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domingo, 26 de julio de 2026

El resultado no es suficiente: la reputación también se juega dentro y fuera de la cancha.

 

Foto tomada de The Guardian.

Cada cuatro años, el mundo se detiene para ver un torneo de fútbol. O eso es lo que solemos creer desde la perspectiva del entretenimiento.

En realidad, también presencia uno de los mayores ejercicios de construcción de reputación y marca país que existen.

Durante algunas semanas, millones de personas alrededor del mundo observan mucho más que un competición futbolística. Descubren himnos, símbolos, costumbres, formas de competir, maneras de celebrar la victoria y de afrontar la derrota. En muchos casos, ese primer contacto despierta curiosidad por conocer un país, comprender su cultura, probar su gastronomía o incluso visitarlo algún día. Eso es poder de atracción.

En relaciones internacionales suele denominarse soft power: la capacidad de generar admiración, cercanía e influencia a través de la cultura, los valores y la identidad que un país proyecta hacia el mundo. Por eso, un Mundial nunca es únicamente un evento deportivo; también es una inmensa vitrina de reputación.

En comunicación estratégica existe una idea fundamental: las personas no se relacionan únicamente con productos, organizaciones o países. Se relacionan con los significados que construyen alrededor de ellos. Lo mismo ocurre en el deporte.

Millones de personas terminan apoyando selecciones que no son las de su propio país. No solamente por su calidad futbolística, sino porque encuentran en ellas una historia, un estilo de juego, unos valores o una forma de competir con la que deciden identificarse.

Sucede lo mismo con los grandes ídolos. La reputación de una persona no se construye exclusivamente por sus logros. Se construye por la coherencia entre lo que hace, la manera en que lo hace y los valores que transmite. Por eso los mejores futbolistas del mundo no son admirados únicamente porque ganan. Son admirados porque representan algo más: disciplina, resiliencia, liderazgo, respeto por el rival, autocontrol y capacidad para competir con integridad.

Esperamos de ellos excelencia técnica, pero también excelencia ética. Justo cuando ambas coinciden es que nacen las leyendas.

Ahora bien, así como las reputaciones se construyen por una sucesión de acontecimientos, tampoco suelen cambiar por un hecho aislado. Cambian cuando distintos acontecimientos comienzan a reforzar una misma historia en la mente de los públicos.

El Mundial de 2026 ofreció un ejemplo interesante de ese fenómeno. Más allá de los resultados deportivos, una parte importante de la conversación pública comenzó a girar alrededor de comportamientos observados dentro y fuera de la cancha. En estadios, redes sociales, programas de televisión y otros espacios se difundieron imágenes y relatos que muchas personas interpretaron como antideportivos, irrespetuosos o contrarios al espíritu del juego. Poco a poco comenzó a consolidarse una narrativa compartida: para una parte importante del público, esos comportamientos eran incompatibles con los valores y la excelencia deportiva que se esperan de una Copa del Mundo.

No se trata de determinar quién tenía razón en cada episodio ni de emitir un juicio sobre un país o una afición. Lo verdaderamente interesante es comprender cómo funciona la reputación.

Cada hecho, por sí solo, puede parecer anecdótico. Sin embargo, cuando distintos episodios empiezan a reforzar una misma percepción, el público deja de analizarlos de forma aislada y comienza a construir una narrativa. Y la reputación, al final, es precisamente eso: una narrativa compartida.

En comunicación estratégica solemos decir que la reputación no pertenece a quien la proyecta, sino a quienes la interpretan. No depende únicamente de lo que una organización, un líder, un deportista o una selección nacional creen representar, sino del significado que los distintos públicos atribuyen a sus acciones. Por eso, durante un Mundial no solo se construyen o se erosionan reputaciones individuales, también se fortalecen o se debilitan reputaciones colectivas. Y, en cierta medida, también se transforma la reputación de un país.

Un jugador puede afectar la imagen de un equipo. El comportamiento de una afición puede influir en la percepción sobre una selección. Y una selección puede terminar proyectando una imagen que millones de personas asocian (con razón o sin ella) al país que representa.

Las generalizaciones rara vez son justas. Ningún equipo representa a todos sus ciudadanos, del mismo modo que ninguna empresa representa a todos sus colaboradores o ninguna universidad a todos sus estudiantes. Sin embargo, así funcionan las percepciones humanas: construimos imágenes a partir de los símbolos con los que interactuamos.

Las organizaciones viven exactamente el mismo proceso. Una empresa puede desarrollar productos extraordinarios y, aun así, deteriorar su reputación por la conducta de sus directivos. Una universidad puede destacar por su excelencia académica y ver cuestionada su imagen por la manera en que responde a una crisis. Un líder puede alcanzar resultados sobresalientes y perder la confianza de su equipo por la forma en que trata a las personas.

Porque los resultados generan admiración, pero los comportamientos generan confianza. Y la confianza es el verdadero patrimonio de una reputación.

Quizá esa sea una de las lecciones más valiosas que deja cualquier competencia de alto nivel. Claro que el marcador define quién ganó un campeonato, pero la memoria colectiva suele determinar quién ganó el respeto, la admiración y la confianza. Y al final, los trofeos se guardan en las vitrinas, pero la reputación permanece en la memoria de las personas.

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Imagen tomada de Fox 9.

sábado, 13 de junio de 2020

La radio en la actualidad: algunos factores de su vigencia



Hace unos días me preguntaron mi perspectiva como comunicadora y storyteller acerca de la utilidad de la radio para posicionar marcas aún en una sociedad tan visual. Esa fue -sin duda- una cuestión interesante de analizar.

En lo personal, creo que existen dos factores esenciales que han permitido que la radio se mantenga viva y relevante para el branding, a pesar de la popularidad de los formatos visuales:

 
La narrativa a través del guion
El primero es que la producción de un programa de radio o la inserción de un contenido editorial/informativo generalmente está apegado a la creación de un guion que lleva a la audiencia del programa de un punto A a un punto B, a través de un orden, secuencia o historia (igual que sucede en el storytelling). Además, la participación de los locutores (o bien narradores, participantes o entrevistados) le da voz propia a los mensajes y los transmiten de forma muy personal en la audiencia, como un diálogo directo, que no necesariamente es alcanzable a través de un formato visual como una infografía o un vídeo.
 
El storytelling eficaz logra estimular la mente y la imaginación del público para pueda procesar la historia o mensaje en cuestión desde su propio punto de vista o experiencia, de una forma sencilla y fácil, y este es el mismo principio que prima en la producción radiofónica: hay descripciones claras, sencillas y muy sensoriales que permiten a la audiencia sumergirse en el tema. De este modo, aunque la radio es un medio auditivo, depende de un uso rico y acertado de elementos visuales y sensoriales para cautivar al radioescucha.
 
En contraposición, los medios visuales no siempre maximizan ese potencial en sus propias producciones porque los autores los dan por sentado, porque los “romantizan” y prolongan su duración, aburriendo al espectador, o porque adentrarse en esas descripciones y usos puede representar costos altos en producción o emisión.
 
Señal flexible y adaptable
El segundo aspecto de la vigencia de la radio en la actualidad tiene que ver con la flexibilidad de su señal: para escuchar radio podés hacerlo tanto en vivo sintonizando la emisora desde un aparato tradicional, o bien desde la señal disponible en Internet en su sitio web o a través de aplicaciones disponibles para smarphones y computadoras. Sin embargo, también podés hacerlo en diferido desde podcasts, si la producción cuenta con ellos. En este sentido, la radio es muy versátil y permite que un contenido esté disponible en diferentes canales a un costo muy bajo de producción, lo que representa una gran ventaja frente a una producción audiovisual como un vídeo y los costos de pauta tradicional o digital o incluso costos de transmisión que la marca deba desembolsar para colocar esos contenidos “al aire”.
 
Tendencias del storytelling en la radio
Es importante reconocer que el storytelling siempre ha estado presente en la radio más que en ningún otro canal de comunicación masiva -a excepción de lo que tenga que ver con literatura o prensa escrita-, pues siempre ha contado con algún tipo de narrativa e interactividad de los locutores, entrevistados y radioescuchas. Los testimoniales, las explicaciones ilustrativas, las actividades inmersivas (como las votaciones mediante llamada a cabina, las opiniones al aire, las llamadas para compartir experiencias o responder a un concurso, etc.) siempre han existido en la radio, y han migrado de ese medio a las redes sociales. Incluso esas actividades inmersivas que requieren la participación del radioescucha fueron el origen de lo que hoy llamamos contenido a, donde los programas se iban -y van- desarrollando de acuerdo con la respuesta de la audiencia. En ese sentido, los formatos y las interacciones han influido en los nuevos canales de comunicación y los han transformado.
 
Pero, ¿qué ha cambiado en la radio en los últimos años?
Claro está que existen algunas más amenazas conductuales que técnicas en la operatividad de la radio. Y una de ellas es el altísimo consumo visual que se ha exponenciado a partir del acceso a teléfonos inteligentes y a Internet de banda ancha. Hoy es común ver transmisiones de radio por Facebook Live, e interactuar con las audiencias a través de Facebook, Twitter o WhatsApp, o sea que ya la radio también está adaptando tácticas transmedia para poder capturar la atención de sus oyentes. El reto está en cómo integrarlas de forma natural, valiosa y productiva para emisor, receptor y marca ubicada en el medio.
 
¿Se mantendrá la radio vigente en los próximos años?
Depende. Sí se mantendrá vigente porque ya hemos sido testigos de la radio continua siendo fuerte y todopoderosa cuando Internet como plataforma o servicio experimenta fallos o interrupciones. Se mantendrá vigente para quienes están pendientes de escuchar diferentes voces y criterios en mesas de discusión, que son presentados alternativamente y no autoseleccionados por criterios de preferencia o algoritmos de afinidad. Sin embargo, si los locutores continúan siendo autocomplacientes con sus estilos de animación ruidosos y comerciales, o si los productores no se preocupan por crear contenidos informativos, educativos y de esparcimiento más ricos, variados y provechosos para la audiencia, definitivamente la radio como la conocemos podría dejar de existir, pronto.




lunes, 9 de octubre de 2017

5 factores esenciales para una presentación efectiva



¿No les ha pasado que reciben una invitación para presenciar una presentación o conferencia que tratará de un tema de su interés y ustedes se emocionan tanto, elevan sus expectativas y hacen el esfuerzo por asistir sólo para descubrir que todo fue tan aburrido y vacío que el público no se llevó nada? Sea cual sea la causa, en esos casos, como audiencia me siento defraudada, ya que no sólo desperdicié tiempo valioso de mi vida (a veces hasta dinero) y además, perdí credibilidad en quien me hizo la invitación y quien dio la ponencia porque no me entregaron lo que me ofrecieron. 

Mucha gente les dirá que el problema con las presentaciones es que los expositores no saben usar métodos dinámicos y novedosos, que la herramienta usada para presentar es la más básica e inflexible y que por eso no funcionó. Pues bien, el problema con las presentaciones ineficaces no reside exclusivamente en el mal uso de PowerPoint, en la falta de creatividad o en el método magistral. El problema con las malas presentaciones es que carecen de planificación y propósito, y eso –aunque usted no lo crea- construye la base para crear un gran muro de incomunicación e inefectividad. Para evitar caer en esa pérdida de sentido y tiempo, -y muchas veces de reputación también-, acá compartimos los cinco factores esenciales para crear presentaciones efectivas según expertos internacionales como Nancy Duarte y Chris Anderson. 

• Factor 1: La audiencia – conózcala y establezca empatía 

El éxito de su presentación inicia en el momento en que usted acepta darla. Por ello una de las primeras cosas que debe hacer es preguntar quién será su público, qué tanto conoce acerca del tema y dónde se encontrarán. Analice las características principales de quienes le escucharán y sepa qué es lo que su audiencia quiere saber, qué es lo que necesita saber y qué es lo que usted puede darle a conocer. 


• Factor 2: El propósito – sea relevante  

Defina claramente cuáles son las expectativas de los asistentes y cuál es el valor o aporte que usted puede otorgarle a través de de su presentación. Tenga claro si lo que debe hacer es informar, explicar, narrar, educar, conectar, persuadir, motivar o simplemente entretener. Sepa por qué está al frente y mantenga el enfoque. 

• Factor 3: El mensaje Parte A – tenga claro qué dirá 

Enfóquese en la idea principal y estructure de forma adecuada a su mensaje. ¿Qué desea transmitir y por qué? ¿Cuál será el material o información de respaldo que sustentará su idea? Ordene el contenido en una historia clara con introducción, desarrollo, desenlace y conclusiones. Deseche lo que no sea estrictamente necesario para presentar este tema. Esto le ayudará a atraer la atención del público y a facilitar su comprensión. 

• Factor 4: El mensaje Parte B – tenga claro cómo lo dirá  

Seleccione el medio correcto para su mensaje. Esto abarca decidir si el formato es presencial u online, qué tipo de plataforma usará, si se apoyará en soporte visual o simplemente oral. Considere aspectos como la duración estimada y la línea gráfica. Recuerde que todo comunica y estos detalles marcarán la diferencia en cuanto a concentración tanto para su audiencia como para usted. 

• Factor 5: La entrega – prepárese y enamórelos con su estilo  

Antes de dar su presentación, familiarícese con el lugar desde donde hablará, conozca cómo manejar el espacio, la luz, la proyección de la voz y el sonido. Si su presentación es vía web, comprenda cómo usar el sistema asignado. Prevea todos los requerimientos necesarios y anticipe posibles problemas y preguntas, planifique cómo puede hacer que las cosas se resuelvan y cómo desenvolverse naturalmente. Sea auténtico y demuéstrele al público que está ahí por una buena razón.  

Ser relevante no se logra de la noche a la mañana, pero una planificación detallada será la mejor herramienta para alcanzar claridad, efectividad y mayor alcance.  


miércoles, 5 de abril de 2017

Storytelling en relaciones públicas: Cuando la comunicación se traduce en conexión efectiva

Publicado originalmente en el blog de CCK Centroamérica el 30 de marzo de 2017


Antes de explicar en qué consiste el storytelling, por favor piense un minuto en lo siguiente: ¿Cuál es su película favorita? ¿Por qué es de su agrado? ¿Qué la hace única o diferente según su propia percepción? ¿Se identifica con el protagonista? ¿Por qué le atrae la trama? Ahora piense que ve la foto de Phan Thị Kim Phúc (“la niña del napalm”), la niña vietnamita de apenas nueve años que en 1972 fue gravemente quemada, y corrió fuera de la población quitándose los restos de su ropa en llamas. ¿Qué le transmite esa imagen?

Las historias o narraciones se han compartido en todas las culturas como medio para entretener, educar, mantener la cultura o inculcar un sistema de valores morales. No obstante, hoy más que nunca, en un mundo bombardeado y saturado de información y donde se nos dificulta poner atención a lo que es realmente relevante, la narración de historias -textuales o visuales- se mantiene vigente y se confirma como la manera más clara, natural e inmediata de crear relaciones funcionales y efectivas.

No cabe duda de que la mejor manera de transmitir una idea es contar una historia, porque nos conecta, nos vincula, nos hace parte de ella. Cuando dos o más personas comparten creencias comunes y se conectan a partir de ellas, el resultado es la comunicación más humana, transparente y relacional que pueda suceder. Por ello, emplear las técnicas de narración de historias es un camino mucho más atractivo y efectivo que centrarse solamente en datos y estadísticas: los datos definitivamente son importantes, pero presentados llanamente pueden ser aburridos y pasar desapercibidos, mientras que las historias nos emocionan, nos hacen reír, llorar y, sí, también comprar. Y es aquí donde precisamente el storytelling asume un papel relevante en la práctica de las relaciones públicas.

Nuestro propósito como comunicadores se centra en la creación de conexiones genuinas entre las organizaciones y sus audiencias para derivar en funciones o resultados de mutuo beneficio. Crear esa relación no es fácil; primero debemos descubrir cuál es esa verdad humana en la cual convergen organización y audiencia — empleados, socios, accionistas o clientes- y a partir de la cual surgen y se comparten emociones. Luego, debemos invertir algunas horas en la construcción de mensajes que resuenen emocionalmente con la audiencia. Este denominador emocional común también es conocido como empatía, y la empatía bien lograda genera confianza, influencia y fidelidad; en una palabra: relaciones.

Las historias bien narradas son ilustrativas, se recuerdan con facilidad y permiten crear profundas conexiones y experiencias personales con los clientes. La ciencia está en atraer al público y despertar su interés y curiosidad, involucrándolo en el relato e incluso convirtiéndolo en protagonista del conflicto o del desenlace. Una vez que se haya identificado con la historia y sus personajes, la comprensión del mensaje central será fluida, muy posiblemente genere un comportamiento o vínculo deseado, y construirá una reputación más sólida, inspiradora y expandida.

Si aún no se siente cómodo con integrar la narración en sus tácticas de comunicación le invito a recordar el mejor chiste que le hayan contado en su vida o el cuento que más le emocionaba escuchar cuando niño. ¿Recuerda la moraleja aprendida y las sensaciones que tuvo al escucharlos? Si decide aplicar el storytelling en las estrategias de comunicación de su organización podría lograr un impacto así de fuerte, efectivo y duradero.



A nivel de animación de historias, PIXAR se ha catapultado como el gran realizador no sólo técnicamente, sino también en cuanto a argumentos, moralejas y relacionamiento con la audiencia


miércoles, 30 de octubre de 2013

PR y Cine: la comunicación de masas en 25 películas

No quiero dar mucha introducción. Sólo quiero hacer una lista de películas que tratan directamente con el tema de la comunicación desde la perspectiva de las relaciones públicas y el periodismo y que son materia didáctica para temas como el manejo de mensaje y seguridad de la información, proyección de imagen, relaciones con públicos y manejo de medios.

Estos son los trailers de los filmes más representativos en comunicación masiva, en orden cronológico. Si tenés alguna sugerencia a incluir, podés agregarla en los comentarios. :D 


Películas


1.  Sweet Smell of Success (1957)





2.  The Candidate (1972)



3.  All the President’s Men (1976)



4.  JFK (1991)




5.  Nixon (1995)



6.  The People vs. Larry Flynt (1996)



7.  Jerry Maguire (1996)



8.  Wag the Dog (1997)




9.  Primary Colors (1998)



10. The Insider (1999)



11. Thirteen Days (2000)



12. Thank You for Smoking (2005)



13. Good Night and Good Luck (2005)



14. Bobby (2006)



15. Devil Wears Prada (2006)



16. The Queen (2006)



17. Man of the Year (2006)



18. Michael Clayton (2007)



19. Nothing but the Truth (2008)



20. Hancock (2008)



21. Frost/Nixon (2008)



22. Fair Game (2010)



23. The Ides of March (2011)



24. Game Change (2012)



25. The Iron Lady (2012)






Series de TV
  • The West Wing


  • Mad Men


  • The Good Wife


  • The Newsroom







lunes, 28 de octubre de 2013

El Método Obama: Cómo lograr una proyección personal asertiva


“Todo comunica: cómo luces, cómo te mueves, cómo das la mano, cómo aceptas los halagos y las derrotas. El “Fenómeno Obama” ha devuelto a las portadas todos los conceptos modernos de la imagen, la comunicación, el marketing y el crecimiento personal cimentado en las cosas sencillas y el bienestar interior.”
- Rupert L. Swan (El Método Obama)


En términos de comunicación, a menudo nos concentramos únicamente en lo que decimos, y no en cómo lo decimos, olvidando que el 93% del significado de un mensaje se transmite a través de métodos no verbales. 

La kinesia es una rama de la comunicación a la cual los propios comunicadores no estamos acostumbrados. En ocasiones recibimos alguna información introductoria pero nunca llegamos a familiarizarnos verdaderamente con ella. (En mi caso, de no haber sido por los cursos de comunicación oral cuando estudié en Lenguas Modernas, no sabría absolutamente nada al respecto). No obstante, es un campo que debemos aprender y dominar para hacer un análisis acertado y un efectivo manejo de los procesos comunicativos.

El libro "El Método Obama" de Rupert L. Swan nos adentra  a esa disciplina de una forma entretenida y con un ejemplo claro y contemporáneo de una figura pública mundial que vino a refrescar el paradigma tradicional de la relación con públicos en el ámbito político y social. En el texto podremos conocer 100 secretos o tips para lograr una imagen asertiva tanto a nivel estético como lingüístico.

Aquí encontrarás las guías básicas que debés considerar para causar un impacto positivo a tu alrededor. 



1.       Vestir bien no significa vestir caro ni usar prendas elaboradas
Es importante utilizar prendas que reflejen nuestra personalidad y nos hagan sentir cómodos. Una prenda cara que nos haga ver incómodos puede perjudicar nuestra apariencia. Más que aparentar, debemos enfocarnos en proyectar.

Por otra parte, vestirnos correctamente es una forma de expresar respeto por una situación social concreta y por las personas relacionadas con esta. Si en alguna ocasión dudamos de qué ponernos, lo más recomendable es utilizar un look sencillo y discreto (Clásico no equivale a aburrido).

Y no olvidés mantener buenos hábitos de higiene, desde mantener una boca sana hasta usar un perfume discreto que te haga oler bien.

2.       Los detalles: menos es más
Uno de los pilares del buen vestir son los complementos. Y, sea cual sea la tendencia, la máxima aplicar es la de “menos es más”. En términos de etiqueta, se dice que la cantidad máxima a vestir son cinco accesorios. Las personas discretas no pasan desapercibidas, pues la discreción es una cualidad asociada a la elegancia.

Y si vistes un accesorio que te caracterice, como pañuelos, chalecos, pulseras, etc., agregar un rasgo distintivo a tu personalidad.

3.       Energía en la mirada y la postura
Hay que cuidar la vista y procurar el buen estado de la visión en todo momento. Anteojos oscuros para el día; vista limpia, fresca y expresiva cuando se conversa. No olvidemos procurar tener un sueño reparador que permita una mirada cargada de energía. Recordá que los ojos también hablan. “La mirada es la primera fase del entendimiento y presenta el grado de intimidad existente entre las personas”.

De igual manera debemos cuidar la postura para no parecer cansados ni desinteresados ante las personas con quienes conversamos. Caminar con pasos firmes y adoptar una postura que refleje una posición optimista siempre atraerá la atención de los demás por la proyección se seguridad.

4.       Expresiones y saludos
Sonrisa, risa y carcajadas, apretón de manos, abrazos, utilización del espacio. Estos son algunos de los elementos que caracterizan la socialización y los momentos para crear una buena impresión en los demás. No los des por sentado. Aprendé a impactar a los otros a través de estas acciones.

5.       Al hablar, tené cuidado de no caer en la demagogia ni en el monólogo.
Decí lo que verdaderamente sentís, infórmate antes de hablar y no recurrás al sensacionalismo para ganar adeptos. Cuando conversés, mantené en mente que no estás ahí únicamente para hablar y hablar; también es tu responsabilidad escuchar a los demás e interactuar con ellos. La buena proyección también se obtiene al respetar al otro.

No olvidés mantenerte informado de los temas de actualidad y cultura general. Tus intereses y conocimientos dicen mucho de la persona que sos.

6.       Actitud: arremangarse las mangas cuando sea necesario

La imagen también se proyecta en nuestras actitudes ante las dificultades y el trabajo en colectivo. Si es necesario que te arremangués las mangas para sacar adelante una tarea y ayudar a alguien más, causarás una impresión genuina y duradera que superará cualquier otra proyección anterior.

Si luego de leer estos consejos y de analizar el libro seguís interesado en cnonocer más acerca de este tema, te recomiendo ver este video preparado por The History Channel, donde podrás ver algunos análisis del lenguaje corporal utilizado por personalidades a nivel mundial.


Secrets of Body Language (History Channel Feature)