lunes, 7 de febrero de 2011

En un asiento del bus... entendí que el mundo quiere hablar


Hoy no voy a escribir sobre lo que han escrito otros. Tampoco voy a referirme a algún asunto de actualidad. Hoy simplemente voy a unificar dos deseos en un proyecto que espero algún día pase de la ilusión con que hoy nace.

Siempre me he quejado de que me molesta la gente… de que a veces siento como que no encajara con la sociedad moderna… de que a pesar de mi edad vivo en una paradoja con las satisfacción de los viejos y con la energía de los jóvenes.

Pero por otra parte, es ciertísimo que me encanta conversar, casi con quien sea, mientras el tema no sea banal, porque yo no sirvo para superficialidades.

Hoy mientras viajaba en el bus de ida hacia el trabajo, un muchacho me entregó un librito con selecciones de pasajes bíblicos mientras me decía “Para que lo lea en el camino”. Y aunque no soy religiosa, pensé que era una manera bonita de empezar el día. ¡Qué agradecida quedé con él porque me inyectó positivismo! No lo leí inmediatamente porque llevaba otras cosas en la cabeza, pero sí procuré guardarlo cuidadosamente para poder dedicarle tiempo en casa.

¡Pero qué coincidencia! Cuando vengo de regreso en el bus hacia mi casa, un señor de 77 años –porque me lo dijo él mismo- me ofreció cálidamente el asiento que estaba a su lado y me dio la bienvenida al viaje. Pintoresco y afectivo. Esa es la descripción de la escena. Más que su amabilidad, fue su prestancia la que me inspiró confianza; saco y boina negra; elegante y distinguido; el porte de un académico. Tardó algunos minutos en dejar la revista que venía leyendo, cuando empezamos a conversar. Bastaron unos 15 minutos para que pasáramos de la explosión demográfica, a la dignidad humana, a la política y a una reseña de nuestro pueblo de nacimiento. 15 minutos que yo deseaba fueran un par de horas, o que por lo menos me rindieran hasta llegar a la terminal, pero mi parada estaba a mitad del camino… con pena tuve que dejar nuestra plática, pero agradecida le estreché la mano que me extendió en señal de despedida. Y nuevamente bajé del bus con una gran sonrisa y con los pulmones cargados de satisfacción y deseos de aprender.

Este par de acontecimientos que justamente hoy coinciden me han puesto a pensar –y a desear- que sería muy bonito y útil poder lograr un espacio donde las personas mayores puedan compartir sus experiencias y conocimientos con quienes queremos conocerles y seguir su legado. Sueño con que ese espacio sea más que un centro de estudio o centro diurno, yo quisiera que fuera un lugar donde entre café y chorreadas pudiéramos escucharles hablar de sus vivencias, de sus experiencias, y de sus expectativas. Y también sueño con que la gente pueda conocer a Dios, en la denominación religiosa que sea, para que logre maximizar el disfrute de sus días, pues Él es la única y verdadera compañía. Así como ese muchacho me pasó un librito cargado de mensajes de fe, pero sobretodo cargado de esperanza de que yo lo utilice, así deberíamos transmitirle al mundo entero que aún podemos vencer al miedo con sólo vestirnos de actitudes constructivas.

Mi ilusión también es personal, porque quisiera poder plasmar esas vivencias de estas personas en un texto para la posteridad. Un documento que los inmortalice no por filósofos, ni estadistas, ni celebridades, sino por ser seres humanos de carne y hueso con una visión de mundo muy propia. Me encanta escribir, ese no es un secreto, pero quisiera que esa escritura fuera un medio para poder eternizar a esas personas que tienen tanto qué decir y compartir con una sociedad no sabe cómo detenerse a escuchar.



jueves, 20 de enero de 2011

Mercadotecnia y Humor; Glosario Sintético

Definiciones simpáticas, claras y esclarecedoras de términos comunes, basados en el marketing femenino:


  1. Ves a un hombre en una fiesta, te le acercás y le decís “Beso muy bien”. Esto es marketing directo.
  2.  Estás en una fiesta con un grupo de amigas y ves a un tipo muy atractivo. Una de tus amigas se acerca a él, te señala a vos y le dice: “Ella besa muy bien”. Esto es publicidad.
  3. Ves aun hombre en una fiesta. Te le acercás y le pedís su número de teléfono. Al día siguiente lo llamás y le decís: “¡Hola! Beso muy bien”. Eso es telemarketing.
  4. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo que conocés. Te acercás a él, le refrescás la memoria y le decís: “¿Te acordás que beso muy bien?”. Esto es Customer Relationship Management (CRM).
  5. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo. Antes de acercarte, averiguás quién es y qué le importa. Cuando llegás a él, lo escuchás, le hablás de lo que le interesa, y casi sin darse cuenta, ya confía en vos. Nunca mencionaste que besás muy bien — pero ahora él se lo cuenta a todos. Eso son Relaciones Públicas.Estás en una fiesta, ves un tipo muy atractivo, te acercás a él y le decís: “Beso muy bien”, y además le guiñás un ojo. Eso es merchandising.
  6. Estás en una fiesta y ves un tipo muy atractivo. Él se acerca a vos y te dice: “Me han dicho que besas muy bien”. Esto branding, reconocimiento de marca.
  7. Estás en una fiesta y tus ojos se posan en un hombre. Te acercás y lo convencés de que invite a salir a tu mejor amiga. Esto es representación de ventas.
  8. Tu amiga no le gusta y él te llama a vos. Esto es soporte técnico.
  9. Al volver a casa en tu auto luego de asistir a una fiesta, te das cuenta de que podría  haber muchos hombres en cada una de las casas que vas viendo en el camino. Te detenés, bajás del carro y en medio de la calle gritás a todo pulmón: “¡¡¡BESO MUY BIEN!!!”. No lo hagás; esto es SPAM.
  10. Estas en una fiesta. Un tipo se acerca a vos y te dice: “Beso muy bien. Soy muy bueno en la cama, y aguanto toda la noche sin parar”. ¡Cuidado! Eso es publicidad engañosa.
Fuente: Selecciones, Reader’s Digest (Mayo 2007). Humor en la Red. p.144.
Incluye adaptación de algunos términos.
Ahora sí, después de un poco de humor, los términos verdaderos. Podés encontrarlos en Glosario de Términos de Mercadotecnia http://www.infosol.com.mx/espacio/cont/glosario/menu.html


miércoles, 12 de enero de 2011

¿Relaciones públicas en la Iglesia? Más que necesarias, obligatorias

No es que quiera ponerme religiosa ni mucho menos, pero desde hace un mes hay un asunto que viene oliendo a alboroto en la iglesia de mi comunidad, y no se trata de otra cosa que falta de visión, compromiso y sentido común.
 

Pbro. Freddy Chacón Serrano;
un líder en todas sus facetas de vida.
Sus experiencias en sus propias palabras.
Resulta que luego de catorce años y por motivos que no se conocen -y que de conocerlos no tendrían justificación-, han cambiado al cura párroco de la iglesia. Tengo que decir que Santo Domingo verdaderamente contaba con un guía y mentor genuino, no solamente un sacerdote más. Y aunque nuestra parroquia siempre ha contado con excelentes pastores, el Padre Freddy se convirtió en nuestro amigo y compañero. Siempre se ha caracterizado por ser una persona enormemente ecuánime, estudiosa de todos los temas que pudiera llegar a conocer, desde los propios asuntos de doctrina y dogma católicas, hasta música popular, ciencia, cultura, psicología, relaciones humanas, literatura, pedagogía y demás. Su apertura al diálogo con practicantes de todas las religiones y denominaciones siempre me impresionó, porque ha demostrado que ser creyente no tiene nada que ver con fanatismo. Al contrario, ser creyente conlleva a practicar lo que se cree, y a compartir con otros tanto la visión propia como a aprender de la ajena. Conversar con él es una real exquisitez! (tan lindo y enriquecedor como lo es conversar con cualquier adulto mayor también).

Su personalidad alegre y jovial, aunada a su profunda formación le hizo ganarse el respeto de todos los domingueños, fueran a misa o no, estuvieran en las calles o no, lo conocieran o no. En una palabra, es lo que podemos definir como un líder. Sí, porque su carisma logró que tuviera seguidores y admiradores, algo que no muchas personas pueden lograr ni en sus propios hogares o trabajos.

Procesión frente a la Iglesia del Rosario,
Santo Domingo de Heredia
Supo valorar los intereses de la comunidad en cuanto a prácticas catequizantes: nunca redujo los horarios de las misas, acercó a jóvenes a la iglesia y a los ricos con los pobres (y en este cantón hay muchos de ambos), y fortaleció las procesiones con sus prédicas (Santo Domingo es una de las pocas ciudades donde todavía existe la costumbre de realizar procesiones en Semana Santa y en algunos otros santorales y días festivos, incluso hay visitantes del resto del país y fuera de él que vienen a apreciar una fiesta que va más allá del cumplimiento religioso; porque la gente decora y engalana las calles con flores, globos y altares, hay un grupo que se dedica a vestir las bellas y artísticas imágenes de tamaño real, aún hay niños que desean ser monaguillos para sonar las matracas y "lanzar" el incensario lleno de humo a la gente, suena como un hermoso pueblito antiguo, verdad?). Con esto no quiero decir que la gente hiciera con él lo que quisiera, por el contrario, él supo cómo podía maximizar toda su experiencia y capacidad evangelizadora con las oportunidades que nuestra comunidad brindaba.

Pues bien, resulta que por ordenamiento de la arquidiócesis, lo han trasladado de parroquia -donde tendrán el gusto de convivir con él-, y ahora viene otro sacerdote a hacerse cargo de nuestra comunidad. Cuentan los rumores (porque yo no he logrado ver nada todavía, aunque las fuentes son muy confiables) que el nuevo párroco ha enviado una carta comunicando sus nuevas disposiciones. Y dentro de ellas se mencionan cosas como que eliminaría la misa diaria de ocho de la mañana (la que se llena a media iglesia con señoras de más de 70 años en promedio, las mismas que oran por todos nosotros), la Hora Santa de los jueves (una práctica de fe que cualquier parroquia desearía con volver a contar en estos días), los grupos apostólicos, y las procesiones. La reacción: incomodidad y rechazo total de parte del pueblo.

Desde el punto de vista de las relaciones públicas, podemos ver cómo un mal manejo de la comunicación y la premura pueden dar al traste con la imagen personal de una persona que debe ser guía (espiritual y comunal), y de cómo tal acción puede repercutir dolorosamente en el proceso de diálogo y conciliación. A fin de cuentas el público meta en cuestión es toda una parroquia (creyentes practicantes) y el externo toda una comunidad (un distrito entero). Un poquito de espera e investigación -aunque lo más sencillo y fácil es la simple observación-, le podrían dar una visión más completa y acertada al nuevo cura párroco: vería que las señoras que van a misa lo hacen primero por su fe, y luego porque es casi la única actividad social que tienen ("marketing relacional"). Muchas se levantan y se arreglan para salir a misa porque es la única actividad que hacen fuera de sus hogares, junto con los menesteres de compras. es allí donde aunque sea por una hora y con pocas palabras entre sí pueden ver y saludar a sus congéneres, y sentir que todavía participan de una sociedad acelerada que a menudo las ignora o las deja en el letargo.

Procesión del Santo Entierro - Viernes Santo
(la cimarrona local toca "El Duelo de la Patria")


Imágenes y procesiones en Santo Domingo
(no es un video bien editado, pero captura la esencia)

Podría ver que la experiencia de las procesiones no es tan aburrida ni monótona como parece, sino que es atractiva y evangelizadora -y si aprecia el arte, se daría cuenta de que las imágenes son impecablemente bellas, aunque la imagen de Jesús Nazareno es completamente de una dimensión espectacular: tiene más de 330 años-. Si no fuera por esta recreación ilustrativa de los tiempos bíblicos muchos ni se acercarían a la iglesia, otros no interiorizarían la Pasión de Nuestro Señor, y otro tanto ni le dedicaría tres días a su fe (si se tratara de una actividad empresarial, estaríamos hablando de una feria o actividad de puertas abiertas. Y también, tomando en cuenta que estas procesiones con muy buscadas y reconocidas, podemos ver un claro "reconocimiento de marca" en esta parroquia). Por otra parte, podría ver que es una bendición y casi un milagro que sean los jóvenes los que se encarguen de decorar la iglesia y organizar actividades de acercamiento entre los habitantes (un grupo de interés muy destacado que logra hacer teambuilding o integración de equipos, no les parece?).  Y que todas esas actividades, la Hora Santa, y las ocasiones para compartir con la comunidad son oportunidades para crear CRM (Customer Relationship Management, o gestión de relaciones con el cliente). Y finalmente, se hubiera percado de que enviar una carta como la mencionada, con anuncios como los alegados, sería SPAM o publicidad no deseada, y de la cuál muchos querrán desinscribirse.

De corazón, como cristiana católica, creyente y practicante me duele ver que tales atrocidades podrían pasarle a nuestra iglesia -sería un desperdicio de recursos ya probados y comprobados-. Y como profesional de la comunicación me sorprendo más porque no puedo concebir cómo una vocación como la sacerdotal -que está llamada a acercar y unificar, y que depende de las relaciones públicas al ciento por ciento- podría tirar por la basura toda la capacidad y potencial que un pueblo le ofrece para que ejerza el llamado que atendió, la profesión que escogió, y la labor que se le asignó.

Que nos sirva de experiencia para reconocer que nuestra labor como servidores públicos -sea en asuntos de fe, de gobierno, de salud, comerciales, y hasta como simples seres humanos- es una pieza entera entre lo que somos y lo que hacemos, lo que damos y lo que obtenemos. En un sólo caso vemos un ejemplo de éxito, y otro de lo que hasta ahora es deséxito y bien podría terminar en fracaso.

(Esta historia continuará cuando conozcamos al nuevo sacerdote...)



PD: al Padre Freddy le estaré eternamente agradecida por darme una cátedra de humanismo, profesionalismo, e integridad, a través de sus pláticas, sus prédicas y su ejemplo (aún cuando nunca se lo propuso).



martes, 11 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (III parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte III de III)

El hombre sabio no da las respuestas,
formula las preguntas adecuadas.
-Claude Li-Strauss
Antroólogo social francés

15. CUESTIONÁ. Planteá preguntas que ayuden a incrementar el ritmo de la conversación.
Las preguntas te ayudan a mantener el enfoque y el rumbo de la conversación. “Una pregunta respetuosa e inteligente generará una respuesta correspondiente”.

  • Preguntá con intenciones sanas. Si preguntás es porque te interesa saber, no porque querés dejar en evidencia a los demás, y mucho menos para montar trampas. Si tenés que preguntar por información delicada, hazlo con tacto e inteligentemente.
  • Manejá la respuesta “Yo no sé”. Es cierto que a menudo la gente la usa como muletilla para no responder, y en ocasiones también es porque en realidad no saben. Pero podés abordarla de otro modo como “Bueno, ¿Pero qué harías si…?” o “Sólo imaginate que…”. De esta manera los demás podrán ponerse en otra posición y elaborar sus respuestas un poco mejor. Si estás conociendo a otras personas puedes usar preguntas similares para saber cómo son y cuál es su modo de pensar (“¿Qué harías si tuvieras sólo un día más de vida, con quién lo pasarías y porqué?” o “¿Si tuvieras que donar un órgano lo harías?”). Estas son preguntas que siempre garantizan una conversaron interesante, y evitan silencios incómodos.
  • Tratá de formular las preguntas de una manera que la gente sienta que tiene la respuesta, así sentirán menos timidez al responder. Y usas un modo humorístico podrás acercarte aún más.
16.  EVALUÁ. Descubrí el mensaje implícito.
Este punto no se trata sobre sacar conclusiones ni asumir (estos son hábitos dañinos para la comunicación), sino de comprender y capturar el mensaje y el contenido de lo que recibes.

  • Medí los niveles de estrés -los tuyos y los de los demás-. Esto podría condicionar la forma en que hablas (a más tensión más aceleración, menos tolerancia y paciencia).
  • Dale a la gente la oportunidad de descargar su tensión. Un poquito de escucha a menudo hace que nos sintamos mejor y mucho más desahogados. No es que te conviertas en paño de lágrimas, porque esto podía ser toxico, sino que estés abierto a que otros puedan compartir contigo su malestar (esto quiere decir que te tienen confianza y que representas un apoyo para ellos).
  • Ten presente que lo que para vos puede ser un asunto sin importancia, para otros puede ser algo crítico, así que sé sutil, y sobre todo, no tomes las cosas a nivel demasiado personal (ni las defendás como tu vida, ni te ofendás por la opinión de otros). Además, es recomendable que aclarés el significado o interpretación de términos y frases que usés, para evitar malentendidos.
  • Aprendé a distinguir cuando la gente está siendo amable contigo (y no participa con interés de la charla) o  cuando están siendo eufóricos. Ambos casos son señales para que concluyas pronto.


17.  ALINEATE. Buscá el campo en común.
Existen cuatro patrones de conversación:

a.  Igualdad total: todas las partes concuerdan en todo.
b.  Sólo diferencias: ninguna parte concuerda en nada.
c.  Igualdad con excepciones: las partes tienen muchas en común y pocas diferencias.
d.  Diferencias con excepciones: las partes tienen muchas diferencias y pocas en común.

Para mantener una conversación resistente:

  • Buscá aquello en que SI estás de acuerdo y compartilo.
  • Demostrá lo que te agrada y admiras de la conversación o de la otra persona.
  • Hacé que la otra parte se sienta entendida verdaderamente (empatía).
  • Reducí el uso de la palabra “pero” porque resulta un tanto conflictivo. Mejor unificá con “y” (Nota la diferencia de todo en la siguiente oración con sólo cambiar la conjunción: “Me gustan tus ideas, pero son un poco rebuscadas” > “Me gustan tus ideas y son un poco rebuscadas”).
18.  RESPONDÉ. Escogé la contestación adecuada.
Tomá el tiempo necesario para aclarar y ordenar tus pensamientos antes de responder (o como decimos popularmente, conectá la lengua al cerebro). Todo lo que tenés que determinar es lo que la otra persona quiere decir exactamente, y tu respuesta más apropiada a dicha situación.

  • Pensá antes de contestar: ¿Qué voy a decir? ¿Por qué lo voy a decir? ¿Es lo que quiero decir? ¿Cómo lo voy a decir?
  • Deja que otros tengan la razón la mayoría de las veces, y admití cuando te has equivocado (no les digas que están equivocados. Recordá que la verdad absoluta no existe).
  • Reforzá a la otra persona con un elogio. Nuevamente esta es una herramienta sincera y poderosa que hará que ambos crezcan en su experiencia comunicativa. Con esto demostrarás que has puesto atención y respeto a los demás (lo que habla muy bien de vos y hace que los otros se sientan bien consigo mismos).
  • Tené en cuenta lo que te dicen. Si revisas brevemente y hacés un resumen de la conversación ayudarás a clarificar interpretaciones.
  • No matés el entusiasmo con consejos que no te han pedido.
  • Recordá que a veces es mejor no decir nada.
19.  CERRÁ. Finaliza con un mensaje memorable y efectivo.
La primera impresión cuenta mucho, pero la última también es definitiva.

  • Recuerda tu parte favorita de la conversación y comunicala a los demás.
  • Compartí las cosas que más te impactaron.
  • Hacé un cierre especial.
  • Tratá de dejar un a sonrisa (o mejor una risa) en los rostros de los demás.
  • Expresá tu deseo por repetir la ocasión.
20.  MEDITÁ. Encontrá el valor de toda conversación.

  • ¿Qué hiciste bien?
  • ¿De qué podés estar orgulloso?
  •  ¿Cómo puede ser útil esto en el futuro?
  • ¿Cuál es la parte divertida de la conversación?
  • ¿Como puede servirte de inspiración?
  • ¿Como le puede servir a otros?
21. TRIUNFÁ. Construí tu reputación conversación tras conversación.

  • Incrementá el número de conversaciones. Buscá oportunidades para dialogar, retate a vos mismo.
  • Aprendé de todas las experiencias.
  • Aceptá los estancamientos; esos momentos donde no hay manera de que la conversación avance (en realidad son oportunidades de perseverancia).
  • Fortalecé tu positivismo con tu forma de pensar, no te desalentés nunca.
  • Celebrá hasta tus triunfos más pequeños.



viernes, 7 de enero de 2011

Habla como un Triunfador (II parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte II de III)


8.    IMPACTÁ. Decilo con una emoción que deje huella.
Hablar exitosamente va más allá de abrir la boca y ser coherente; requiere ser consistente con la expresión corporal (gestos faciales, movimientos, contacto visual, etc.).

  • Mantené un balance sano entre el humor y la seriedad. Esto quiere decir que puedes recurrir al humor sin caer en tonterías, y ser serio sin ser odioso o monótono (podrías llegar a aburrir).
  • Empleá la energía sin confundirla con ansiedad (el exceso en efusividad podría hacerte ver como una persona sobreactuada o excéntrica).
  • Demostrá autoconfianza sin ser arrogante.
  • Recordá que podés ser informal pero nunca descuidado.

9.    REVIVÍ. Contá historias personales que motiven.
Contar historias siempre es revivirlas, y la gente puede llegar a sentirse muy bien cuando se las compartís de forma interesante.

  • Comenzá diciendo que tu relato será rápido, y haz que sea rápido. Las historias largas como de novela son aburridas y a menudo pierden el sentido. Así que cuentes tantos pormenores, sólo los detalles necesarios (trata de durar menos de un minuto).
  • Reviví el momento de la acción inmediatamente: mencionalo en los primeros diez segundos.
  • Repetí los diálogos exactamente como sucedieron (no los parafrasees porque perderán impacto), además, si puedes trasmitir el drama empleando la gesticulación será más divertido y real. Incluso puedes agregar los diálogos internos que tuviste contigo mismo.
10.    OBSERVÁ. Reconocé cuándo la gente no se está involucrando.
Es muy importante que mantegás una observación cuidadosa para que puedas distinguir cuando debés hacer ajustes para mejorar resultados. ¿Cómo está respondiendo la audiencia?

  • Prestá atención a las expresiones faciales de los oyentes. ¿Están interesados, indiferentes, aburridos o molestos?
  • Verifica que haya contacto visual con los interlocutores. Si no te están viendo puede ser que también estén realizando otras tareas, o que definitivamente no lograste acaparar su atención.
  • Autoevalúate rápidamente: ¿Estás siendo muy serio? ¿Estás muy cerca e invadiendo sus espacios personales? ¿Tenés problemas de presentación personal que hacen que los demás se alejen de vos?
11.   AJUSTÁ. Conseguí que el auditorio participe más.
¿Has estado en “conversaciones” de tipo monólogo, esas en las que sólo una persona habla? Son tan aburridas porque no hay oportunidad de participar ni aportar opiniones. Si querés que tu conversación sea memorable, entonces dejá que otros intervengan también.

  • Permití espacios para participación, e invitá a que los demás expongan sus puntos de vista.
  • Asegurate de que quienes te escuchan estén cómodos (tendrán mejor atención y fluidez de pensamiento.
  • Pedí opiniones a tus oyentes.
  • Verificá el nivel de atención con preguntas sencillas como. “¿Me comprendés?”, “¿Verdad?”, “¿Estás de acuerdo conmigo?”.
  • Cambiá el tema a uno más apropiado si el que estás desarrollando se te dificulta para desarrollar.
  • Desarrollá alguna actividad con la audiencia. Esto hará que mejoren su postura y participen más activamente en la escucha.
12.   ESCUCHÁ. Transformate en un excelente oidor.
Uno de los mejores regalos que podés darle a otra persona es prestarle tu atención sinceramente. Lo harás sentir importante, y le demostrarás que verdaderamente te interesa.

  • Prestá TODA tu atención a quien te habla. Trata de ser exclusivo, no de repartirte entre varios intereses a la vez. Transmite paciencia y entendimiento.
  • Brindá retroalimentación positiva verbal y no verbal (la atención se demuestra, no es un acto de solamente oir).
  • Evita “ensayar” o sobrepensar lo que vas a responder, porque podrías desviar tu atención hacia lo que querés decir en vez de mantenerte alerta a lo que debés escuchar.
  • Tratá de entender a los demás primero, antes de buscar que los demás te entiendan  a vos. En esto radica la empatía.
  • No interrumpás cuando otros hablan, no sólo porque es de mala educación, sino porque cortas sus pensamientos y puedes dar al traste con el punto que querían exponer. No es bonito que a uno lo dejen con las palabras en la boca luego de haber sacado un tiempito para pensar y hablar.
  • Si de verdad querés comprobar que comprendiste el mensaje, repetí para ti mismo o que te acaban de decir, y verás que lograrás mejor retención (a veces terminamos una conversación y a los dos minutos no nos acordamos qué fue lo que nos dijeron o lo que hablamos).
13.   CONTROLÁ. Evitá que la conversación se vuelva negativa.
Mantené la dirección de la conversación. Ese es un vehículo de comunicación. Por otra parte, una conversación que se desvía por mal camino puede terminar con buenas relaciones y hasta con reputaciones.

  • Evitá las quejas persistentes y las críticas; son hábitos feos e incómodos.
  • Admití que tienes debilidadesde antemano. Siempre es útil aclarar que lo vas a decir es sólo una opinión, que no eres experto en el tema en cuestión, o que definitivamente no querés parecer perfecto o arrogante, pero que según tu punto de vista…
  • Buscá un punto de acuerdo en la discusión y luego cambia de tema. Sé conciliador.
  • Podés interrumpir una conversación negativa si pedís otro momento y otro lugar para la discusión (en caso de que esto sea posible), o si cierras rápidamente la cuestión con una frase como “Sé que no queremos ser negativos respecto a este tema, pero ya empezamos a sonar así”.
14.   FELICITÁ. Asegurate de que otros se sientan apreciados.
Al igual que cn la escucha activa y participativa, podés ganar puntos con los demás si les das elogios sinceros (no manipulativos).

  • No esperés mucho para dar tus cumplidos, hazlo inmediatamente y en términos sencillos. Si suenan muy elaborados podrá parecer que querés impresionar en vez de alagar.
  • Encontrá una variedad de cosas para decir de acuerdo a lo que querés elogiar. Hay muchas categorías de elogios, como por ejemplo la apariencia, las acciones, las posesiones, los rasgos del carácter, el estilo, etc.
  • Tratá siempre de hacerlo de una manera única, no de usar un cliché.
  • Si das tu elogio en público (siempre que la situación sea apropiada) tendrás un efecto muy poderoso en quien lo recibe. Si lo haces por escrito también podrás impactar a esa persona por mucho y de una manera muy especial.
  • Podés dar buenas noticias sobre alguien más; esa es otra manera de elogiarlo: replicando sus parabienes.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Habla como un Triunfador (I parte)

Trucos para manejar tus conversaciones (Parte I de III)

Aunque me encanta hablar y escribir, y todo lo que tenga que ver con comunicación es fascinante, he descubierto que muchas personas aún en la adultez tenemos miles de problemas a la hora de conversar. Y eso me frustra, porque el simple hecho de hablar se nos complica no sólo por el tema de turno, sino porque cada individuo entiende y asimila los mensajes de acuerdo a su propio contexto y hasta a su propia conveniencia.
Steve Nakamoto, un experto estadounidense en neurolingüística, escribió un libro titulado “Habla como un triunfador” (Taller del éxito, 2009), en el que nos brinda 21 reglas para hablar exitosamente en nuestro diario quehacer. Si bien no son consejos nuevos ni fuera de lo común, me ha llamado la atención que estén reunidos a manera de compendio coloquial y no dirigidos a formar expertos en el arte de hablar frente a una audiencia.
No entraré en detalles profundos, ya que lo que pretendo es simplificar aún más el listado. Sí que aquí van las reglas y sus consejos, que espero sean provechosos para evitar malentendidos, incomodidades y hasta inconformidades.
1.  PENSÁ. Desarrollá una mentalidad bien orientada: Tu pensamiento es el conductor de tu vida.

Todas las relaciones representan oportunidades; aprovechalas, la gente puede abrirte puertas desconocidas. Algunas relaciones volverán del pasado y podrán molestarte, otras estarán a punto de destruirse, pero todo depende de cómo vos actués y reaccionés ante ellas.

2.  APRENDÉ. Expandé tu nivel de comunicación.
Relacionate con muchas clases de personas para que aprendás diferentes puntos de vista. Esto te dará más apertura y conocimiento. Mientras conversás, escuchá más y hablá menos, así podes aprender estilos de conversación también. Si eres tímido, entonces tratá de hablar más para que ganés confianza, incluso podés practicar contando chistes. Recordá ajustar tu ritmo y volumen de acuerdo al propósito que querés lograr y a las necesidades de quienes te escuchan.

3.  EVALUA. Analizá la clase de situación que estás afrontando.

  • ¿Con quién te estás enfrentando?
  • ¿Cuántas personas van a participar?
  • ¿Cuánto tiempo tenés para hablar?
  • ¿Cuándo y donde estarás interactuando?
  • ¿Qué tipo de actividad se está desarrollando? (formal o informal)
4.  SONREÍ. Iniciá tus conversaciones de manera amistosa.
Una sonrisa y un saludo cálido no cuestan nada y te pueden traer muchos beneficios.

  • Sé vos el primero en saludar (tratar de desarrollar un saludo de categoría y no de muletilla. Preferí un “¡Qué bueno verte!” a un simple “¿Qué tal?” –dependiendo de la ocasión, claro está).
  • Da una sonrisa genuina -nunca una falsa-. Y recordá sonreir con tus ojos también.
  • Hablá en tono amistoso, y alegrate por el encuentro. Demostrá entusiasmo.
  • Llamá a las personas por su nombre. Ese es el sonido más lindo para ellas.
5.  SELECCIONÁ. Escogé temas de discusión apropiados.

  • Evitá temas conflictivos, pueden llevar a enfrentamientos fuertes y disgustos. Tené cuidado con los temas sensibles.
  • No comencés imponiendo tus opiniones. Y si debes hacerlo, advierte con anterioridad de que lo que vas a decir es sólo tu opinión.
  • Enfocate en los temas de interés para los demás.
  • Manejá el tema que propusiste para conversar. Normalmente uno habla de cosas que sabe y domina. Esto te ayudará a controlar el lado positivo de la situación.
  • Permanecé actualizado de lo que sucede en el mundo. Nunca sabrás cuándo tenés que referirte a alguno de los asuntos de actualidad.
  • No dediqués mucho tiempo en asuntos sin importancia para que no parezca que sos una persona superficial, vacía o frívola.
6.  CAUTIVÁ. Ganate la atención de tus oyentes.
No por el hecho de que vos querás hablar, los demás estarán muriéndose de las ganas de escucharte. Además, la gente tiene espacios muy cortos de atención; enriquecélos y aprovechalos:

  • Comenzá con un saludo breve e intervenciones cortas. Esto te allana el camino para entrar al tema de fondo.
  • Podés hacer un enunciado fuerte para captar la atención del oyente: “¡Están carísimas las medicinas! En la farmacia de la esquina…”.
  • Hacé preguntas que impacten: “¿Alguna vez has hecho canopy?”
  • Compartí un secreto; la gente se siente importante y presta atención cuando tiene información privilegiada.
  • Usá noticias atractivas (del tipo casos insólitos, escándalos, deportes, etc.). La gente pocas veces se interesa por noticias trágicas. La curiosidad es un asunto inherente al ser humano.
  • Hacé que la gente se ría, los mantendrás activos y metidos en la conversación.
  • Demostrá tu interés en un tema, la gente que habla con convicción atrae la atención de los demás
7.  EXPRESALO. Aprendé a decirlo de manera acertada
Comunicar no se trata de impresionar, sino de expresar (si expresas bien, impactas):

  • Enfocate más en ser expresivo, pero nunca exageres y mucho menos mientas.
  • Decí lo importante sin tanta demora, no andés con rodeos o por las ramas.
  • Pulí tu lenguaje, sé directo, pero nunca ofensivo. En lugar de decir “¡Sobre mi cadáver!” decí “Mi respuesta es No”.
  • Desarrollá una buena clase de humor.
  • Aprendé una palabra nueva cada día. Enriquecerás tu vocabulario.




Desarrollo Humano Sostenible: Comencemos por Nosotros Mismos

Es interesante ver cómo se polarizan los términos a favor de un discurso “temporal o de moda”. Desde que empezamos a escuchar el término “Sosteniblidad” allá en la administración de José María Figueres y sus iniciativas de desarrollo sostenible con imágenes del ICE y del recurso hidroeléctrico, nos hemos quedado con la imagen y relación de que ese concepto casi se limita al plano ambiental (tal como sucede ahora con las propuestas de RSE que se limitan a intentos de convertirse en empresa verde, alias sembrar árboles y reciclaje). Como bien expone el profesor Rodolfo Aníbal Fallas Castro en su artículo “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”[i], la condición de Desarrollo Humano Sostenible (DHS) involucra tres variables específicas que se circunscriben a la interacción del ser humano entre sí, con el medio y con el mercado. Así que no se puede enmarcar solamente en el ámbito medio ambiental, pues se estaría sesgando el desarrollo de la sociedad hacia los recursos que la naturaleza le provee (responsabilidad en la administración de fuentes), y no hacia el uso o generación de productos que se haga de ellos (desarrollo), desviando de alguna manera la atención del progreso y balance del componente social.
Continuando con el ejemplo que menciona el profesor Fallas, nuestro país se ha caracterizado por explotar la riqueza de sus recursos naturales desde la perspectiva del turismo, y durante los últimos veinte años aproximadamente basó su economía en este foco. Nuevos centros de hospedaje se construyeron a lo largo del Pacífico, llegaron cadenas hoteleras internacionales, se realizaron estudios de impacto ambiental para garantizar una dudable armonía con la naturaleza, se financiaron proyectos que ahora están en quiebra debido a la disminución en la afluencia de turistas extranjeros y a los cambios en su comportamiento de consumo, y se valoró la generación de empleos en las zonas costeras, que lamentablemente se proyectaron únicamente alrededor de la industria turística. Hoy día, y ante el panorama mundial de evolución tecnológica y ajustes en la economía, lo que fue base de nuestro ingreso es ahora motivo de preocupación y desempleo, pues los inversionistas lograrán de alguna manera solventar sus deudas, ya sea por ventas, declaraciones en quiebra u otros recursos, pero quienes verdaderamente se ven afectados en este sector, son los miles de trabajadores formales e informales que hoy no cuentan con la posibilidad de generar ingreso para sus familias (desde los empleados de hoteles, tour operadores, y choferes, hasta los vendedores de artesanía y saloneros de sodas y restaurantes típicos). ¿Qué clase de desarrollo humano sostenible se planteó entonces?
Pero no nos quedemos con un ejemplo que depende en su mayoría de una condición foránea. El caótico caso de la autopista a Caldera es una muestra de lo trivial que puede ser el enfoque de desarrollo: en primera instancia, las familias que por años vivieron de la venta de frutas y artesanías a lo largo de Orotina y Atenas –por mencionar un par de cantones- vieron cómo con la apertura de esta nueva vía sus ingresos cayeron inmediatamente, y ante la exposición de este tema en los medios nacionales, muchos se dejaron decir que para el progreso del país era necesario que algunos pocos se afectaran, pues esta pista traería más agilidad y comunicación para el comercio internacional que llega al puerto. ¿Y para qué tal alegato si la mencionada pista que no pudo operar en las condiciones esperadas ni por un periodo de prueba, y aún ahora pasa constantemente cerrada? ¿A dónde está ese anunciado y esperado progreso?


Sí, el problema es de competitividad y conocimiento, pero no sólo para satisfacer los requerimientos de las transnacionales, sino para cumplir con nuestro propio desarrollo. Si nosotros mismos no sabemos tejer y delimitar las oportunidades de crecimiento, ¿cómo podemos esperar aprovechar las que nos ofrece la globalización?
En mi opinión, el dilema del desarrollo humano sostenible no debería referirse tanto a la equidad, pues por principio de economía debe existir una desigualdad o desbalance para que los mercados funcionen (si todos estuviéramos en condiciones de justo balance, la interacción no surgiría y daríamos paso a la monotonía e improductividad). Abordar este tema requiere más intervención social que económica, para visualizar las aristas de implicación en la integridad humana.
Hablamos de que este es un tema que no se limita a lo ambiental, pero siempre se nos van las horas en ello, y caemos en designar responsables a las empresas y al gobierno, pero lo cierto es que el establecimiento y la base del DHS comienza por nosotros, si es que verdaderamente consideramos y creemos en la prosperidad, no si nos limitamos a esperarla.
He oído casos de vecinos que pagan por sembrar árboles en las aceras de la comunidad con tal de ganar votos o favores, y aunque es cierto que no es bien visto que alguien pague por disfrazar un negocio, el progreso no se limita a sólo si se plantan los árboles o no. Porque ¿para qué sembrar árboles en una zona residencial que sólo van a cumplir una función estética si al cabo de unos pocos años habrá que derribarlos porque sus raíces destruyen la acera y la calle? Sembrar por sembrar no es una acción responsable. Para sembrar hay que saber a dónde se va  a sembrar, cuáles son las condiciones del terreno, y qué tipo de especie es la más conveniente de acuerdo a las condiciones. Y esto aparte de ejemplificar la realidad, también nos sirve de alegoría para todas las acciones que hagamos profesionalmente y personalmente. ¿Alguien ha pensado que la campaña de Ambientados de Kimberly Clark no es más que un pseudo-programa a favor del ambiente que no tiene nada de sostenible, pues es la manera más fácil de conseguir materia prima para la elaboración de sus productos? Sí, es cierto, se recicla, pero cuántas más personas se benefician de ello? Saben ustedes que si uno los contacta para reciclar papel y generar fondos no le indican que deben ir en pacas de cierto peso –amarradas-, y que las calidades también son penalizadas? Si no se siguen las instrucciones no dadas, pues se obtiene menos dinero. Yo reciclo el papel, y trato de dárselo a instituciones o empresas que puedan beneficiarse con la venta de ese papel a Kimberly Clark. Sí, es cierto, al final el destino es el mismo, pero al menos alguien funge como intermediario y la gran transnacional deberá pagarle algo por su esfuerzo y su material.
Este ejemplo lo pongo para que veamos que antes de actuar debemos saber qué hacemos y porqué hacemos las cosas. El Desarrollo Humano Sostenible es un asunto de proporciones enormes, pero podemos tropicalizarlo y hacerlo nuestro si buscamos actuar con lógica y hasta consideración, si se quiere, aunque sepamos que el justo balance no se alcanzará. La cuestión es entender que en nuestra dinámica político-económica-empresarial hay muchos actores, y tradicionalmente pocos ganadores, entonces por qué no propiciar nosotros más ganadores en diferentes niveles para que los beneficiados tradicionales no se salgan con la suya?
Y ya para terminar, les recomiendo ver esta película en YouTube cuando tengan tiempo (se llama Home, realizada por The Home Project y está narrada por Salma Hayek http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM, que aparte de ser gratuita y tocar nuestro tema de desembocadura ambiental, trata los afluentes del caos que nos rodea, y nos da una leve estocada de que sí, nosotros tenemos arte y parte en esto (hay una versión inglés para los que gusten también). Algunos piensan que la tecnología es la panacea que nos salvará de todo. Yo creo que todo depende de quién la use y cómo lo haga, pero por si acaso no está de más hacer ajustes.



[i] Fallas Castro , R.A. (2009) “El Desarrollo Humano Sostenible, del dicho al hecho”. Revista Intercambio, Universidad Interamericana de Costa Rica N°29, abril.  
El MSc. Rodolfo Aníbal Fallas Castro es profesor de la Maestría Gestión y Administración Ambiental en la Universidad Latina de Costa Rica, Campus Heredia (antigua Universidad Interamericana de Costa Rica).



sábado, 13 de noviembre de 2010

La Mujer que lo Tiene Todo

En el blog anterior quise compartirles el Monólogo de una Mujer Moderna, una crítica bastante sarcástica, irónica y real de nuestra condición como mujeres liberadas. Pues bien, para dar un poco de continuidad al tema y no dejarlo solamente como una frustración sin tratamiento, hoy quiero comentar un poco un texto que se llama “La Mujer que lo Tiene Todo”, de Marcus Buckingham, y al que llegué luego de ver una serie de podcasts en Oprah.
Dice la periodista mexicana Adela Micha que en hoy día las mujeres debemos tenerlo todo: profesión, pareja, familia, hijos, imagen, éxito, etcétera, etcétera, etcétera. Todo gracias a la liberación femenina que inició hace unas décadas. Y esa búsqueda por obtenerlo todo y más nos está sacando de quicio y nos desgasta hasta hacernos sentir miserables. Por su parte, el inglés experto en temas laborales y de crecimiento personal explica que tenerlo todo NO significa tener todo lo que deseamos, a la misma vez, y todo el tiempo, sino darnos importancia a nosotras mismas, y así tener la satisfacción necesaria para encontrar el propósito en nuestra propia vida, y lograr cumplir nuestro rol como seres humanos (incluso propone realizar un test en línea para conocerlo en http://www.unamejorvidatest.com/). Y entonces es común que a partir de cierta edad, y luego de diferentes experiencias, empecemos a cuestionarnos si nos hemos preocupado por ser quienes queríamos ser, si logramos mantenernos como pensábamos, y si seremos capaces de ser felices y satisfechas a lo largo de lo queda de nuestra existencia. Claro, a menudo nos hayamos en una encrucijada donde descubrimos que aquello que teníamos o que anhelábamos simplemente se esfumó, aún sin saber por qué.
Marcus Buckingham en la sesión realizada
a 30 mujeres en el programa de Oprah
Así, la pregunta central es “¿Qué debemos cambiar cuando nuestro propósito se ha perdido?” En primera instancia, Buckingham dice que para realizar ese cambio requerimos de dos cosas: primero, FE para creer en él, y segundo VALOR para hacerlo posible. Y consolidar la fe y el valor se logra sólo si volcamos nuestra visión hacia nuestras propias fortalezas.
Resulta entonces que debemos entender que las fortalezas son aquellas cosas que nos fortalecen, que nos hacen sentir completas e importantes, aquello de lo cual tenemos completo dominio y control, y no necesariamente aquellas cosas que hacemos bien y que los demás nos dicen que somos buenísimas haciendo –porque a fin de cuentas, los demás sólo creen conocernos suficiente, pero la realidad es que sólo nosotras nos conocemos realmente bien, y sabemos cuáles son nuestras capacidades-. (Para empezar a trabajar en esto preguntate; ¿Conozco mis fortalezas? ¿Las aplico?) Por otra parte, según el experto, las debilidades –por redundante que suene- son aquellas cosas o acciones que me debilitan, no son las áreas en las que requiero mejora.
Otro punto que nos causa insatisfacción, aparte de no reconocer nuestras fortalezas, es la cantidad de elecciones que debemos hacer (qué papel cumplo, hago lo que me hace feliz, lo que me gusta o lo que me deja dinero, por ejemplo). Encaramos una amplia variedad de elecciones, y esto se convierte en un largo proceso de selección por la perfección, decidiendo qué hacemos, y luego dudando porqué lo hicimos, entonces surge la insatisfacción por la culpa o el remordimiento ante las alternativas tomadas y dejadas. Y no es que el tiempo no alcance para realizar todas nuestras decisiones; es que dividimos nuestra atención entre un sinfín de opciones a la vez. No nos especializamos en ser la persona que queremos ser, sino que nos entregamos en ser el ente multitarea para los demás.
Nota curiosa para Quien Quiere Ser Millonario: el nivel funcional de inteligencia de una persona baja 10 puntos cuando hace varias cosas a la vez, lo que equivale a perder una noche de sueño. Pero no sólo eso, sino que nos afecta también en la acumulación de grasa en el cuerpo. “Hacer más cosas en menos tiempo hace que trabajemos más despacio” ya que al tener más estrés hay mayor producción de cortisona y adrenalina, y a menudo la cortisona se aloja en el abdomen. Así que a priorizar intereses y esfuerzos.
A manera de conclusión, he seleccionado cinco postulados de los muchos que plantea Buckingham para nuestra reflexión y para que nos motiven a realizar los ajustes necesarios para lograr vivir la vida que queremos y tener todo lo que merecemos y deseamos:
  • Una vida plena no es lo que haces; es lo que sientes.
  • La plenitud tiene que ver con crecimiento y aprendizaje (sino te estancas).
  • No se trata de vivir el momento, sino de buscar el momento que nos haga sentir plenas.
  • Hay que darle importancia a los detalles, pues son intensos (y la intensidad es sinónimo de plenitud).
  • Hay que permitirse sentirse cansada, pero nunca abrumada y vacía.