vivido su vida por así decirlo-, o haber dejado a Bestia moribundo en la nieve, pero tomó las decisiones más difíciles, sacrificando su seguridad con tal de que alguien más estuviera mejor.
  2. Humanidad no es sólo ser vulnerable, también es comprender al otro y su historia. A) Bella, en su fragilidad humana, podría nunca haber entendido la irrealidad de un castillo encantado y sus habitantes, menos la actitud altanera de Bestia, pero su curiosidad la llevó al menos ponerse en su lugar, y suavizar su postura hacia él. La conclusión acá es que no tenemos porqué quedarnos con la impresión que recibimos de los demás y su entorno, hay que tratar de comprender porqué la gente actúa como actúa y qué los lleva a estar en la condición actual. b) Bestia, en su calidad de monstruo poderoso al borde de quedar hechizado para siempre, podría haber retenido a Bella como compañía aún sabiendo que si no lo amaba al menos ya no lo odiaría, pero le otorgó la libertad porque comprendió lo importante que su papá era para ella. Y es justamente ahí donde la vulnerabilidad humana de Bestia se completa y completa su redención: se pone en los zapatos de ella y deja cualquier rastro de egoísmo con tal de que ella se reúna con Maurice y sea feliz.
  3. La sociedad siempre querrá que seamos parte del montón, y nos intimidará hasta hacernos creer en cosas que ni siquiera analizamos. Tacharemos de locos a quienes tienen intereses diferentes y satanizaremos aquello que desconocemos y no entendemos -más aún si hay algún populista ignorante como Gastón con propaganda en medio-. El pueblo entero critica a Bella por su “peculiaridad” de ser una chica culta y lectora y no seguir los estándares de la provincia -en la versión animada incluso se criticaba fuertemente a Maurice por ser inventor-, y cuando el mismo Maurice busca ayuda para rescatar a Bella, el pueblo no hace más que reírse. Claro está que cuando tienen pruebas de la existencia de Bestia, lo más sencillo es agruparse para deshacerse de él, porque lo desconocido será una amenaza para nuestros estándares, siempre. No hay mayor novedad acá.
  4. La gratitud es la mejor de las cualidades y la que nos hace realmente valorar lo que tenemos y porqué lo tenemos. Un corazón agradecido de verdad no cae en compromisos; entiende, analiza, abraza y regresa a retribuir aquello que alguna vez recibió. Bella experimenta esto en dos ocasiones: al regresar a Maurice y al regresar al castillo.
  5. Más que un sentimiento, el amor es una decisión. Será trillado pero lo cierto es que es así. Los criados del palacio saben que para que el hechizo se rompa, Bestia debe enamorarse de Bella y Bella debe enamorarse genuinamente de Bestia, con todo el reto que significa reconocer y enamorarse de una figura así, pues una cosa es sentir, y otra cosa cosa caer en cuenta, aceptar y decidir. Bella decide -y lo expresa- tarde, por todo el fin dramático que necesita la historia, pero el punto es que decide.
Probablemente haya más insights en esta película, con mayor revelación en esta nueva versión, tal y como sucede con cualquier fábula literaria, pero rescato estos porque hoy, más que nunca, esas moralejas siguen vigentes con fuerza en nuestra realidad. Si ya la vieron, no olviden compartir en comentarios alguna otra conclusión o moraleja que hayan interpretado.



martes, 25 de marzo de 2014

La pasión de enseñar

Este post es una continuación de Humanismo y educación: el nuevo renacimiento. Sí, han pasado más de dos años desde que escribí esa entrada, pero con el pasar de los días me convenzo más de que la educación es realmente una pasión en mi vida. Aprender y enseñar son las cosas que me hacen más feliz y con las cuales verdaderamente logro tener alguna trascendencia y satisfacción.

Como podrán haberse dado cuenta, soy una gran fanática del cine. Siempre paso analizando temas, moralejas, guiones, personajes, técnicas de rodaje y edición. Esta es una forma de arte que combina muchas otras expresiones artísticas para exaltar los sentimientos y la razón. Y por supuesto, es una gran manera de desarrollar criticismo.

Como hace algún tiempo compartí una lista de cintas relacionadas al mundo de la educación -formal e informal, o más bien social-, me pareció justo hacer una recopilación de títulos impactantes acerca de la docencia y de la importancia de la formación basada en valores. La lista está en orden cronológico por producción, y puedo asegurar que todas han calado en mis puntos de vista en mayor o menor medida, pero ninguna ha pasado desapercibida en absoluto.

¡Disfruten y aprovechen estas joyas! (Cada vez se hace mas difícil encontrar buenos títulos como estos en cartelera).





1)  Dead Poets Society (1989)



2)  Scent of a Woman (1992)



3)  School Ties (1992)



4 ) With Honors (1994)



5)  Dangerous Minds (1995)



6)  Good Will Hunting (1997)



7)  Music of the Heart (1999)



8)  Finding Forester (2000)



9)  Mona Lisa Smile (2003)



10) Take the Lead (2006)



11)  The Ron Clark Story (2006)



12) Freedom Writers (2007)



13) Beyond the Blackboard (2011)



Bonus Clip: Won't Back Down (2012)









miércoles, 30 de octubre de 2013

PR y Cine: la comunicación de masas en 25 películas

No quiero dar mucha introducción. Sólo quiero hacer una lista de películas que tratan directamente con el tema de la comunicación desde la perspectiva de las relaciones públicas y el periodismo y que son materia didáctica para temas como el manejo de mensaje y seguridad de la información, proyección de imagen, relaciones con públicos y manejo de medios.

Estos son los trailers de los filmes más representativos en comunicación masiva, en orden cronológico. Si tenés alguna sugerencia a incluir, podés agregarla en los comentarios. :D 


Películas


1.  Sweet Smell of Success (1957)





2.  The Candidate (1972)



3.  All the President’s Men (1976)



4.  JFK (1991)




5.  Nixon (1995)



6.  The People vs. Larry Flynt (1996)



7.  Jerry Maguire (1996)



8.  Wag the Dog (1997)




9.  Primary Colors (1998)



10. The Insider (1999)



11. Thirteen Days (2000)



12. Thank You for Smoking (2005)



13. Good Night and Good Luck (2005)



14. Bobby (2006)



15. Devil Wears Prada (2006)



16. The Queen (2006)



17. Man of the Year (2006)



18. Michael Clayton (2007)



19. Nothing but the Truth (2008)



20. Hancock (2008)



21. Frost/Nixon (2008)



22. Fair Game (2010)



23. The Ides of March (2011)



24. Game Change (2012)



25. The Iron Lady (2012)






Series de TV
  • The West Wing


  • Mad Men


  • The Good Wife


  • The Newsroom







lunes, 1 de abril de 2013

Letras en las venas... y en la pantalla

A lo mejor ya varios de ustedes han tenido la hermosa oportunidad de disfrutar estos cortos animados, que tras de ser fantásticas historias acerca de la naturaleza y el poder de las letras y los libros, han resultado ganadoras de la categoría a mejor corto animado en los premios de la Academia (aka Oscars).

En mi caso particular, yo me desvivo por la lectura, como ya habrán descubierto en mis posts anteriores, y aprecio estos audiovisuales desde varias aristas que siempre convergen en la comunicación: como intérprete del lenguaje, como relacionista pública, como productora audiovisual y como espectadora, estas narrativas son tan ricas porque conectan emocionalmente a la audiencia con los protagonistas, con la escena y con la trama intensa que no cesa de transmitir un mensaje.


Si la pasión por la lectura y la escritura puede narrarse de forma condensada y plasmarse visualmente, estos son dos claros ejemplos. Así que disfruten estos minutos y deleiten sus sentidos con estas dos maravillas.





The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore (2011)






Paperman (2012)









jueves, 27 de septiembre de 2012

La creación de opinión pública a través del sétimo arte


Pocos medios de comunicación tienen un impacto tan integral en la transmisión de un mensaje al mundo entero como lo tiene el cine. Aunque quizá es el recurso más caro en relación a costos de producción, sin lugar a dudas es el más efectivo, directo, real y universal en lo que se refiere a generación de opinión pública, ya que presenta una infinidad de características que apelan a la emotividad y a la condición humana.
En 1991, Kimball Young definió el término opinión pública “como un juicio de valor, una impresión, una interpretación de un hecho que se da en el seno de un grupo de individuos con el fin de darlo a conocer a todos”, y además especificó que para que un hecho o idea sea considerado tema de opinión, este debe cumplir con cuatro requisitos indispensables:
Actual    -    Controversial    -    De interés    -    Del dominio público 

Ahora bien, la exposición que un medio de comunicación haga de este tema, es esencial para lograr involucrar al público de manera suficiente para que pueda decodificar el mensaje de fondo y tomar una posición con respecto a él. En este sentido, podemos afirmar que el cine es un medio exitoso para transmitir un concepto universalmente.
Tal y como lo explica Marshall McLuhan, existen medios a “bidimensionales” como los impresos o radiofónicos, que involucran la participación de dos sentidos simultáneamente, como la vista o el oído y la imaginación (y no por eso dejan de ser completos o eficaces). Sin embargo, el cine es un recurso multidimensional: además de la vista, el oído y la mente, puede llegar a desatar reacciones físicas e impresiones emocionales duraderas ante la imagen en movimiento y el mensaje que esta comunica, siendo todo esto provocado en un espacio y tiempo únicos. De manera derivada podemos concluir que los medios audiovisuales nos influencian cada vez más en la formación de nuestras actitudes y acciones, e incluso en la formación de nuestras opiniones en temas sociales y hasta políticos, quizás mucho más que la misma prensa, gracias a una experiencia casi vivencial.
El escritor, cineasta, y crítico de cine Roberto Palmitesta amplía esta idea en su ensayo titulado “El cine de tesis y la opinión pública”, al explicar que:
En efecto, medios como el cine y luego la televisión (cuando transmite un filme con mensaje) tienen elementos emotivos y dinámicos que no pueden ser comunicados efectivamente sólo por medio de la palabra, por más que se utilice frases ingeniosas o ilustraciones impactantes. […] Los comunicadores, ahora convertidos en valiosos asesores de publicistas, relacionistas y políticos, conocen esas fortalezas de los medios audiovisuales y las han aprovechado intensamente desde el inicio del cinematógrafo hace poco más de un siglo. Ya mucho antes que eso, desde las primeras muestras de formas gráficas, los hombres han utilizado el arte para expresar sentimientos e influenciar al espectador para que concordara con sus emociones o mensajes.
Ahora bien, es necesario aclarar que aún con todo el potencial de transmisión de emociones que tiene la cinematografía, el uso de cada uno de sus elementos requiere un planeamiento meticuloso y dirigido. En este sentido, la producción cinematográfica es aún más rigurosa, pues las dimensiones de su impacto son magnificadas no sólo en su amplísima pantalla, sino también en los miles de asistentes a salas de proyección que buscan un rato de ocio y en ocasiones algo más.
El desarrollo de una película es un proceso basado ciento por ciento en la comunicación, de eso no hay duda. En primera instancia, para concebir una película debe existir una intencionalidad: el deseo de transmitir o compartir una idea; un concepto. A partir de aquí, el guionista es el responsable primario de crear un argumento no sólo realizable y coherente, sino también lo suficientemente atractivo como para crear una relación con el espectador. Claro está, esta relación o vínculo es el portillo para ganar terreno en la formación de opinión.

De un concepto a la opinión pública: el camino hacia la persuasión masiva

Cual si fuera una venta, una vez concluido el guión, el escritor debe construir su discurso para convencer a la empresa productora de que su creación o adaptación es valiosa y digna de ser realizable, y además, merecedora del apoyo popular. Si sus mensajes fueron bien construidos, lo siguiente es persuadir al director y los actores de que participen en su obra. Hasta este punto, y aún sin comenzar a rodar, el proceso comunicativo ha sido el hilo conductor para llegar a realizar la película. Tan sólo ha sido necesario contar con la convicción necesaria del poder de una idea y las palabras o acciones correctas para llegar a los realizadores. El guionista empieza a probar que puede convertirse en un generador de vínculos y opinión.   
Posteriormente, inicia una segunda fase de planeación de la comunicación. A través de la producción cinematográfica, todos y cada uno de los participantes involucrados coordina milimétricamente cada elemento, expresión o movimiento para lograr una reacción esperada en el espectador, una vez que vea la proyección de la película.
En el cine, el mensaje es sensitivo, nítido y explícito: “Lo que ves es lo que tienes”. La semántica está dada, aún cuando no se recurra al lenguaje verbal. La simpleza de contar con los escenarios ya definidos por el autor-director facilita la estandarización en la decodificación del mensaje. Aún frente a una pantalla de televisor (ni qué decir de las salas de proyección) la virtualidad de la imagen se torna real y tangible: la intensidad de la luz, los movimientos de seres y objetos, la velocidad de estos movimientos, las temperaturas, los aromas, los sentimientos… Todo es perceptible a través de la pantalla. Siguiendo una estrategia definida, el escenario, la composición de la imagen, el movimiento de cámaras, los ángulos de las tomas, los sonidos de ambiente, la música, los efectos especiales y todos los demás componentes del lenguaje cinematográfico se conjugan detallada y sutilmente para despertar las reacciones más diversas (e intencionadas). Colores fríos y oscuros e imágenes fijas y abiertas son los aliados de la melancolía y en ocasiones el miedo. Mientras tanto, los colores cálidos, el movimiento y los acercamientos se combinarán para revitalizar las acciones y encender emociones llenas de adrenalina. Ahora, el poder de la idea toma vida a través de la imagen y el sonido, y se impregna  en el espectador, absorbiéndolo como un protagonista más.

¿De qué forma interactúan estos mensajes sobre el ser humano?

Esta transferencia de sensaciones da pie al elemento esencial en la construcción de la opinión: la afectividad. Tras un buen guión debe existir una gran producción, pero sin una realización asertiva la película pierde su sentido. Es aquí donde la labor del director es fundamental en el éxito del filme.
Todos los elementos conjugados en el tiempo y el espacio deben acercar al espectador a la vitrina de una realidad irreal –así de paradójico-, e inmiscuirlo dentro de la trama como un protagonista- observador omnipresente. ¡Qué mejor opinión se puede dar sino la propia experimentación! Tómese en cuenta que la vivencia real o virtual sienta las bases de un criterio fundamentado. El ser humano se expresa con decisión y fervor cuando comprende y se identifica con el tema a tratar.
Al observar una película se experimentan diferentes niveles de interacción. En un primer nivel, surge una experiencia sensorial en el espectador. Desde su butaca, él mide las proyecciones y se deja atrapar hasta interiorizarlas. Mucha de esta experiencia se debe también a las condiciones del espacio de observación (un recinto cerrado con una megapantalla que absorbe al público tan pronto inician los trailers).
Como segundo plano, se establece una relación entre el lenguaje verbal/no verbal y el sistema cognoscitivo: imágenes, sonidos fonéticos, sonidos musicales, ruidos y señales que otorgan a la imagen una amplia gama de referencias culturales de reconocimiento y codificación.
“Pasa en la vida, pasa en TNT” dice el slogan del popular canal de cable. Con esto, se quiere dar a entender que las películas no se ven; se viven, penetran en nuestros sentidos de una manera tan íntima y tan inmediata que llegan a delimitar nuestra forma de entender el mundo, debido al contenido ideológico y filosófico mediante el cual se transmiten valores, se exaltan acciones heroicas o se reprimen conductas indeseables en la sociedad. Este intercambio cognoscitivo corresponde a una interacción social entre los creadores de la película y su público, donde comparten o discuten las normas, valores o creencias que influyen en el espectador por conveniencia social.
En tercer lugar, todo el mensaje cinematográfico origina una interacción humana y personal, puesto que existe una identificación y proyección de los roles de los personajes con la vida propia de los espectadores. El cine es un reflejo de las distintas realidades que vivimos: nos muestran nuestros miedos, inquietudes, anhelos e ideologías. Como medio masivo, el séptimo arte es un perfecto vehículo de comunicación, sin importar si las películas son independientes o superproducciones de Hollywood. Su ciencia radica en utilizar como eje central un tema de interés abordado desde una óptica humana o social, donde el espectador se vea involucrado.
Desde los inicios del cine, este medio fue utilizado por comunicadores visionarios no sólo para entretener o para hacer dinero, sino para expresar sus opiniones y hacer crítica social. De este modo se empezó a mostrar –además de secuencias documentales, dramáticas o cómicas-- toda una variedad de tramas inteligentes y polémicas, a veces prestadas de la literatura y el teatro, que transmitían un mensaje diseñado para influenciar la actitud del público y moverlo a cambiar opiniones y –quizás– modificar ciertas situaciones sociales claramente inconvenientes. Los primeros intentos serios se remontan a las películas de Griffith, quien con películas como El Nacimiento de una Nación e Intolerancia quiso mostrar la génesis cultural de su país y diversos conflictos históricos, comentando así sobre fenómenos como el nacionalismo, la esclavitud, los abusos del poder y la intolerancia ideológica. Había nacido en Hollywood el “cine de tesis”, medio que buscaba comunicar ideas y mensajes, con prioridad –o simultáneamente- a la función de entretener o lograr una ganancia financiera.
El cine de tesis y la opinión pública
Aunque generalmente se ha sugerido que la creación de opinión a través del cine se genera a través de documentales, lo cierto es que este no el único género mediante el cual se puede lograr formar una actitud. El drama, la comedia, la biopic, el cine mudo, las historias basadas en la vida real… en fin, existen tantas formas de lograr transmitir un mensaje y crear empatía siempre y cuando el argumento y la utilización de los recursos audiovisuales sean empleados en forma asertiva. Películas como “Tiempos modernos” con Charles Chaplin como protagonista, han servido como plataforma de crítica social ante la era industrial y las condiciones laborales. Otras como “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg han moldeado las percepciones del público en torno al tema del genocidio judío durante la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo adicional de un asunto todavía más reciente es “Mi nombre es Khan” del director Karan Johar, en la que se retrata la discriminación sufrida por un hombre hindú con síndrome de Asperger en la sociedad estadounidense años después de los atentados del 11-S.
Sin embargo, estos nos son los únicos temas en los que el cine ha tratado de crear conciencia o generar debate público –aunque sea de forma sutil-. A lo largo de la historia, directores, guionistas y productores han provocado argumentos de discusión y opinión alrededor de tan variados como los siguientes:


  •        Religión
  •         Crimen organizado
  •         Corrupción política
  •         Tráfico de influencias
  •         Explotación laboral,
  •         Desigualdad racial y de género
  •         Conflictos bélicos, raciales, sociales
  •         Pobreza
  •         Justicia
  •         Derechos humanos
  •         Liderazgo
  •         Educación

Palabra e imagen empoderadas:  la función didáctica del cine

En épocas donde ha prevalecido gradualmente el racionalismo, o sea en los últimos tres siglos, se debió buscar maneras más sutiles y efectivas –además de la oratoria y la palabra escrita– para influenciar las opiniones de los ciudadanos, por lo que el realismo de la fotografía –y luego la imagen en movimiento y la banda sonora– llegaron en el momento oportuno gracias a inventores pioneros como Bell, los Lumiére, Edison y Eastman. Pero más profunda aun ha sido la contribución de los productores, directores, guionistas, técnicos de efectos y los actores, al posibilitar el desarrollo del cine como el arte más dinámico e influyente del último siglo, impacto que prosigue con más ímpetu durante la renovada popularidad de la televisión satelital, que –además de difundir más ampliamente las abundantes obras cinematográficas– está ayudando a informar, educar, entretener e influenciar a grandes contingentes de personas en todos los rincones del mundo.
El cine de tesis y la opinión pública
Aunque el cine es una gran fuente de entretenimiento, no se le puede ver única y exclusivamente como tal. El cine, como medio de comunicación masiva debe ser aprovechado como un recurso didáctico siempre que sea posible, partiendo si se quiere desde la perspectiva de la narración histórica.
Dadas las características comunicativas y transmisoras mencionadas en la sección anterior, el cine funciona como una herramienta atractiva para favorecer el análisis y la crítica de los temas que presenta. Puede además transmitir conocimientos y dar pie a la propuesta proactiva, en donde se motive a los espectadores a ser partícipes de una iniciativa o movimiento. El cine puede ser también un vehículo de denuncia social, sin llegar a ser necesariamente condenatorio. De este modo, el sétimo arte puede convertirse en un generador de opinión pública, reafirmador de identidad cultural o disparador de innovación, según sea el caso.
Así lo proponen diferentes autores. Por ejemplo, Suzanne Langlois, profesora de Historia de Glendon, se ha dedicado por muchos años a investigar el papel que juega el cine en la formación de opinion pública. Para ella el cine es un medio que ciertamente puede ser explorado a profundidad por los historiadores, dado que es hasta hace poco tiempo que las películas han sido reconocidas como fuente primaria de investigación científica. Su tesis de doctorado examinó la proyección de la Resistencia Francesa a través del cine francés durante cinco décadas. Posteriormente, en 2001 y con el apoyo de la editorial L’Harmattan, publicó el libro “La Résistance dans le cinéma français: 1944-1994”.

La particularidad del cine como medio de generación de criterio se centra en la amalgama intrínseca existente en todos los aspectos del lenguaje (verbal, gestual, semántico, etc.) y la interpretación sentimental inmediata que como individuos-espectadores hacemos de la trama, recurso visual y escenario. Así como las noticias publicadas por los medios de comunicación colectiva nos llevan de inmediato a emitir una opinión en base a información racional –a veces intencionalmente conducida, el cine nos obliga a expresarnos al instante –incluso paralelamente- mientras nuestras emociones afloran por identificación. No obstante, este sentir a flor de piel conlleva a un análisis en frío de las circunstancias, que nos interroga y nos cuestiona hasta lo más profundo de nuestra médula. En cualquier región del mundo, la cinematografía es utilizada para expresar puntos de vista gráficos acerca de realidades, interpretaciones o recreaciones. En Costa Rica, esta expresión es cada vez más apreciada, porque nos involucra a analizar y protestar silenciosamente sobre el satus quo de indiferencia y confort que nos caracterizan como sociedad y cultura, y se está convirtiendo en un espacio de diálogo armónico con nosotros mismos como individuos.

Bibliografía
Rojas, W. (2008). Opinión Pública y Cine [Diapositiva]. Heredia, 9 diapositivas
Palmitesta,  R. (2002). El cine de tesis y la opinión pública. Analítica.com. Accesado desde http://www.analitica.com/va/arte/dossier/7210911.asp
York University. 2012. Suzanne Langlois: Examining the role of cinema in shaping public opinión. Accesado desde http://www.yorku.ca/yfile/archive/index.asp?Article=8438