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domingo, 26 de julio de 2026

El resultado no es suficiente: la reputación también se juega dentro y fuera de la cancha.

 

Foto tomada de The Guardian.

Cada cuatro años, el mundo se detiene para ver un torneo de fútbol. O eso es lo que solemos creer desde la perspectiva del entretenimiento.

En realidad, también presencia uno de los mayores ejercicios de construcción de reputación y marca país que existen.

Durante algunas semanas, millones de personas alrededor del mundo observan mucho más que un competición futbolística. Descubren himnos, símbolos, costumbres, formas de competir, maneras de celebrar la victoria y de afrontar la derrota. En muchos casos, ese primer contacto despierta curiosidad por conocer un país, comprender su cultura, probar su gastronomía o incluso visitarlo algún día. Eso es poder de atracción.

En relaciones internacionales suele denominarse soft power: la capacidad de generar admiración, cercanía e influencia a través de la cultura, los valores y la identidad que un país proyecta hacia el mundo. Por eso, un Mundial nunca es únicamente un evento deportivo; también es una inmensa vitrina de reputación.

En comunicación estratégica existe una idea fundamental: las personas no se relacionan únicamente con productos, organizaciones o países. Se relacionan con los significados que construyen alrededor de ellos. Lo mismo ocurre en el deporte.

Millones de personas terminan apoyando selecciones que no son las de su propio país. No solamente por su calidad futbolística, sino porque encuentran en ellas una historia, un estilo de juego, unos valores o una forma de competir con la que deciden identificarse.

Sucede lo mismo con los grandes ídolos. La reputación de una persona no se construye exclusivamente por sus logros. Se construye por la coherencia entre lo que hace, la manera en que lo hace y los valores que transmite. Por eso los mejores futbolistas del mundo no son admirados únicamente porque ganan. Son admirados porque representan algo más: disciplina, resiliencia, liderazgo, respeto por el rival, autocontrol y capacidad para competir con integridad.

Esperamos de ellos excelencia técnica, pero también excelencia ética. Justo cuando ambas coinciden es que nacen las leyendas.

Ahora bien, así como las reputaciones se construyen por una sucesión de acontecimientos, tampoco suelen cambiar por un hecho aislado. Cambian cuando distintos acontecimientos comienzan a reforzar una misma historia en la mente de los públicos.

El Mundial de 2026 ofreció un ejemplo interesante de ese fenómeno. Más allá de los resultados deportivos, una parte importante de la conversación pública comenzó a girar alrededor de comportamientos observados dentro y fuera de la cancha. En estadios, redes sociales, programas de televisión y otros espacios se difundieron imágenes y relatos que muchas personas interpretaron como antideportivos, irrespetuosos o contrarios al espíritu del juego. Poco a poco comenzó a consolidarse una narrativa compartida: para una parte importante del público, esos comportamientos eran incompatibles con los valores y la excelencia deportiva que se esperan de una Copa del Mundo.

No se trata de determinar quién tenía razón en cada episodio ni de emitir un juicio sobre un país o una afición. Lo verdaderamente interesante es comprender cómo funciona la reputación.

Cada hecho, por sí solo, puede parecer anecdótico. Sin embargo, cuando distintos episodios empiezan a reforzar una misma percepción, el público deja de analizarlos de forma aislada y comienza a construir una narrativa. Y la reputación, al final, es precisamente eso: una narrativa compartida.

En comunicación estratégica solemos decir que la reputación no pertenece a quien la proyecta, sino a quienes la interpretan. No depende únicamente de lo que una organización, un líder, un deportista o una selección nacional creen representar, sino del significado que los distintos públicos atribuyen a sus acciones. Por eso, durante un Mundial no solo se construyen o se erosionan reputaciones individuales, también se fortalecen o se debilitan reputaciones colectivas. Y, en cierta medida, también se transforma la reputación de un país.

Un jugador puede afectar la imagen de un equipo. El comportamiento de una afición puede influir en la percepción sobre una selección. Y una selección puede terminar proyectando una imagen que millones de personas asocian (con razón o sin ella) al país que representa.

Las generalizaciones rara vez son justas. Ningún equipo representa a todos sus ciudadanos, del mismo modo que ninguna empresa representa a todos sus colaboradores o ninguna universidad a todos sus estudiantes. Sin embargo, así funcionan las percepciones humanas: construimos imágenes a partir de los símbolos con los que interactuamos.

Las organizaciones viven exactamente el mismo proceso. Una empresa puede desarrollar productos extraordinarios y, aun así, deteriorar su reputación por la conducta de sus directivos. Una universidad puede destacar por su excelencia académica y ver cuestionada su imagen por la manera en que responde a una crisis. Un líder puede alcanzar resultados sobresalientes y perder la confianza de su equipo por la forma en que trata a las personas.

Porque los resultados generan admiración, pero los comportamientos generan confianza. Y la confianza es el verdadero patrimonio de una reputación.

Quizá esa sea una de las lecciones más valiosas que deja cualquier competencia de alto nivel. Claro que el marcador define quién ganó un campeonato, pero la memoria colectiva suele determinar quién ganó el respeto, la admiración y la confianza. Y al final, los trofeos se guardan en las vitrinas, pero la reputación permanece en la memoria de las personas.

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Imagen tomada de Fox 9.

viernes, 18 de julio de 2025

Del CEO al meme: Cuando el liderazgo se desvanece entre escándalos y excusas

Hace un par de días, presenciamos uno de esos episodios que, aunque parecen sacados de una serie de drama corporativo, suceden en la vida real… y en empresas reales. Dos líderes de alto nivel, envueltos en una relación amorosa fuera de sus matrimonios, son expuestos de forma pública y abrupta. Lo verdaderamente escandaloso no es la relación en sí —eso, aunque incómodo, pertenece al ámbito privado— sino la reacción que le siguió.


Este caso, protagonizado por el CEO y la Chief People Officer de Astronomer, estalló luego de que fueran grabados en una actitud íntima durante un concierto de Coldplay, mientras asistían al evento como parte de una supuesta "experiencia corporativa". Al verse expuestos en la pantalla del jumbotrom, ambos corrieron a esconderse (¿Dos adultos ocultándose de las cámaras? Mmm, qué raro). La escena por supuesto que se viralizó por insólita... Y esto claramente dio para que el público buscara las razones (recordemos que la asistencia de la pareja al concierto se debía -supuestamente- a una actividad laboral... O sea, si hubo acompañantes, fijo había a chisme... Y por cierto... si esto fue así, uno se cuestiona si la "experiencia corporativa" es parte de una manipulación para callar a los colaboradores testigo de este amor prohibido. Por otra parte, más allá de la complicidad o conveniencia, también están los colaboradores que observan en silencio: colaboradores que confiaban en un liderazgo que hoy se vuelve difuso. La falta de coherencia no solo decepciona; erosiona el tejido cultural interno de cualquier organización).


Al día siguiente, el CEO en cuestión emitió un comunicado que, más que aclarar, evidenció la ausencia de un área de comunicación estratégica en la empresa. El documento fue más una expresión personal de incomodidad que una postura organizacional coherente. Esto revela un vacío crítico: la inexistencia o inoperatividad del área de comunicación estratégica dentro de la compañía. Las afirmaciones vagas y "actuadas" (oh, pobre víctima) y el uso de letras de una canción de Coldplay resultaron risibles y, peor, deslegitimaron la autoridad del CEO y de la compañía. 


A nombre de la organización, según CNN y otros medios, se emitió una declaración en la que se afirma que la Junta Directiva realizará una investigación interna y se designó un nuevo CEO temporal, al tiempo que Byron ha sido suspendido mientras tanto. Eso ya no es escándalo mediático, eso es una crisis organizacional y de liderazgo. Sin embargo, la nota no menciona a Chabot. En este caso, la omisión deliberada del estado de una de las partes resulta extraña, y aunado a que algunos otros medios estadounidenses afirman que ella también fue suspendida, refuerza la percepción de improvisación, descoordinación y falta de coherencia institucional.


Resulta llamativo también que Kristin Cabot se unió a la empresa apenas hace siete meses, lo que agrava la percepción de juicio ético comprometido y liderazgo prematuramente deslegitimado. En tan corto tiempo, pasó de ser una promesa en el liderazgo de talento humano a una figura central de una crisis que sacude la credibilidad de la compañía.


Siguiendo con tema de la carencia de acción comunicacional en la empresa, ¿dónde estaba el criterio profesional para anticipar escenarios de crisis? ¿Dónde la preparación para abordar reputacionalmente un hecho que trascendió lo privado y afectó la percepción pública de la marca?


Es importante notar que este caso no se trata de infidelidad solamente; se trata de coherencia. De valores. De asumir consecuencias. Dos líderes conscientes, adultos, con poder y responsabilidad, tomaron una decisión personal que impacta no solo sus familias, sino también a la empresa que lideran. No se puede hablar de respeto, honestidad y transparencia mientras se actúa desde la sombra (ahora que vemos que la directora de recursos humanos está involucrada, ¿tendrá esta empresa políticas de relaciones amorosas en el lugar de trabajo?).


Liderar una organización no es solo ocupar una posición de poder, mostrar reportes trimestrales o dar discursos sobre propósito. Es sostener la responsabilidad con integridad y en consecuencia. Es hacerse cargo, incluso cuando se está en el centro de la tormenta. Y sobre todo, es recordar que cuando un líder cae, no cae solo. También tambalea la credibilidad de su empresa y el pacto ético entre quien guía y quienes confían. El liderazgo auténtico se demuestra no en el ascenso, sino en la forma en que se sostiene ante la tormenta.



PD: Leí un post de una mercadóloga internacional comentando que le parecía inadecuado la explosión de newsjacking que han hecho las marcas en redes sociales al respecto porque era un cierto tipo de falta de respeto a las verdaderas víctimas de la situacion: las familias afectadas. Sin embargo, yo cuestiono un poco esa posición pues me parece que es parte de las consecuencias que acarrea vivir en el entorno tan mediático en el que vivimos, donde las decisiones privadas de figuras públicas —más aún si representan una organización y las decisiones son moralmente cuestionbles— tienen consecuencias. Y sí, también comunicacionales y familiares. Las marcas no hacen mofa de las familias... Se realiza contenido alrededor de una acción moralmente cuestionable: el affair.





jueves, 14 de enero de 2021

Somos lo que pensamos y que logramos lo que vemos

Hoy entregué una capacitación acerca de la Comunicación para el Liderazgo de equipos. Entre todos los contenidos que tratamos, mencionamos el tema del Growth Mindset o mentalidad ágil y de crecimiento, así como la apertura a la flexibilidad.

En una era y en un contexto taaaaaan desafiante como lo plantea la realidad actual y postpandémica, siempre es importantísimo mantener presente que somos lo que pensamos y que logramos lo que vemos.

Como dice este poema-reflexión de Rudyard Kipling:

“Si piensas que estás vencido, lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás. Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás. Si piensas que perderás, ya has perdido, porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre. Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido antes de haberse corrido, y muchos cobardes han fracasado, antes de haber su trabajo empezado. Piensa en grande y tus hechos crecerán. Piensa en pequeño y quedarás atrás. Piensa que puedes y podrás. Todo está en el estado mental. 
Si piensas que estás aventajado, lo estás. Tienes que pensar bien para elevarte. Tienes que estar seguro de ti mismo, antes de intentar ganar un premio. La batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte, o el más ligero, porque tarde o temprano, el hombre que gana, es aquél que cree poder hacerlo”.



 


sábado, 13 de junio de 2020

La radio en la actualidad: algunos factores de su vigencia



Hace unos días me preguntaron mi perspectiva como comunicadora y storyteller acerca de la utilidad de la radio para posicionar marcas aún en una sociedad tan visual. Esa fue -sin duda- una cuestión interesante de analizar.

En lo personal, creo que existen dos factores esenciales que han permitido que la radio se mantenga viva y relevante para el branding, a pesar de la popularidad de los formatos visuales:

 
La narrativa a través del guion
El primero es que la producción de un programa de radio o la inserción de un contenido editorial/informativo generalmente está apegado a la creación de un guion que lleva a la audiencia del programa de un punto A a un punto B, a través de un orden, secuencia o historia (igual que sucede en el storytelling). Además, la participación de los locutores (o bien narradores, participantes o entrevistados) le da voz propia a los mensajes y los transmiten de forma muy personal en la audiencia, como un diálogo directo, que no necesariamente es alcanzable a través de un formato visual como una infografía o un vídeo.
 
El storytelling eficaz logra estimular la mente y la imaginación del público para pueda procesar la historia o mensaje en cuestión desde su propio punto de vista o experiencia, de una forma sencilla y fácil, y este es el mismo principio que prima en la producción radiofónica: hay descripciones claras, sencillas y muy sensoriales que permiten a la audiencia sumergirse en el tema. De este modo, aunque la radio es un medio auditivo, depende de un uso rico y acertado de elementos visuales y sensoriales para cautivar al radioescucha.
 
En contraposición, los medios visuales no siempre maximizan ese potencial en sus propias producciones porque los autores los dan por sentado, porque los “romantizan” y prolongan su duración, aburriendo al espectador, o porque adentrarse en esas descripciones y usos puede representar costos altos en producción o emisión.
 
Señal flexible y adaptable
El segundo aspecto de la vigencia de la radio en la actualidad tiene que ver con la flexibilidad de su señal: para escuchar radio podés hacerlo tanto en vivo sintonizando la emisora desde un aparato tradicional, o bien desde la señal disponible en Internet en su sitio web o a través de aplicaciones disponibles para smarphones y computadoras. Sin embargo, también podés hacerlo en diferido desde podcasts, si la producción cuenta con ellos. En este sentido, la radio es muy versátil y permite que un contenido esté disponible en diferentes canales a un costo muy bajo de producción, lo que representa una gran ventaja frente a una producción audiovisual como un vídeo y los costos de pauta tradicional o digital o incluso costos de transmisión que la marca deba desembolsar para colocar esos contenidos “al aire”.
 
Tendencias del storytelling en la radio
Es importante reconocer que el storytelling siempre ha estado presente en la radio más que en ningún otro canal de comunicación masiva -a excepción de lo que tenga que ver con literatura o prensa escrita-, pues siempre ha contado con algún tipo de narrativa e interactividad de los locutores, entrevistados y radioescuchas. Los testimoniales, las explicaciones ilustrativas, las actividades inmersivas (como las votaciones mediante llamada a cabina, las opiniones al aire, las llamadas para compartir experiencias o responder a un concurso, etc.) siempre han existido en la radio, y han migrado de ese medio a las redes sociales. Incluso esas actividades inmersivas que requieren la participación del radioescucha fueron el origen de lo que hoy llamamos contenido a, donde los programas se iban -y van- desarrollando de acuerdo con la respuesta de la audiencia. En ese sentido, los formatos y las interacciones han influido en los nuevos canales de comunicación y los han transformado.
 
Pero, ¿qué ha cambiado en la radio en los últimos años?
Claro está que existen algunas más amenazas conductuales que técnicas en la operatividad de la radio. Y una de ellas es el altísimo consumo visual que se ha exponenciado a partir del acceso a teléfonos inteligentes y a Internet de banda ancha. Hoy es común ver transmisiones de radio por Facebook Live, e interactuar con las audiencias a través de Facebook, Twitter o WhatsApp, o sea que ya la radio también está adaptando tácticas transmedia para poder capturar la atención de sus oyentes. El reto está en cómo integrarlas de forma natural, valiosa y productiva para emisor, receptor y marca ubicada en el medio.
 
¿Se mantendrá la radio vigente en los próximos años?
Depende. Sí se mantendrá vigente porque ya hemos sido testigos de la radio continua siendo fuerte y todopoderosa cuando Internet como plataforma o servicio experimenta fallos o interrupciones. Se mantendrá vigente para quienes están pendientes de escuchar diferentes voces y criterios en mesas de discusión, que son presentados alternativamente y no autoseleccionados por criterios de preferencia o algoritmos de afinidad. Sin embargo, si los locutores continúan siendo autocomplacientes con sus estilos de animación ruidosos y comerciales, o si los productores no se preocupan por crear contenidos informativos, educativos y de esparcimiento más ricos, variados y provechosos para la audiencia, definitivamente la radio como la conocemos podría dejar de existir, pronto.




lunes, 9 de octubre de 2017

5 factores esenciales para una presentación efectiva



¿No les ha pasado que reciben una invitación para presenciar una presentación o conferencia que tratará de un tema de su interés y ustedes se emocionan tanto, elevan sus expectativas y hacen el esfuerzo por asistir sólo para descubrir que todo fue tan aburrido y vacío que el público no se llevó nada? Sea cual sea la causa, en esos casos, como audiencia me siento defraudada, ya que no sólo desperdicié tiempo valioso de mi vida (a veces hasta dinero) y además, perdí credibilidad en quien me hizo la invitación y quien dio la ponencia porque no me entregaron lo que me ofrecieron. 

Mucha gente les dirá que el problema con las presentaciones es que los expositores no saben usar métodos dinámicos y novedosos, que la herramienta usada para presentar es la más básica e inflexible y que por eso no funcionó. Pues bien, el problema con las presentaciones ineficaces no reside exclusivamente en el mal uso de PowerPoint, en la falta de creatividad o en el método magistral. El problema con las malas presentaciones es que carecen de planificación y propósito, y eso –aunque usted no lo crea- construye la base para crear un gran muro de incomunicación e inefectividad. Para evitar caer en esa pérdida de sentido y tiempo, -y muchas veces de reputación también-, acá compartimos los cinco factores esenciales para crear presentaciones efectivas según expertos internacionales como Nancy Duarte y Chris Anderson. 

• Factor 1: La audiencia – conózcala y establezca empatía 

El éxito de su presentación inicia en el momento en que usted acepta darla. Por ello una de las primeras cosas que debe hacer es preguntar quién será su público, qué tanto conoce acerca del tema y dónde se encontrarán. Analice las características principales de quienes le escucharán y sepa qué es lo que su audiencia quiere saber, qué es lo que necesita saber y qué es lo que usted puede darle a conocer. 


• Factor 2: El propósito – sea relevante  

Defina claramente cuáles son las expectativas de los asistentes y cuál es el valor o aporte que usted puede otorgarle a través de de su presentación. Tenga claro si lo que debe hacer es informar, explicar, narrar, educar, conectar, persuadir, motivar o simplemente entretener. Sepa por qué está al frente y mantenga el enfoque. 

• Factor 3: El mensaje Parte A – tenga claro qué dirá 

Enfóquese en la idea principal y estructure de forma adecuada a su mensaje. ¿Qué desea transmitir y por qué? ¿Cuál será el material o información de respaldo que sustentará su idea? Ordene el contenido en una historia clara con introducción, desarrollo, desenlace y conclusiones. Deseche lo que no sea estrictamente necesario para presentar este tema. Esto le ayudará a atraer la atención del público y a facilitar su comprensión. 

• Factor 4: El mensaje Parte B – tenga claro cómo lo dirá  

Seleccione el medio correcto para su mensaje. Esto abarca decidir si el formato es presencial u online, qué tipo de plataforma usará, si se apoyará en soporte visual o simplemente oral. Considere aspectos como la duración estimada y la línea gráfica. Recuerde que todo comunica y estos detalles marcarán la diferencia en cuanto a concentración tanto para su audiencia como para usted. 

• Factor 5: La entrega – prepárese y enamórelos con su estilo  

Antes de dar su presentación, familiarícese con el lugar desde donde hablará, conozca cómo manejar el espacio, la luz, la proyección de la voz y el sonido. Si su presentación es vía web, comprenda cómo usar el sistema asignado. Prevea todos los requerimientos necesarios y anticipe posibles problemas y preguntas, planifique cómo puede hacer que las cosas se resuelvan y cómo desenvolverse naturalmente. Sea auténtico y demuéstrele al público que está ahí por una buena razón.  

Ser relevante no se logra de la noche a la mañana, pero una planificación detallada será la mejor herramienta para alcanzar claridad, efectividad y mayor alcance.  


domingo, 30 de julio de 2017

10 conceptos paradójicos que dominan las discusiones nacionales en la actualidad

(aplica para todos los frentes/bandos/creencias/etc.)
  1. #Tolerancia: lo que muchos piden pero no saben dar.
  2. #Respeto: lo que todos exigen pero pocos viven.
  3. #Diversidad: lo que todos dicen querer aún cuando quieren obligar a que todos piensen igual.
  4. #Generalización: lo que todos evitan pero en lo que se cae cada vez que se emite una opinión, especialmente en redes.
  5. #Discriminación: lo que surge como resultado de la generalización.
  6. #Alienación: lo que muchos sentimos por causa de un mainstream que no compartimos, aún cuando lo respetamos.
  7. #Opinión: lo que no se puede tener o expresar porque a pesar de que cada quien "puede creer en lo que quiera" y apoyarse en los datos que considere necesarios, si no se concuerda con el punto de vista de otros se es "ignorante".
  8. #Educación: lo que todos queremos pero encargamos a otros que hagan desde tiempos inmemoriales (con poca rendición de cuentas).
  9. #Religión: fe y creencias espirituales que algunos fanáticos tergiversan, politizan y mal practican y por cuya culpa sus detractores etiquetan a todos quienes la profesan.
  10. #Información: lo que unos manipulan para comunicar y lo que otros ignoran para seguir en la inconsciencia.




miércoles, 5 de abril de 2017

Storytelling en relaciones públicas: Cuando la comunicación se traduce en conexión efectiva

Publicado originalmente en el blog de CCK Centroamérica el 30 de marzo de 2017


Antes de explicar en qué consiste el storytelling, por favor piense un minuto en lo siguiente: ¿Cuál es su película favorita? ¿Por qué es de su agrado? ¿Qué la hace única o diferente según su propia percepción? ¿Se identifica con el protagonista? ¿Por qué le atrae la trama? Ahora piense que ve la foto de Phan Thị Kim Phúc (“la niña del napalm”), la niña vietnamita de apenas nueve años que en 1972 fue gravemente quemada, y corrió fuera de la población quitándose los restos de su ropa en llamas. ¿Qué le transmite esa imagen?

Las historias o narraciones se han compartido en todas las culturas como medio para entretener, educar, mantener la cultura o inculcar un sistema de valores morales. No obstante, hoy más que nunca, en un mundo bombardeado y saturado de información y donde se nos dificulta poner atención a lo que es realmente relevante, la narración de historias -textuales o visuales- se mantiene vigente y se confirma como la manera más clara, natural e inmediata de crear relaciones funcionales y efectivas.

No cabe duda de que la mejor manera de transmitir una idea es contar una historia, porque nos conecta, nos vincula, nos hace parte de ella. Cuando dos o más personas comparten creencias comunes y se conectan a partir de ellas, el resultado es la comunicación más humana, transparente y relacional que pueda suceder. Por ello, emplear las técnicas de narración de historias es un camino mucho más atractivo y efectivo que centrarse solamente en datos y estadísticas: los datos definitivamente son importantes, pero presentados llanamente pueden ser aburridos y pasar desapercibidos, mientras que las historias nos emocionan, nos hacen reír, llorar y, sí, también comprar. Y es aquí donde precisamente el storytelling asume un papel relevante en la práctica de las relaciones públicas.

Nuestro propósito como comunicadores se centra en la creación de conexiones genuinas entre las organizaciones y sus audiencias para derivar en funciones o resultados de mutuo beneficio. Crear esa relación no es fácil; primero debemos descubrir cuál es esa verdad humana en la cual convergen organización y audiencia — empleados, socios, accionistas o clientes- y a partir de la cual surgen y se comparten emociones. Luego, debemos invertir algunas horas en la construcción de mensajes que resuenen emocionalmente con la audiencia. Este denominador emocional común también es conocido como empatía, y la empatía bien lograda genera confianza, influencia y fidelidad; en una palabra: relaciones.

Las historias bien narradas son ilustrativas, se recuerdan con facilidad y permiten crear profundas conexiones y experiencias personales con los clientes. La ciencia está en atraer al público y despertar su interés y curiosidad, involucrándolo en el relato e incluso convirtiéndolo en protagonista del conflicto o del desenlace. Una vez que se haya identificado con la historia y sus personajes, la comprensión del mensaje central será fluida, muy posiblemente genere un comportamiento o vínculo deseado, y construirá una reputación más sólida, inspiradora y expandida.

Si aún no se siente cómodo con integrar la narración en sus tácticas de comunicación le invito a recordar el mejor chiste que le hayan contado en su vida o el cuento que más le emocionaba escuchar cuando niño. ¿Recuerda la moraleja aprendida y las sensaciones que tuvo al escucharlos? Si decide aplicar el storytelling en las estrategias de comunicación de su organización podría lograr un impacto así de fuerte, efectivo y duradero.



A nivel de animación de historias, PIXAR se ha catapultado como el gran realizador no sólo técnicamente, sino también en cuanto a argumentos, moralejas y relacionamiento con la audiencia


miércoles, 13 de abril de 2016

Live-streaming: menos grados de separación




El poder de la comunicación audiovisual es indiscutible, sobre todo en medios sociales. Al principio la transmisión de videos era casi exclusiva en plataformas como YouTube y Vimeo, donde podíamos ver imágenes prácticamente a disposición. Luego vino Vine, Instagram, y la resurrección de los GIFs, que nos permiten registrar, reproducir y revivir momentos particulares de una experiencia. Ahora, la evolución de la comunicación llegó a la transmisión de eventos en vivo en redes sociales, también conocida como live-streaming. Este no es un concepto nuevo, pero la disponibilidad de tecnología lo hace posible y accesible sí es una tendencia para este 2016.

Facebook, Periscope, Snapchat… cada vez son más las redes que permiten a marcas, personalidades y usuarios decir “estoy presente y quiero que vos estés conmigo”. ¿Un concierto al que no pudiste ir? ¿Una conferencia de interés en otro país? ¿Las vacaciones en el Caribe de tu artista favorito? Todas esas cosas las podemos disfrutar ahora al alcance de una transmisión que llega  hasta nuestros dispositivos móviles y fijos gracias al live-streaming. Estas herramientas y aplicaciones no sólo trasmiten video (o generan contenido), sino que son el canal prefecto para compartir sus mensajes, sus acciones, sus eventos y sus voces con la audiencia más interesada y acercarlos verdaderamente con calidez hasta lograr una identificación casi inmediata que pasa de la buena percepción al adcovacy (actitud y comportamiento de apoyo).

Todos queremos sentirnos cerca de “los grandes” o al menos de aquellos que nos interesan, sean marcas, empresas o personas, y si bien la cercanía geográfica o temporal es casi siempre una limitante, la nueva cercanía virtual está reduciendo los grados de separación gracias a la experiencia de emisión y sintonización. Al final, lo que cabe preguntarnos es: “¿me siento ahí?”.



sábado, 15 de agosto de 2015

Estudié Inglés y no soy profe: De cómo se transforma una profesión que se ama y que todos suelen encasillar



Fueron nueve años de estudio intenso… primero en una academia y luego en la universidad. Nueve años de amor puro y aprendizaje enriquecedor.

Y cuando terminé la U tenía un gran conocimiento conmigo y pocas oportunidades de hacer algo que no fuera enseñar. Yo no quería enseñar no porque no me gustase, al contrario, me encanta transmitir lo que sé y ver la cara de sorpresa cuando alguien comprende algo que no sabía o no dominaba antes. Yo no quería enseñar porque me frustraba la idea de estar frente a una clase donde no todos tendrían ese entusiasmo por lo que me apasiona. Pero la vida se encarga de ajustar nuestras habilidades y conocimientos mediante oportunidades misteriosas.



Comencé joven; a los doce, y entonces iba a clases cada sábado, así como otros can a clases de fut, de baile, de música. Así pasaron cinco años hasta que llegué a la U y por azares del destino continué estudiándolo a profundidad por cuatro años más. 

Primero fue la gramática y algo de conversación. Le siguieron la sintaxis, la retórica, la expresión, la literatura (con toda su narrativa, drama y poesí a), la comunicación intercultural y hasta la traducción. Todas esas materias y conocimiento me fascinaron. Y si bien uno podría pensar que con todo este bagaje lo más sencillo esta buscar trabajo dando clases, mi carrera era el Inglés puro, no la docencia, por eso no llevé nunca ninguna materia pedagógica (aunque hubiera sido útil aunque sea una introducción).

Con el Inglés aprendí que la gramática está tan llena de fórmulas como la matemática; que la literatura puede ser tan explicativa y reveladora como la sociología, la psicología y la historia; que la retórica -escrita o hablada- es un arte y una ciencia para comunicar y persuadir que manejamos mejor que los periodistas y los abogados. 


Entretenimiento y formación son dos grandes beneficios que el Inglés proporciona en nuestras vidas cuando se aprende bien

Con el Inglés aprendí a a tener más apertura con los demás para conocerlos mejor, a ver el mundo a través de diferentes lentes, a ordenar mis ideas para convencer con un argumento diferente y certero a personas que llevan mucho más camino y experiencia recorrida que yo. Aprendí a escudriñar en detalles, a sacar lo mejor de mi creatividad, a ver conexiones entre ficción y realidad, a identificar símbolos y metáforas e interpretarlos a través de objetos y acciones concretas. 

Años después y tras alguna experiencia en hotelería, estudié Relaciones Públicas, la carrera a la que hoy me dedico. Y si bien es la que hoy me da de comer, tengo claro que es la carrera complementaria en mi formación profesional, porque todo lo que sé de Comunicación lo aprendí en Inglés. TODO. No exagero. En RP encontré el campo para aplicar la estrategia, la creatividad, la diversidad, la investigación y el lenguaje, pero el cómo hacerlos lo aprendí estudiando y aprendiendo un idioma como segunda lengua. 

Hoy, cuando he tenido la oportunidad de sostener reuniones con clientes anglosajones, asistir a presentaciones en vivo con Dennis Wilcox (el teórico en Relaciones Públicas), Robin Sharma (un gurú del liderazgo), Chris Gardner (un ejemplo de vida y éxito empresarial) y Bill Clinton (sin necesidad de presentación), puedo asegurar que la inversión en tiempo y dinero en esa primera carrera ha pagado con creces, entre otras grandes satisfacciones que me ha dado el idioma.

Si alguien me pidiera un consejo de qué estudiar o cómo enriquecer su formación profesional, le diría que hiciera todo lo que pudiera por estudiar Inglés como segunda lengua (ESL) en un universidad. No sólo aprenderá un idioma; aprenderá a ser un profesional integral y multidimencional, algo que no todas las carreras pueden ofrecer.

El mío no es un caso aislado. Sé de amigos que diversificaron su vida profesional en otros ámbitos y les ha ido de maravilla, pues también supieron catapultar esa formación. Y sí, a ellos les pasa lo mismo: cada vez que alguien se da cuenta que estudiamos Inglés lo primero que preguntan es si damos clases. Pues bien, ahora nos toca a nosotros disipar un poco esa percepción de que el Inglés es meramente académico y demostrar que tiene un sin fin de ventajas profesionales, y cuidado no, también creativas.




martes, 25 de marzo de 2014

La pasión de enseñar

Este post es una continuación de Humanismo y educación: el nuevo renacimiento. Sí, han pasado más de dos años desde que escribí esa entrada, pero con el pasar de los días me convenzo más de que la educación es realmente una pasión en mi vida. Aprender y enseñar son las cosas que me hacen más feliz y con las cuales verdaderamente logro tener alguna trascendencia y satisfacción.

Como podrán haberse dado cuenta, soy una gran fanática del cine. Siempre paso analizando temas, moralejas, guiones, personajes, técnicas de rodaje y edición. Esta es una forma de arte que combina muchas otras expresiones artísticas para exaltar los sentimientos y la razón. Y por supuesto, es una gran manera de desarrollar criticismo.

Como hace algún tiempo compartí una lista de cintas relacionadas al mundo de la educación -formal e informal, o más bien social-, me pareció justo hacer una recopilación de títulos impactantes acerca de la docencia y de la importancia de la formación basada en valores. La lista está en orden cronológico por producción, y puedo asegurar que todas han calado en mis puntos de vista en mayor o menor medida, pero ninguna ha pasado desapercibida en absoluto.

¡Disfruten y aprovechen estas joyas! (Cada vez se hace mas difícil encontrar buenos títulos como estos en cartelera).





1)  Dead Poets Society (1989)



2)  Scent of a Woman (1992)



3)  School Ties (1992)



4 ) With Honors (1994)



5)  Dangerous Minds (1995)



6)  Good Will Hunting (1997)



7)  Music of the Heart (1999)



8)  Finding Forester (2000)



9)  Mona Lisa Smile (2003)



10) Take the Lead (2006)



11)  The Ron Clark Story (2006)



12) Freedom Writers (2007)



13) Beyond the Blackboard (2011)



Bonus Clip: Won't Back Down (2012)









sábado, 22 de marzo de 2014

Gente Positiva, Gente Negativa


"Dar el ejemplo no es la principal manera 
de influir en los demás, es la única".
- Albert Einstein


Pues sí. De todos los tipos de personas que existen sobre la faz de la tierra, sólo hay dos que determinan la realización de las cosas, y con ellas, la satisfacción de las personas: la gente positiva y la gente negativa. Y es precisamente la percepción de sus entornos y la reacción que tienen ante la vida la que determina el resultado de sus acciones y de su existencia.  

Con un título tan sencillo pero tan directo, el libro "Gente Positiva, Gente Negativa" de Germán Castaños nos lleva de la mano y paso a paso por la vitrina el optimismo y sus ventajas. Este consultor argentino en coaching, marketing y emprendedurismo indica en la introducción que este es un material para "descubrir, desarrollar, potenciar e inventar optimistas", para que aprovechemos las oportunidades que la vida nos presenta cada día.

A través de capítulos cortos, citas realmente impactantes y datos curiosos, el autor nos explica que el optimismo está intimamente ligado a la creatividad y a la intuición. ¡Y realmente creo que tiene razón! No hay mayor capacidad de logro que cuando dejamos volar nuestra imaginación, libre de preconceptos, estereotipos, y formalidades que generalmente existen para controlar o contener iniciativas. No es que abogue por la subversión o el irrespeto, sino que es necesario comprender que lo posible sólo es realizable cuando confiamos en la intuición, en la ilusión y en la capacidad de ver lo invisible. Sólo así podremos innovar o reinventar nuestros métodos para obtener mejores resultados.

La gran característica que diferencia al optimista del pesimista es que el primero cree que las cosas siempre se pueden hacer mejor, o sea que huye del conformismo. Y eso le permite asimilar los fracasos, accidentes y errores como parte fundamental del aprendizaje, en vez de tomarlos como golpes fatales del destino.

De esta manera, el optimista se destaca por su resiliencia y continúa adelante con sus propósitos a pesar de los obstáculos. Alimenta su espíritu y ejercita sus fortalezas para salir adelante. Y es consciente de que sus ideas y esfuerzos siempre son valiosos.

Si lo que necesitás es inspiración para salir del atasco, "Gente Positiva, Gente Negativa" te presentará muchas historias clave para tomar como ejemplo y mantenerte con una actitud ganadora y asertiva.




viernes, 21 de marzo de 2014

Explicando la felicidad

Todos añoramos la felicidad más allá de la simple alegría, por ello muchas veces nos preguntamos cual será el camino para llegar a ella, y mejor aún, para mantenerse en ella. Pues bien, voy a revelar un pequeño gran secreto que a mí me ha funcionado a lo largo de los años sin falta.

Ese truquito es simple, pero su resultado es una emoción-sensación-estado mental de satisfacción y éxtasis inigualable. Y sé que lo que acabo de decir suena egoísta, pero en realidad tiene que ver más con los demás que con uno mismo.

La clave para ser feliz -al menos para mí-es una ecuación que combina mi propósito personal, el servicio a quienes me rodean, y una actitud de agradecimiento por todo lo que la vida me depara.

Mi propósito personal se centra en ser alguien con impacto positivo en los demás individuos que comparten sus días conmigo. La acción de servicio parte del principio de que todo lo que cosechamos se debe a lo que sembramos; así que para tener una vida sin grandes obstáculos primero hay que ayudar a despejar el camino de los otros de una forma desinteresada. Y la actitud de agradecimiento surge cuando aprendemos que todo -absolutamente todo- tiene una razón y un momento para ocurrir. De ahí que cuando comprendemos el valor de las experiencias y los momentos nuestra perspectiva de la vida cambia radicalmente.

En los últimos años, me he topado con conocidos a quienes tenía mucho tiempo sin ver. Compañeros, profesores, gente cuyo camino alguna vez se cruzó con el mío. Lo interesante de esto no es el simple hecho de reencontrarnos; es la reacción de emoción y aprecio que me expresan cuando nos vemos. Su saludo afable, sus expresiones, y su interés por saber como me ha tratado la vida son tan genuinos que me siento súper afortunada de recibir tanto afecto, y claro, me te cargan las baterías con una energía maravillosa.

Luego de conversar y despedirnos, hago un análisis mental y flash de lo que pasó, y la conclusión es básicamente la misma: estas personas me acaban de hacer sentir en el aire porque en su momento no tuve reparos en acercarme a ellos. Los escuché sin juzgarlos cuando ocupaban desahogarse, los trataba normal cuando los demás los alejaban, o simplemente hicimos conversación cuando necesitaban expresarse. Por supuesto que nunca tuve ningún interés particular... Solo hacía lo que me nacía (o procuraba mantener los buenos modales cuando no sabía qué hacer), sin considerar que luego esas acciones tendrían importancia para alguien, o que me harían sentir mejor de lo que podría imaginar, o que incluso me darían una lección sobre cómo dando se puede recibir y ser feliz.

Así que el gran truco es ese: dar lo mejor a conciencia en cada momento para luego recibir toneladas de satisfacción y buena voluntad. No esperemos a mañana para ser felices y agradecidos; entre antes actuemos, mayor será la ganancia y mejor la sensación.