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domingo, 31 de marzo de 2013

La debacle educativa de un pueblo en desarrollo


Imagen tomada de Biblioteca IES Albujaira


Tengo que decirlo. Estoy decepcionada del MEP. Decepcionada y alarmada, porque las últimas noticias solamente me indican que la preocupación no se centra en la calidad educativa, la formación del estudiante y el futuro del país. En mi opinión, con la pseudo educación que reciben los estudiantes hoy llegaremos a muy poco (si es que llegamos a algo).


Para mí, este último punto ya es el colmo. No puede ser que posterguemos tanto el aprendizaje y abracemos la alcahuetería, en lugar de acelerar y optimizar el fundamento básico del crecimiento y de la alfabetización para que todos los demás procesos sean fluidos y efectivos. 

Por experiencia, sé que lo que tarda en aprenderse con seguridad se aprende mal, porque no hay unidad, ni consecuencia, ni integralidad. No se trata de aprender a la carrera, porque así tampoco se aprende, sino de usar un tiempo prudencial y efectivo para fundar las bases. 

Hoy no tenemos los maestros y profesores que enseñaban por vocación, que estudiaban día con día para nutrirse más y poder formar individuos autónomos que contribuyeran a sus familias y a su país. Hoy, la gran mayoría de educadores espera las asambleas del gremio para evitar dar clases, sea porque se van de vacaciones o porque prefieren estar en otro lugar que en la clase.

Antes, a los estudiantes les daba pena ir a "a las olimpiadas en vacaciones", porque eso demostraba que uno "no le puso las ganas suficientes" en el momento correcto para ganar las materias y pasar de grado. Y los pocos compañeros que de verdad tenían alguna dificultad para aprender, de verdad que se esforzaban para poder disfrutar sus vacaciones tranquilos y con orgullo (muchos sólo ocupaban un punto para pasar, pero su récord de responsabilidad era prueba fehaciente de que la tenacidad lo puede todo). Pero ahora... ahora continuamos con la mentalidad de ampliar las "ayudas" que brinda el estado paternalista para "salvarnos la tanda", en vez de buscar sistemas de mejora continua y sostenida, que acrecienten la calidad de nuestros conocimientos. ¿De verdad estaremos progresando? ¿Los altísimos índices de alfabetización que tiene nuestro país de verdad reflejan una educación sólida?

Yo no sé en qué momento la educación perdió valor. De pronto, el "déficit atencional", el egoísmo y la soberbia ganaron campo y se convirtieron en la norma en cada institución. Los papás dejaron de revisar tareas y cuadernos y los maestros dejaron de ver su profesión como una de las más dignificantes y trascendentales del orbe. 

Ante esta última atrocidad de ampliar el periodo de aprendizaje de la lectura y escritura, yo me pregunto: ¿dónde quedan las tendencias, los avances y las herramientas para promover y estimular la lectura y la escritura a edades tempranas? ¿Son acaso ajenas a nuestro país? ¿Y si se implementara un método en el cual se involucrara a los padres defamilia para trabajar una enseñanza en conjunto, digamos una tarjeta de registro con el tiempo de lectura y avance de alfabetización? ¿Y si se pudiera dar un incentivo a la familia que ayuda a sus hijos a aprender a leer y a escribir? ¿Y si gastáramos menos tiempo leyendo sobre vampiros, 50 sombras y comunidades de anillos y regresáramos a la lectura de los autores costarricenses con los que se aprende no sólo lengua y literatura, sino costumbrismo e historia? 

De mi parte, sólo puedo decir que si tuviera un hijo me daría lástima enviarlo a educarse a un sistema tan "subversivo" como se hace llamar el actual. La educación no tiene porqué ser aburrida, tradicionalista o esquemática. Simplemente requiere de una innovación bien pensada, que genere resultados y catapulte al crecimiento individual y colectivo, no a un estancamiento en tiempos donde el mundo avanza aceleradamente y requiere de nuevas fuerzas inspiradas e inspiradoras para generar un cambio positivo en nuestras sociedades.

Y por si fuera poco, acá queda otro tema que aviva la preocupación: MEP contrata a ciegas a maestros y profesores : “Ni un examen para evaluar conocimiento, ni una entrevista. Un título universitario basta para que un docente llegue a ser contratado por el Ministerio de Educación Pública (MEP) con la misión de enseñar en escuelas o colegios. Así, un educador con formación universitaria deficiente y poca aptitud tendrá las mismas condiciones y salario que aquel que domina la materia y sabe enseñarla. La diferencia la “pagarán” los estudiantes, quienes no aprenderán de la misma manera.".

¿Adónde iremos a parar? ¿Adónde?




 







miércoles, 27 de marzo de 2013

El humano 3.0: el nuevo ser humano

Hace un par de semanas asistí a la tercera edición del Festival Internacional de Diseño (FID 3) y tuve la gran oportunidad de escuchar ideas maravillosas acerca de la creatividad y la ejecución de las ideas. Pero quizá la presentación más importante que presencié fue la de la publicista brasileira Fernanda “Fefa” Romano (@fefaromano), quien con su verbo cálido y libre convenció a toda una audiencia de 2000 personas de que el ser humano del tercer milenio es un individuo colectivo, por paradójico que esto parezca.

Desde hace varias décadas, el discurso imperante que escuchamos en los medios de comunicación informativos y de esparcimiento nos dice que el hombre se ha convertido en un ser egoísta e individualista, mucho en parte a la gran industrialización y comercialización que nos rodea y nos moldea. Sin embargo, el surgimiento de las redes y medios sociales nos vienen a demostrar que en realidad la sociedad está humanizándose nuevamente, contra todo vaticinio.
Casi todos hemos experimentado cómo la socialización cara a cara ha disminuido en contraste con la interacción tras la pantalla, sobre todo ahora que los dispositivos móviles permiten una interconexión permanente y omnipresente. En contraposición a esta tendencia, Fefa vino a abrir nuestra mente y a explicarnos que en realidad este sentir bien puede ser malinterpretado ¿y por qué no?, hasta mal intencionado-.

En una ponencia sencilla pero magistral, la brasileira presentó una ecuación social de nuestra actualidad:
PIN + LIKE + COMMENT + SHARE

Y que a su vez envuelve la participación de tres grandes actores:
COMUNICACIÓN + VOS + YO

Una fórmula que demuestra que nos encontramos ante una nueva humanidad interconectada que comparte socialmente, gracias a los likes, shares, y comments que nos permiten expresarnos, interrelacionarlos, actuar e incitar a la participación colaborativa.
Desde el punto de vista de la comunicación, Fefa nos sugiere que los comunicadores (llamémonos periodistas, relacionistas públicos, publicistas, diseñadores, etc.) somos también historiadores, pues registramos la actualidad, y como tales, debemos tener una perspectiva ante los hechos y la evolución de la sociedad. Hoy, el ser humano ha adquirido un nuevo sentido, una nueva sensibilidad que lo lleva a preocuparse por el resto de la humanidad y por lo colectivo y hace uso de los nuevos superpoderes que le convierten en héroe; esos superpoderes que se llaman Facebook, Twitter, Blogs, YouTube, Vimeo y demás, que permiten denunciar injusticias, promover la solidaridad, señalar incoherencias, levantar la voz y tantas otras acciones en favor del bien común, y en ocasiones especiales, del semejante.

En palabras de la propia Fefa, la sociedad conectada controla el planeta mejor que los políticos. Las herramientas con que contamos hoy constituyen una oportunidad para mejorar el mundo; el desafío es comprender la diferencia entre una idea y su aplicación. Buenas ideas tenemos a diario, el problema es ejecutar algo apropiado para realizar esas ideas. Y para que esta ejecución sea exitosa y logremos un cambio, debemos activar el colectivo. ¿Cómo? Hablándole a la gente a un nivel individual acerca de temas colectivos, porque lo colectivo implica gente actuando, y la tecnología hoy permite esa acción.


Fernanda “Fefa” Romano es una creativa de la publicidad en Internet. 
Ha sido incluida entre “Las 100 mujeres más influyentes de la publicidad”, publicada por Advertising Age. También ha sido reconocida con un Gran Prix Cyber Lion, selección en TED’s Ads (Ads Worth Spreading) del caso “Let’s Colour” para su cliente AkzoNobel (Dulux).






jueves, 14 de junio de 2012

Aunque muchos crean que es un cuento de hadas, ¡yo sí vivo en el país más feliz del mundo!

Nuevamente y por segunda vez consecutiva, Costa Rica es catalogado como el país más feliz del mundo por el Happy Planet Index de The New Economics Foundation, y nuevamente existen muchos costarricenses que rechazan los resultados del estudio.

Tal y como lo explica el periódico La Nación, "Este reporte mide tres cosas: el bienestar que los habitantes de una nación dicen tener, la esperanza de vida al nacer y la huella ecológica de una nación. Según el documento, los costarricenses le da una calificación de 7,3 a su vida, la esperanza de vida al nacer está en 79,3 años y la huella ecológica es de 2,5 g per cápita". (http://www.nacion.com/2012-06-14/AldeaGlobal/Costa-Rica-es-nuevamente-el-pais-mas-feliz-del-mundo--segun-indice--Happy-Planet-.aspa).




Claro que muchas personas argumentarán que estos parámetros no son suficientes, que dejan de lado otras consideraciones y que no cumplen con la expectativa individual, pero a mi criterio, esos parámetros salen sobrando cuando veo que la mayoría de nuestra población efectivamente es feliz o al menos vive satisfecha con las condiciones de sus vidas.

Está claro que la gran mayoría de costarricenses no vivimos el sueño americano, y que la felicidad no depende del poder adquisitivo ni de la influencia que podamos ejercer en otras personas, pero también debemos aclarar que la felicidad es ante todo una decisión y una filosofía de vida que elegimos cada día, independientemente de las condiciones que nos rodean.

Hace tiempo, yo decidí que, a pesar de las críticas, la corrupción y la intolerancia que nos rodea, no iba a vivir una vida de infelicidad y miseria debido a las acciones de otros. De hecho, soy feliz no sólo porque cuento con oportunidades de estudio y trabajo, opciones de consumo, familia con relaciones muy cercanas, amigos honestos y honrados y un mundo de naturaleza lleno de milagros y belleza; SOY FELIZ porque tengo la integridad de ser una mejor persona y profesional día con día, porque no me he dejado contaminar por la negatividad de quienes sólo pueden ver puntos negros o de quienes se dejan abrumar por las inclemencias del tiempo (entiéndase las condiciones socio-políticas que venimos arrastrando desde hace décadas). SOY FELIZ porque conservo la esperanza de que mi futuro será aún mejor que mi ahora, y sé que gracias a mi esfuerzo lograré que así sea. SOY FELIZ porque el conformismo no nació conmigo y no se ha acercado a mis alrededores, y eso ha marcado una gran diferencia entre lo que soy, lo que tengo y lo que hago.

Debo decir que yo sí vivo en el país más feliz del mundo. No porque me lo diga un estudio, sino porque yo decido que así es. Los inconvenientes, las indecisiones y las malas noticias no impedirán nunca que disfrute mi existencia o que alcance mi máximo potencial. Mi felicidad no es negociable ni dependiente de terceros.










miércoles, 14 de marzo de 2012

Más acerca de la RSE: una estrategia de triple utilidad para los negocios


Hace algunas décadas, el reconocido y vanguardista escritor norteamericano Ernest Hemingway definió la naturaleza social del ser humano al afirmar que “ningún hombre es una isla”, reconociendo así la dependencia que un individuo tiene en relación a los demás y de acuerdo a la interacción y a la dinámica de su entorno. Este es básicamente el mismo principio que aplica la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como práctica de negocios en las organizaciones, cuyo enfoque se dirige a perpetuar la sostenibilidad –económica- de las empresas para que pueda mantener la estabilidad de los actores que interactúan con ella.
Desde sus operaciones, su identidad y su cultura, las empresas deben definir sus políticas y acciones hacia todos los públicos de interés con los que interactúa.  De hecho, una estrategia de negocios efectiva y asertiva debe incluir la identificación de los impactos positivos y negativos que la empresa tiene en la sociedad en tres diferentes niveles: el ambiental, el social y el económico. Esta medición, así como la definición de metas a corto y mediano plazo y la reducción de los impactos negativos y fortalecimiento de los impactos positivos estructurarán la estrategia de sostenibilidad y sobrevivencia de la empresa en el mercado, pues de lo contrario, estas permanecerán en vilo ante la continua amenaza de la competencia y de la aprobación de la sociedad.
Este último punto adquiere particular trascendencia, puesto que en la actualidad nos desenvolvemos en la era de la información y la inmediatez, donde consumidores reales y potenciales, así como los detractores, pueden otorgar o negar a las empresas una “licencia social” para operar. Esto significa que, en cuestión de minutos, las acciones que ejecutan las organizaciones pueden ser reconocidas, replicadas o denigradas de acuerdo al criterio y al impacto percibido por los diferentes sectores de la sociedad.
Por lo anterior, es de suma importancia que las empresas comprendan y asuman que actuar con responsabilidad implica muchos factores más allá de la gestión estética de la imagen –o del infame green washing-. En realidad, la RSE es la obligación que las organizaciones tienen de rendir cuentas acerca de los diferentes impactos que ejercen en el entorno socio-econdeben considerar si los proyectos que definan desarrollar en el en el pa su negocio tienen dentro de sutores de la sociedad.ial ómico-ambiental, o en otras palabras, asumir las consecuencias de sus actos. Para ello, la alta dirección debe iniciar considerando el impacto que las operaciones de su negocio tiene a nivel interno (con sus colaboradores y sus familias) y a nivel externo, tanto en  su comunidad inmediata como en el país. Debe valorar además si la creación de valor económico conlleva a un valor agregado para la sociedad (acción de beneficio mutuo, o win-win), y finalmente, debe considerar si los proyectos que definan desarrollar en el marco de la RSE son afines a los principios y filosofía empresarial y comercial de la empresa, de forma tal que garanticen utilidades en el plano financiero.




Fuente: http://www.expoknews.com/2009/12/17/las-10-mejores-campanas-de-rse-y-marketing-social-del-2009/

domingo, 18 de diciembre de 2011

Humanismo y educación: el nuevo renacimiento

La educación siempre ha sido un elemento esencial en mi vida: dos de mis tres décadas han pasado entre aulas, tareas, proyectos e ideas maravillosas que han construido mi identidad y mi pasión por las artes, las letras y la música. He probado tanto la educación estatal como la privada y he podido aprovechar lo mejor de cada una de ellas y he llegado a la conclusión de que para mí, la vida sin aprendizaje (académico, profesional o social) no tiene mucha dirección que digamos.
He descubierto que a pesar de que siempre he renegado ponerme frente a una clase –aunque tuve varias oportunidades y nunca las aproveché amparada en mi impaciencia para tratar con estudiantes-, creo que todos deberíamos tener acceso a una educación integral que incluya programas con contenidos humanísticos y artísticos que nos permitan descubrir el valor de los pensamientos, conocer filosofías diferentes y adentrarnos en sensibilidades que, aunque  no compartamos, nos permitan ver la vida con mayor objetividad y tolerancia.
Y es tal vez por esas experiencias que me impacta tanto ver cómo la educación es vista hoy de de una manera tan simplista como un medio para obtener un trabajo: los muchachos que presentan sus exámenes de bachillerato rechazan la lectura, la historia y las funciones matemáticas porque a su parecer no sirven para nada y no les servirán para hacer dinero (claro está, sin estos conocimientos no podrán si quiera pasar de la etapa preliminar mucho menos llegar a la final de Quien Quiere Ser Millonario, a menos de que las preguntas consistan en saber si Justin Bieber y Selena Gomez visitan Tiquicia, o si los protagonistas de Jersey Shore se dieron de golpes, o peor aún, si Combate le ganó en raiting a El Chinamo). Mientras tanto, los graduados universitarios no buscan estudiar una maestría ni realizar proyectos de investigación porque no son bien pagados. Aquí es donde yo me pregunto, ¿a dónde quedó la realización profesional?
Nuestra sociedad se debate en un dilema moralista donde criticamos la corrupción pero donde no forjamos pensamiento ni ética. Si a nuestros políticos les ha sido sencillo dejarse llevar por el dinero fácil, a nuestra juventud le será muy difícil tomar decisiones imparciales y favorables para el bien común si los arquetipos que tienen en frente son egocéntricos y temporales.
Bien dice mi amiga Mar que estamos en la era del simplismo: Coehlo destaca en este 2011 como la segunda “personalidad” influyente en Facebook (con relatos nada complejos que tienen la misma trama libro tras libro); los best sellers de las librerías son los textos de vampiros enamorados y los eventos noticiosos que perduran en nuestro país son las visitas de las selecciones de fútbol que vienen a ¿enfrentarse? a la nuestra -¿O de verdad recordamos al menos el 50% del recuento anual de noticias publicado hoy por La Nación en Proa?-.  Ah, y no olvidemos que nuestra “suiza centroamericana” se está convirtiendo en el país de las protestas, donde los “indignados” prefieren hacen paros cada dos días (para poder hacer reclamar uno y descansar el otro) antes de proponer soluciones y negociar, sin siquiera conocer que sus acciones nos empobrecen más que los actos que reclaman. A este paso, en menos de veinte años habremos retrocedido más de lo que podríamos avanzar.
Creo que nuestra educación debe fortalecerse y modernizar sus métodos: fomentar la crítica y el humanismo a través de la lectura de los grandes pensadores y dramaturgos y contextualizarlos a nuestros días debería ser sencillo -por algo son atemporales-, conocer a Da Vinci, Picasso y Andy Warhol haría de las artes algo más creativo y sensible que las tradicionales maquetas de plastilina, y convertir a la literatura y a la música en un viaje escapista en vez de un recital de párrafos e himnos aportaría más creatividad y espontaneidad a nuestras personalidades, sin contar los beneficios para nuestra salud mental.
Claro, para poder ver la vida con mayor claridad y sensatez necesitamos alcanzar madurez. El problema es que esa madurez está tardando cada vez más años en llegar tanto a nivel individual como a nivel social. Y estoy de acuerdo con que definitivamente debemos invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en cosas que nos hagan más productivos, pero esa productividad debe ser holística. Por eso creo que estamos a las puertas de protagonizar un Nuevo Renacimiento –aunque el término suene anticuadísimo- donde resurjamos socialmente y logremos marcar un movimiento cultural que reactive el conocimiento y el progreso.


  





martes, 19 de julio de 2011

A propósito de nuestra sociedad putrefacta

Para quienes desean un análisis gráfico, instantáneo y magistral de nuestro entorno social, aqui les dejo una colaboración de mi querida amiga Nadia =D.

¡Disfrútenlo y medítenlo!


Quino y la actual educación familiar


Quino, el caricaturista argentino autor de Mafalda,
desilusionado con el rumbo que está tomando el mundo
en cuanto a valores y educación,
expresó su sentimiento al respecto.

La genialidad del artista produce una de las mejores criticas
sobre la educación de los hijos en los tiempos actuales.







miércoles, 22 de diciembre de 2010

Desarrollo Humano Sostenible: Comencemos por Nosotros Mismos

Es interesante ver cómo se polarizan los términos a favor de un discurso “temporal o de moda”. Desde que empezamos a escuchar el término “Sosteniblidad” allá en la administración de José María Figueres y sus iniciativas de desarrollo sostenible con imágenes del ICE y del recurso hidroeléctrico, nos hemos quedado con la imagen y relación de que ese concepto casi se limita al plano ambiental (tal como sucede ahora con las propuestas de RSE que se limitan a intentos de convertirse en empresa verde, alias sembrar árboles y reciclaje). Como bien expone el profesor Rodolfo Aníbal Fallas Castro en su artículo “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”[i], la condición de Desarrollo Humano Sostenible (DHS) involucra tres variables específicas que se circunscriben a la interacción del ser humano entre sí, con el medio y con el mercado. Así que no se puede enmarcar solamente en el ámbito medio ambiental, pues se estaría sesgando el desarrollo de la sociedad hacia los recursos que la naturaleza le provee (responsabilidad en la administración de fuentes), y no hacia el uso o generación de productos que se haga de ellos (desarrollo), desviando de alguna manera la atención del progreso y balance del componente social.
Continuando con el ejemplo que menciona el profesor Fallas, nuestro país se ha caracterizado por explotar la riqueza de sus recursos naturales desde la perspectiva del turismo, y durante los últimos veinte años aproximadamente basó su economía en este foco. Nuevos centros de hospedaje se construyeron a lo largo del Pacífico, llegaron cadenas hoteleras internacionales, se realizaron estudios de impacto ambiental para garantizar una dudable armonía con la naturaleza, se financiaron proyectos que ahora están en quiebra debido a la disminución en la afluencia de turistas extranjeros y a los cambios en su comportamiento de consumo, y se valoró la generación de empleos en las zonas costeras, que lamentablemente se proyectaron únicamente alrededor de la industria turística. Hoy día, y ante el panorama mundial de evolución tecnológica y ajustes en la economía, lo que fue base de nuestro ingreso es ahora motivo de preocupación y desempleo, pues los inversionistas lograrán de alguna manera solventar sus deudas, ya sea por ventas, declaraciones en quiebra u otros recursos, pero quienes verdaderamente se ven afectados en este sector, son los miles de trabajadores formales e informales que hoy no cuentan con la posibilidad de generar ingreso para sus familias (desde los empleados de hoteles, tour operadores, y choferes, hasta los vendedores de artesanía y saloneros de sodas y restaurantes típicos). ¿Qué clase de desarrollo humano sostenible se planteó entonces?
Pero no nos quedemos con un ejemplo que depende en su mayoría de una condición foránea. El caótico caso de la autopista a Caldera es una muestra de lo trivial que puede ser el enfoque de desarrollo: en primera instancia, las familias que por años vivieron de la venta de frutas y artesanías a lo largo de Orotina y Atenas –por mencionar un par de cantones- vieron cómo con la apertura de esta nueva vía sus ingresos cayeron inmediatamente, y ante la exposición de este tema en los medios nacionales, muchos se dejaron decir que para el progreso del país era necesario que algunos pocos se afectaran, pues esta pista traería más agilidad y comunicación para el comercio internacional que llega al puerto. ¿Y para qué tal alegato si la mencionada pista que no pudo operar en las condiciones esperadas ni por un periodo de prueba, y aún ahora pasa constantemente cerrada? ¿A dónde está ese anunciado y esperado progreso?


Sí, el problema es de competitividad y conocimiento, pero no sólo para satisfacer los requerimientos de las transnacionales, sino para cumplir con nuestro propio desarrollo. Si nosotros mismos no sabemos tejer y delimitar las oportunidades de crecimiento, ¿cómo podemos esperar aprovechar las que nos ofrece la globalización?
En mi opinión, el dilema del desarrollo humano sostenible no debería referirse tanto a la equidad, pues por principio de economía debe existir una desigualdad o desbalance para que los mercados funcionen (si todos estuviéramos en condiciones de justo balance, la interacción no surgiría y daríamos paso a la monotonía e improductividad). Abordar este tema requiere más intervención social que económica, para visualizar las aristas de implicación en la integridad humana.
Hablamos de que este es un tema que no se limita a lo ambiental, pero siempre se nos van las horas en ello, y caemos en designar responsables a las empresas y al gobierno, pero lo cierto es que el establecimiento y la base del DHS comienza por nosotros, si es que verdaderamente consideramos y creemos en la prosperidad, no si nos limitamos a esperarla.
He oído casos de vecinos que pagan por sembrar árboles en las aceras de la comunidad con tal de ganar votos o favores, y aunque es cierto que no es bien visto que alguien pague por disfrazar un negocio, el progreso no se limita a sólo si se plantan los árboles o no. Porque ¿para qué sembrar árboles en una zona residencial que sólo van a cumplir una función estética si al cabo de unos pocos años habrá que derribarlos porque sus raíces destruyen la acera y la calle? Sembrar por sembrar no es una acción responsable. Para sembrar hay que saber a dónde se va  a sembrar, cuáles son las condiciones del terreno, y qué tipo de especie es la más conveniente de acuerdo a las condiciones. Y esto aparte de ejemplificar la realidad, también nos sirve de alegoría para todas las acciones que hagamos profesionalmente y personalmente. ¿Alguien ha pensado que la campaña de Ambientados de Kimberly Clark no es más que un pseudo-programa a favor del ambiente que no tiene nada de sostenible, pues es la manera más fácil de conseguir materia prima para la elaboración de sus productos? Sí, es cierto, se recicla, pero cuántas más personas se benefician de ello? Saben ustedes que si uno los contacta para reciclar papel y generar fondos no le indican que deben ir en pacas de cierto peso –amarradas-, y que las calidades también son penalizadas? Si no se siguen las instrucciones no dadas, pues se obtiene menos dinero. Yo reciclo el papel, y trato de dárselo a instituciones o empresas que puedan beneficiarse con la venta de ese papel a Kimberly Clark. Sí, es cierto, al final el destino es el mismo, pero al menos alguien funge como intermediario y la gran transnacional deberá pagarle algo por su esfuerzo y su material.
Este ejemplo lo pongo para que veamos que antes de actuar debemos saber qué hacemos y porqué hacemos las cosas. El Desarrollo Humano Sostenible es un asunto de proporciones enormes, pero podemos tropicalizarlo y hacerlo nuestro si buscamos actuar con lógica y hasta consideración, si se quiere, aunque sepamos que el justo balance no se alcanzará. La cuestión es entender que en nuestra dinámica político-económica-empresarial hay muchos actores, y tradicionalmente pocos ganadores, entonces por qué no propiciar nosotros más ganadores en diferentes niveles para que los beneficiados tradicionales no se salgan con la suya?
Y ya para terminar, les recomiendo ver esta película en YouTube cuando tengan tiempo (se llama Home, realizada por The Home Project y está narrada por Salma Hayek http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM, que aparte de ser gratuita y tocar nuestro tema de desembocadura ambiental, trata los afluentes del caos que nos rodea, y nos da una leve estocada de que sí, nosotros tenemos arte y parte en esto (hay una versión inglés para los que gusten también). Algunos piensan que la tecnología es la panacea que nos salvará de todo. Yo creo que todo depende de quién la use y cómo lo haga, pero por si acaso no está de más hacer ajustes.



[i] Fallas Castro , R.A. (2009) “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”. Revista Intercambio, Universidad Interamericana de Costa Rica N°29, abril.  
El MSc. Rodolfo Aníbal Fallas Castro es profesor de la Maestría Gestión y Administración Ambiental en la Universidad Latina de Costa Rica, Campus Heredia (antigua Universidad Interamericana de Costa Rica).