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viernes, 12 de noviembre de 2010

Monólogo de una Mujer Moderna

Hoy quiero reproducir este texto, que me llegó al correo hace ya un par de meses, pero que tiene vigencia eterna. Es una posición en la que a menudo yo misma me encuentro, y en la que hemos coincidido entre varias mujeres, amigas, compañeras, familiares…
Se dice que en alguna ocasión Adela Micha leyó esta puesta al aire. No sé si será cierto o no que lo leyó, tampoco si fue ella quien lo redactó, pero es tan cierto y concreto,  y tan liberador, que tengo que postearlo. A lo mejor ya lo han leído, o quizás no, en todo caso, ¡disfrútenlo!
PD: le agregué unas imágenes de Maitena para concretizar el estado.

MONÓLOGO DE UNA MUJER MODERNA

Son las 6:00 am., el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. Si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. Todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.
Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la  grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer, y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.
Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. La vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.
Y después se puso mejor; teníamos servidumbre, llego el teléfono, las  telenovelas, la píldora, la tarjeta de crédito,¡¡¡ahora el Internet!!
¡¡¡Cuántas horas de paz!!!
Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre 'vamos a conquistar nuestro espacio'. ¡¡¡Qué espacio ni qué la chingada!!!
¡¡¡Si ya teníamos la casa entera!!! ¡¡¡Todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies!!!  Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse... y ahora... ¿Dónde carajos están, dónde?
Acabamos muertas, ni hacer el amor queremos, nos  duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio...
Nuestro espacio... ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabo por hacerlos huir o en el peor de los casos ya no saben que ellos mantenían la casa y nosotras terminamos  por mantenernos... ¡¡¡pues claroooo!!!
Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes, y lo peor de todo, ¡¡¡acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!!!
Antiguamente los casamientos duraban para siempre. ¡¡¡Y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&"#!!!
¿Por qué, díganme por qué, la liberación femenina????...que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos...
Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro. Estaba muy claro, cada quien en su sitio desde Adán y Eva....liberación femenina...esto no iba a terminar bien, ¡¡¡claro que no!!!
No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas, y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente al PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ni son mis pinches problemas!!!
Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay), ¡¡¡y mira que teníamos todo resuelto!!!
Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del  currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.
Nos volvimos 'súper mujeres’. ¡¡¡Pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos nos dan órdenes estos cabrones!!
¿¿¡¡¡QUÉ PASAAAAAA!!!??     ¡¡¡YA BASTAA!!!
Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿¿Para quééééé había que demostrárselo a ellos, a ver para quééééé??
Ay, Dios mío, son las 6:30 am y tengo que levantarme... ¡que fría está esta solitaria y grandísima cama!... carajos!!!!... quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá, que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujer.... porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sándwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.
No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas... y... ¡¡¡abandonadas!!!!   Estoy hablando muy seriamente... Renuncio a  mi puesto de mujer moderna.

¿ALGUIEN MÁS SE SUMA...???????


viernes, 22 de octubre de 2010

Administración, liderazgo, y apertura: requisitos para los agentes de cambio


Este par de semanas anteriores he estado leyendo sobre diferentes temas, algunos por entretenimiento, otros por obligación, pero todos han convergido en la necesidad imperiosa de buscar cómo crecer como personas.
Pues bien, comencé leyendo algunos capítulos del libro de texto del curso de Gerencia porque tenía examen, y aunque muchos temas son ya rutinarios, la verdad es que son necesarios. Aspectos como los fundamentalismos de la administración, la toma de decisiones, el liderazgo y la motivación de personal me han recalcado que a menudo las personas que estudian para administradores –con el perdón de aquellos que son amigos y que espero no caigan en esta categoría- lo hacen porque esta es una carrera acomodaticia y que no lleva en sí el descubrimiento de una vocación. Pero antes de que me cuestionen, permítanme irles explicando a qué me refiero.
Al llegar a la “edad adulta” en que nos graduamos del colegio y debemos decidir qué queremos ser en la vida -o más bien a qué nos dedicaremos-, nos encontramos ante cientos de preguntas y posibilidades sin saber siquiera quiénes somos en realidad. No manejamos un concepto claro de nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros valores, o incluso nuestros deseos. ¡Pero paradójicamente aún así debemos elegir!

Algunos pocos cuentan con la suerte de saber a ciencia cierta cuál es su vocación: artes, medicina, ciencias sociales, ingeniería… Otros vamos descubriendo o adaptando nuestro llamado en el camino (al mejor estilo del método científico de prueba y error, comprobando nuestras hipótesis de lo que nos podría funcionar, lo que podríamos hacer bien, y lo que nos haría sentir bien), pero otros se dejan enamorar por la cantidad de anuncios que aparecen en el periódico o en buscadores que atractivamente solicitan un “gerente”… Aaaah sí, qué lindo suena esa palabra que denota uno de los puestos más altos en las jerarquías organizacionales, una posición de estatus y poder… relativamente.
Entonces se enfundan en cursos de razonamientos matemáticos, estadísticos y probabilísticos para manejar una empresa, pero lamentablemente no asimilan las bases humanísticas que les fomente la obligación de conocer sobre gestión de personal, pues para eso estará la gente de recursos humanos, o no? (esos que se centran en planillas, amonestaciones y archivo de expedientes). Pasa que se cultivan conocimientos sobre retorno de inversión y planeación estratégica, pero no de liderazgo ni de criterio. Y si estos conceptos no se inculcan en las aulas, no es de extrañar que los administradores tampoco se preocupen en adquirirlos por su parte (amigos, la lectura es trascendental para adquirir conocimiento, así que lean, lean de todos los temas que puedan, desde ideologías y filosofías hasta tecnología y tendencias sociales, hagan su propio coaching, crezcan y entiendan por qué para ser gestor de cambio y liderazgo es más importante conocer que sólo tener ganas de dirigir).
¿Qué dice un(a) gerente que considera que los piercings son una aberración por considerarlos un tabú sadomasoquista, o que cree que en realidad existe la publicidad subliminal, o que me pregunta qué pienso sobre un punto equis y al final me responde despectivamente “esa es su opinión”? ¿O uno(a) que al contarle mis inconformidades no tenga más palabras que “eso pasa, con eso hay lidiar” y corra a contarle a otro superior que estoy molesta en vez de ayudarme a canalizar el síndrome de burn-out? [i]  Los ejemplos anteriores no son más que una muestra de prejuicios, carencia de información y apertura –eufemismo para ignorancia-, autosuficiencia e insuficiencia… todo lo contrario a lo que esperamos que haga la Dirección. La gestión de una empresa tiene un alcance más allá de la coordinación administrativa y numérica. El éxito de una empresa lo determina en gran medida el sentido de pertenencia, arraigo e importancia con que el capital humano trabaja, y con actitudes como las descritas anteriormente en definitiva no surgirá el convencimiento entre los “seguidores”, ni se les estará motivando a participar activamente en la organización.
Mi punto es que un gerente que no es líder realmente no logra a cabalidad su función. A fin de cuentas, qué es un líder sin gente que lo siga? Pues simplemente una figura que se reduce a una autoridad por posición. Pero para llegar a ser un líder verdadero, éste debe primero conocer sus capacidades, limitaciones y cualidades.
Mientras participaba en un foro sobre Cultura, me cuestioné y me recordé a mí misma que la cultura es en definitiva conocimiento, identidad, pertenencia, e individualidad en torno al colectivismo. Y eso aplica para todos los ámbitos de nuestro diario convivir, lo que me hico concluir que esa identidad es crucial también para el liderazgo. Administradores: sepan primero quiénes son ustedes y qué es lo que quieren lograr y por qué lo quieren lograr, si no tienen seguridad en sí mismos no podrán guiar a un equipo; es más, ni siquiera tendrán un equipo.
Ahora acabo de tomar “Wikinomics”, uno de los tantos libros que tengo pendientes por leer, y encuentro que su tesis termina de reforzar este planteamiento. De acuerdo a sus autores Don Tapscott y Anthony D. Williams, la nueva era de la Web 2.0 está funcionando debido a que, en conjunto, los participantes de la sociedad podemos brindar con trascendencia nuestros aportes al resto de la humanidad gracias a la conformación de comunidades. Comunidades donde no importa nuestro título, nuestra experiencia, nuestro renombre, en tanto la contribución que brindemos sea valedera y no egoísta; donde seamos valorados como individuos, no como empleados; donde la motivación surja desde nuestro interior porque logramos vincular nuestro conocimiento con un proyecto de beneficio común, no por unos papeles con valor de moneda.
En resumidas cuentas, en la colaboración masiva podemos ofrecer nuestro propio liderazgo a quien desee seguirlo y aprovecharlo, sin ser impositivos. El liderazgo fluye dentro de la interacción social, como parte de la naturaleza humana, y en tanto la mayoría de nosotros pueda ejercer una contribución significativa, la mayoría de nosotros podrá satisfacer las necesidades de pertenencia, estima y autorrealización que nos completan como seres humanos.


[i] Yo cuestiono esas preguntas con las siguientes: ¿Es que los indígenas eran sadomasoquistas por sus perforaciones en lugar de demostrar su pertenencia a tribus o castas? ¿Es que las empresas económicamente poderosas no buscan a los mejores talentos creativos para sus campañas sino que deciden arriesgar su reputación y van a invertir su tiempo en propaganda morbosa? ¿Para qué me preguntás qué pienso si ni te interesa saberlo porque me cortás la conversación o no considerás que lo que digo tiene valor? ¿Para qué trabajás con seres humanos si no podes atenderlos?

lunes, 27 de septiembre de 2010

El Vuelo en Solitario

Aunque la tendencia mundial se inclina a hablar del trabajo en equipo, no se puede ignorar la importancia del brillo individual. Cada uno de nosotros constituye una marca individual y extraordinaria, en la que se integra una conexión entre el esfuerzo individual y el logro. A partir de ahí, debemos reconocer que somos nosotros mismos quienes podemos marcar la diferencia justo donde estamos; por nuestras características, no por ser uno más del grupo.
El Solista no es una persona antisocial, solitaria o disidente. Por el contrario, encaja sutilmente dentro de un grupo, pero generalmente juega en él con un expertise de líder o especialista, y se superará cuando pueda trabajar solo. ¿Pero cuál es la razón del éxito de las individualidades? Muy simple; entre más gente se involucre en un problema, menos serán los que aporten la solución. Así que entre menos personas involucradas, se darán mejores soluciones, o al menos mejor enfocadas.
El mundo del Solista está lleno de ideas que toman tiempo y espacio, pero que al mismo tiempo le permiten jugar con ellas, expandirlas, y concretarlas. Por eso es que el ser solista nace desde adentro. ¡Creé en tu propio potencial y verás en el poder de tu creatividad!

Algunos Principios del Solista
  1. Separarse del grupo no es negarse al grupo (todos ocupamos una espacio aparte).
  2. Lograr el éxito no siempre me hará popular (de hecho a menudo me traerá enemigos y me rodeará de envidiosos).
  3. La creatividad no se ajusta a una hoja de cálculo.
  4. Un genio no se apega a un reloj.
  5. "Yo también importo".

Identificá las interferencias
W. Edwards Deming, el padre de la mejora continua, explica que “el trabajador americano promedio tiene cincuenta interrupciones al día, y de las cuales el 70% no tiene nada que ver con el trabajo”. Estos distractores vienen desde E-mails (del tipo basura, sin contenido, con necedades, material no trascendente, etc.), gente adicta a la tecnología que trata de conseguirte por todos los medios, hasta la gente 24/7  -los que no se apagan ni tienen vida, y no te dejan tener vida-.
Combatí esta interferencia a través del método DRN: Delega, Retrasa, Niega. Delega alguna tarea menor a una persona de confianza; retrasa la entrega del pedido o la solicitud con una expectativa de respuesta ("haré lo posible por tenerlo para el martes"); y finalmente simplemente decí “No” –no tiene nada malo y es directo, claro y conciso. Claro, hacelo con delicadeza-.
Estas tácticas te ayudarán a mantener la cordura durante el día.

Otros distractores (o más bien actitudes y comportamientos roba-energías)
Creo que todos hemos sido víctimas de:
  • La falta de respuesta -aquí se incluye la pseudo-respuesta (“Te entiendo”); la no-respuesta cortés de no aparecer, no contestar (“En este momento no se encuentra”, “Voy para una reunión”); la que parece que te están ayudando, pero todavía no te dan el sí (“Estoy averiguando”), y las que no te dicen nada (“Lo veré apenas pueda”).
  • Los que hablan demasiado fuerte.
  • Los tonos de llamada ridículos y molestos.
  • Hablar por el speaker (aparte de molesto, es de muy mala educación por cierto).
  • La falta de cortesía y normas de urbanidad.
  • La falta de higiene de los demás.
  • Las quejas constantes.
  • Los desórdenes y la falta de limpieza.
  • La gente que “se quita el tiro” –evade- una tarea.
  • Cantar durante las horas de trabajo.
  • Caminar con pasos pesados o arrastrados.
  • Los movimientos constantes de manos y los tics.
Y por si eso no fuera poco, aún hay más tipos de gente que puede crisparte la piel diariamente:
  • El que nunca está preparado (no lleva lapicero, no lee memos, etc.).
  • El muerto de hambre (come mucho y a toda hora).
  • El mal comediante.
  • La hiena (se ríe de todo y por nada).
  • El que no se calla (pasa hablando todo el tiempo).
  • El cleptómano (se deja todo lo que pide prestado).
  • El chismoso.
  • El acosador y machista.
  • El "invade espacios".
  • El experto en efectos de sonido (hace ruido con lo tenga en sus manos o a su alcance).
  • El que anuncia todo lo que hace (“Voy al baño", "voy por agua", etc.).

El escape
Por todas estas y muchas otras razones, es que sentimos que la convivencia diaria se nos vuelve como una camisa de fuerza, y necesitamos desesperadamente de una terapia de liberación. Es cansado, desgastante y tedioso tener que lidiar con estas conductas. Así que debemos buscar nuestra cueva; identificar el refugio donde podemos alimentar nuestra creatividad y productividad. Este es el lugar donde nos sentimos a gusto y adonde podemos ir en nuestro tiempo libre a recargar energías.
También podemos optar por viajar a nuestra propia isla paradisiaca, que no es más que aquél hobby, pasión o actividad que nos llena de inspiración y relajación. Por sencillo y corto que sea ese pasatiempo, debe ser liberador, y debe ser una razón que nos haga sentir vivos.

Y para complementar este resumen, los invito a ver este video de Susan Cain, autora de "Quiet, The Power of Introverts", quien concuerda en que un poco de individualismo -especialmente en las personas introvertidas- puede llegar a ser un detonante de creatividad.