martes, 9 de agosto de 2011

25 maneras de ganarse a la gente (Parte I)

Hablando de diferentes temas y con distintas personas esta semana, el común denominador ha girado en torno a la actitud que como personas tenemos al establecer relaciones con los demás. A algunos se les dificulta por el entorno, a otros por conflicto de personalidades o hasta de intereses; mientras otros simplemente pareciera que carecen de habilidades para socializar o vincularse con quienes les rodean.
Mientras las conversaciones resonaban en mi cabeza, recordé un libro súper práctico y acertado que nos presenta algunos tips para mejorar nuestras actitudes hacia las demás personas. “25 maneras de ganarse a la gente” de John C. Maxwell es casi como un manual condensado de liderazgo o de relaciones públicas aplicable a todos aquellos que quieran ser líderes, ganar adeptos, ser agentes de cambio o simplemente dejar una gran impresión. Así que te interesa mejorar estas habilidades, en esta primera entrega podrás encontrar los primeros ocho consejos resumidos en el párrafo principal de cada capítulo:
1.  Empiece con usted
Si usted quiere ganarse a la gente, usted mismo debe ser un ganador o, al menos, alguien que va camino a serlo. Aprópiese de su valor como persona ganadora: acepte su propio valor personal, auméntelo y esté seguro de quién es usted. Olvídese de cualquier cosa que lo haga sentir inseguro y haga una lista de cosas que usted mismo puede mejorar.
2.  Practique la regla de los 30 segundos
Diga algo alentador a una persona en los primeros 30 segundos de una conversación. Esto la motivará y la hará sentir mejor, y cuando las personas se sienten mejor, actúan mejor. Las palabras amables tienen un gran poder: dan atención, afirmación y aceptación. Si usted desea causar una impresión duradera y positiva, olvídese de buscar formas que lo hagan lucir bien. Más bien, busque formas para hacer que los demás luzcan bien.
3.  Hágales saber a las personas que usted las necesita
No importa los éxitos que haya alcanzado ni cuán importante sea, lo que usted realmente necesita es a la gente. Es por eso que tiene que hacerles saber que no podía triunfar sin ellos. Por otra parte, todo ser humano desea tener una vida con sentido. Todos deseamos saber que se nos necesita y que lo que ofrecemos a los demás es de valor, y cuando esto pasa nos volvemos más creativos y productivos. Olvídese de cualquier actitud arrogante; hacerle saber a los demás que los valoramos es una señal de seguridad y fortaleza.
4.  Cree un recuerdo y vaya a él con frecuencia
No hay muchas cosas que puedan unir a las personas como lo es un recuerdo compartido. Si quiere crear recuerdos con sus allegados, invierta tiempo en ellos; los recuerdos surgen con quienes pasa la mayor parte del tiempo, así que esfuércese y sea creativo.
5.  Elogie a las personas en público
La forma más directa y fundamental para ganarse a las personas es elogiarlas con una palabra positiva, sincera y significativa. Es esencial que aprenda a dar cumplidos enfrente de otros al igual que individualmente. Al trabajar con la gente, recuerde que cada persona lleva un anuncio invisible colgando del cuello que dice: “¡Hágame sentir importante!”. Elogie a la gente en público tanto como pueda.
6.  Déle a los demás una reputación que tengan que mantener
Cuando usted le da a alguien una reputación que debe mantener, le está dando a esa persona una meta que tiene que alcanzar; algo que está más allá de lo que es ahora. Cuando les habla de potencial, les está ayudando a que “jueguen con orgullo”. ¿Por qué es tan importante esto? Porque la gente irá más lejos de lo que pensaba si alguien a quien ellos respetan les dice que lo pueden lograr. Además, no hay nada que le dé a la gente más confianza que ver que alguien que ellos respetan se arriesga por ellos. No solamente se les fortalecerá emocionalmente, sino que eso será un recurso en su camino hacia el éxito. Un último consejo: olvídese de los fracasos de una persona en el pasado y enfóquese en su potencial en el futuro.
7.  Diga las palabras en el momento correcto
Las palabras tienen un poder increíble. Pero decir las palabras adecuadas no es suficiente. El momento de decirlas también es crucial. George Sala –periodista británico del siglo XIX decía que debemos esforzarnos “no solamente a decir lo adecuado en el momento correcto, sino algo más difícil: A no decir lo inadecuado en un momento tentador”.
Sea sensible al momento y al lugar: ponga atención al contexto.
Dígalo de corazón: no es sólo lo que dice ni cuándo lo dice sino también cómo lo dice.
Olvídese de lo que quiere decir y enfóquese en lo que la otra persona necesita escuchar.
8.  Aliente los sueños de los demás
Una palabra inadecuada puede destrozar el sueño de una persona; en cambio, una palabra adecuada puede inspirar a esa persona a que siga tratando de hacer de su sueño una realidad.
Si alguien lo considera a usted tan importante como para compartirle sus sueños, póngale atención y recuerde esto mientras anima a esa persona:
Comprenda que los sueños son frágiles.
Animar a otros para que vayan tras sus sueños es darles un regalo maravilloso.
La gente mantendrá sus sueños una vez que se realicen.
Olvídese de criticar el sueño de otra persona. Más bien identifíquese con su visión y su deseo de alcanzarlo. Entre más lo haga, más personas compartirán sus sueños y más oportunidades tendrá para ver esos sueños florecer.


Próximamente continuaremos con el segundo set de tips =D.



lunes, 1 de agosto de 2011

Ese spam propagandístico de la crítica costarricense


Escribo este blog contestatario porque ya me harté de oír tantas críticas hacia nuestra Presidenta y su Gobierno y a nuestra situación actual como país y como sociedad. Este definitivamente no es mi estilo. No es que no me queje; lo hago y a menudo, pero lo hago sobre aquellas cosas que verdaderamente me provocan malestar y no sólo por seguir la corriente de lo que algunos quieren que piense.
Así como muchas personas se quejan de los mensajes comerciales a los celulares, de las llamadas de las emisoras de tarjetas de crédito y de las portadas y titulares de un conocido diario nacional, yo hoy me quejo de ese spam tan molesto y mediocre que es la frase banal de “este gobierno no tiene rumbo, no hay liderazgo y las instituciones del Estado no sirven para nada”. Honestamente estoy harta de la cultura del “pobrecito”, de la victimización, de que la culpa la tengan otros, de que critiquemos y critiquemos y critiquemos, y no veamos nuestros propios errores.
Yo, particularmente, estoy cansada de que en este país la gente tire la piedra y esconda la mano; de que queramos seguir viviendo en un Estado paternalista que resuelva todo y nos sirva las soluciones en bandeja de plata (y si se puede en una de oro, mejor); de una sociedad que critica y no propone... De una mentalidad propagandística, fatalista y acomodaticia. ¿Hasta cuándo podremos sobrevivir con esta mediocridad?
Queremos justicia social en tanto no nos toquen nuestro bolsillo (¿Impuestos? ¿Para qué?), abogamos por penas más duras y castigos más altos a los borrachos al volante que acaban con vidas de personas tranquilas, pero alabamos la cultura del güaro y nos olvidamos del chofer designado. Porque claro está, el borracho siempre es el otro… nunca yo. Queremos austeridad y control en las entidades estatales, pero en casa hasta el chiquito de 12, 10 u 8 años debe tener un teléfono celular (ojalá smartphone, pues es preferible que no maneje el 75% de sus capacidades a que el “pobrecito” sea el único sin teléfono en su clase de la escuela). Queremos que los homicidas tengan su merecido, pero nos ahorcamos solitos promoviendo derechos humanos para todos cuando algunos verdaderamente no los merecen (¿o es que el psicópata violador y asesino de niñas merece vivir en una celda por el resto de sus días en vez de ser torturado hasta que suplique por su propia existencia? ¿No les parece demasiado lujo?).
Queremos mejores empleos y mejores oportunidades, pero en desde el primer grado de la escuela hasta el undécimo de colegio los estudiantes prefieren estar recitando y aprendiendo el verbo “To Be” por once años antes que aprendérselo, porque qué pereza. Y aprender reglas de ortografía y algunas fórmulas de matemática es visto como algo aburrido o difícil, pero cuando se presenta la oportunidad de trabajar en una empresa lo mejor es quedar en ridículo ante las oficinas internacionales, “porque no me acuerdo de lo que me enseñaron en el cole”.
Queremos personas capacitadas en la Asamblea Legislativa, pero nos interesamos por los candidatos hasta que estamos en las urnas electorales y debemos marcar esa papeleta con una equis. Despotricamos contra el Poder Ejecutivo lo que debiera hacer el Legislativo (ni sabemos qué responsabilidades le corresponden a quién). Queremos liderazgo pero no tenemos ideales. Porque señores, ni mi generación ni la anterior conoce lo que es una persona con rasgos de auténtico líder, ni político, ni deportivo, ni artístico. Líder es quien con sus acciones logra seguidores que repliquen sus intenciones, no quien debe poner orden autoritariamente.
Y yo pregunto, ¿es achacable el 100% de la culpa a este gobierno de año y dos meses por todas las angustias y penas que vivimos hoy? Aquí se hace huelga porque se quiebra un lápiz, se pierden suministros, recursos, tiempo y oportunidades en muchos campos (comencemos por nuestras casas y oficinas). La mentalidad de "eso no me toca a mí" y "mejor no me meto en eso" es lo que nos tiene en la crisis social en que estamos. El miedo a hacer lo correcto, o al menos a hacer algo, es el verdadero culpable. Otros -desde hace años- dejaron pasar errores y horrores en las instituciones y ministerios del Estado y ahora que revientan es muy fácil culpar a quien esté a cargo.
Es muy fácil venir a quejarse hoy, después de que varias generaciones hemos disfrutado las mieles del Estado proteccionista y paternalista que nos heredaron los próceres de la Patria. Hoy, es más fácil echarle la culpa a otro que sacar un tiempito para ver cómo podemos aportar una idea que pueda contribuir a alejarnos del precipicio. Hoy, a pesar de tantas oportunidades y recursos disponibles, preferimos seguir viviendo en la Costa Rica sedentaria y pasivo agresiva –nunca pacífica- donde somos mejores que el resto de Centro América y mejores que nuestros propios gobernantes.
Todo lo que quiero decir es que el rumbo del país no está sólo en manos del gobierno, eso sería seguir viviendo con mentalidad paternalista en la era de la globalización. Aquí y ahora, la pregunta es ¿qué hace cada uno para cambiar el rumbo en el que estamos? O mejor, ¿qué hago yo para que el futuro sea mejor que el presente?  Esa es una simple pregunta que aporta y edifica más que la hiriente piedra que lanzamos. Ya basta de comentarios propagandísticos y epidémicos; la vacuna está en cada una de nuestras manos.
Perdónenme si escribí con el hígado, pero ya no puedo ocultar más mi malestar.




 

martes, 26 de julio de 2011

Cuatro acuerdos para una vida ética

¿Alguna vez te has preguntando si actuás con ética hacia vos mismo?
A menudo escuchamos que los seres humanos debemos actuar con ética ante las diferentes circunstancias que nos presenta la vida. Nos bombardeamos con ideas sobre la importancia de ser justos, ecuánimes y  asertivos, y sin embargo, por lo subjetivo del concepto, son pocas las personas que logran definir qué es ética y mucho menos definir un código de conducta individual. Pues bien, en su libro “Los Cuatro Acuerdos”, Miguel Ruiz propone cuatro convenios muy puntuales que podemos asumir con nosotros mismos para alcanzar la tan anhelada libertad y la ética personal de una manera muy simple.
Este escritor y médico mexicano de origen tolteca explica que el verdadero control de la vida se logra cuando nos comprometemos con la transparencia. Y ser transparente implica ser íntegro y asertivo. ¿Pero cómo llegar a esa condición en el plano personal y profesional simultáneamente? He aquí estos cuatro principios de fácil aplicación y alto compromiso:
1.  Sé impecable con tus palabras: hablá con integridad, decí lo que pensás y utilizá la energía de las palabras en dirección a la verdad. El poder de las palabras crea o destruye vínculos; usálas con cuidado.
2.  No tomés las cosas a nivel personal: lo que otros digan o hagan no es culpa tuya. Cuando te volvés inmune a las acciones y opiniones de otros, evitás convertirte en víctima de sufrimientos innecesarios. Si te tomás las cosas personalmente te estás inyectando un veneno letal.
3. No asumás: un acuerdo simple que puede transformar tu vida. Comunicate tan claramente como puedas, preguntá lo que necesitás saber y expresá lo que querés decir. Sé asertivo y no des cosas por sentado, esto te ahorrará muchos dolores de cabeza.
4.  Haz tu mejor esfuerzo siempre: evitarás el auto-juicio, el auto-abuso y la culpa. Ese esfuerzo te llenará de intensidad y productividad.
Aplicar estos cuatro acuerdos con frecuencia simplificará muchas de las decisiones y acciones que tenemos que ejecutar en nuestra labor como comunicadores. Sí es cierto que aunque son sencillos, requieren esfuerzo para implementarse con constancia (pues es muy fácil claudicar en el intento), pero a la postre significan un profundo beneficio no sólo para nuestros clientes, sino también para nosotros como individuos. Lo recomendable aquí es iniciar de adentro hacia afuera: si actuamos con ética hacia nosotros mismos será mucho más práctico ser éticos con los demás. Por eso, adoptemos estos consejos y hagamos de la ética un estilo práctico de vida que prepondere el autorespeto y la confianza en todas las direcciones.


Oprah & Don Miguel Ruiz Illuminate Life's Four Agreements: Be impeccable with your word

Don Miguel Ruiz Illuminates Life's Four Agreements: Don't take things personally

Don Miguel Ruiz Illuminates Life's Four Agreements: Don't make assumptions










miércoles, 20 de julio de 2011

Cambiando el mundo una sonrisa a la vez

Ahora que los tiempos son tan convulsos y vemos sangre por todos lados, oímos golpes y gritos a escasos metros, y el ambiente huele a putrefacción cada kilómetro, me he puesto a pensar un poco en lo necesario que es marcar una diferencia del y en el resto de la sociedad.
Casi todos los días en algún lugar nos recomiendan ser agentes de cambio y de influencia, pero suponemos que para lograrlo debemos ser genios –o magnates- para aportar soluciones que nos saquen del tercermundismo, o ser megaconocidos para lograr transformar el comportamiento de un grupo significativo de personas. Pero lo cierto del caso es que no se necesita más que voluntad para aportarle algo diferente al mundo.
Con pocas y sencillas acciones podemos detonar cambios de actitudes en cuestión de segundos, o cambiarle el día a alguien, o hasta hacer memorable un segundo que agonizaba en el olvido. Tan sólo debemos preguntarnos: ¿Qué puedo hacer para combatir la indiferencia? ¿Cómo me alejo de tanta irrelevancia?
Estas son preguntas que todos deberíamos hacernos a diario si verdaderamente nos importa nuestro futuro y si tenemos suficiente respeto por nuestra propia dignidad. Les aseguro que si logramos responderla al final del día, estaremos demostrando que podemos marcar un cambio en nuestra actitud y en la de quienes rodean. Sin embargo, nuestras respuestas requieren que asumamos un compromiso personal hacia adentro y hacia fuera de nosotros mismos.
Por eso decidí formalizar mi compromiso con la humanidad; hoy, aquí, ahora. En este momento me comprometo a dar lo mejor de mí como persona. Mi compromiso es ser feliz y hacer que los demás sonrían al menos una vez al día. Lo hago porque creo infinitamente en el poder de la risa y la sonrisa. No es que haya decidido ser comediante, aunque muchas veces pareciera que me tomo la vida como si fuera un chiste. Lo que pasa es que -a fin de cuentas- la felicidad es un estado mental precedido por una decisión, y yo decido que a pesar de toda la negatividad que nos envuelve, es mi responsabilidad sentirme bien y esforzarme por contagiar de buena vibra a quienes estén a mi lado aunque sea por unos breves minutos. Que sonrían por una broma, por una mueca, por un saludo, por un gesto, por un abrazo… por lo que sea, pero que sonrían, pues la sonrisa es un ejercicio para el rostro, para el cuerpo y para el espíritu.
También estoy comprometida con el optimismo y lo he adoptado como estilo de vida. Confío en las buenas intenciones y sé que las actitudes positivas pueden convertirse en una epidemia beneficiosa si tratamos de difundirlas con ahínco. Creo que una pequeña acción -como una sonrisa- puede iniciar un efecto dominó que a su vez provoque efectos colaterales positivos en nuestra gente. Aparte, no cuesta nada y podemos lograr cambios significativos.
Nuestro mundo se está reduciendo a un hábitat sin armonía ni humanidad. Vivimos en una incesante y paradójica aceleración monótona que nos envuelve día a día, y perdemos de vista el horizonte. Nuestras prioridades se disfrazan de importancia y urgencia y en realidad no son más que irrelevancias. Así que los invito a que hagamos un fugaz monitoreo de nuestra existencia y examinemos qué podemos hacer diariamente para rescatar nuestra dignidad y para evitar una “vida” en depresión crónica. Vale la pena el intento.






martes, 19 de julio de 2011

A propósito de nuestra sociedad putrefacta

Para quienes desean un análisis gráfico, instantáneo y magistral de nuestro entorno social, aqui les dejo una colaboración de mi querida amiga Nadia =D.

¡Disfrútenlo y medítenlo!


Quino y la actual educación familiar


Quino, el caricaturista argentino autor de Mafalda,
desilusionado con el rumbo que está tomando el mundo
en cuanto a valores y educación,
expresó su sentimiento al respecto.

La genialidad del artista produce una de las mejores criticas
sobre la educación de los hijos en los tiempos actuales.







lunes, 7 de febrero de 2011

En un asiento del bus... entendí que el mundo quiere hablar


Hoy no voy a escribir sobre lo que han escrito otros. Tampoco voy a referirme a algún asunto de actualidad. Hoy simplemente voy a unificar dos deseos en un proyecto que espero algún día pase de la ilusión con que hoy nace.

Siempre me he quejado de que me molesta la gente… de que a veces siento como que no encajara con la sociedad moderna… de que a pesar de mi edad vivo en una paradoja con las satisfacción de los viejos y con la energía de los jóvenes.

Pero por otra parte, es ciertísimo que me encanta conversar, casi con quien sea, mientras el tema no sea banal, porque yo no sirvo para superficialidades.

Hoy mientras viajaba en el bus de ida hacia el trabajo, un muchacho me entregó un librito con selecciones de pasajes bíblicos mientras me decía “Para que lo lea en el camino”. Y aunque no soy religiosa, pensé que era una manera bonita de empezar el día. ¡Qué agradecida quedé con él porque me inyectó positivismo! No lo leí inmediatamente porque llevaba otras cosas en la cabeza, pero sí procuré guardarlo cuidadosamente para poder dedicarle tiempo en casa.

¡Pero qué coincidencia! Cuando vengo de regreso en el bus hacia mi casa, un señor de 77 años –porque me lo dijo él mismo- me ofreció cálidamente el asiento que estaba a su lado y me dio la bienvenida al viaje. Pintoresco y afectivo. Esa es la descripción de la escena. Más que su amabilidad, fue su prestancia la que me inspiró confianza; saco y boina negra; elegante y distinguido; el porte de un académico. Tardó algunos minutos en dejar la revista que venía leyendo, cuando empezamos a conversar. Bastaron unos 15 minutos para que pasáramos de la explosión demográfica, a la dignidad humana, a la política y a una reseña de nuestro pueblo de nacimiento. 15 minutos que yo deseaba fueran un par de horas, o que por lo menos me rindieran hasta llegar a la terminal, pero mi parada estaba a mitad del camino… con pena tuve que dejar nuestra plática, pero agradecida le estreché la mano que me extendió en señal de despedida. Y nuevamente bajé del bus con una gran sonrisa y con los pulmones cargados de satisfacción y deseos de aprender.

Este par de acontecimientos que justamente hoy coinciden me han puesto a pensar –y a desear- que sería muy bonito y útil poder lograr un espacio donde las personas mayores puedan compartir sus experiencias y conocimientos con quienes queremos conocerles y seguir su legado. Sueño con que ese espacio sea más que un centro de estudio o centro diurno, yo quisiera que fuera un lugar donde entre café y chorreadas pudiéramos escucharles hablar de sus vivencias, de sus experiencias, y de sus expectativas. Y también sueño con que la gente pueda conocer a Dios, en la denominación religiosa que sea, para que logre maximizar el disfrute de sus días, pues Él es la única y verdadera compañía. Así como ese muchacho me pasó un librito cargado de mensajes de fe, pero sobretodo cargado de esperanza de que yo lo utilice, así deberíamos transmitirle al mundo entero que aún podemos vencer al miedo con sólo vestirnos de actitudes constructivas.

Mi ilusión también es personal, porque quisiera poder plasmar esas vivencias de estas personas en un texto para la posteridad. Un documento que los inmortalice no por filósofos, ni estadistas, ni celebridades, sino por ser seres humanos de carne y hueso con una visión de mundo muy propia. Me encanta escribir, ese no es un secreto, pero quisiera que esa escritura fuera un medio para poder eternizar a esas personas que tienen tanto qué decir y compartir con una sociedad no sabe cómo detenerse a escuchar.



jueves, 20 de enero de 2011

Mercadotecnia y Humor; Glosario Sintético

Definiciones simpáticas, claras y esclarecedoras de términos comunes, basados en el marketing femenino:


  1. Ves a un hombre en una fiesta, te le acercás y le decís “Beso muy bien”. Esto es marketing directo.
  2.  Estás en una fiesta con un grupo de amigas y ves a un tipo muy atractivo. Una de tus amigas se acerca a él, te señala a vos y le dice: “Ella besa muy bien”. Esto es publicidad.
  3. Ves aun hombre en una fiesta. Te le acercás y le pedís su número de teléfono. Al día siguiente lo llamás y le decís: “¡Hola! Beso muy bien”. Eso es telemarketing.
  4. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo que conocés. Te acercás a él, le refrescás la memoria y le decís: “¿Te acordás que beso muy bien?”. Esto es Customer Relationship Management (CRM).
  5. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo. Antes de acercarte, averiguás quién es y qué le importa. Cuando llegás a él, lo escuchás, le hablás de lo que le interesa, y casi sin darse cuenta, ya confía en vos. Nunca mencionaste que besás muy bien — pero ahora él se lo cuenta a todos. Eso son Relaciones Públicas.Estás en una fiesta, ves un tipo muy atractivo, te acercás a él y le decís: “Beso muy bien”, y además le guiñás un ojo. Eso es merchandising.
  6. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo. Él se acerca a vos y te dice: “Me han dicho que besas muy bien”. Esto branding, reconocimiento de marca.
  7. Estás en una fiesta y tus ojos se posan en un hombre. Te acercás y lo convencés de que invite a salir a tu mejor amiga. Esto es representación de ventas.
  8. Tu amiga no le gusta y él te llama a vos. Esto es soporte técnico.
  9. Al volver a casa en tu auto luego de asistir a una fiesta, te das cuenta de que podría  haber muchos hombres en cada una de las casas que vas viendo en el camino. Te detenés, bajás del carro y en medio de la calle gritás a todo pulmón: “¡¡¡BESO MUY BIEN!!!”. No lo hagás; esto es SPAM.
  10. Estas en una fiesta. Un tipo se acerca a vos y te dice: “Beso muy bien. Soy muy bueno en la cama, y aguanto toda la noche sin parar”. ¡Cuidado! Eso es publicidad engañosa.
Fuente: Selecciones, Reader’s Digest (Mayo 2007). Humor en la Red. p.144.
Incluye adaptación de algunos términos.
Ahora sí, después de un poco de humor, los términos verdaderos. Podés encontrarlos en Glosario de Términos de Mercadotecnia http://www.infosol.com.mx/espacio/cont/glosario/menu.html


miércoles, 12 de enero de 2011

¿Relaciones públicas en la Iglesia? Más que necesarias, obligatorias

No es que quiera ponerme religiosa ni mucho menos, pero desde hace un mes hay un asunto que viene oliendo a alboroto en la iglesia de mi comunidad, y no se trata de otra cosa que falta de visión, compromiso y sentido común.
 

Pbro. Freddy Chacón Serrano;
un líder en todas sus facetas de vida.
Sus experiencias en sus propias palabras.
Resulta que luego de catorce años y por motivos que no se conocen -y que de conocerlos no tendrían justificación-, han cambiado al cura párroco de la iglesia. Tengo que decir que Santo Domingo verdaderamente contaba con un guía y mentor genuino, no solamente un sacerdote más. Y aunque nuestra parroquia siempre ha contado con excelentes pastores, el Padre Freddy se convirtió en nuestro amigo y compañero. Siempre se ha caracterizado por ser una persona enormemente ecuánime, estudiosa de todos los temas que pudiera llegar a conocer, desde los propios asuntos de doctrina y dogma católicas, hasta música popular, ciencia, cultura, psicología, relaciones humanas, literatura, pedagogía y demás. Su apertura al diálogo con practicantes de todas las religiones y denominaciones siempre me impresionó, porque ha demostrado que ser creyente no tiene nada que ver con fanatismo. Al contrario, ser creyente conlleva a practicar lo que se cree, y a compartir con otros tanto la visión propia como a aprender de la ajena. Conversar con él es una real exquisitez! (tan lindo y enriquecedor como lo es conversar con cualquier adulto mayor también).

Su personalidad alegre y jovial, aunada a su profunda formación le hizo ganarse el respeto de todos los domingueños, fueran a misa o no, estuvieran en las calles o no, lo conocieran o no. En una palabra, es lo que podemos definir como un líder. Sí, porque su carisma logró que tuviera seguidores y admiradores, algo que no muchas personas pueden lograr ni en sus propios hogares o trabajos.

Procesión frente a la Iglesia del Rosario,
Santo Domingo de Heredia
Supo valorar los intereses de la comunidad en cuanto a prácticas catequizantes: nunca redujo los horarios de las misas, acercó a jóvenes a la iglesia y a los ricos con los pobres (y en este cantón hay muchos de ambos), y fortaleció las procesiones con sus prédicas (Santo Domingo es una de las pocas ciudades donde todavía existe la costumbre de realizar procesiones en Semana Santa y en algunos otros santorales y días festivos, incluso hay visitantes del resto del país y fuera de él que vienen a apreciar una fiesta que va más allá del cumplimiento religioso; porque la gente decora y engalana las calles con flores, globos y altares, hay un grupo que se dedica a vestir las bellas y artísticas imágenes de tamaño real, aún hay niños que desean ser monaguillos para sonar las matracas y "lanzar" el incensario lleno de humo a la gente, suena como un hermoso pueblito antiguo, verdad?). Con esto no quiero decir que la gente hiciera con él lo que quisiera, por el contrario, él supo cómo podía maximizar toda su experiencia y capacidad evangelizadora con las oportunidades que nuestra comunidad brindaba.

Pues bien, resulta que por ordenamiento de la arquidiócesis, lo han trasladado de parroquia -donde tendrán el gusto de convivir con él-, y ahora viene otro sacerdote a hacerse cargo de nuestra comunidad. Cuentan los rumores (porque yo no he logrado ver nada todavía, aunque las fuentes son muy confiables) que el nuevo párroco ha enviado una carta comunicando sus nuevas disposiciones. Y dentro de ellas se mencionan cosas como que eliminaría la misa diaria de ocho de la mañana (la que se llena a media iglesia con señoras de más de 70 años en promedio, las mismas que oran por todos nosotros), la Hora Santa de los jueves (una práctica de fe que cualquier parroquia desearía con volver a contar en estos días), los grupos apostólicos, y las procesiones. La reacción: incomodidad y rechazo total de parte del pueblo.

Desde el punto de vista de las relaciones públicas, podemos ver cómo un mal manejo de la comunicación y la premura pueden dar al traste con la imagen personal de una persona que debe ser guía (espiritual y comunal), y de cómo tal acción puede repercutir dolorosamente en el proceso de diálogo y conciliación. A fin de cuentas el público meta en cuestión es toda una parroquia (creyentes practicantes) y el externo toda una comunidad (un distrito entero). Un poquito de espera e investigación -aunque lo más sencillo y fácil es la simple observación-, le podrían dar una visión más completa y acertada al nuevo cura párroco: vería que las señoras que van a misa lo hacen primero por su fe, y luego porque es casi la única actividad social que tienen ("marketing relacional"). Muchas se levantan y se arreglan para salir a misa porque es la única actividad que hacen fuera de sus hogares, junto con los menesteres de compras. es allí donde aunque sea por una hora y con pocas palabras entre sí pueden ver y saludar a sus congéneres, y sentir que todavía participan de una sociedad acelerada que a menudo las ignora o las deja en el letargo.

Procesión del Santo Entierro - Viernes Santo
(la cimarrona local toca "El Duelo de la Patria")


Imágenes y procesiones en Santo Domingo
(no es un video bien editado, pero captura la esencia)

Podría ver que la experiencia de las procesiones no es tan aburrida ni monótona como parece, sino que es atractiva y evangelizadora -y si aprecia el arte, se daría cuenta de que las imágenes son impecablemente bellas, aunque la imagen de Jesús Nazareno es completamente de una dimensión espectacular: tiene más de 330 años-. Si no fuera por esta recreación ilustrativa de los tiempos bíblicos muchos ni se acercarían a la iglesia, otros no interiorizarían la Pasión de Nuestro Señor, y otro tanto ni le dedicaría tres días a su fe (si se tratara de una actividad empresarial, estaríamos hablando de una feria o actividad de puertas abiertas. Y también, tomando en cuenta que estas procesiones con muy buscadas y reconocidas, podemos ver un claro "reconocimiento de marca" en esta parroquia). Por otra parte, podría ver que es una bendición y casi un milagro que sean los jóvenes los que se encarguen de decorar la iglesia y organizar actividades de acercamiento entre los habitantes (un grupo de interés muy destacado que logra hacer teambuilding o integración de equipos, no les parece?).  Y que todas esas actividades, la Hora Santa, y las ocasiones para compartir con la comunidad son oportunidades para crear CRM (Customer Relationship Management, o gestión de relaciones con el cliente). Y finalmente, se hubiera percado de que enviar una carta como la mencionada, con anuncios como los alegados, sería SPAM o publicidad no deseada, y de la cuál muchos querrán desinscribirse.

De corazón, como cristiana católica, creyente y practicante me duele ver que tales atrocidades podrían pasarle a nuestra iglesia -sería un desperdicio de recursos ya probados y comprobados-. Y como profesional de la comunicación me sorprendo más porque no puedo concebir cómo una vocación como la sacerdotal -que está llamada a acercar y unificar, y que depende de las relaciones públicas al ciento por ciento- podría tirar por la basura toda la capacidad y potencial que un pueblo le ofrece para que ejerza el llamado que atendió, la profesión que escogió, y la labor que se le asignó.

Que nos sirva de experiencia para reconocer que nuestra labor como servidores públicos -sea en asuntos de fe, de gobierno, de salud, comerciales, y hasta como simples seres humanos- es una pieza entera entre lo que somos y lo que hacemos, lo que damos y lo que obtenemos. En un sólo caso vemos un ejemplo de éxito, y otro de lo que hasta ahora es deséxito y bien podría terminar en fracaso.

(Esta historia continuará cuando conozcamos al nuevo sacerdote...)



PD: al Padre Freddy le estaré eternamente agradecida por darme una cátedra de humanismo, profesionalismo, e integridad, a través de sus pláticas, sus prédicas y su ejemplo (aún cuando nunca se lo propuso).



martes, 11 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (III parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte III de III)

El hombre sabio no da las respuestas,
formula las preguntas adecuadas.
-Claude Li-Strauss
Antroólogo social francés

15. CUESTIONÁ. Planteá preguntas que ayuden a incrementar el ritmo de la conversación.
Las preguntas te ayudan a mantener el enfoque y el rumbo de la conversación. “Una pregunta respetuosa e inteligente generará una respuesta correspondiente”.

  • Preguntá con intenciones sanas. Si preguntás es porque te interesa saber, no porque querés dejar en evidencia a los demás, y mucho menos para montar trampas. Si tenés que preguntar por información delicada, hazlo con tacto e inteligentemente.
  • Manejá la respuesta “Yo no sé”. Es cierto que a menudo la gente la usa como muletilla para no responder, y en ocasiones también es porque en realidad no saben. Pero podés abordarla de otro modo como “Bueno, ¿Pero qué harías si…?” o “Sólo imaginate que…”. De esta manera los demás podrán ponerse en otra posición y elaborar sus respuestas un poco mejor. Si estás conociendo a otras personas puedes usar preguntas similares para saber cómo son y cuál es su modo de pensar (“¿Qué harías si tuvieras sólo un día más de vida, con quién lo pasarías y porqué?” o “¿Si tuvieras que donar un órgano lo harías?”). Estas son preguntas que siempre garantizan una conversaron interesante, y evitan silencios incómodos.
  • Tratá de formular las preguntas de una manera que la gente sienta que tiene la respuesta, así sentirán menos timidez al responder. Y usas un modo humorístico podrás acercarte aún más.
16.  EVALUÁ. Descubrí el mensaje implícito.
Este punto no se trata sobre sacar conclusiones ni asumir (estos son hábitos dañinos para la comunicación), sino de comprender y capturar el mensaje y el contenido de lo que recibes.

  • Medí los niveles de estrés -los tuyos y los de los demás-. Esto podría condicionar la forma en que hablas (a más tensión más aceleración, menos tolerancia y paciencia).
  • Dale a la gente la oportunidad de descargar su tensión. Un poquito de escucha a menudo hace que nos sintamos mejor y mucho más desahogados. No es que te conviertas en paño de lágrimas, porque esto podía ser toxico, sino que estés abierto a que otros puedan compartir contigo su malestar (esto quiere decir que te tienen confianza y que representas un apoyo para ellos).
  • Ten presente que lo que para vos puede ser un asunto sin importancia, para otros puede ser algo crítico, así que sé sutil, y sobre todo, no tomes las cosas a nivel demasiado personal (ni las defendás como tu vida, ni te ofendás por la opinión de otros). Además, es recomendable que aclarés el significado o interpretación de términos y frases que usés, para evitar malentendidos.
  • Aprendé a distinguir cuando la gente está siendo amable contigo (y no participa con interés de la charla) o  cuando están siendo eufóricos. Ambos casos son señales para que concluyas pronto.


17.  ALINEATE. Buscá el campo en común.
Existen cuatro patrones de conversación:

a.  Igualdad total: todas las partes concuerdan en todo.
b.  Sólo diferencias: ninguna parte concuerda en nada.
c.  Igualdad con excepciones: las partes tienen muchas en común y pocas diferencias.
d.  Diferencias con excepciones: las partes tienen muchas diferencias y pocas en común.

Para mantener una conversación resistente:

  • Buscá aquello en que SI estás de acuerdo y compartilo.
  • Demostrá lo que te agrada y admiras de la conversación o de la otra persona.
  • Hacé que la otra parte se sienta entendida verdaderamente (empatía).
  • Reducí el uso de la palabra “pero” porque resulta un tanto conflictivo. Mejor unificá con “y” (Nota la diferencia de todo en la siguiente oración con sólo cambiar la conjunción: “Me gustan tus ideas, pero son un poco rebuscadas” > “Me gustan tus ideas y son un poco rebuscadas”).
18.  RESPONDÉ. Escogé la contestación adecuada.
Tomá el tiempo necesario para aclarar y ordenar tus pensamientos antes de responder (o como decimos popularmente, conectá la lengua al cerebro). Todo lo que tenés que determinar es lo que la otra persona quiere decir exactamente, y tu respuesta más apropiada a dicha situación.

  • Pensá antes de contestar: ¿Qué voy a decir? ¿Por qué lo voy a decir? ¿Es lo que quiero decir? ¿Cómo lo voy a decir?
  • Deja que otros tengan la razón la mayoría de las veces, y admití cuando te has equivocado (no les digas que están equivocados. Recordá que la verdad absoluta no existe).
  • Reforzá a la otra persona con un elogio. Nuevamente esta es una herramienta sincera y poderosa que hará que ambos crezcan en su experiencia comunicativa. Con esto demostrarás que has puesto atención y respeto a los demás (lo que habla muy bien de vos y hace que los otros se sientan bien consigo mismos).
  • Tené en cuenta lo que te dicen. Si revisas brevemente y hacés un resumen de la conversación ayudarás a clarificar interpretaciones.
  • No matés el entusiasmo con consejos que no te han pedido.
  • Recordá que a veces es mejor no decir nada.
19.  CERRÁ. Finaliza con un mensaje memorable y efectivo.
La primera impresión cuenta mucho, pero la última también es definitiva.

  • Recuerda tu parte favorita de la conversación y comunicala a los demás.
  • Compartí las cosas que más te impactaron.
  • Hacé un cierre especial.
  • Tratá de dejar un a sonrisa (o mejor una risa) en los rostros de los demás.
  • Expresá tu deseo por repetir la ocasión.
20.  MEDITÁ. Encontrá el valor de toda conversación.

  • ¿Qué hiciste bien?
  • ¿De qué podés estar orgulloso?
  •  ¿Cómo puede ser útil esto en el futuro?
  • ¿Cuál es la parte divertida de la conversación?
  • ¿Como puede servirte de inspiración?
  • ¿Como le puede servir a otros?
21. TRIUNFÁ. Construí tu reputación conversación tras conversación.

  • Incrementá el número de conversaciones. Buscá oportunidades para dialogar, retate a vos mismo.
  • Aprendé de todas las experiencias.
  • Aceptá los estancamientos; esos momentos donde no hay manera de que la conversación avance (en realidad son oportunidades de perseverancia).
  • Fortalecé tu positivismo con tu forma de pensar, no te desalentés nunca.
  • Celebrá hasta tus triunfos más pequeños.



viernes, 7 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (II parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte II de III)


8.    IMPACTÁ. Decilo con una emoción que deje huella.
Hablar exitosamente va más allá de abrir la boca y ser coherente; requiere ser consistente con la expresión corporal (gestos faciales, movimientos, contacto visual, etc.).

  • Mantené un balance sano entre el humor y la seriedad. Esto quiere decir que puedes recurrir al humor sin caer en tonterías, y ser serio sin ser odioso o monótono (podrías llegar a aburrir).
  • Empleá la energía sin confundirla con ansiedad (el exceso en efusividad podría hacerte ver como una persona sobreactuada o excéntrica).
  • Demostrá autoconfianza sin ser arrogante.
  • Recordá que podés ser informal pero nunca descuidado.

9.    REVIVÍ. Contá historias personales que motiven.
Contar historias siempre es revivirlas, y la gente puede llegar a sentirse muy bien cuando se las compartís de forma interesante.

  • Comenzá diciendo que tu relato será rápido, y haz que sea rápido. Las historias largas como de novela son aburridas y a menudo pierden el sentido. Así que cuentes tantos pormenores, sólo los detalles necesarios (trata de durar menos de un minuto).
  • Reviví el momento de la acción inmediatamente: mencionalo en los primeros diez segundos.
  • Repetí los diálogos exactamente como sucedieron (no los parafrasees porque perderán impacto), además, si puedes trasmitir el drama empleando la gesticulación será más divertido y real. Incluso puedes agregar los diálogos internos que tuviste contigo mismo.
10.    OBSERVÁ. Reconocé cuándo la gente no se está involucrando.
Es muy importante que mantegás una observación cuidadosa para que puedas distinguir cuando debés hacer ajustes para mejorar resultados. ¿Cómo está respondiendo la audiencia?

  • Prestá atención a las expresiones faciales de los oyentes. ¿Están interesados, indiferentes, aburridos o molestos?
  • Verifica que haya contacto visual con los interlocutores. Si no te están viendo puede ser que también estén realizando otras tareas, o que definitivamente no lograste acaparar su atención.
  • Autoevalúate rápidamente: ¿Estás siendo muy serio? ¿Estás muy cerca e invadiendo sus espacios personales? ¿Tenés problemas de presentación personal que hacen que los demás se alejen de vos?
11.   AJUSTÁ. Conseguí que el auditorio participe más.
¿Has estado en “conversaciones” de tipo monólogo, esas en las que sólo una persona habla? Son tan aburridas porque no hay oportunidad de participar ni aportar opiniones. Si querés que tu conversación sea memorable, entonces dejá que otros intervengan también.

  • Permití espacios para participación, e invitá a que los demás expongan sus puntos de vista.
  • Asegurate de que quienes te escuchan estén cómodos (tendrán mejor atención y fluidez de pensamiento.
  • Pedí opiniones a tus oyentes.
  • Verificá el nivel de atención con preguntas sencillas como. “¿Me comprendés?”, “¿Verdad?”, “¿Estás de acuerdo conmigo?”.
  • Cambiá el tema a uno más apropiado si el que estás desarrollando se te dificulta para desarrollar.
  • Desarrollá alguna actividad con la audiencia. Esto hará que mejoren su postura y participen más activamente en la escucha.
12.   ESCUCHÁ. Transformate en un excelente oidor.
Uno de los mejores regalos que podés darle a otra persona es prestarle tu atención sinceramente. Lo harás sentir importante, y le demostrarás que verdaderamente te interesa.

  • Prestá TODA tu atención a quien te habla. Trata de ser exclusivo, no de repartirte entre varios intereses a la vez. Transmite paciencia y entendimiento.
  • Brindá retroalimentación positiva verbal y no verbal (la atención se demuestra, no es un acto de solamente oir).
  • Evita “ensayar” o sobrepensar lo que vas a responder, porque podrías desviar tu atención hacia lo que querés decir en vez de mantenerte alerta a lo que debés escuchar.
  • Tratá de entender a los demás primero, antes de buscar que los demás te entiendan  a vos. En esto radica la empatía.
  • No interrumpás cuando otros hablan, no sólo porque es de mala educación, sino porque cortas sus pensamientos y puedes dar al traste con el punto que querían exponer. No es bonito que a uno lo dejen con las palabras en la boca luego de haber sacado un tiempito para pensar y hablar.
  • Si de verdad querés comprobar que comprendiste el mensaje, repetí para ti mismo o que te acaban de decir, y verás que lograrás mejor retención (a veces terminamos una conversación y a los dos minutos no nos acordamos qué fue lo que nos dijeron o lo que hablamos).
13.   CONTROLÁ. Evitá que la conversación se vuelva negativa.
Mantené la dirección de la conversación. Ese es un vehículo de comunicación. Por otra parte, una conversación que se desvía por mal camino puede terminar con buenas relaciones y hasta con reputaciones.

  • Evitá las quejas persistentes y las críticas; son hábitos feos e incómodos.
  • Admití que tienes debilidadesde antemano. Siempre es útil aclarar que lo vas a decir es sólo una opinión, que no eres experto en el tema en cuestión, o que definitivamente no querés parecer perfecto o arrogante, pero que según tu punto de vista…
  • Buscá un punto de acuerdo en la discusión y luego cambia de tema. Sé conciliador.
  • Podés interrumpir una conversación negativa si pedís otro momento y otro lugar para la discusión (en caso de que esto sea posible), o si cierras rápidamente la cuestión con una frase como “Sé que no queremos ser negativos respecto a este tema, pero ya empezamos a sonar así”.
14.   FELICITÁ. Asegurate de que otros se sientan apreciados.
Al igual que cn la escucha activa y participativa, podés ganar puntos con los demás si les das elogios sinceros (no manipulativos).

  • No esperés mucho para dar tus cumplidos, hazlo inmediatamente y en términos sencillos. Si suenan muy elaborados podrá parecer que querés impresionar en vez de alagar.
  • Encontrá una variedad de cosas para decir de acuerdo a lo que querés elogiar. Hay muchas categorías de elogios, como por ejemplo la apariencia, las acciones, las posesiones, los rasgos del carácter, el estilo, etc.
  • Tratá siempre de hacerlo de una manera única, no de usar un cliché.
  • Si das tu elogio en público (siempre que la situación sea apropiada) tendrás un efecto muy poderoso en quien lo recibe. Si lo haces por escrito también podrás impactar a esa persona por mucho y de una manera muy especial.
  • Podés dar buenas noticias sobre alguien más; esa es otra manera de elogiarlo: replicando sus parabienes.