Mostrando entradas con la etiqueta relaciones humanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relaciones humanas. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de febrero de 2023

La tribu que yo elijo

Publicado originalmente en Medium el 15 de setiembre de 2018


 


“Mientras te hacés mayor, tenés una tribu de mujeres que crecen y maduran elegantemente con vos y con las que compartís sensatez. Ese es tu clan. Esa es tu familia. Esa es tu fortaleza”.

- Sheryl Crow

En la vida, muchas vivimos y sentimos y disfrutamos con gente tan hermosa a nuestro lado, pero no les expresamos lo suficiente ni el cariño ni la trascendencia que ellas tienen en nuestra existencia. Yo creo que deberíamos decirle a quienes nos importan cuánto y cómo nos importan, de qué manera los admiramos y porqué... Un abrazo y un elogio están tan a la mano que no deberíamos reprimirlos e impedir un acercamiento real y valioso.

Esta semana encontré de forma muy casual esta cita en la web mientras hacía una búsqueda de otro tema, pero la frase me capturó de inmediato. Fue tan fuerte y significativo lo que sentí que la envié a seis mujeres que quiero, admiro y respeto con el corazón entero. Seis mujeres que de alguna manera -en mayor o menor medida- han estado presentes en un año que para mí ha sido emocionalmente convulso y mentalmente retador. Seis mujeres que han aportado a mi redefinición de vida, algunas sin saberlo.

Esas seis mujeres siempre han contado con mi admiración y cariño por diferentes motivos, cada una por sus propias individualidades y por las características que hacen de nuestra amistad una relación única y real. Pero saber que han estado presentes alentándome y que podré contar con ellas para las cosas más elementales me ha llevado a atesorarlas aún más en este corazón abierto y leal.

A esas seis mujeres, además de agradecerles por ser parte de mi clan, las quiero a mi lado en los años que vienen y espero poder estar ahí también para ellas, cuando la circunstancia lo amerite, sea divertida o desafiante, porque hay consuelos y caricias para el alma que no deben desaparecer nunca.

Gracias a cada una por su fuerza, por su amor, por su nobleza. ¡Un abrazo fuerte e infinito y un brindis por la bendición de su existencia!

#TheTribeIChoose




miércoles, 27 de agosto de 2014

Sueños para compartir

Desde hace un tiempo para acá siento una necesidad imperiosa de hacer algo significativo por los demás. Puede ser con niños o con jóvenes o con cualquier tipo de persona que desee cultivar algo positivo en su vida.

Creo que la iniciativa nace porque me encanta servir. Para mí no hay nada que me haga sentir con mejor ánimo que ver a la gente contenta por algo que puedo hacer. Eso de verdad me llena y le da propósito a mi vida. Y probablemente por esa búsqueda de propósito es que me gustaría dar mi esfuerzo para construir mejores oportunidades de desarrollo.

A veces pienso que podría ser life coach, o language coach, o desarrolladora de un centro de liderazgo para gente que realmente quiera potenciar sus capacidades. En otras ocasiones sueño y me pierdo en mis pensamientos creando un espacio para cuidar y educar a los niños de las madres en riesgo social o de condiciones económicas comprometidas para que ellas puedan trabajar. Crearía un red de apoyo institucional con empresas reclutadoras y departamentos de recursos humanos para brindar oportunidades de contratación, y trabajaría una estrategia de fundraising para sostener el espacio físico y buscar encadenamientos para facilitar una educación integral, artística y social para esos chicos, con actividades de esparcimiento cool, entretenidas y sustanciosas… 

Y bueno, aunque puedo pasar soñando por horas con ello, espero poder darle forma en algún futuro cercano y convertir ese sueño en una realidad que contribuya a construir un mundo mejor con una humanidad mejorada… :D










martes, 25 de marzo de 2014

La pasión de enseñar

Este post es una continuación de Humanismo y educación: el nuevo renacimiento. Sí, han pasado más de dos años desde que escribí esa entrada, pero con el pasar de los días me convenzo más de que la educación es realmente una pasión en mi vida. Aprender y enseñar son las cosas que me hacen más feliz y con las cuales verdaderamente logro tener alguna trascendencia y satisfacción.

Como podrán haberse dado cuenta, soy una gran fanática del cine. Siempre paso analizando temas, moralejas, guiones, personajes, técnicas de rodaje y edición. Esta es una forma de arte que combina muchas otras expresiones artísticas para exaltar los sentimientos y la razón. Y por supuesto, es una gran manera de desarrollar criticismo.

Como hace algún tiempo compartí una lista de cintas relacionadas al mundo de la educación -formal e informal, o más bien social-, me pareció justo hacer una recopilación de títulos impactantes acerca de la docencia y de la importancia de la formación basada en valores. La lista está en orden cronológico por producción, y puedo asegurar que todas han calado en mis puntos de vista en mayor o menor medida, pero ninguna ha pasado desapercibida en absoluto.

¡Disfruten y aprovechen estas joyas! (Cada vez se hace mas difícil encontrar buenos títulos como estos en cartelera).





1)  Dead Poets Society (1989)



2)  Scent of a Woman (1992)



3)  School Ties (1992)



4 ) With Honors (1994)



5)  Dangerous Minds (1995)



6)  Good Will Hunting (1997)



7)  Music of the Heart (1999)



8)  Finding Forester (2000)



9)  Mona Lisa Smile (2003)



10) Take the Lead (2006)



11)  The Ron Clark Story (2006)



12) Freedom Writers (2007)



13) Beyond the Blackboard (2011)



Bonus Clip: Won't Back Down (2012)









viernes, 21 de marzo de 2014

Explicando la felicidad

Todos añoramos la felicidad más allá de la simple alegría, por ello muchas veces nos preguntamos cual será el camino para llegar a ella, y mejor aún, para mantenerse en ella. Pues bien, voy a revelar un pequeño gran secreto que a mí me ha funcionado a lo largo de los años sin falta.

Ese truquito es simple, pero su resultado es una emoción-sensación-estado mental de satisfacción y éxtasis inigualable. Y sé que lo que acabo de decir suena egoísta, pero en realidad tiene que ver más con los demás que con uno mismo.

La clave para ser feliz -al menos para mí-es una ecuación que combina mi propósito personal, el servicio a quienes me rodean, y una actitud de agradecimiento por todo lo que la vida me depara.

Mi propósito personal se centra en ser alguien con impacto positivo en los demás individuos que comparten sus días conmigo. La acción de servicio parte del principio de que todo lo que cosechamos se debe a lo que sembramos; así que para tener una vida sin grandes obstáculos primero hay que ayudar a despejar el camino de los otros de una forma desinteresada. Y la actitud de agradecimiento surge cuando aprendemos que todo -absolutamente todo- tiene una razón y un momento para ocurrir. De ahí que cuando comprendemos el valor de las experiencias y los momentos nuestra perspectiva de la vida cambia radicalmente.

En los últimos años, me he topado con conocidos a quienes tenía mucho tiempo sin ver. Compañeros, profesores, gente cuyo camino alguna vez se cruzó con el mío. Lo interesante de esto no es el simple hecho de reencontrarnos; es la reacción de emoción y aprecio que me expresan cuando nos vemos. Su saludo afable, sus expresiones, y su interés por saber como me ha tratado la vida son tan genuinos que me siento súper afortunada de recibir tanto afecto, y claro, me te cargan las baterías con una energía maravillosa.

Luego de conversar y despedirnos, hago un análisis mental y flash de lo que pasó, y la conclusión es básicamente la misma: estas personas me acaban de hacer sentir en el aire porque en su momento no tuve reparos en acercarme a ellos. Los escuché sin juzgarlos cuando ocupaban desahogarse, los trataba normal cuando los demás los alejaban, o simplemente hicimos conversación cuando necesitaban expresarse. Por supuesto que nunca tuve ningún interés particular... Solo hacía lo que me nacía (o procuraba mantener los buenos modales cuando no sabía qué hacer), sin considerar que luego esas acciones tendrían importancia para alguien, o que me harían sentir mejor de lo que podría imaginar, o que incluso me darían una lección sobre cómo dando se puede recibir y ser feliz.

Así que el gran truco es ese: dar lo mejor a conciencia en cada momento para luego recibir toneladas de satisfacción y buena voluntad. No esperemos a mañana para ser felices y agradecidos; entre antes actuemos, mayor será la ganancia y mejor la sensación.

















domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Nacemos cabronas o nos hacemos cabronas? En realidad somos personas

Si me preguntan cómo me enteré de la existencia de este libro, se podrían reír con mi respuesta. Fue mi papá quien me lo mostró durante una de nuestras visitas a la librería: "Manual de la Perfecta Cabrona", de Elizabeth Hilts. "Consejos para estar segura de una misma y no dejarse pisotear". Lo ojeé y me pareció interesante. Llegué a casa y en una hora y media lo había leído...Fue una compra impulsiva y definitivamente creo que debí haberlo revisado mejor.

La idea central de que toda mujer debe darse su lugar en el campo donde se encuentre es un principio social básico y con el cual estoy de acuerdo al 100%. De hecho el principio es que todo ser humano debe darse su lugar siempre. Sin embargo, lo que me molestó del libro fueron sus trazos feministas (nunca he podido con esos extremos desbordados).


Mi visión de mundo siempre ha partido desde la perspectiva del individuo, nunca de género, a lo mejor porque nunca sentí esa división o condicionamiento ni en mi casa ni en la escuela. Por eso creo que soy afortunada -sé que la realidad de muchas mujeres en el país y en el mundo dista mucho de mi experiencia-. El caso es que el argumento del libro aboga porque las mujeres reclamemos lo que es nuestro bajo nuestros términos, sin dependencias ni condescendencias. Y bueno, ¿no debería ser así para todas las personas? Vivir al margen de otros no es una limitación propia del género femenino. Hombres y mujeres por igual, jóvenes, adultos y viejos, tímidos e introvertidos experimentamos muchas situaciones que nos hacen cuestionarnos cuáles son los límites de la libertad y de la subordinación. Pero, sólo hasta que aprendemos a respetarnos y amarnos por ser quienes somos es que nos decidimos a vivir nuestras verdades. 

El tono que utiliza la autora me indispone un poco, o bueno, más bien, mucho. Yo creo que para hacernos notar y empoderarnos no es necesario alzar la voz, o ser tan tajante al interactuar con otras personas. Podemos hacerlo con buenos modales, buenos argumentos y sobre todo demostrando cuánto valemos según nuestras propias acciones. Lo que hacemos comprobará si lo que decimos es verdadero. Actuar con reproche y desafío en realidad no nos hará ganar nada ni nos llevará a ningún lugar. Debemos recordar que en la vida todo es un proceso de negociación: uno desea hacerse notar y ganarse un espacio, y una vez que se gana, hay que esforzarse por conservarlo. Querer y obtener no es lo mismo que mantener. Por eso me sorprende sobremanera una de las citas que la autora utiliza como epígrafe al iniciar cada capítulo:


"Hasta que no pierdes tu reputación, no te das cuenta 
de lo pesada que era ni de lo que es realmente la libertad".
- Margaret Mitchell





¿De verdad se puede ser tan ingenuo como para creer que la reputación no vale la pena? Por supuesto que uno no debe vivir bajo los estándares de otros ni atarse al qué dirán, pero la imagen siempre es importante y dice más de nosotros que cualquier gran presentación. Una buena reputación sí da libertad: libertad de ser feliz, respetado, vivir tranquilo y sin remordimientos. Por el contrario, una mala reputación puede hacernos perder oportunidades, además del sueño. Bien lo dijo Warren Buffet: "Crearse una reputación toma 20 años, pero bastan cinco minutos para arruinarla".



Así que en resumen creo que el concepto general del libro estuvo lleno de buenas intenciones pero se llenó de cargas extremistas y "victimistas" que lo hacen cansón y hasta salido de época. Todos los seres humanos merecemos vivir bien, con las mejores condiciones, aportando nuestros mejores esfuerzos y con las satisfacciones que mejor nos hagan sentir, pero nunca debemos olvidar que ante todo, que la dignidad nos la damos nosotros mismos, dándonos nuestro lugar con respeto y respetando la individualidad de los demás.




sábado, 28 de diciembre de 2013

Vivir para ser feliz

Creo que soy muy afortunada al poder afirmar que toda mi vida he sido feliz, sin duda. Y lo he hecho gracias a las bendiciones que me ha dado Dios, a las oportunidades que me ofrece la vida y a la familia tan excepcional que tengo.

Y es que como lo he dicho muchas veces, la felicidad no se trata de una meta que se alcanza luego de una travesía. Es una decisión, un estado mental que condiciona nuestra actitud y que nos hace dar lo mejor de nosotros mismos mientras disfrutamos al máximo el momento presente, justo ahí donde estamos y con quienes estamos.

Soy feliz porque a pesar de todo lo negativo que me bombardea a diario, he aprendido a desechar lo que no sirve, lo que no construye, lo que no enaltece. A fin de cuentas, ¿por qué me voy a aferrar al sinsentido y al auto flagelo? Para mí es preferible tomar lo mejor que está  a mi alrededor y aprovecharlo, vivirlo, y por supuesto compartirlo, porque al compartirlo disfruto el doble, haciendo feliz a alguien más.

Soy una optimista empedernida; siempre espero que pase lo mejor hasta en las situaciones más adversas. Pido con fe, actúo con  confianza y mantengo la esperanza siempre en alto, porque creo en el poder del positivismo y el poder de los milagros. Y no es que vaya a adentrarme en tonos espirituales, pero los milagros existen y suceden a diario: desde el amanecer hasta el anochecer cada respiro y cada movimiento de cada ser vivo es un milagro de la vida. Un milagro que vale la pena apreciar y agradecer.

Y bueno, claro que es Dios quien obra los milagros, pero él también los articula a través de nosotros, simples seres humanos que esperamos transformar la vida en una cascada de felicidad para los demás. Yo, en lo particular, espero contagiar a tantas personas como pueda con esta alegría que me invade el corazón, con estas ganas de servir y compartir, viviendo a plenitud y aprovechando cada recurso al máximo. Sin rencor –aunque a veces con preocupación y sufrimiento temporales que me hacen darlo todo por volver a mi estado normal de felicidad.

A mí todo esto no me cuesta más que ganas y determinación, y no me canso de ponerlos en práctica cada día. Sé que hay personas a las que les cuesta más, por diferentes situaciones, pero a lo mejor es tan sólo un problema de actitud. Bien dice John Maxwell que los problemas se componen en un 20% por la situación propia del problema y un 80% por la actitud que tengamos para enfrentarlo (o como yo prefiero interpretarlo: mis posibilidades de resolver un problema aumentan cuatro veces si tengo una actitud positiva). Así que podemos ser verdaderos transformadores de oportunidades si nos dedicamos a ser felices y a diseminar felicidad por el mundo, sin importar la condición en que nos encontremos hoy.

Animémonos juntos y usemos ese súper poder oculto para que las cosas caminen mejor y para que la humanidad sea más plena.


PD: Happier es una red social que me gusta mucho porque nos incentiva a expresar lo que nos hace felices. Les recomiendo ingresar, explorarla y descubrir cómo ser felices y agradecer la felicidad. (Este es su sitio web y esta su página en Facebook).

Además, les recomiendo ver este TEDTalk de Nataly Kogan, su desarrolladora, quien explica su propia versión de la felicidad.




Sharer of Joy: Nataly Kogan at TEDxBoston








martes, 24 de diciembre de 2013

Abracémonos en un acto de esperanza y amor

Es un poco extraño decir esto, pero a menudo, al llegar el 24 de diciembre siento un poco de temor, pues hace algunos años -en esta fecha- enfrenté dos situaciones atípicas que me conmovieron profundamente y que me recordaron que el significado de este día radica en compartir nuestras bendiciones con los demás.

En una ocasión, estaba realizando compras con mi mamá en un supermercado alrededor del mediodía. Todos los pasillos estaban llenos de gente e intransitables y las filas en las cajas estaban atestadas de clientes. A mi lado, una joven madre con un niño de un año que aprendía a caminar esperaba su turno para pagar, cuando de pronto el niño dio media vuelta y empezó a faltarle el aire. Ella asustada pedía ayuda pues el bebé perdía color, pero nadie se movía. Impotencia total. Yo no sabía qué hacer, así que sólo pude gritar solicitando un médico –en mi mente al menos así algo por ayudar. Pronto acudió una cajera que sabía primeros auxilios y pudo estabilizar al niño mientras llegaba la ambulancia para hacer el chequeo necesario. Sin embargo, aunque sólo pasaron algunos segundos –tal vez poco más de un minuto- entre toda esa zozobra, mi mente no paraba de pensar en que un 24 de diciembre podría convertirse en tragedia. ¿Cómo un niño podría perder la ilusión de celebrar una fiesta como esta? ¿Cómo una madre podría verse tan angustiada en un día de alegría?

Al año siguiente, nuevamente me enfrenté con un una dosis de realidad de una manera que podría verse como insignificante, pero que de alguna forma yo sentí un poco cruel. Nuevamente salía de un supermercado junto a mi papá, luego de comprar un refresco y otro par de cosas para el almuerzo, cuando una niña de unos siete años que andaba vendiendo no sé qué cosas por la calle se me acercó y me preguntó: “¿qué lleva ahí?”. Se refería a una bola antiestrés que acaba de comprar. Y antes de que yo pudiera decir una sola palabra, me dijo “¿Me la regala?”. Por supuesto que accedí sin dudarlo, con el corazón partido por el momento, y viéndola cómo jugaba con ese pequeño tesoro. Fue entonces cuando terminé de interiorizar que esta es una fecha para compartir, para abrazarse, para agradecer por todo lo que tenemos y por lo que no tenemos (porque aún no es el momento o porque de verdad no nos convendrá tenerlo).

Con esto no quiero entristecer a nadie. Al contrario. Quiero decirles –o recordarles, pues estoy segura de que ya lo saben- que estos días son para compartir, para compartir con el corazón, con bondad, con cariño. Desenfoquémonos de los adornos y los regalos materiales y entreguemos cariño sincero. Un abrazo, un beso, un hombro en el cual reposar, unos minutos de compañía –o mejor aún, de escucha- podrían transformarnos a todos. Una felicitación o un gesto de perdón también nos podrían hacer mucho bien si los entregamos con humildad. Durante el año y a lo largo de la vida suceden muchas cosas, buenas y no tan buenas, favorables y duras, pero hoy tenemos la oportunidad de hacer de esta fecha una celebración llena de buena voluntad. ¡Regalemos amor; regalemos valor!

¡Un gran abrazo a todos en esta Nochebuena! Que el nacimiento que hoy conmemoramos nos motive a iniciar y mantener mejores relaciones por el resto de nuestros días.







lunes, 28 de octubre de 2013

El Método Obama: Cómo lograr una proyección personal asertiva


“Todo comunica: cómo luces, cómo te mueves, cómo das la mano, cómo aceptas los halagos y las derrotas. El “Fenómeno Obama” ha devuelto a las portadas todos los conceptos modernos de la imagen, la comunicación, el marketing y el crecimiento personal cimentado en las cosas sencillas y el bienestar interior.”
- Rupert L. Swan (El Método Obama)


En términos de comunicación, a menudo nos concentramos únicamente en lo que decimos, y no en cómo lo decimos, olvidando que el 93% del significado de un mensaje se transmite a través de métodos no verbales. 

La kinesia es una rama de la comunicación a la cual los propios comunicadores no estamos acostumbrados. En ocasiones recibimos alguna información introductoria pero nunca llegamos a familiarizarnos verdaderamente con ella. (En mi caso, de no haber sido por los cursos de comunicación oral cuando estudié en Lenguas Modernas, no sabría absolutamente nada al respecto). No obstante, es un campo que debemos aprender y dominar para hacer un análisis acertado y un efectivo manejo de los procesos comunicativos.

El libro "El Método Obama" de Rupert L. Swan nos adentra  a esa disciplina de una forma entretenida y con un ejemplo claro y contemporáneo de una figura pública mundial que vino a refrescar el paradigma tradicional de la relación con públicos en el ámbito político y social. En el texto podremos conocer 100 secretos o tips para lograr una imagen asertiva tanto a nivel estético como lingüístico.

Aquí encontrarás las guías básicas que debés considerar para causar un impacto positivo a tu alrededor. 



1.       Vestir bien no significa vestir caro ni usar prendas elaboradas
Es importante utilizar prendas que reflejen nuestra personalidad y nos hagan sentir cómodos. Una prenda cara que nos haga ver incómodos puede perjudicar nuestra apariencia. Más que aparentar, debemos enfocarnos en proyectar.

Por otra parte, vestirnos correctamente es una forma de expresar respeto por una situación social concreta y por las personas relacionadas con esta. Si en alguna ocasión dudamos de qué ponernos, lo más recomendable es utilizar un look sencillo y discreto (Clásico no equivale a aburrido).

Y no olvidés mantener buenos hábitos de higiene, desde mantener una boca sana hasta usar un perfume discreto que te haga oler bien.

2.       Los detalles: menos es más
Uno de los pilares del buen vestir son los complementos. Y, sea cual sea la tendencia, la máxima aplicar es la de “menos es más”. En términos de etiqueta, se dice que la cantidad máxima a vestir son cinco accesorios. Las personas discretas no pasan desapercibidas, pues la discreción es una cualidad asociada a la elegancia.

Y si vistes un accesorio que te caracterice, como pañuelos, chalecos, pulseras, etc., agregar un rasgo distintivo a tu personalidad.

3.       Energía en la mirada y la postura
Hay que cuidar la vista y procurar el buen estado de la visión en todo momento. Anteojos oscuros para el día; vista limpia, fresca y expresiva cuando se conversa. No olvidemos procurar tener un sueño reparador que permita una mirada cargada de energía. Recordá que los ojos también hablan. “La mirada es la primera fase del entendimiento y presenta el grado de intimidad existente entre las personas”.

De igual manera debemos cuidar la postura para no parecer cansados ni desinteresados ante las personas con quienes conversamos. Caminar con pasos firmes y adoptar una postura que refleje una posición optimista siempre atraerá la atención de los demás por la proyección se seguridad.

4.       Expresiones y saludos
Sonrisa, risa y carcajadas, apretón de manos, abrazos, utilización del espacio. Estos son algunos de los elementos que caracterizan la socialización y los momentos para crear una buena impresión en los demás. No los des por sentado. Aprendé a impactar a los otros a través de estas acciones.

5.       Al hablar, tené cuidado de no caer en la demagogia ni en el monólogo.
Decí lo que verdaderamente sentís, infórmate antes de hablar y no recurrás al sensacionalismo para ganar adeptos. Cuando conversés, mantené en mente que no estás ahí únicamente para hablar y hablar; también es tu responsabilidad escuchar a los demás e interactuar con ellos. La buena proyección también se obtiene al respetar al otro.

No olvidés mantenerte informado de los temas de actualidad y cultura general. Tus intereses y conocimientos dicen mucho de la persona que sos.

6.       Actitud: arremangarse las mangas cuando sea necesario

La imagen también se proyecta en nuestras actitudes ante las dificultades y el trabajo en colectivo. Si es necesario que te arremangués las mangas para sacar adelante una tarea y ayudar a alguien más, causarás una impresión genuina y duradera que superará cualquier otra proyección anterior.

Si luego de leer estos consejos y de analizar el libro seguís interesado en cnonocer más acerca de este tema, te recomiendo ver este video preparado por The History Channel, donde podrás ver algunos análisis del lenguaje corporal utilizado por personalidades a nivel mundial.


Secrets of Body Language (History Channel Feature)