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miércoles, 30 de octubre de 2013

PR y Cine: la comunicación de masas en 25 películas

No quiero dar mucha introducción. Sólo quiero hacer una lista de películas que tratan directamente con el tema de la comunicación desde la perspectiva de las relaciones públicas y el periodismo y que son materia didáctica para temas como el manejo de mensaje y seguridad de la información, proyección de imagen, relaciones con públicos y manejo de medios.

Estos son los trailers de los filmes más representativos en comunicación masiva, en orden cronológico. Si tenés alguna sugerencia a incluir, podés agregarla en los comentarios. :D 


Películas


1.  Sweet Smell of Success (1957)





2.  The Candidate (1972)



3.  All the President’s Men (1976)



4.  JFK (1991)




5.  Nixon (1995)



6.  The People vs. Larry Flynt (1996)



7.  Jerry Maguire (1996)



8.  Wag the Dog (1997)




9.  Primary Colors (1998)



10. The Insider (1999)



11. Thirteen Days (2000)



12. Thank You for Smoking (2005)



13. Good Night and Good Luck (2005)



14. Bobby (2006)



15. Devil Wears Prada (2006)



16. The Queen (2006)



17. Man of the Year (2006)



18. Michael Clayton (2007)



19. Nothing but the Truth (2008)



20. Hancock (2008)



21. Frost/Nixon (2008)



22. Fair Game (2010)



23. The Ides of March (2011)



24. Game Change (2012)



25. The Iron Lady (2012)






Series de TV
  • The West Wing


  • Mad Men


  • The Good Wife


  • The Newsroom







martes, 11 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (III parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte III de III)

El hombre sabio no da las respuestas,
formula las preguntas adecuadas.
-Claude Li-Strauss
Antroólogo social francés

15. CUESTIONÁ. Planteá preguntas que ayuden a incrementar el ritmo de la conversación.
Las preguntas te ayudan a mantener el enfoque y el rumbo de la conversación. “Una pregunta respetuosa e inteligente generará una respuesta correspondiente”.

  • Preguntá con intenciones sanas. Si preguntás es porque te interesa saber, no porque querés dejar en evidencia a los demás, y mucho menos para montar trampas. Si tenés que preguntar por información delicada, hazlo con tacto e inteligentemente.
  • Manejá la respuesta “Yo no sé”. Es cierto que a menudo la gente la usa como muletilla para no responder, y en ocasiones también es porque en realidad no saben. Pero podés abordarla de otro modo como “Bueno, ¿Pero qué harías si…?” o “Sólo imaginate que…”. De esta manera los demás podrán ponerse en otra posición y elaborar sus respuestas un poco mejor. Si estás conociendo a otras personas puedes usar preguntas similares para saber cómo son y cuál es su modo de pensar (“¿Qué harías si tuvieras sólo un día más de vida, con quién lo pasarías y porqué?” o “¿Si tuvieras que donar un órgano lo harías?”). Estas son preguntas que siempre garantizan una conversaron interesante, y evitan silencios incómodos.
  • Tratá de formular las preguntas de una manera que la gente sienta que tiene la respuesta, así sentirán menos timidez al responder. Y usas un modo humorístico podrás acercarte aún más.
16.  EVALUÁ. Descubrí el mensaje implícito.
Este punto no se trata sobre sacar conclusiones ni asumir (estos son hábitos dañinos para la comunicación), sino de comprender y capturar el mensaje y el contenido de lo que recibes.

  • Medí los niveles de estrés -los tuyos y los de los demás-. Esto podría condicionar la forma en que hablas (a más tensión más aceleración, menos tolerancia y paciencia).
  • Dale a la gente la oportunidad de descargar su tensión. Un poquito de escucha a menudo hace que nos sintamos mejor y mucho más desahogados. No es que te conviertas en paño de lágrimas, porque esto podía ser toxico, sino que estés abierto a que otros puedan compartir contigo su malestar (esto quiere decir que te tienen confianza y que representas un apoyo para ellos).
  • Ten presente que lo que para vos puede ser un asunto sin importancia, para otros puede ser algo crítico, así que sé sutil, y sobre todo, no tomes las cosas a nivel demasiado personal (ni las defendás como tu vida, ni te ofendás por la opinión de otros). Además, es recomendable que aclarés el significado o interpretación de términos y frases que usés, para evitar malentendidos.
  • Aprendé a distinguir cuando la gente está siendo amable contigo (y no participa con interés de la charla) o  cuando están siendo eufóricos. Ambos casos son señales para que concluyas pronto.


17.  ALINEATE. Buscá el campo en común.
Existen cuatro patrones de conversación:

a.  Igualdad total: todas las partes concuerdan en todo.
b.  Sólo diferencias: ninguna parte concuerda en nada.
c.  Igualdad con excepciones: las partes tienen muchas en común y pocas diferencias.
d.  Diferencias con excepciones: las partes tienen muchas diferencias y pocas en común.

Para mantener una conversación resistente:

  • Buscá aquello en que SI estás de acuerdo y compartilo.
  • Demostrá lo que te agrada y admiras de la conversación o de la otra persona.
  • Hacé que la otra parte se sienta entendida verdaderamente (empatía).
  • Reducí el uso de la palabra “pero” porque resulta un tanto conflictivo. Mejor unificá con “y” (Nota la diferencia de todo en la siguiente oración con sólo cambiar la conjunción: “Me gustan tus ideas, pero son un poco rebuscadas” > “Me gustan tus ideas y son un poco rebuscadas”).
18.  RESPONDÉ. Escogé la contestación adecuada.
Tomá el tiempo necesario para aclarar y ordenar tus pensamientos antes de responder (o como decimos popularmente, conectá la lengua al cerebro). Todo lo que tenés que determinar es lo que la otra persona quiere decir exactamente, y tu respuesta más apropiada a dicha situación.

  • Pensá antes de contestar: ¿Qué voy a decir? ¿Por qué lo voy a decir? ¿Es lo que quiero decir? ¿Cómo lo voy a decir?
  • Deja que otros tengan la razón la mayoría de las veces, y admití cuando te has equivocado (no les digas que están equivocados. Recordá que la verdad absoluta no existe).
  • Reforzá a la otra persona con un elogio. Nuevamente esta es una herramienta sincera y poderosa que hará que ambos crezcan en su experiencia comunicativa. Con esto demostrarás que has puesto atención y respeto a los demás (lo que habla muy bien de vos y hace que los otros se sientan bien consigo mismos).
  • Tené en cuenta lo que te dicen. Si revisas brevemente y hacés un resumen de la conversación ayudarás a clarificar interpretaciones.
  • No matés el entusiasmo con consejos que no te han pedido.
  • Recordá que a veces es mejor no decir nada.
19.  CERRÁ. Finaliza con un mensaje memorable y efectivo.
La primera impresión cuenta mucho, pero la última también es definitiva.

  • Recuerda tu parte favorita de la conversación y comunicala a los demás.
  • Compartí las cosas que más te impactaron.
  • Hacé un cierre especial.
  • Tratá de dejar un a sonrisa (o mejor una risa) en los rostros de los demás.
  • Expresá tu deseo por repetir la ocasión.
20.  MEDITÁ. Encontrá el valor de toda conversación.

  • ¿Qué hiciste bien?
  • ¿De qué podés estar orgulloso?
  •  ¿Cómo puede ser útil esto en el futuro?
  • ¿Cuál es la parte divertida de la conversación?
  • ¿Como puede servirte de inspiración?
  • ¿Como le puede servir a otros?
21. TRIUNFÁ. Construí tu reputación conversación tras conversación.

  • Incrementá el número de conversaciones. Buscá oportunidades para dialogar, retate a vos mismo.
  • Aprendé de todas las experiencias.
  • Aceptá los estancamientos; esos momentos donde no hay manera de que la conversación avance (en realidad son oportunidades de perseverancia).
  • Fortalecé tu positivismo con tu forma de pensar, no te desalentés nunca.
  • Celebrá hasta tus triunfos más pequeños.



viernes, 7 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (II parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte II de III)


8.    IMPACTÁ. Decilo con una emoción que deje huella.
Hablar exitosamente va más allá de abrir la boca y ser coherente; requiere ser consistente con la expresión corporal (gestos faciales, movimientos, contacto visual, etc.).

  • Mantené un balance sano entre el humor y la seriedad. Esto quiere decir que puedes recurrir al humor sin caer en tonterías, y ser serio sin ser odioso o monótono (podrías llegar a aburrir).
  • Empleá la energía sin confundirla con ansiedad (el exceso en efusividad podría hacerte ver como una persona sobreactuada o excéntrica).
  • Demostrá autoconfianza sin ser arrogante.
  • Recordá que podés ser informal pero nunca descuidado.

9.    REVIVÍ. Contá historias personales que motiven.
Contar historias siempre es revivirlas, y la gente puede llegar a sentirse muy bien cuando se las compartís de forma interesante.

  • Comenzá diciendo que tu relato será rápido, y haz que sea rápido. Las historias largas como de novela son aburridas y a menudo pierden el sentido. Así que cuentes tantos pormenores, sólo los detalles necesarios (trata de durar menos de un minuto).
  • Reviví el momento de la acción inmediatamente: mencionalo en los primeros diez segundos.
  • Repetí los diálogos exactamente como sucedieron (no los parafrasees porque perderán impacto), además, si puedes trasmitir el drama empleando la gesticulación será más divertido y real. Incluso puedes agregar los diálogos internos que tuviste contigo mismo.
10.    OBSERVÁ. Reconocé cuándo la gente no se está involucrando.
Es muy importante que mantegás una observación cuidadosa para que puedas distinguir cuando debés hacer ajustes para mejorar resultados. ¿Cómo está respondiendo la audiencia?

  • Prestá atención a las expresiones faciales de los oyentes. ¿Están interesados, indiferentes, aburridos o molestos?
  • Verifica que haya contacto visual con los interlocutores. Si no te están viendo puede ser que también estén realizando otras tareas, o que definitivamente no lograste acaparar su atención.
  • Autoevalúate rápidamente: ¿Estás siendo muy serio? ¿Estás muy cerca e invadiendo sus espacios personales? ¿Tenés problemas de presentación personal que hacen que los demás se alejen de vos?
11.   AJUSTÁ. Conseguí que el auditorio participe más.
¿Has estado en “conversaciones” de tipo monólogo, esas en las que sólo una persona habla? Son tan aburridas porque no hay oportunidad de participar ni aportar opiniones. Si querés que tu conversación sea memorable, entonces dejá que otros intervengan también.

  • Permití espacios para participación, e invitá a que los demás expongan sus puntos de vista.
  • Asegurate de que quienes te escuchan estén cómodos (tendrán mejor atención y fluidez de pensamiento.
  • Pedí opiniones a tus oyentes.
  • Verificá el nivel de atención con preguntas sencillas como. “¿Me comprendés?”, “¿Verdad?”, “¿Estás de acuerdo conmigo?”.
  • Cambiá el tema a uno más apropiado si el que estás desarrollando se te dificulta para desarrollar.
  • Desarrollá alguna actividad con la audiencia. Esto hará que mejoren su postura y participen más activamente en la escucha.
12.   ESCUCHÁ. Transformate en un excelente oidor.
Uno de los mejores regalos que podés darle a otra persona es prestarle tu atención sinceramente. Lo harás sentir importante, y le demostrarás que verdaderamente te interesa.

  • Prestá TODA tu atención a quien te habla. Trata de ser exclusivo, no de repartirte entre varios intereses a la vez. Transmite paciencia y entendimiento.
  • Brindá retroalimentación positiva verbal y no verbal (la atención se demuestra, no es un acto de solamente oir).
  • Evita “ensayar” o sobrepensar lo que vas a responder, porque podrías desviar tu atención hacia lo que querés decir en vez de mantenerte alerta a lo que debés escuchar.
  • Tratá de entender a los demás primero, antes de buscar que los demás te entiendan  a vos. En esto radica la empatía.
  • No interrumpás cuando otros hablan, no sólo porque es de mala educación, sino porque cortas sus pensamientos y puedes dar al traste con el punto que querían exponer. No es bonito que a uno lo dejen con las palabras en la boca luego de haber sacado un tiempito para pensar y hablar.
  • Si de verdad querés comprobar que comprendiste el mensaje, repetí para ti mismo o que te acaban de decir, y verás que lograrás mejor retención (a veces terminamos una conversación y a los dos minutos no nos acordamos qué fue lo que nos dijeron o lo que hablamos).
13.   CONTROLÁ. Evitá que la conversación se vuelva negativa.
Mantené la dirección de la conversación. Ese es un vehículo de comunicación. Por otra parte, una conversación que se desvía por mal camino puede terminar con buenas relaciones y hasta con reputaciones.

  • Evitá las quejas persistentes y las críticas; son hábitos feos e incómodos.
  • Admití que tienes debilidadesde antemano. Siempre es útil aclarar que lo vas a decir es sólo una opinión, que no eres experto en el tema en cuestión, o que definitivamente no querés parecer perfecto o arrogante, pero que según tu punto de vista…
  • Buscá un punto de acuerdo en la discusión y luego cambia de tema. Sé conciliador.
  • Podés interrumpir una conversación negativa si pedís otro momento y otro lugar para la discusión (en caso de que esto sea posible), o si cierras rápidamente la cuestión con una frase como “Sé que no queremos ser negativos respecto a este tema, pero ya empezamos a sonar así”.
14.   FELICITÁ. Asegurate de que otros se sientan apreciados.
Al igual que cn la escucha activa y participativa, podés ganar puntos con los demás si les das elogios sinceros (no manipulativos).

  • No esperés mucho para dar tus cumplidos, hazlo inmediatamente y en términos sencillos. Si suenan muy elaborados podrá parecer que querés impresionar en vez de alagar.
  • Encontrá una variedad de cosas para decir de acuerdo a lo que querés elogiar. Hay muchas categorías de elogios, como por ejemplo la apariencia, las acciones, las posesiones, los rasgos del carácter, el estilo, etc.
  • Tratá siempre de hacerlo de una manera única, no de usar un cliché.
  • Si das tu elogio en público (siempre que la situación sea apropiada) tendrás un efecto muy poderoso en quien lo recibe. Si lo haces por escrito también podrás impactar a esa persona por mucho y de una manera muy especial.
  • Podés dar buenas noticias sobre alguien más; esa es otra manera de elogiarlo: replicando sus parabienes.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Habla como un Triunfador (I parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte I de III)

Aunque me encanta hablar y escribir, y todo lo que tenga que ver con comunicación es fascinante, he descubierto que muchas personas aún en la adultez tenemos miles de problemas a la hora de conversar. Y eso me frustra, porque el simple hecho de hablar se nos complica no sólo por el tema de turno, sino porque cada individuo entiende y asimila los mensajes de acuerdo a su propio contexto y hasta a su propia conveniencia.
Steve Nakamoto, un experto estadounidense en neurolingüística, escribió un libro titulado “Habla como un triunfador” (Taller del éxito, 2009), en el que nos brinda 21 reglas para hablar exitosamente en nuestro diario quehacer. Si bien no son consejos nuevos ni fuera de lo común, me ha llamado la atención que estén reunidos a manera de compendio coloquial y no dirigidos a formar expertos en el arte de hablar frente a una audiencia.
No entraré en detalles profundos, ya que lo que pretendo es simplificar aún más el listado. Sí que aquí van las reglas y sus consejos, que espero sean provechosos para evitar malentendidos, incomodidades y hasta inconformidades.
1.  PENSÁ. Desarrollá una mentalidad bien orientada: Tu pensamiento es el conductor de tu vida.

Todas las relaciones representan oportunidades; aprovechalas, la gente puede abrirte puertas desconocidas. Algunas relaciones volverán del pasado y podrán molestarte, otras estarán a punto de destruirse, pero todo depende de cómo vos actués y reaccionés ante ellas.

2.  APRENDÉ. Expandé tu nivel de comunicación.
Relacionate con muchas clases de personas para que aprendás diferentes puntos de vista. Esto te dará más apertura y conocimiento. Mientras conversás, escuchá más y hablá menos, así podes aprender estilos de conversación también. Si eres tímido, entonces tratá de hablar más para que ganés confianza, incluso podés practicar contando chistes. Recordá ajustar tu ritmo y volumen de acuerdo al propósito que querés lograr y a las necesidades de quienes te escuchan.

3.  EVALUA. Analizá la clase de situación que estás afrontando.

  • ¿Con quién te estás enfrentando?
  • ¿Cuántas personas van a participar?
  • ¿Cuánto tiempo tenés para hablar?
  • ¿Cuándo y donde estarás interactuando?
  • ¿Qué tipo de actividad se está desarrollando? (formal o informal)
4.  SONREÍ. Iniciá tus conversaciones de manera amistosa.
Una sonrisa y un saludo cálido no cuestan nada y te pueden traer muchos beneficios.

  • Sé vos el primero en saludar (tratar de desarrollar un saludo de categoría y no de muletilla. Preferí un “¡Qué bueno verte!” a un simple “¿Qué tal?” –dependiendo de la ocasión, claro está).
  • Da una sonrisa genuina -nunca una falsa-. Y recordá sonreir con tus ojos también.
  • Hablá en tono amistoso, y alegrate por el encuentro. Demostrá entusiasmo.
  • Llamá a las personas por su nombre. Ese es el sonido más lindo para ellas.
5.  SELECCIONÁ. Escogé temas de discusión apropiados.

  • Evitá temas conflictivos, pueden llevar a enfrentamientos fuertes y disgustos. Tené cuidado con los temas sensibles.
  • No comencés imponiendo tus opiniones. Y si debes hacerlo, advierte con anterioridad de que lo que vas a decir es sólo tu opinión.
  • Enfocate en los temas de interés para los demás.
  • Manejá el tema que propusiste para conversar. Normalmente uno habla de cosas que sabe y domina. Esto te ayudará a controlar el lado positivo de la situación.
  • Permanecé actualizado de lo que sucede en el mundo. Nunca sabrás cuándo tenés que referirte a alguno de los asuntos de actualidad.
  • No dediqués mucho tiempo en asuntos sin importancia para que no parezca que sos una persona superficial, vacía o frívola.
6.  CAUTIVÁ. Ganate la atención de tus oyentes.
No por el hecho de que vos querás hablar, los demás estarán muriéndose de las ganas de escucharte. Además, la gente tiene espacios muy cortos de atención; enriquecélos y aprovechalos:

  • Comenzá con un saludo breve e intervenciones cortas. Esto te allana el camino para entrar al tema de fondo.
  • Podés hacer un enunciado fuerte para captar la atención del oyente: “¡Están carísimas las medicinas! En la farmacia de la esquina…”.
  • Hacé preguntas que impacten: “¿Alguna vez has hecho canopy?”
  • Compartí un secreto; la gente se siente importante y presta atención cuando tiene información privilegiada.
  • Usá noticias atractivas (del tipo casos insólitos, escándalos, deportes, etc.). La gente pocas veces se interesa por noticias trágicas. La curiosidad es un asunto inherente al ser humano.
  • Hacé que la gente se ría, los mantendrás activos y metidos en la conversación.
  • Demostrá tu interés en un tema, la gente que habla con convicción atrae la atención de los demás
7.  EXPRESALO. Aprendé a decirlo de manera acertada
Comunicar no se trata de impresionar, sino de expresar (si expresas bien, impactas):

  • Enfocate más en ser expresivo, pero nunca exageres y mucho menos mientas.
  • Decí lo importante sin tanta demora, no andés con rodeos o por las ramas.
  • Pulí tu lenguaje, sé directo, pero nunca ofensivo. En lugar de decir “¡Sobre mi cadáver!” decí “Mi respuesta es No”.
  • Desarrollá una buena clase de humor.
  • Aprendé una palabra nueva cada día. Enriquecerás tu vocabulario.